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Nicolás Salas |
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Los medios de comunicación (Sevilla) |
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Pudo ser un sueño, pero fue realidad |
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Nuestra experiencia sobre la Transición comenzó antes del 15 de diciembre de 1976. Fue en la Feria del Libro de Sevilla de 1972, cuando conocimos a José María Osuna y acabábamos de presentar el libro Andalucía: los siete círculos viciosos del subdesarrollo. De aquel encuentro surgió la idea de que había que prepararse para el salto a la democracia con la certeza de que el tiempo del tardofranquismo estaba próximo a finalizar. Fuimos formando un grupo con una idea básica entonces inalcanzable: que Andalucía tuviera autonomía administrativa. Ese era el techo inicial.
Después de la muerte de Franco, el profesor Manuel Clavero Arévalo tomó la antorcha del grupo y fundó el Partido Social Liberal de Andalucía. Estuvimos en él hasta septiembre de 1976, cuando Guillermo Luca de Tena nos encomendó la dirección de ABC de Sevilla, con una sola consigna dada por escrito: Absoluta independencia.
En el periódico había que cambiar las tuberías sin cortar el agua. Prensa Española era consciente de que había terminado una época y comenzaba otra que requería cambios sustanciales. En Madrid fue el propio Guillermo Luca de Tena el director de un ABC nuevo, sin dejar de ser fiel a sus raíces, y tuvo que enfrentarse a resistencias numantinas que sólo su personalidad y origen familiar pudieron afrontar con éxito. En Sevilla la situación tuvo componentes más radicales. El despacho de dirección de ABC se convirtió en el pararrayos de todas las tormentas sociales y políticas. Después del 15 de diciembre de 1976, cada hito del camino hacia la democracia, supusieron murallas de incomprensión e intolerancia. Para la derecha sevillana nuestro ABC estaba traicionando su historia, y nosotros éramos unos rojos camuflados que estábamos propiciando la implantación de las izquierdas. Nuestro apoyo a Rafael Escuredo y a la Junta de Andalucía, a la Autonomía, fue insoportable y las cartas de protestas llegaban a Madrid pidiendo nuestra cabeza. Pero en paralelo, para las izquierdas sevillanas, ABC era el periódico de la caverna, el defensor a ultranza del conservadurismo ultramontano. Nos quedaba el centro, la UCD, y resulta que para sus Gobiernos representábamos la bestia negra.
Todavía nos quedaba una amargura más, como fue la falta de visión de algunos personajes de la propia Empresa, que nos acusaban de nacionalistas, sobre todo a raíz de la dimisión de Manuel Clavero Arévalo como ministro de la UCD, y nosotros apoyarle como creímos justo en conciencia. Fue un sueño que todos, periodistas y políticos, tuviéramos tantas esperanzas en los beneficios de la democracia, tanta fe en las personas que protagonizaron los primeros grupos políticos que fueron a las elecciones de junio de 1977. ¡Qué lección de civismo y de entrega al bien común! ¡Cuántas personas dispuestas a servir a España sin servirse de ella! Un sueño que se hizo realidad, que fue verdad, y que poco a poco se ha desnaturalizado hasta hacernos creer que fuimos ingenuos, ilusos, en nuestro tiempo. Pero si volviéramos a estar en 1976, estamos seguros de repetir nuestro comportamiento. Pocas veces los españoles han vivido una época de ilusión tan grande, tan anhelada.
*Nicolás Salas, periodista, fue director de ABC de Sevilla durante los años de la Transición |
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