Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
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  29 de febrero de 2012
  José Delgado
  CC OO: memoria democrática de un proyecto solidario
  Se han cumplido ya 25 años de la legalización de Comisiones Obreras en España. Fue en la histórica Asamblea de Barcelona de 1976, después de unos largos y oscuros años desde que el sindicato se fundara en la clandestinidad, durante la huelga de los mineros asturianos en 1962. Recordado la efemérides de la legalización, se puede afirmar que este sindicato es hijo y heredero de la Transición. A partir de 1976, los sindicatos de clase y CCOO entre ellos tuvimos que hacer frente a un nuevo futuro en el que quedaba el aprendizaje de una organización que luchó contra la represión franquista y que posteriormente ha contribuido a convertir las reivindicaciones laborales y profesionales en derechos de los ciudadanos y bienes generales, ayudando a construir un país en democracia gracias al esfuerzo de hombres y mujeres que tuvieron voces que fueron silenciadas durante la represión franquista, que fueron condenados, reprimidos, despedidos e incluso asesinados por aspirar a una sociedad democrática.

En fábricas y barrios.
Allá donde estábamos todos creíamos que era posible un futuro mejor y, desde los primeros años de la Transición, también en Huelva, con una fuerte presencia de trabajadores en la industria química, la minería y la pesca, nuestro trabajo y el de los demás sindicatos democráticos se hacía muy necesario. Nuestros escenarios habituales eran las fábricas y los barrios en crecimiento de los años setenta; también lo eran las reuniones en asamblea y las nuevas formas de protesta y propaganda que extendían el movimiento obrero por todo el país. Las huelgas mineras, los primeros de mayo, las detenciones, las protestas de 1976... Todos son un sin fin de recuerdos que evocan sentimientos nostálgicos que deben servirnos para recordar que todavía hoy tenemos una obligación en esta sociedad.

Fue aquel un tiempo en el que se tuvo que desarrollar un intenso trabajo de lucha obrera y sindical que ayudó a conformar nuestra organización, siendo en Huelva los compañeros Venancio Cermeño y Pepe Quintero quienes llevaron a las Comisiones a la legalidad y consolidaron una organización de futuro en defensa de los trabajadores. Tras ellos, José Lagares, mi antecesor, contribuyó a un cambio de mentalidad y de estructura en el sindicato, estableciendo las relaciones institucionales, introduciendo a la organización en los foros provinciales y encajando sensibilidades acordes con los nuevos tiempos, como el medio ambiente, la salud laboral o el desarrollo sostenible.

Grandes conflictos.
Aquellos fueron años de esfuerzo sabiendo que la sociedad de Huelva planteaba diariamente unos retos que Comisiones Obreras debía ir superando y que en determinados momentos creó fisuras internas derivadas de las distintas interpretaciones de la realidad y de la organización sindical. La historia del sindicato en Huelva está jalonada de grandes conflictos y pequeñas anécdotas con las que hemos logrado ser una organización con 8.000 afiliados cotizantes, que hoy presta una serie de servicios en torno a la adquisición de vivienda, la formación, el tiempo libre y los seguros, entre otros, y que ha desarrollado una amplia actividad institucional para participar en la tomas de decisiones importantes en todos los foros de la provincia donde ha habido representación de los agentes sociales y económicos.

Durante los primeros años de actividad, Comisiones Obreras peregrinó por varias sedes en las calles Alfonso XIII, La Palma y Marina, hasta que algunos compañeros decididos se aventuraron a ocupar nuestra actual sede en la Gran Vía, perteneciente al sindicato vertical. Una de nuestras grandes movilizaciones pretendió sin éxito impedir que el Empleo Comunitario se cambiara por el PER, un sistema menos social que apuntalaba la cultura del subsidio. Fue en el año 1983 y debido a aquellas movilizaciones cuando Diego Valderas, José Lagares, los hermanos Diego y Vicente Rodríguez del Valle y José Fernández fueron a parar a la cárcel. Unos años antes se produjo una gran marcha para reivindicar la Ley de Reforma Agraria prometida por el Gobierno andaluz del momento.

La marcha entró por Paterna del Campo y salió por Almonte. Llegaron a colocarse carteles en las fincas pero la prometida ley quedó en una justa aspiración sindical.

Algunas victoorias.
No todas las grandes batallas las perdimos. A finales de los setenta se produjo el bloqueo de la ría de Huelva. Los pescadores reclamaban la aplicación de las normativas internacionales en la flota congeladora, la mejora de las condiciones de los convenios de pesca con terceros países y un convenio colectivo. Fruto del cierre de la barra del Puerto de la capital, se logró la normativa de los congeladores y la firma del convenio colectivo en diferentes grados. Otro éxito se logró en el metal, cuando una prolongada huelga en el sector a mediados de los ochenta propició uno de los mejores convenios colectivos de España.

En la minería, la historia del sindicato está jalonada de un sin fin de hechos reivindicativos que tiene algunos de sus máximos exponentes en el cierre de la línea del cobre en 1986, el encierro en el Pozo Alfredo, la huelga de varios meses en demanda del Estatuto del Minero o la singular trayectoria de los compañeros de MRT SAL (Minas de Riotinto. Sociedad Anónima Laboral), que durante meses han exigido luz para un conflicto tan cruel como la propia mina.
A mediados de los años ochenta, 500 trabajadores de Astilleros protagonizaron una marcha a Sevilla, donde fueron recibidos por el presidente de la Junta de Andalucía, José Rodríguez de la Borbolla, contra la primera gran reconversión del sector naval. En aquella criba se perdió entre un 20% y un 30% de la plantilla de la factoría onubense y 150 trabajadores fueron recolocados en los hospitales. En 1988  también organizamos una huelga en enseñanza en la que participaron casi la totalidad de los maestros.

Fueron años duros en los que también hemos vivido numerosas anécdotas, como las celebraciones de algunos primeros de mayo en Bollullos Par del Condado, donde unas 800 personas limpiaban las calles del pueblo; o aquel día a principio de la década de los ochenta en el que una huelga en el sector de la construcción movilizó a tal cantidad de gente que fue necesario abrir el Estadio Colombino de Huelva para celebrar las asambleas y mantener informados a los huelguistas. Con seriedad afrontamos las movilizaciones del 3 de marzo reclamando una Universidad para Huelva así como nuestra participación en la Mesa de la Descontaminación. A instancias de los sindicatos, y debido a los tristes acontecimientos vividos en Gibraleón por la intención de instalar un vertedero de residuos tóxicos y peligroso, se creó un foro sociopolítico gracias al cual se consiguió el consenso necesario para instalar una planta de inertización en Palos de la Frontera y se logró que tanto la Junta de Andalucía como las empresas del Polo Químico iniciaran las medidas correctoras de vertidos a la ría y a la atmósfera que han propiciado millonarias inversiones en el sector.

CC OO ha intervenido en el proceso de reestructuración de plantilla en el Polo Químico, en manifestaciones contra la contaminación, en actuaciones de apoyo a la inmigración. La lista sería interminable y, aunque muchos acontecimientos se nos quedan en el tintero, no cabe duda de que el tiempo vivido durante la Transición democrática ha sido fundamental para la consolidación del movimiento sindical como parte de una sociedad que en aquel periodo superó la estructura inicial de los sindicatos clásicos, propia del sindicato vertical y asumió el papel de defensa de los derechos y mejora de las condiciones de vida de miles de trabajadores.


* José Delgado es secretario provincial de CCOO en Huelva
   
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