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29 de febrero de 2012 |
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José Luis García Palacios |
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Crónica de una aventura |
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La vida transcurría entre anhelos, ilusionadas esperanzas, a veces amargas, a veces dulces, cuando se coronan con el tiempo de la realidad. Recuerdo que muchos de mi generación queríamos y luchábamos por un mundo mejor para todos sin paliativos y no se ahorraban esfuerzos para conseguirlo. Todos queríamos llegar a algún sitio que presentíamos de otra dimensión. Por lo menos, a lo que a mi respecta, lo presentía pero no sabía ni cuando ni por dónde se presentaría la oportunidad.
Una cita en Madrid. Un día inopinadamente me llegó la invitación inesperada de Torcuato Fernández Miranda para una entrevista personal en su despacho de Alcalá 44, en Madrid. Hacía algún tiempo del atentado de Carrero Blanco y todo eran conjeturas sobre el futuro político de nuestro país después de Franco. Debo confesar que para mí fue una absoluta sorpresa, ya que estaba desde hacía tiempo dedicado a la mejora del medio rural, creación de cooperativas y a la para mí necesaria tarea de regar las cabezas antes que las tierras de los agricultores, a fin de conseguir por fin una Huelva verde que nos redimiera de los eternos secanos y nos colocara, definitivamente, en el lugar, que por la importancia de nuestro clima y la bondad de nuestras tierras, deberíamos tener en el ránking agrario nacional. En aquellos años yo era presidente de la Cámara Agraria Provincial, de la Unión de Cooperativas Agrarias y de la Caja Rural de Huelva, entidades que, sin ningún género de dudas, ayudaron definitivamente a impulsar lo que ya es una extraordinaria realidad.
Posiblemente mis méritos no fueron otros y, sin pensarlo, me vi en el compromiso de aceptar colaborar para cuando llegara el momento en nuestra provincia de ayudar a entronizar la democracia, tarea en la que yo sería un eslabón más, pero que por mi situación personal, según me comunicó don Torcuato, contaba conmigo para aquella tarea trascendental (esas fueron sus palabras). Aquel compromiso terminó en Huelva el día 6 de diciembre de 1976, en el que se aprobó por Referéndum la Ley sobre la Reforma Política.
No volví a ver a Torcuato Fernández Miranda, personalmente, hasta después del 15 de junio de 1977, en el que yo senador por Huelva y él por designación Real, nos veíamos algunas veces en los Plenos de la Cámara, en los que tuve la gran satisfacción de que con alguna frecuencia compartiéramos escaños, pues me distinguía con su afecto y amistad. Ha sido sin duda uno de los personajes más importantes y con mayor dimensión humana, y han sido muchísimos, los que he tenido el honor de conocer. No cabe duda de que don Torcuato Fernández Miranda fue crucial en la historia ilustre de nuestro país.
Comenzaba la primavera de 1977 cuando Félix Manuel Pérez Miyares me citó en la Cafetería Dollar, de Madrid, para convencerme de la oportunidad de formar parte de la Federación Social Independiente que podría concurrir a las elecciones que, a no dudar, pronto se convocarían por el Gobierno. Yo facilité a Félix Manuel numerosos nombres de posibles candidatos, pero decliné la invitación, puesto que no me imaginaba a mi mismo dedicado a político profesional. Aquella aventura no prosperó ni en Huelva, ni en ninguna parte, ya que posiblemente no habrá conciencia aún del inmediato cambio político. Acaso un mes más tarde Federico Molina me intentó convencer igualmente para formar parte del PSLA (Partido Social Liberal Andaluz) que lideraba don Manuel Clavero Arévalo, pero con el aliciente de que le sustituyera en el liderazgo social, ya que él había decidido dejar ese camino, en el que llevaba algunos meses de gestión, por causas personales.
En UCD. Definitivamente me creía ya libre de esas aventuras, pues había comenzado el periodo de formación de candidaturas, cuando de nuevo apareció Félix Pérez Miyares y esta vez venía (como las otras veces, de San Sebastián, donde era delegado de Sindicatos) con el mandato del presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, para constituir en nuestra provincia la UCD (Unión de Centro Democrático) y formar candidatura. El gerente nacional que otorgaba la escritura del nombre del Partido, era un tal Calvo Sotelo... Por más que me propuse buscar una excusa (incluso recurrí a la familia) me fue imposible y, sin darme cuenta, me encontré haciendo listas para localizar candidatos.
Tarea que parecía fácil, pero que resultó complicadísima, por la premura del tiempo, la falta de experiencia y las incertidumbres económicas. Nos propusimos tener candidatos que representaran a zonas provinciales y a distintos profesionales. Hubo que rogar a algunos amigos que dieran su nombre sólo para figurar, aunque no salieran, para un partido de centro y así poder confeccionar las listas; a sólo eso se comprometían, pues creíamos que teníamos pocas opciones. Nunca pudimos imaginar el extraordinario evento; ganamos las primeras elecciones democráticas del 15 de junio. Pérez Miyares ganó el Congreso y yo fue el más votado, con diferencia sobre los demás, del Senado.
Nunca olvidaré la noche electoral, la emoción al principio y la euforia desbordada al final. Agustín Jiménez Puente y José Rodríguez Núñez, acompañaron a Félix Manuel como diputados, y Miguel Esteban Marín y Antonio Hernández Caire y a mí, como senadores. ¡Qué emocionante! ¡qué ilusión! Estábamos convencidos de que hacíamos historia para bien de nuestra querida España. Pasó el tiempo, aprendimos el oficio, hicimos inolvidables amigos, conocimos personajes que después hicieron historia, y al final de la Legislatura se aprobó la Constitución. Recuerdo las conversaciones ocasionales con Adolfo Suárez y lo acertado de sus doctrinas. Han pasado muchos años y afortunadamente la oposición de entonces cambió con el tiempo y el poder lo que con tanto énfasis defendía en aquellos días. Se olvidó la autogestión, los empresarios, entonces denostados, pasaron a ser imprescindibles. Marx pasó de moda y hoy disfrutamos de paz social, situación económica insospechada en aquel entonces y nuestra sociedad después de 25 años de democracia supera las adversidades y somos libres. Qué gran balance.
*José Luis García Palacios ha sido senador de UCD por Huelva |
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