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27 de febrero de 2012 |
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Jesús Chacón |
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"Amigo conductor":Mal día para un disco de oro |
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Antonia Hernández Peralta, Perlita de Huelva para el gran público, la prodigiosa garganta del barrio de Isla Chica, no pudo saborear las mieles de triunfo que da un disco de oro, porque se lo entregaron la tarde del 19 de noviembre de 1975. Al acto habían acudido para arroparla muchos de los grandes de la copla y el flamenco del momento, como Rafael Farina, Juanito Valderrama o Pepe Marchena, entre otros, y vivía uno de los momentos más grandes de su carrera. Pero a veces el azar juega malas pasadas, y ese día de gloria coincidió con la muerte de Franco, que esa misma madrugada murió tras una larga agonía. Las ediciones especiales que la prensa saca precipitadamente al día siguiente con la muerte del caudillo se comerán literalmente la noticia de que el Amigo conductor había superado el millón de copias vendidas. Cuando esa mañana pedí la prensa relata Perlita de Huelva y me dijeron que se había agotado pensé «¡uy, qué alegría!» Pero claro, me llevé una gran desilusión porque es que habían venido muchas figuras a arroparme. Era un momento muy grande para mí y con la muerte de Franco se acabó.
Aquel estribillo que escribe para ella Felipe Campuzano en el año 1969 (Precaución, amigo conductor, / que la senda es peligrosa, / que te esperan tu madre y tu esposa / para darte un abrazo de amor...) había sido una de las bandas sonoras de los primeros años de la década de los setenta. Perlita de Huelva llega a ser gracias a este tema Madrina de los conductores, casi un talismán del volante como el patrón del gremio, San Cristóbal, y aún mucho después este estribillo sigue coleando en la memoria colectiva de generaciones que, sin saber de dónde ni cómo, nos sabemos la letra. El éxito del Amigo conductor fue tremendo, arrollador. De gira por países de Europa, Perlita recuerda la tremenda emoción que le producía encontrarse con los españoles que habían dejado atrás sus raíces, y se lo cantaba a los inmigrantes de Bélgica y Alemania, donde abundaban los andaluces que habían surcado el viejo continente a bordo del Transmiseriano, que es como se llamó al tren de los emigrantes. Y cuando se encontraba a sus paisanos onubenses los atiborraba a fandangos de Huelva con ese torrente de voz que se lo lleva todo por delante.
La Transición estaba pasando aceleradamente páginas de la historia de España que se habían quedado sin cerrar, y además de acabar con un régimen desfasado y traernos la democracia, termina también con una forma de espectáculo, aquellos bolos de los que salieron tantos artistas de sus lejanas provincias para ser voces de España por plazas de toros y salas de variedades. Perlita de Huelva había empezado así cuando un empresario choquero la fichó para un espectáculo que acabó llevándola de la Isla Chica al Circo Price de Madrid. Recorrerá después como figura todas las plazas de toros de España, compartiendo carteles con los grandes de entonces: Juanito Valderrama, Antonio Molina, Rafael Farina, Manolo Escobar y otros ídolos de la copla y la canción española. Una carrera meteórica.
Luego, al volver el poder a los ayuntamientos y las partidas presupuestarias a las arcas municipales, los espectáculos de variedades de entonces ya no volvieron a ser lo que fueron, pero el pelotazo del Amigo conductor sobrevoló todas las transiciones y Perlita ha seguido cantando y grabando hasta alcanzar los 36 discos en solitario. El tema le ha dado muchas satisfacciones y una larga fama, más de la que hubiera podido imaginarse el día en que lo grabó. Pero siempre le ha quedado aquella pena: la de la fatal coincidencia que eclipsó su disco de oro aquel lejano 20 de noviembre en que amanecía la esperanza en toda España. |
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