Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
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  30 de enero de 2012
  Paco Perea
  Luces y sombras del deporte gaditano
  El deporte gaditano vivió la Transición entre luces y sombras. De la Asociación de Futbolistas que creara Quino a la selección escocesa refugiada en el pionero complejo golfista de Sotogrande, en San Roque, para el mundial del 82. El escaso apoyo que recibían nuestros jóvenes deportistas, por un lado, y la falta de instalaciones deportivas, por otro, no favoreció que esta década se despachase con una buena cosecha de prometedores deportistas. Los campeonatos nacionales e internacionales logrados por los Carli Muñoz,  África Sanz,  Vanesa Rojo y Moreno Periñán, entre otros, llegaron años más tarde, con la democracia ya instalada en nuestro país. Durante la Transición,  son las carreras de caballos en la playa de Sanlúcar de Barrameda quienes brillan  a un gran nivel.  Las pruebas de agosto se convierten en un verdadero espectáculo visual, en cuanto a la simbiosis de la belleza del espacio geográfico y la propia actividad deportiva de las mismas. Cada año va a más, no sólo porque en ellas compiten importantes cuadras y jinetes de gran prestigio, nacionales e internacionales, sino también por la cuantía de los premios que son donados por empresas, entidades e instituciones de la zona.

En el deporte de la vela, se consolida la Semana Internacional Náutica de El Puerto de Santa María. A su cita anual –última semana de agosto- acuden las más prestigiosas embarcaciones del momento, que convierten  la bahía de Cádiz en un hermoso espectáculo de vela. En Jerez, por aquellos años la fiebre por el motociclismo empieza a hacer mella en los aficionados, que demuestran su gran devoción por el apasionante mundo de las dos ruedas acudiendo en masa a las competiciones que se celebran en un circuito acondicionado al efecto, ya que el circuito de velocidad no se construiría hasta años después. Y aunque el fútbol lo copa todo, también destaca en esta década los éxitos que en balonmano cosechan el Balón de Cádiz y el Club Marítimo La Caleta, que llegan a militar en la Primera División nacional.  Al final de los setenta surge el Gades, que igualmente llega a competir en la máxima categoría del balonmano español.
En rugby, la mejor referencia es El Puerto de Santa María, donde el CRAP (Club  de Rugby Atlético Portuense)  consigue el ascenso a Primera División Nacional en la temporada 1978/79, dando pie a la creación de las Escuelas de Rugby en El Puerto, tras convenio suscrito con el Patronato Municipal de Deportes. El resto de los deportes brillaban por su ausencia, salvo alguna que otra velada boxística en el Pabellón Portillo de Cádiz, o en Algeciras… Y es que no hay fenómeno más apasionante y popular como espectáculo de masas que el fútbol, deporte que también siguió en primera línea informativa durante la Transición. No podía ser de otra manera…
Y en fútbol, es el Cádiz CF quien se erige en el primer representante de la provincia en militar entre los grandes del balompié nacional. El 5 de junio de 1977 hace realidad el sueño del cadismo con el ascenso a Primera División. El equipo está presidido por Manuel de Diego y entrenado por Enrique Mateos, quien contó con jugadores de la talla de Quino, Ibáñez, Santamaría y el chileno Fernando Carvallo, maestro en los lanzamientos a balón parado. Mediada la temporada, el club traspasa al Valencia a su jugador Botubot por 25 millones de pesetas.

Pero antes de este primer ascenso, el Cádiz vivió momentos muy angustiosos. El  primer año de la Transición coincidió con la dimisión de Gutiérrez Trueba, al que reemplazó Vicente Alonso que, año siguiente, también presentó su renuncia al cargo. En las elecciones que dieron paso, Manuel de Diego venció en las urnas a Márquez Veiga. En lo deportivo, la estancia del Cádiz en Primera sólo fue de un año. Descendió tras una accidentada temporada, tanto en los terrenos de juego como en los despachos, lo que conllevó a la dimisión a De Diego, al que sustituyó Manuel Irigoyen, el hombre de los milagros, bajo cuya presidencia el club alcanzó las mayores metas. Bajo su mandato el club amarillo viviría  dos nuevos ascensos en plena Transición. El primero –segundo en la historia de la entidad- se produjo en la temporada 1980/81, con el yugoslavo Milosevic en el banquillo y un plantel de jugadores en su mayoría canteranos: Bocoya, Juan José –traspasado al Real Madrid por 80 millones de pesetas-, Luque, López, Manolito, Mané, Choquet, Mejías I, Amarillo… Pero, como la primera vez, sólo está un año entre los grandes para reencontrarse con la Primera División en la temporada 82/83 tras un impresionante sprint final, con victorias en los campos del Murcia y Mallorca,  líder y colíder, respectivamente, que acompañaron al conjunto de Milosevic en el ascenso. Este nuevo éxito volvió a  cimentarse en la cantera: Linares, Amarillo, Manolito, Escobar y los hermanos Mejías, entre otros. En este reencuentro con la Primera División, el Cádiz fue conocido como "matagigantes" ya que derrotó en Carranza al Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid y Real Sociedad, entonces vigente campeón. Sin embargo, descendió. Pero, por encima de todo, lo que enamoró al cadismo fue el fútbol/arte de Mágico González. El salvadoreño exhibió un fútbol de enorme talento, inventándose jugadas inverosímiles, capaz de sorprender al más afamado de los defensas. “Mágico es de otra galaxia”, dijo de él Maradona. El internacional salvadoreño sería la gran atracción del Cádiz durante tres temporadas tan polémicas como irrepetibles.
En esta década, la selección nacional absoluta se estrenó en Carranza en un amistoso disputado el 14 de noviembre del 77 contra  Dinamarca. Los de Kubala ofrecieron un penoso partido y cayeron por 1-3, en noche aciaga de los Arconada, Migueli, Del Bosquey Santillana. 
El primer año de la Transición pilló al Jerez Deportivo en Tercera, categoría que abandonó a la temporada siguiente para ingresar en la recién estrenada Segunda B, donde militaría diez años hasta ascender a Segunda División A, con Manuel Riquelme en la presidencia y  el húngaro Antal Dunai en el banquillo. Al final de la campaña, el genial Dieguito –uno de los artífices del ascenso– es traspasado al Cádiz por nueve millones de pesetas, y Miguel Ángel se va al RCD Español.

En el Campo de Gibraltar, suerte dispar para Algeciras y La Balona. El cuadro de El Mirador no sale del pozo de la Tercera División hasta la campaña 79/80 para recuperar la Segunda División absoluta, al siguiente ejercicio, bajo la presidencia de los hermanos Modesto y José Rodríguez Vázquez. Esa misma temporada descendió pero, al año siguiente, retornó a la categoría de plata de la mano del entrenador Baby y bajo la presidencia de Francisco Quero. Dentro del historial del Algeciras, cabe destacar su enfrentamiento en la Copa del Rey (1977) con el Real Madrid de Molowny, frente al que, lógicamente, cae eliminado (0-6 en El Mirador y 4-2 en el Bernabéu). Por su parte, La Balona estrenó la Transición en Tercera División, categoría que abandona en la campaña 76/77 para jugar en Regional Preferente. Al año siguiente retorna a Tercera y, tras una brillante campaña, asciende a Segunda B en el verano del 82. En la Isla de León, un CD San Fernando presidido por José Enrique Varela (hijo del general) y entrenado por Diego Mendoza revoluciona  el fútbol isleño, y  en una temporada de ensueño se está a punto de ascender a Segunda División A. Fue la última oportunidad que tuvo el cuadro azulino de militar en la categoría de plata, pues permaneció en la de bronce hasta la temporada 82/83, en la que retorna a Tercera División para pasar, en la campaña siguiente, a Regional Preferente, por moroso.
El Racing Portuense milita en Tercera, pero en 1978 se sitúa en Segunda B. Es en la campaña 81/82 cuando el equipo presidido entonces por Francisco Ferrer Palacios está a punto de llegar a Segunda División A; al final, los de Manolo de la Torre quedan terceros. También en la temporada 82/83, con Pedrito en el banquillo, se queda a dos puntos del ascenso.

Los otros equipos punteros del fútbol gaditano:  Atlético Sanluqueño, Puerto Real, Rota, Chiclana, Jerez Industrial, etcétera, pasan la Transición  permaneciendo, o alternando, las categorías Regional y Tercera División, luchando por el sueño imposible de ir más allá de sus posibilidades. Capítulo aparte merece el Trofeo Ramón de Carranza, cuya fama ha traspasado las fronteras del planeta fútbol.  Por el verde tapete del estadio gaditano han desfilado los más grandes equipos del mundo con sus fulgurantes estrellas. El primer trofeo disputado en la Transición se lo adjudica el RCD Español; las dos ediciones siguientes se las adjudican los brasileños del Palmeiras, mientras que el Atlético de Madrid se hace con los trofeos de 1976, 77 y 78. El Flamenco se lleva a Brasil los torneos de 1979 y 80. Al fin,  en la edición del 81, la monumental copa de campeón llega a las vitrinas del Cádiz: un gol de Dieguito, a cinco minutos del final, derrota al Sevilla. Un premio que el equipo de la Tacita de Plata lleva persiguiendo desde su primera participación en el Trofeo, en 1977.  El éxito se repite dos años después, cuando de nuevo el Cádiz se planta en la final y gana en los penaltis al Betis, tras concluir el tiempo reglamentario y la prórroga con empate a un tanto. En el intermedio, en la edición del 82, es el Real Madrid quien resulta vencedor.

También la provincia tuvo sus torneos, y de entre éstos cabe destacar el Ciudad de El Puerto,  con presencia de equipos de la región, siendo el Cádiz su gran animador; y el Ciudad de La Línea, con participación extranjera, pasando por su estadio desde el Ajax al Liverpool, aunque la final que mejor se recuerda de la década de la Transición es la disputada por el Real Madrid y el Athletic de Bilbao (1982), con victoria madridista. La ambición del campeón.

La década de la Transición queda atrás. Algunos aficionados revivirán en sus propios recuerdos lo que con más orgullo vivieran o con no menos entusiasmo le contaran. Lo cierto es que el deporte gaditano ha evolucionado muchísimo desde entonces; ahora se cuenta con mejores instalaciones y los deportistas disfrutan de mayor proyección. Lo único que no ha cambiado son los sueños de los deportistas por llegar a cruzar la línea del éxito y el apasionado entusiasmo con que los aficionados siguen la evolución del deportista o el desarrollo de cualquier acontecimiento donde la competitividad es de obligado cumplimiento.


* Paco Perea es periodista deportivo de “Diario de Cádiz”
   
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