Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
18 de marzo de 2026
 

 
  botón inicio botón contacta botón mapa web
foto cabecera
titulo cabecera

 
 
menu
PROVINCIAS
MONOGRÁFICOS
- Adiós al Hollywood europeo
- A donde habite el olvido
- Alfonso Canales, cronista cultural de Málaga
- Alfonso Grosso, entre balas y merengues
- Almería en tres miradas
- Antonio Gala no ha sido asesinado en Murcia
- Antonio Mozo, el innovador
- Asunción Andaluza
-
TROFEOS DISPUTADOS ENTRE 1973 Y 1983

- Caídas y más que caídas
- Caídos sin nombre
- Campo de sangre
- Cántico de Córdoba
- Centenario del nacimiento de Juan Ramón Jiménez
- Cerrado ante la justicia, abierto ante la historia
- Del olvido a la gloria
- Deporte, de la jerarquía a la democracia
- Despiertan los medios de comunicación
- Domínguez Ortiz, cita con la historia
- "Donde se vive y se muere fuera"
- Eduardo Chinarro, el periodismo laboral
- El arte al alba
- El Centenario de Vázquez Díaz
- El Correo de Andalucía en Huelva
- El fin de los monopolios
- El flamenco en la Transición
- El islote de Saltés
- El nacimiento del Festival de Cine Iberoamericano
- El reportero Sebastián Cuevas
- El torero que revolucionó las masas
- En el nombre de Jarcha, libertad sin ira
- En homenaje al maestro Ladis
- Entrevista a Antonio Gala

Diálogo del desamor

- ¿Estamos preparados para el cambio?
- Huelva canta libertad
- Huelva y la música
- José Gálvez Manzano populariza el billar
- José Prieto Escaso, arquero olímpico
- Juan Diego borda su venganza
- La creación nunca duerme
- La década gloriosa del Trofeo colombino
- La esquina de Pepe Jiménez
- La herida de Federico Villagrán
- La mirada de Ricardo
- La princesa comunista
- La radio del transistor
- Las voces prohibidas
- La Transición acelera el reciclaje de los periodistas
- La Transición de los periodistas
- La Transición en las librerías malagueñas
- Los interrogantes de Antonio Burgos
- Medios: la renovación inconclusa
- Nadie sabía nada
- Noche de guardia
- Pedro y Pablo en la Tasca del Matías
- Picasso, principio y fin
- Pudo ser un sueño, pero fue realidad
- ¡Que vienen, que vienen!
- "Se hace talento al andar"
- Semblanza/ Manuel Benítez 'El Cordobés'

Un flequillo le leyenda en la España de los 'seìllas'

- Távora en esencia
- Tránsitos
- Una irrepetible complicidad
- Un festival "rojo" en el franquismo
- Un lienzo pendiente
- ¡Viva Andalucía viva!
CIUDADES RELEVANTES
 

INICIO > PROVINCIAS > > ARTÍCULOS
 
botón introducción botón crónicas botón conversaciones botón artículos botón epílogo botón fotos  
  30 de enero de 2012
  Eduardo Albadalejo
  Revolución
  La Organización Marxista Leninista de España (OMLE) constituyó en la Bahía, como en el resto del Estado, el núcleo originario de lo que más tarde sería el Partido Comunista de España reconstituido (PCE r). Con células de militantes en numerosas poblaciones, su estricta clandestinidad no le impidió desarrollarse en los principales núcleos de proletariado: Astilleros, Bazán, Tabacalera, Puerto de Cádiz... Cuando en junio de 1975 la OMLE  se convirtió en el PCE r, la mayoría de sus militantes siguieron a Juan Carlos Delgado de Codex y Martín Luna, creando uno de los tres focos de mayor peso en la organización política, junto a Vigo y Madrid. El análisis del nuevo partido arrancaba de la necesidad de hacer la revolución en España bajo la bandera de la clase obrera, dirigida por un partido marxista-leninista de corte bolchevique que ya no podía ser el PCE. Éste, bajo la dirección del carrillismo, había traicionado a los intereses populares y se había plegado a las necesidades de la burguesía, mediante las tesis del tránsito pacífico a la democracia, el Eurocomunismo y la aceptación de la monarquía como forma de Estado. Desde el PCE r se consideraba que el franquismo había preparado la transición civilizada, aceptando los postulados reformistas que un modelo democrático de Estado necesitaban. Para ello, domesticó a la izquierda y les hizo aceptar –si querían entrar en el reparto del pastel del poder– al Rey puesto por él, los generales que le ayudaron a mantener su régimen durante 40 años, la policía que había machacado a los demócratas en la clandestinidad, el régimen de propiedad de los medios de producción –terratenientes, banqueros e industriales eran intocables–, la presencia de la Iglesia católica en todas las escenas del convivir... Y los Pactos de la Moncloa fueron la puntilla que determinaron su política a seguir. El partido debía ser clandestino para evitar la represión de la Policía y la Guardia Civil, que no había sido depurada de torturadores –ni nunca lo ha sido–. El partido debía constituir una “sección técnica” para defenderse de los actos violentos de los cuerpos represivos (futuros GRAPO) y además debía desarrollar su actividad en pro de la revolución en todos los sectores que podían ser aliados naturales de la clase obrera: intelectuales y artistas (Organización Pueblo y Cultura), estudiantes (ODEA), juventud (Juventudes Antifascistas), la solidaridad (Socorro Rojo)... Mediante la oposición al nuevo régimen, la clase obrera terminaría estableciendo, en alianza con los sectores progresistas de la sociedad, una República Popular como la del 16 de febrero de 1936 –de ahí la defensa de la bandera tricolor con una estrella roja del proletariado en el centro–. En el marco de la bahía, tuvo especial peso, dentro del entramado del PCE r, la Organización Democrática de Estudiantes Antifascistas (ODEA). Dispuso de células y militantes en casi todas las facultades de aquella aún No Universidad de Cádiz y sus institutos. Su presencia en las grandes luchas del momento fue incuestionable: contra la LAU, por el Hospital Clínico, solidaridad con Astilleros y Tabacalera, Formación Profesional.... En Medicina, llegaron a disponer de militantes en todos los cursos, haciendo la vida imposible a los dirigentes del PCE y PTE en el distrito (Epifanio, Manolo Huertas, Salvador Pascual y Lola...), que constituían la cara amable de la lucha estudiantil, dispuesta a pactos y a defender la nueva legalidad establecida. Entre sus planteamientos estaban: no a presencia de profesores fascistas y policías en la Universidad; defensa de la educación científica y al servicio del pueblo; separación de iglesia y educación, nada de sindicatos y estructuras legales: la asamblea y los delegados elegidos en ellas era el principal método de lucha, enseñanza en las lenguas nacionales... Postulados que hoy siguen estando vigentes para un importante sector del mundo académico y que por conseguirlos entonces quedó marcada la vida de decenas de jóvenes que se planteaban la Revolución como algo necesario para el progreso. Otra organización surgida de estos grupos fue la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos. La inevitable dinámica acción-represión llevó a los cuartelillos y prisiones a no menos de 100 gaditanos: Martín Luna, Pedro Cuadrado Delabat –que murieron violentamente durante su militancia en los GRAPO– José María Sánchez Casas, Manolo Núñez, Javier Ros, Parodi, Pedro Ríos... Esa existencia de presos y las precarias condiciones de vida en las cárceles –que provocó numerosas huelgas de hambre en las prisiones– originó un significativo movimiento de solidaridad de muchos vecinos, familiares y amigos, canalizado por la AFAP, que tampoco se vio exenta de problemas con la policía, ya que recelaba de la organización por considerarla una estructura más de los GRAPO. No puede acabar este brevísimo repaso por la historia de la extrema izquierda gaditana en la transición sin citar a uno de los personajes de mayor peso en la vida del PCE r en la provincia: José María Sánchez Casas. De origen humilde, trabajador portuario, actor y director del grupo de teatro Quimera, llegó a dirigir los GRAPO durante los años más sangrientos de la guerra entre éstos y la policía. Las continuas detenciones de los dirigentes de esa organización le obligaron a desempeñar tareas que más tarde le costaron condenas por más de 2.000 años. Murió en enero de 2001 como consecuencia de las secuelas del cautiverio que se prolongó durante 20 años y su figura es, sin lugar a dudas, una de las más controvertidas del Cádiz de fin de siglo. Tras la muerte de Franco, muchos jóvenes de la provincia, influidos por la larga tradición de lucha de la izquierda anarquista y comunista, vieron que la tan anhelada Revolución estaba al alcance de la mano. Sería a costa de muchos sacrificios, pero traería una sociedad más justa e igualitaria para todos. El tiempo nos ha enseñado a todos que precisamente la contrarrevolución ha sido la triunfante, aunque, magra victoria cuando nuestra sociedad, si bien en las formas ha progresado, en otros y fundamentales aspectos sigue sufriendo las mismas carencias que hace más de un cuarto de siglo. Será inevitable que nazcan nuevos corazones rebeldes.
   
  pagina anterior pagina siguiente
 
 
   
 
  Inicio | contacto | mapa web   Transición