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21 de febrero de 2012 |
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Herminio Trigo |
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Plataformas ciudadanas |
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En abril de 1979 el resultado de las elecciones municipales en la ciudad de Córdoba daba el triunfo, como fuerza política más votada, al Partido Comunista y, posteriormente, el pacto suscrito por los partidos de la izquierda, en Andalucía PSOE, PCE y PSA, alzaba a Julio Anguita como el primer alcalde de la democracia posfranquista. El único alcalde comunista de las capitales de provincia de España. Este hecho explica que en la Transición cordobesa, pese a seguir las pautas marcadas para todo el Estado, se dieron unas circunstancias diferentes a otros lugares. Porque, aunque el PCE tuvo un fuerte protagonismo en la lucha por la democracia y en los primeros años de la Transición, los resultados electorales en el resto de España no recompensaron el trabajo que desarrolló en la lucha contra la dictadura.
En Córdoba es en la aplicación de la política de alianzas practicada por el PCE donde radica el factor más importante de su singular transición. El sentimiento antifranquista se organiza en torno a plataformas ciudadanas de diversa índole, vecinales, profesionales y culturales que, como ocurría en otros lugares, buscaban su amparo legal en el estrecho cauce que permitía el marco jurídico de la dictadura. Entre todo el entramado asociativo que se crea, destaca por la repercusión que tuvo, el Círculo Cultural Juan XXIII, verdadero catalizador de la realidad política y social de los demócratas cordobeses. En sus locales celebraban reuniones clandestinas los partidos y sindicatos, tenían lugar los encuentros entre distintos colectivos sociales y fue la sede de la Junta Democrática. Hay que destacar el hecho de que, para la formalización de esta plataforma, era necesaria la presencia de todos los partidos políticos que la habían suscrito a nivel nacional y algunos de ellos, de corte liberal, carecían de representación en la ciudad y es el PCE el que ayuda y colabora para que se organicen y de esta manera conseguir que en Córdoba fuese operativa.
Las asociaciones de padres de familia, y, posteriormente, las asociaciones de vecinos protagonizan la lucha social en la que las reivindicaciones ciudadanas son la manifestación de la lucha política. El liderazgo de este movimiento vecinal es compartido por los militantes comunistas, independientes de izquierda y líderes de organizaciones cristianas de base, algunos de ellos curas obreros, como se les llamaba entonces. Estos últimos, en contra de lo que se creía entonces, no militaban en el PCE, si bien algunos de sus miembros se afiliaron a CC OO, y tuvieron un protagonismo relevante en la Transición cordobesa debido a su gran actividad.
Mientras tanto, el PSOE tuvo, prácticamente, que improvisar su militancia y su organización en los últimos años de la dictadura. Esto, unido a su reticencia a formar parte de las instancias ciudadanas impulsadas por el Partido Comunista, que eran casi todas, fueron las causas principales que dieron lugar al resultado electoral de 1979. Del primer gobierno municipal formaron parte, en sus dos primeros años, todos los partidos políticos presentes en el Consistorio, PCE, PSOE, UCD y PSA. Entre todos se redactó un programa para todo el mandato electoral, que se realizó a pesar de que UCD primero y PSOE después pasaran a la oposición. Esta actitud del Partido Comunista de incorporar al centro- derecha a las tareas de gobierno, ayudó a borrar la imagen negativa de los comunistas que había creado el régimen de Franco.
Otro de los elementos que configuraron la Transición en la ciudad fue la política de participación ciudadana. A partir de 1979 las asociaciones de vecinos fueron reconocidas por el gobierno municipal como organismos de consulta y reguladas sus funciones mediante la aprobación de un primer Reglamento. Los movimientos vecinales tuvieron que resolver el dilema de colaboración-confrontación con la fuerza política que había estado en su estrategia, pero continuaron con sus reivindicaciones, y pese a que esta actitud les enfrentaba al gobierno del PCE, sabían que este era el que mejor garantizaba su participación social. Este modelo, evolucionado y adaptado a las circunstancias actuales, es lo que perdura de aquella etapa de la Transición en Córdoba.
* Herminio Trigo, ex alcalde de Córdoba |
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