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29 de febrero de 2012 |
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José María Segovia Azcárate |
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La Huelva colombina durante la Transición |
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Conforme pasan los años se va dibujando más claro el mapa de los días y de las circunstancias por las que pasa Huelva en el periodo de Transición política, que se abre con la muerte del jefe del Estado. A mí me tocó un puesto de observación muy destacado, tanto en presenciar los miedos, las ambiciones y los encantos y desencantos políticos. Desempeñando un cargo directivo en el periódico provincial y muchas veces en ausencia del director el puesto de este, fueron muchas las cosas que pude comprobar en este difícil e inestable periodo que afortunadamente se llevó con la mesura que se podía. Luego, años más tarde, en 1979, en que paso a la dirección del periódico, me obligo a coger por los cuernos las posturas de muchos que se llamaban ideólogos de los nuevos tiempos y de otros que podíamos clasificar de conservacionistas sin afanes de batalla.
La esperada muerte de Franco en aquel noviembre de 1975, era algo que palpábamos a diario dado el estado de salud quebrantada del Caudillo. Nosotros en nuestra previsiones informativas teníamos ya compuestas muchas páginas dedicadas a biografía, hechos, acontecimientos onubenses y toda esa parafernalia informativa que suele ofrecerse a los lectores en día de noticia grande. Cuando el óbito del mandatario se produjo, pese a todo lo previsto, casi nos coge por sorpresa, pero creo que informativamente se hizo lo debido y justo.
Este trabajo profesional me llevó a ver las distintas manifestaciones que se daban en otras facetas, por ejemplo en la cultural, donde la vida de Huelva se había movido con lentitud y adocenamiento. Mi pasión por la historia colombina me llevó en aquella época a vivir el trasfondo de una sociedad centenaria (la Sociedad Colombina Onubense) que mantenía la bandera de unos valores sagrados para Huelva, como era la defensa del protagonismo onubense en el Descubrimiento de América.
Terminada la Guerra Civil y como consecuencia de ciertos avatares políticos, para que no desapareciera y siguiera su curso histórico, nacido en 1880, la Diputación Provincial se hizo cargo de la Sociedad, pasando su presidente a ser también de la Colombina. En este nuevo camino de la Sociedad, se volvió a instaurar el título de Real, desaparecido en el año 1931 con la llegada de la República. Durante el periodo que abarca la década de los cuarenta y los cincuenta, la Colombina permanece fiel a su misión, celebrando con todos los honores la fecha del día 3 de agosto, en que las más conocidas figuras de las Letras nacionales pasan por La Rábida enalteciendo la fecha y la Gesta.
Al llegar la década de los sesenta, yo ya soy secretario general de la misma. La Real Sociedad Colombina, siempre de la mano de la Diputación Provincial, entra en una fase de grandes actos de singular relieve, ya que el organismo provincial sostiene la vida y la economía de la Sociedad y quiere que la misma destaque en el panorama cultural e histórico no sólo de Huelva, sino en el plano nacional e internacional.
Avanzando los años, la democracia se va implantando con fuerza y serenidad y ya en la década de los ochenta, al llegar las elecciones generales, un grupo de miembros de la Colombina estudia la forma de que la Sociedad, sin perder los lazos amistosos con la Diputación que datan desde la fundación, vaya pensando en ganar su libertad, fuera de posibles vaivenes políticos que pudieran en algún momento condicionar la vida cultural y activa de la misma.
Pero no es hasta 1986 cuando se anuncia por fin las primeras elecciones democráticas dentro de la Colombina, que habían dejado de hacerse desde los años treinta. Durante un periodo de años anteriores a estas elecciones se procura que formen parte de la Junta Directiva representantes de los principales partidos políticos existentes, además de los de las instituciones culturales y profesionales onubenses. La fecha antes citada y ya en plena y ejerciente democracia, se vota libremente por parte de los socios de la Colombina el cargo de presidente, que asume la condición de elegir a la Directiva. Es el momento en que entran a formar parte de la Junta personalidades de la vida cultural onubense y algunas de carácter político por las funciones que llevaban a cargo en entidades públicas.
La libertad en su esencia ha quedado rescatada y la Real Sociedad comienza otro periplo de su historia donde su expansión nacional e internacional toma cauces de verdadera fama. Su presencia en la provincia, en la Autonomía y en muchos puntos de España es ya una realidad y con ello la vertiente hacia la América iberoamericana se acentúa con las relaciones con las Embajadas de todos los países del otro lado del mar. Los tres de agosto constituyen, sin duda, los actos de más relieve en la vida provincial onubense. La Armada Española acude en su máxima representación a estos actos, al ser la evocación de la fecha un acto eminentemente marinero. La ciudad se entraña con esta sociedad y hoy puede decirse que sus doscientos socios forman parte de todos los estamentos onubenses. Sus vinculaciones con la Casa Real es total y es el mismo monarca, don Juan Carlos I, quien cuando acude a Huelva en fechas trascendentales, muestra su afecto y admiración a la Colombina, como Presidente Honorario, igual que son sus ascendientes don Alfonso XII, doña María Cristina y don Alfonso XIII.
La Colombina ha sabido mantenerse en el periodo de los comienzos democráticos en su sitio. Muestra de ello es que hoy día todo el arco político existente mantiene con ella las mejores relaciones, fruto del tacto y de la línea histórica que sus gestores llevan. Haciendo balance de la vida cultural de esta Sociedad queda claro que durante décadas y hoy lo continúa siendo, los actos colombinos de agosto son sin duda los primeros y más importantes de todo el año en la vida onubense. Cuando Huelva se abre a una nueva etapa de su Historia, cuando la Universidad es ya un hecho y la consolidación política un cauce de vida en el desarrollo hacia un futuro de progreso, mirar atrás para encontrar actos de singular relieve y significación durante el año, nos hace encontrarnos siempre con esta Sociedad que lleva en su espíritu y nobleza todo el orgullo de sentirse parte de la historia local con proyección hacia en exterior. La lista de oradores, las conferencias, seminarios y aulas de estudios llevadas a cabo, así como los cientos de personalidades de España y del extranjero que por la Colombina han pasado, nos muestra el sentido colombino y marinero de una ciudad que nunca renunciará a sus valores y tradiciones que le llevan a ser Madre de un Nuevo Mundo.
NOTA. La Real Sociedad Colombina Onubense nació un día 21 de marzo de 1880 y hasta la fecha se ha mantenido en cauces de estricta línea cultural e histórica con los Gobiernos de la Monarquía, la República, la Dictadura, el último periodo del autoritarismo franquista y de nuevo, la actual Monarquía.
Está en posesión de la Cruz al Mérito naval, la Cruz al Mérito de la Guardia Civil y de numerosas condecoraciones de la mayoría de países iberoamericanos. Es la más antigua de España en su género.
* José María Segovia Azcárate es periodista. Presidente de la Real Sociedad Colombina Onubense |
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