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30 de enero de 2012 |
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Antonio Fernández Ruiz de Villegas |
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Grupo Drago |
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¿Y ahora qué? Esto que básicamente se preguntaban los españoles a finales de 1975 fue respondido de una manera directa y decidida por un grupo de gaditanos que creían en el protagonismo de la ciudadanía. Así, constituyeron una plataforma de opinión donde concurrían diversas tendencias que, como denominador común, proclamaban aceptar en su integridad la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Fue el 26 de diciembre del referido año cuando se iniciaron unos contactos que culminaron en la reunión constitutiva, que se reflejó inmediatamente en su primera aparición pública. Ésta tuvo lugar mediante una especie de manifiesto bajo el título de Un alcalde para Cádiz, publicado en la prensa provincial (La Voz del Sur) y regional (El Correo de Andalucía), que no fue acogido en las paginas de local, tal vez para no interferir en la contienda electoral de la elección de 2º grado promovida por el Gobierno Arias para la renovación de las alcaldías. En la línea emprendida comenzó a comparecer periódicamente, ahora sí en los medios locales; con artículos tales como La Ciudad que queremos, Cádiz ante el Tratado, La Provincia que queremos, Basta ya, No a la violencia, hasta culminar en la Carta abierta A su Majestad el Rey, entregada personalmente con ocasión de su visita a la capital el 1 de abril. De forma paralela inicia un amplio ciclo de presentación de personajes entonces señeros de una vida política que, entre perezosa y tímida, comienza a ofrecer alternativas frente al ominoso pasado. Así, comparecieron en su tribuna José María Gil Robles, Rafael Arias Salgado, los profesores Jiménez de Parga y Clavero Arévalo, Luis Uruñuela, Joaquín Garrigues, Luis Gámir, entre otros. Tan activa como novedosa actividad mereció las más distintas valoraciones pero, sin duda, quien mejor la entendió fue el profesor Millán Chivite que se refirió al Grupo Drago como una palestra de diálogo, reflexión, crítica y programación de los problemas e intereses que afectan a Cádiz y a la región, calificándola como una especie de oposición, con deseos de concordia y apertura
. Ante el referéndum de la Reforma Política, que resultaría clave para lo que luego ha venido en llamarse Transición, y que tendría su continuidad en las elecciones generales del 77, un sector de asociados entendió, con la oposición del resto, que el Grupo Drago había cubierto sus objetivos y que era llegada la hora de los partidos políticos que, en buena medida, ya venían actuando y se dejaban notar en su seno. Pasados los años el periodista local O. Lobato, en diciembre de 1.985, constató que su inferencia en la vida pública del Cádiz de la Transición fue bastante notoria aglutinando a personas de distinta ideología política y de ocupaciones diversas, al tiempo que llegó a configurarse como un eficiente altavoz y portavoz de las inquietudes de la época. Pero antes, dejaría constancia de su vocación de servicio a su comunidad y tuvo la satisfacción de ver como, en el primer Ayuntamiento democrático de su ciudad, tuvo a sendos miembros a la cabeza de su equipo rector y de su leal, aunque no precisamente blanda, oposición municipal. |
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