Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
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  05 de marzo de 2012
  Antonio Sevillano
  Almería en sus raices flamencas
  En el espacio temporal que se ha dado en denominar de la Transición política en España, el flamenco en Almería disfruta de una excelente salud; en sintonía con el resto de las provincias hermanas andaluzas. La afición –entendida y numerosa– asentaba sus raíces en el pasado siglo; y, ahora, para su uso y disfrute viene a gozar de más espacios escénicos y mayor número de actividades e iniciativas referidas a las genuinas músicas autóctonas.
Sigue abierto el Teatro Cervantes de Almería y dos tradicionales locales al aire libre: la Terraza Imperial y el coso de la Plaza de Toros. Por allí desfilan, como a la antigua usanza, las más renombradas compañías y los artistas de superior caché: Paco de Lucía, Rafael Farina, Porrinas de Badajoz, Manolo Escobar, Lola Flores, La Paquera, Fosforito, Manuela Carrasco, Camarón, Tomatito, Pansequito, los Habichuelas, Lebrijano y un etcétera amplísimo de nombres famosos. Es en la añorada Terraza Imperial (o Versalles, antes del Franquismo) donde se produjo el debut –a comienzos de los 70– de Camarón de la Isla, enrolado en la Compañía de Juan Valderrama, Dolores Abril y Niña de la Puebla. A partir de este momento, el genio de San Fernando tuvo una estrecha relación profesional con la afición provincial a través de sus numerosas actuaciones (ya figuró en los carteles, 1973, de Festivales de España; y la última vez que cantó en público fue, precisamente, durante un espectáculo dedicado al taranto almeriense) y, muy singularmente, al formar pareja en su segunda etapa con el almeriense José Fernández Torres “Tomatito”. El guitarrista de La Chanca, continuador de una prolífica saga, es el de mayor proyección nacional e internacional, acompañado en los últimos años por Juan José Heredia ‘Niño Josele’, también del flamenquísimo barrio aledaño a Pescadería; prosiguiendo ambos la tarea emprendida dos siglos atrás por un ya mítico compositor y concertista instrumentista: nuestro paisano Julián Arcas y Lacal.
Instalados en el mundo de la guitarra flamenca y como genuino sucesor del afamado Antonio de Torres Jurado, nacido en La Cañada de San Urbano, debemos hacer especial mención a un artesano reconocido mundialmente: Gerundino Fernández García. El luthier del Quemadero logra (diciembre, 1978) el primer premio de Construcción en el Certamen Internacional llevado a cabo en Ronda (Málaga) y presidido por Regino Sainz de la Maza. Aunque su consagración plena acaece en 1982, al conquistar en París el Premio Extraordinario al mejor Instrumento de Concierto (apartado de construcción y armonía).
El siguiente espacio donde “escuchar” flamenco será en el marco de los Festivales de España. Localizados en sus inicios en Almería, Adra, Dalías, Vera y Berja, en 1979 cambiarían su nombre por el de Festivales Andaluces. La Alcazaba y Plaza Vieja son sus señeros enclaves capitalinos. Nuevamente la kilométrica nómina hace imposible su enumeración. No obstante, señalaremos que la antigüedad del de Almería y Adra está datada en agosto y septiembre de 1967, respectivamente. Allí presenciamos, entre otros, a Chocolate, Fosforito, José Menese, Luis Caballero, Juan Habichuela o Farruco. En las tres ediciones siguientes el Festival de Cante Hondo se hizo acompañar del correspondiente de la Guitarra Flamenca en Concierto, aunque lamentablemente gozaron de efímera vida. En 1974 se incorporó Dalías con ‘Diálogos Flamencos’: Menese, Fosforito, Brenes, Manuel Cano y Habichuela.
Aunque recinto cerrado a socios y simpatizantes, se convierten en bastión donde vivir el flamenco en su total dimensión a la par que intimidad. En 1965 se funda la decana y de mayor solera: El Taranto, ubicando su sede social en un lugar con milenario encanto: los aljibes árabes-cristianos. Su trayectoria ha merecido los máximos reconocimientos de la Cátedra de Flamencología de Jerez, del Festival del Cante de las Minas de La Unión o la bandera cultural de la Junta de Andalucía, entre los de mayor relieve. Es el premio a una actividad ininterrumpida de servicio al flamenco y a su ciudad (jalonado de numerosas jornadas de puertas abiertas); con actividades donde el cante, el toque y el baile tienen su “Capilla Sixtina”, complementado todo con exposiciones, distinción al artista más destacado durante el curso, entidades y colectivos, charlas, simposios, encuentros, presentación de libros, etc., vehiculizadas fundamentalmente a través de las Semanas Culturales del mes de mayo. Entre sus efemérides luctuosas destaca el hecho de que en este local ofreció su último recital ante el público el maestro Antonio Cruz García “Antonio Mairena”. Bajo su impulso otras fueron surgiendo Los Tempranos y El Morato en la ciudad; en la provincia, La Torre (Adra, organizador de un prestigioso Festival), El Yunque, de Pechina (y su consolidado Festival del Caldo Minero), el Sabinar, de Berja, El Arriero, en Viator (sede de una fase selectiva del Festival de Las Minas), El Ciego de la Playa (Huércal de Almería), Dalías, Tabernas, El Parador, Turre, Macael, etcétera. Buena parte de ellas –independiente de su programación reglada– acogen circuitos organizados por las distintas administraciones, entre los que destacan el de la Diputación Provincial, con el que colaboran instituciones públicas y privadas.


*Antonio Sevillano es historiador.
   
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