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30 de enero de 2012 |
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Purificación Gónzález de la Blanca |
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Así nacieron Los Verdes |
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Corría el año 1974 y el panorama medioambiental de la provincia, pese a su extraordinaria riqueza natural, era desolador. Conservo grabados en mi mente una serie de recuerdos muy nítidos de mi llegada a la capital. Uno de ellos fue durante mi primera salida para callejear. En las mismas puertas del Ayuntamiento, un grupo de personas, policías incluidos, estaban apaleando a un buitre negro; tenía un ala partida y le asomaban unos cinco centímetros de hueso. Me lo llevé a mi apartamento, pero no pude hacer nada para salvarlo. Me impresionó verlo morir llorando. Mientras por las calles del Puerto de Santa María vendían, como si de golosinas se tratase, pollo de mar", que no era ni más ni menos que carne de delfín salada, en algunos mercados se expendía carne de ballena y el consumo de pajaritos en los bares y ventas de la provincia era masivo. Una empresa imponía sus fueros en la Bahía de Cádiz: cobraba por dragar y cobraba también por los terrenos que obtenía con las desecaciones y rellenos. El Pinar de las Canteras, el pulmón verde de la Bahía, estaba amenazado por una carretera, mientras que un grupo de intereses económicos muy fuertes clamaba en todos los medios de comunicación por la carretera costera Cádiz-Huelva, pasando por Doñana. Una noche se fue la luz durante varias horas y escuché por la radio un programa en el que hablaron de las actuaciones de un grupo llamado Greenpeace, de Vancouver, cuyos miembros se interponían entre los arpones y las ballenas para tratar de defenderlas. Ésta es mi gente, me dije, y desde ese momento me propuse fundar una asociación ecologista. Pero no conocía a nadie. A los pocos días aparecieron por mi despacho Fernando Solís y Chema Lubían para mostrarme su interés por el proyecto. Aún nos faltaba otra persona. Me hablaron de un ornitólogo de Sanlúcar, y allí nos plantamos para buscar a Javier Hidalgo, que aceptó gustoso. Redacté los estatutos de una asociación a la que Chema dio el nombre. Así se creó Agaden, Asociación Gaditana para Defensa y Estudio de la Naturaleza, que quedó legalizada en 1976. Su presentación en público fue un éxito rotundo, con un respaldo social inesperado. Y empezamos a trabajar: abrimos varios frentes de lucha que se fueron transformando en éxitos: denunciamos al propio gobernador civil por cazar tórtolas en época de veda (cuando vuelven de África para reproducirse). En el Icona nos dijeron que esta modalidad de caza había sido aprobada en el Consejo Provincial de Caza y que, por tanto, era legal. Conscientes de la ilegalidad, pedimos las actas. Se aprobó pero no se reflejó en acta, contestaron. ¡Y la armamos! A las pocas semanas el gobernador civil fue trasladado de provincia página de portada de El País y el ingeniero jefe del Icona cesado (luego padecimos represalias, pero ése es otro cantar). Conseguimos que el Colegio Nacional de Ingenieros de Caminos, que presidía entonces esa extraordinaria persona que fue José Antonio Fernández Ordóñez, se pronunciara en contra de la carretera costera por Doñana y de la carretera que pretendía partir en dos el Pinar de las Canteras, en fase ya de expropiación. ¡Y ganamos! (contando por supuesto en el caso de Doñana con una campaña ya iniciada por otras muchas personas y colectivos). Y denunciamos reiteradamente la política de desecaciones en la Bahía de Cádiz, logrando que se redactara un documento del planeamiento de la Bahía, que comenzó a establecer algunos controles. Participamos en los primeros congresos ecologistas: Daimiel, Cercedilla, Navacerrada
, (ligados a los nombres de Quine Araujo, Pedro Costa, Gaviria, Juan Serna, Suso Garzón, Vozmediano, Sáenz Díez, Artemio Precioso más tarde
). Fuimos cofundadores de la Federación de Amigos de la Tierra y de la CODA, Coordinadora para la Defensa de las Aves, que luego se transformaría en Ecologistas en Acción. Y ayudamos a la creación de otros muchos grupos ecologistas. Y la gente comenzó a mentalizarse. Ya no mataban a los buitres jóvenes que, empujados por el viento de levante, llegaban a Cádiz, sino que nos avisaban para recogerlos, y se fue acabando el consumo de pajaritos... y empezaron a tomarnos respeto. Nos dieron entrada, primero por nombramiento directo del consejero, después por ley, en la Comisión Provincial de Urbanismo, en el Consejo Provincial de Caza y en Consejo Asesor del Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. También nos nombraron miembros del CPP (CIMA) y logramos una vocalía del Patronato de Parque Nacional de Doñana, del que formamos parte desde su constitución y durante doce años. Entramos en las Juntas rectoras de varios parques naturales. Ganamos la guerra del Agua, en Tarifa. Nos fuimos especializando en temas: urbanísticos, de caza, de montes, de incendios. Adquirimos una zodiac para controlar la pesca ilegal; organizamos retenes para combatir los incendios forestales; denunciamos reiteradamente la política urbanística, la de incendios, la de pesca
, y el trasvase Guadiaro-Majaceite y el cable Tarifa-Marruecos
Y nos hicimos tan molestos que nos fueron expulsando de todos los organismos colegiados de los que formábamos parte. Descubrimos los múltiples negocios y complicidades de políticos gobernantes en torno al incendio forestal, a la sequía, al urbanismo cuya perversión alcanza cotas inimaginables, a la caza y a asuntos tan escandalosos como el de El Jautor (abortado), el proyecto Hohenlohe o el de Montenmedio, hoy con una sentencia de derribo
Nos enfrentamos a mafias muy poderosas que cuentan con muchos medios, entre ellos los de comunicación, para tratar de desprestigiarnos. Y a veces dan miedo. |
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