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15 de febrero de 2012 |
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Javier Pérez Royo |
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Un trabajo gratificante |
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Es muy infrecuente que la vida le depare a un individuo la fortuna de hacer un trabajo importante y a la vez fácil y gratificante. Hay que tener mucha suerte para que esto te suceda. Y está claro, al menos para mí, que los miembros de la Comisión Redactora del anteproyecto de Estatuto de Autonomía para Andalucía la tuvimos.
Que el trabajo que realizamos era importarte, salta a la vista, de la misma manera que se entiende también por sí mismo que era un trabajo gratificante. Qué mayor satisfacción para un profesional del Derecho que hacer el anteproyecto de la constitución de su comunidad.
Lo que tal vez exija una explicación, porque ya no es tan evidente, es que el trabajo fuera además fácil. Más bien se puede tener la impresión contraria, de que era un trabajo complicado, fatigoso y difícil. Pero no lo fue en absoluto. El trabajo realmente estaba hecho. Fue muy difícil el proceso político que precedió al momento en que la Comisión empezó a trabajar. Pero en el momento en que iniciamos nuestras sesiones, estaba tan clara la manifestación de voluntad que había que articular jurídicamente, que el trabajo era muy sencillo. Había algunas dificultades técnicas, pero eso es insignificante cuando de lo que se trata es de redactar una norma constitucional o cuasi constitucional, que es lo que es un Estatuto de Autonomía.
Lo difícil siempre en general, pero más todavía cuando se trata de un trabajo constituyente, es saber lo que se quiere. Cuando se sabe, la traducción jurídica de ese querer, de la voluntad claramente formada, se hace con relativa facilidad. Y es lo que nos ocurrió a los miembros de la Comisión redactora del anteproyecto de Estatuto. Estaba tan clara la voluntad del pueblo andaluz, había sido manifestada con tanta rotundidad en el referéndum del 28-F, que nuestro trabajo era muy fácil.
Creo que no he tenido mala suerte en general a lo largo de mi vida, pero desde luego no ha habido ni una sola ocasión en la que haya tenido tanta suerte como en ésa. Nunca a lo largo de mi vida un trabajo tan fácil y tan gratificante ha tenido una recompensa tan grande. El reconocimiento público del que hemos sido objeto los miembros de la Comisión ha sido totalmente desproporcionado para el esfuerzo que realizamos. Pero así es la vida. Como fácilmente pueden entender los lectores, mi gratitud a la dirección del Partido Comunista de aquel momento por darme la oportunidad de formar parte de la Comisión Redactora y al Consejo de Gobierno y al Parlamento de la Junta de Andalucía, así como a los ciudadanos andaluces en general, por el reconocimiento de que he sido objeto es infinita.
*Javier Pérez Royo es catedrático de Derecho Constitucional |
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