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15 de febrero de 2012 |
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Víctor Pérez Escolano |
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Cultura urbanística alternativa |
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La rememoranza suele ser un ejercicio narcisista. Para conjurarlo, una pincelada sobre aspectos urbanos de los años de la transición política a la democracia debe ir precedida de un afirmación que considero evidente: Sevilla, con sombras como el fracaso metropolitano, es hoy una ciudad mucho mejor que la de entonces, más estructurada y dotada de atributos urbanos contemporáneos. A pesar de que sobre ella se multipliquen alteraciones y ambiciones económicas inaceptables, así como esas adherencias religiosas tradicionalistas tan irritantes para quienes mantenemos una idea laica y progresista de la condición contemporánea en el marco de un Estado aconfesional sustentado en principios democráticos.
La referencia habitual suele ser que el franquismo final fue extraordinariamente depredador con la ciudad histórica y vulgar en su desarrollo, con unas instituciones débiles y sometidas al impulso de mezquinos agentes privados, en una simbiosis de ignorancia y carencia de sensibilidad. En los últimos años de la dictadura, no obstante, se formó una reacción civil, expresada en los movimientos sociales que, además de la configuración de las fuerzas emergentes en el orden vecinal, sindical y político, tuvieron en Sevilla su articulación universitaria y profesional. Así, para las cuestiones de orden urbano, el Colegio de Arquitectos cumplió un papel muy significativo contribuyendo a precisar problemas y analizar aspectos concretos de la crisis urbana: los distritos populares y su miseria urbanística, el casco antiguo y la destrucción del patrimonio, los grandes espacios urbanos y territoriales y sus expectativas, como el Prado de San Sebastián o los suelos resultantes de la nueva Corta de Cartuja, la estructura general del río urbano, la escala metropolitana de la ciudad...
Se produjo la formación de una cultura urbanística alternativa que tenía en la experiencia internacional, especialmente italiana y comunista, un desarrollo doctrinal nuevo respecto a los modelos expansivos y especulativos que el neocapitalismo venía desarrollando en toda Europa, también entre nosotros. Sevilla que, a lo largo de la década de los setenta, iba ofreciendo un panorama desolador, con muchas zonas de su centro urbano solarizadas, con apariencia de paisaje de guerra, tenía también su oportunidad en el proceso democrático substanciado con la Constitución de 1978. Las elecciones municipales del año siguiente sirvieron para trasvasar, a través de los partidos políticos, esa cultura en política y gestión urbanísticas mediante la incorporación de arquitectos comprometidos en todas las candidaturas que obtuvieron representación municipal.
Al gobierno tripartito de izquierdas le cumplió, con escasos recursos y experiencia, pero pletórico de ilusión y decisión, y con la impagable colaboración profesional de un puñado de excelentes profesionales funcionarios y no funcionarios, afrontar una nueva y posible política para Sevilla, paralizando las demoliciones, cuidando arquitectónicamente el espacio urbano y las infraestructuras, recuperando espacios en riesgo gravísimo (como el jardín del Valle), estudiando y proponiendo proyectos urbanos sobre partes concretas (Maestranza, Atarazanas, San Luis, etc.), aplicando las posibilidades legales del rescate público de las plusvalías, dando un giro a la política municipal de vivienda, iniciando el cambio en el destino miserable de los equipamientos de los barrios populares, llevando a término operaciones importantes para el patrimonio municipal de suelo (Bermejales)... A partir de 1983, con gobiernos socialistas en todas las administraciones, con la Junta de Andalucía dotada de transferencias, con la idea de la Exposición Universal de 1992 presente en el horizonte, Sevilla entraría en una nueva etapa, de aliento y recursos mas poderosos, quizá con ritmo descompasado, hasta llegar a ser febril, respecto a la armonía con la que la ciudad y el territorio deban construirse.
*Víctor Pérez Escolano es arquitecto, primer concejal de Urbanismo del primer gobierno democrático del Ayuntamiento de Sevilla |
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