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30 de enero de 2012 |
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Diego Caro Cancela |
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Las elecciones en Cádiz (1977-1982) |
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1977. Una provincia con la izquierda. Aprobada la Ley de Reforma Política en el referéndum celebrado a mediados de diciembre de 1976, era evidente que el proyecto reformista de Adolfo Suárez se había impuesto finalmente a la alternativa rupturista de la oposición democrática, quedando abierto el camino para las primeras elecciones de la Transición. Como desde 1936 en España no se habían celebrado elecciones democráticas, la campaña de las que ahora se convocaban para el 15 de junio de 1977 se convirtió en una auténtica fiesta de participación, que llenó los actos públicos de los partidos con unos ciudadanos ansiosos por conocer a los líderes del nuevo tiempo político, ahora abierto tan lleno esperanzas. Con la campaña de UCD volcada en los medios de comunicación del Estado y en pequeños actos en locales cerrados, fueron los mítines de los partidos de la izquierda los que más público concentraron en toda la provincia. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con el primer mitin de Felipe González en el Pabellón Polideportivo de Cádiz, el 18 de mayo. Unas 7.000 personas se congregaron en el que fue el acto más multitudinario del PSOE, con todo tipo de banderas y pancartas que reclamaban, entre otras cosas, la amnistía y la legalización de todos los partidos sin exclusiones. Junto a éste, el otro mitin que más interés despertó entre los gaditanos fue el que organizó el PCE en el Paseo de Santa Bárbara. Miles de personas se reunieron para escuchar al primer candidato comunista, el poeta Rafael Alberti recién llegado del exilio, que fue recibido con el lanzamiento de cientos de globos blancos y repetidas ovaciones, a medida que iba recitando sus poemas. Celebradas las votaciones sin incidentes de relevancia, si en el conjunto de España el triunfo fue para la UCD de Suárez, en la provincia de Cádiz ganaba claramente la izquierda, porque frente a los dos diputados del partido centrista, el PSOE obtenía cuatro, el PCE uno y la coalición PSP-PSA otro. Un triunfo socialista que era claro en las principales ciudades gaditanas y que se había fundamentado en la inteligente combinación de memoria histórica y renovación generacional.
1979. La eclosión del andalucismo. Aprobada la Constitución, a finales de 1978, el Gobierno de UCD decidió convocar nuevas elecciones generales para el 1 de marzo de 1979 y las primeras elecciones municipales de la democracia un mes después, el 3 de abril. Se trataba de una hábil jugada política que pretendía alcanzar dos objetivos. En primer lugar, rentabilizar electoralmente para la UCD los logros de la política de consenso plasmada en los Pactos de la Moncloa y en la aprobación de la Constitución. Y, en segundo lugar, que la UCD concurriera a la elecciones municipales con todo el aparato administrativo heredado del franquismo y en un clima político más propicio por su hipotético triunfo en las elecciones generales que se celebraban antes. Pese a esta doble convocatoria electoral en tan poco tiempo, las campañas de ambas elecciones no tuvieron ni el dinamismo, ni el interés de la de 1977 y comenzó marcada por una oleada de huelgas y, sobre todo, por el recrudecimiento de los actos terroristas. En este contexto, con el PSOE convertido ya en una clara alternativa de gobierno a la UCD, la sorpresa de las elecciones generales vino provocada por la sorprendente irrupción parlamentaria del PSA, gracias a una agresiva e inteligente propaganda contra lo que calificaba de partidos centralistas (UCD, PSOE y PCE), culpándolos de los seculares males de la región, como el analfabetismo, el paro, la emigración y la dependencia económica. Por este motivo, si bien el PSOE volvía a ser la fuerza política más votada en la provincia, perdía uno de los cuatro diputados que tenía y se quedaba con tres, la UCD mantenía los dos escaños de 1977, el Partido Comunista también retenía el suyo, mientras que el PSA pasaba de no tener representación a conseguir dos diputados, alcanzando en Cádiz los mejores resultados de toda Andalucía. Sin embargo, más importantes que estas elecciones generales fueron las consecuencias que a medio plazo tuvieron las elecciones locales que se celebraron un mes después. El PSOE no sólo fue el partido más votado, sino que, además, gracias a los pactos de izquierda que firmó con el PCE, el PSA y el PTA, conseguía alcanzar la alcaldía en 18 de los 42 Ayuntamientos que entonces tenía la provincia, entre los que se encontraba la propia capital, gobernando sobre casi el 40% de la población y la Diputación Provincial. La UCD, por el contrario, se quedaba con las alcaldías de ocho ayuntamientos pequeños que reunían sólo al 5,5% de la población. Más poder político tenía el PCE con alcaldías tan importantes como las de Algeciras, El Puerto de Santa María y Sanlúcar, o el PSA, con las de Jerez de la Frontera, San Fernando y Ubrique, con un poder municipal que será determinante para la consolidación de los andalucistas en la provincia. Incluso el PTA con los ayuntamientos de Puerto Real, Paterna, Puerto Serrano y Villamartín igualaba al partido centrista en poder local.
1982. La hegemonía del PSOE. Con el prestigio que le dio la gestión municipal que miles de concejales y alcaldes socialistas empezaron a ejecutar desde su llegada a los ayuntamientos democráticos, con el liderazgo de Felipe González totalmente asentado y con la crisis interna rondando por las organizaciones de sus adversarios andalucistas, comunistas y ucedistas, el PSOE no podía encontrar un escenario político más favorable de cara a las elecciones convocadas para el año 1982. Así se demostraría en las primeras elecciones autonómicas andaluzas celebradas el 23 de mayo. El PSOE conseguía nueve de los 15 escaños que correspondían a la provincia en el Parlamento andaluz, mientras que los seis restantes se lo repartían la UCD con dos, el PCA con uno, el PSA con otro y una emergente AP, que con otros dos diputados sustituía a la UCD como principal partido del centro-derecha. El PSOE conseguía el 54% de los votos, beneficiándose del hundimiento electoral no sólo del PSA y el PCA, sino también de la UCD, al captar una buena parte del electorado centrista. Los resultados de estas elecciones andaluzas se repitieron en sus líneas generales varios meses después, el 28 de octubre, cuando el PSOE alcanzaba el mayor triunfo electoral jamás conseguido por los socialistas en España, con más de diez millones de votos. En la provincia de Cádiz, el apoyo al PSOE fue todavía mayor, alcanzando más del 63% de los votos, que era el mayor porcentaje de todo el país, duplicando casi el 33% de las anteriores elecciones de 1979. No sólo obtenía triunfos espectaculares en todas las principales ciudades de la provincias, sino que además ganaba en 40 de los 42 municipios. Seis de los ocho diputados eran socialistas y los otros dos correspondían a AP, que quedaba como principal fuerza en la oposición. Hegemonía socialista, oposición aliancista y hundimiento de comunistas y andalucistas son los rasgos más relevantes de estas últimas elecciones de la Transición y los que conformaron el mapa político de la provincia de Cádiz a lo largo de toda la década de los años ochenta. |
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