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15 de febrero de 2012 |
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Manuel Manaute |
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Una experiencia inolvidable |
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Siempre he considerado un privilegio, además de un honor, haber formado parte de los primeros Gobiernos de la autonomía andaluza. En mi caso además se daba la circunstancia de asumir la responsabilidad de un área, la agricultura, importante no sólo por su peso específico propio, que lo tiene y mucho, sino por la carga sociológica, cultural y política que por aquel entonces llevaba consigo. Ver nacer y crecer una administración, siendo protagonista directo como miembro del equipo que hace posible este hecho, es algo que sucede muy de tarde en tarde. Por eso resulta inolvidable para mí esa etapa de la historia de Andalucía y bueno es que, junto al relato de los hechos importantes y las razones profundas que posibilitaron tan trascendental cambio en el devenir histórico de nuestra tierra, se recojan de vez en cuando las vivencias de cuantos participamos en tan maravillosa aventura. Cuando se constituye el primer Gobierno Autonómico de Andalucía, presidido por Rafael Escuredo, tras el triunfo abrumador del PSOE-A en las elecciones del 23-M de 1982, comienza el trabajo de crear una nueva Administración que, en pocos años, había de constituirse en referente político para todos los andaluces. Aunque la etapa pre-autonómica duraba ya varios años, la infraestructura era mínima, tanto en lo relativo a medios humanos y materiales como en competencias recibidas. Concretamente en lo que a Agricultura y Pesca se refiere, todo el especio de que disponía la Consejería en el Pabellón Real, no pasaba de 200 m2, con una dotación personal que desde el consejero al ordenanza no pasaba de doce personas. Había, pues, que crear el equipo de dirección y disponer de más espacio para ubicar físicamente las mesas donde trabajar las personas que se iban incorporando. En cuanto a competencias reales, solamente las de Extensión Agraria se podían considerar como tales, pues el resto era un ingeniero por provincia. El presupuesto del año 1982 era del orden de los 500 millones de pesetas. ¡Con toda la ilusión del mundo nos pusimos a trabajar en dos frentes especialmente: uno, negociar las transferencias que llenasen de contenido político y administrativo a la Consejería al tiempo que permitían allegar los recursos humanos, materiales y económicos para poder ejercer tales competencias; y otro, crear el aparato administrativo y organizar el equipo que había de dirigirlo. Aunque el otoño de 1982 estuvo marcado por las elecciones generales que dieron el triunfo al PSOE y el Gobierno a Felipe González, en Andalucía no se dejaron de hacer cosas importantes, que contribuían a la victoria. Así, el día 2 de octubre de 1982, tiene lugar en el Parlamento de Andalucía el primer debate de política sectorial y de todas las variantes posibles después del discurso de investidura de Rafael Escuredo. Me cupo el honor de ser el primer consejero del primer Gobierno andaluz que subió a la tribuna de oradores a exponer la política que pretendía impulsar. Mención aparte merece el famoso viaje a las comarcas deprimidas que organizó Rafael Escuredo acompañado de la mayoría de sus consejeros. Fue una experiencia interesante e inolvidable: llegar a las comarcas más deprimidas de Andalucía, escuchar las reivindicaciones de alcaldes y representantes de la sociedad civil, dialogar con ellos en su propio terreno y hacerles llegar un mensaje de ilusión, ya que no mucho más se le podía ofrecer. De todas formas, de aquel viaje surgió un Plan Extraordinario de Inversiones, con una dotación de 10.000 millones de pesetas, que hoy nos pueden parecer una ridiculez, pero para la naciente Junta de Andalucía se tradujo en la primera operación de endeudamiento, también a nivel internacional a concertar un crédito con el BEI (Banco Europeo de Inversiones), que la situaba en la senda de la financiación europea que tanta importancia iba a tener en los años siguientes. Tras el triunfo socialista del 28 de octubre y la toma de posesión del nuevo Gobierno, continuaron las negociaciones de transferencias, que empezaban a tener traducción económica. Así, el presupuesto de Agricultura y Pesca para 1983 multiplicaba por diez el del año anterior, sobrepasando los 5.000 millones de pesetas, cifra que seguiría creciendo espectacularmente en los años siguientes, con las inversiones del programa de reforma agraria primero y con la gestión de ayudas europeas después. A lo largo de 1983 tienen lugar dos hechos de gran trascendencia en el mundo rural andaluz. Por una parte, el cambio del sistema de Empleo Comunitario que venía funcionando desde los años sesenta, cuya sustitución por un sistema más digno pedían todas las organizaciones sindicales y políticas. Las Consejerías de Trabajo y de Agricultura, junto a las centrales sindicales, elaboraron una propuesta que fue asumida por el Ministerio de Trabajo que dirigía Joaquín Almunia, basada en tres partes: seguro de desempleo para los eventuales del campo, formación y Plan de Empleo Rural (PER), que acabó dando nombre al conjunto del sistema. Por otra, el anuncio y propuesta del Programa de Reforma Agraria, aprobado en 1984 ya con José Rodríguez de la Borbolla en la Presidencia de la Junta, que iba a condicionar toda la política agraria en Andalucía en los años siguientes, propiciando no sólo un incremento muy importante de la producción agraria, sino, sobre todo, de la industrialización y comercialización de los productos en todos los subsectores, con avances como no se habían conocido hasta entonces y hoy cantan las cifras. Cuestión decisiva para ello fue aprovechar el impulso de la entrada en la CEE y llegar los primeros al acceso a los fondos comunitarios. Junto a esto, la elaboración y aprobación del Plan Forestal de Andalucía, referente todavía hoy para el resto de España, pueden considerarse como los hitos más importantes de aquella etapa en lo que a la agricultura se refiere.
*Manuel Manaute es el primer consejero de Agricultura y Pesca del Gobierno andaluz, actual alcalde de El Arahal |
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