Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
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  12 de marzo de 2012
  Inocencio Fernández
  Comisiones Obreras: El caballo de Troya
  A finales de los años sesenta, el Partido Comunista de España (PCE) decide la salida a la luz de los dirigentes de Comisiones Obreras (CC OO), a través de la ocupación de cargos en el sindicato vertical Confederación Nacional de Sindicatos (CNS). Esto supone que los mejores dirigentes de CC OO pelean para ocupar los cargos a elegir por los trabajadores, enlaces sindicales y jurados de empresa. Recuerdo que en Málaga se presentaron candidatos a dichas elecciones por nuestro sindicato en las principales empresas. Esta actuación de salir de la clandestinidad fue aprovechada por el ministro de turno de entonces, José Solís, para decapitar al movimiento obrero, deteniendo a la mayoría de sus dirigentes, entre ellos los que habían ganado las elecciones en el sindicato vertical.

Una vez más el movimiento obrero sufre un serio revés en su lucha permanente. Comisiones Obreras nace como necesidad de los trabajadores ante la invalidez del sindicato vertical, para negociar con la patronal directamente y al margen del mencionado sindicato vertical.

El “partido”, como se le llamaba entonces, ve en esas comisiones de obreros un germen importante para la lucha política contra la dictadura, aunque las ve más como un movimiento y obvia los medios para que se estructure como organización sindical. Con estos criterios las Comisiones Obreras tuvieron un gran desarrollo y auge dentro del movimiento obrero, pero al mismo tiempo una gran debilidad por la falta de organización y criterios de seguridad en plena dictadura. El franquismo lo reprimía todo y el movimiento obrero no quedaba al margen.

Coincidiendo con la década de los sesenta surge en Barcelona y en otros puntos de España, entre ellos Málaga, la Organización Comunista de España Bandera Roja (OCEBR). El debate sobre el movimiento obrero cuando un número importante de militantes del PCE había caído también a finales de los sesenta lleva a Bandera Roja a apostar por CC OO. Al contrario que otros partidos que se crearon llevando aparejada la creación de su propio sindicato, para Bandera Roja las Comisiones Obreras no pueden ser un movimiento casi asambleario. Con la experiencia tenida ya de bastantes caídas importantes, se empieza a trabajar en unas CC OO como organización, con grupos pequeños, bien estructurados, con una organización fuerte y con fuertes medidas de seguridad. Trabajábamos en la clandestinidad contra la patronal, al régimen y a la política social había que ponérselo difícil. No era fácil el trabajo en la clandestinidad y la actividad social y pública con los compañeros de la fábrica del barrio y algunas veces con los estudiantes; por eso las medidas de seguridad cobraban un valor extraordinario.

Los locales de la iglesia fueron importantes para mantener reuniones y asambleas, incluso durante toda una noche, y más de una vez para imprimir alguna octavilla. Un grupo de curas comprometidos con la democracia fue un apoyo muy importante en aquellos años difíciles.

En aquella época, las manifestaciones se hacían “encuadradas” y cada responsable de un grupo pequeño citaba a sus integrantes en un lugar, sin decirle para qué hasta poco antes del acto. Siempre de cara al primero de mayo, que no siempre se celebraba el día 1 de mayo, pues era el día que la policía esperaba que tuvieran lugar las manifestaciones, entonces las preparábamos para la víspera. También el proceso 1.001 tuvo su manifestación en Málaga. Fue en la calle Mármoles. Estos grupos, que se citaban cerca del lugar donde tenía prevista la organización la celebración de la manifestación, ocupaban la calle cuando alguien daba el grito de rigor: ¡Viva el primero de mayo! Entonces se saltaba a la calle. La gente no se lo creía, nos miraban como algo raro y con sorpresa. El recorrido era pequeño y de escasa duración. El objetivo era manifestarse y también que no detuvieran a nadie, pues eso creaba confianza en los más nuevos para seguir. Durante la manifestación se tiraban octavillas con el lema y las reivindicaciones de la fecha y por supuesto contra el régimen.

Una vez terminada la manifestación cada cual se perdía por donde podía, y cada responsable de grupo tenía en el intervalo de dos horas, como máximo, dos reuniones de seguridad con todos los miembros de su grupo que habían participado en la manifestación. Estas reuniones de seguridad debían hacerse lo más alejados posible del lugar donde se había celebrado la manifestación. De esta manera se comprobaba si habían detenido a alguien, para posteriormente reunirse los responsables de grupo donde ya se tenía una información general.

Muerto el dictador, en 1975, el régimen pretendía seguir su obra, así que hasta abril de 1977 no se legalizan los sindicatos de clase. Ese periodo de transición está marcado en Málaga por movilizaciones importantes, tanto por reivindicaciones políticas como económicas y de condiciones de trabajo. Algunas de las consignas sintetizaban bastante bien aquel momento: pan, trabajo y libertad. Las movilizaciones por la amnistía laboral y política fueron importantes, así como por las mejoras en los convenios. Era el momento de subidas lineales a todos por igual, las 40 horas ya apuntaban como un objetivo a conseguir y aquello de seguridad social e IRPF, a cargo de la empresa. En fin, que ante peticiones de subidas como la de Intelhorce de 3.000 pesetas lineales la empresa respondía con su oferta de 600 pesetas, acompañada de la represión.

Dentro de CC OO nos enfrentábamos al inicio de una etapa sin la más mínima experiencia. Se trataba de crear toda una estructura organizativa para poner en marcha un sindicato sin experiencia y sin medios económicos; sólo lo que aportaban los trabajadores. Fue el famoso bono de CC OO de 25 pesetas, que se vendía como rosquillas, hubo que alquilar locales, comprar mobiliario, etc. Pasar de la clandestinidad a la legalidad en una situación política y social muy complicada requería no perder los estribos ante no pocas provocaciones, de la extrema derecha y alguna parte de la patronal; por lo tanto, saber separar lo fundamental de lo secundario de forma que avanzáramos y nos consolidáramos era la principal tarea.

En el interior de CC OO tampoco era fácil el tema: la incidencia del PCE, Bandera Roja y grupos mas pequeños ponían de manifiesto una realidad bastante compleja y difícil de sintetizar. Así, los primeros años de legalidad son de una actividad desbordante, con no pocos sobresaltos.

Mi etapa como secretario general de CC OO de Málaga se desarrolla entre los años 1981 a 1987. Antes de conseguir parte del patrimonio sindical, donde actualmente está el sindicato, nos encontrábamos en calle Carretería. Teníamos tres pisos en alquiler en tres sitios distintos, aunque cercanos. El espacio total era absolutamente insuficiente, habitaciones con dos o tres mesas de trabajo sin sitio para moverse, incluso los pasillos eran sitio de trabajo permanente.

En 1983 se nos concede unos 100 m2 de la 5ª planta de la AISS. Tomar posesión de los 100 metros nos llevó inmediatamente a ocupar toda la planta, aun así aquello era insuficiente, luego vino la 6ª y 7º planta. Resalto este tema porque para el desarrollo y el trabajo de CC OO, la conquista de parte del patrimonio sindical fue un acontecimiento extraordinario, sin olvidar los alquileres que pagábamos de los tres locales en Carretería.

Durante mi etapa como secretario general tuvo lugar la primera huelga general convocada en solitario por CC OO contra la Ley de Pensiones. Fue el 19 de junio de 1985 en Málaga y tuvo un seguimiento masivo. También se produce el encierro de los trabajadores del campo en la catedral pidiendo mas fondos para el empleo comunitario y contra el sistema que el Gobierno imponía: el Plan de Empleo Rural (PER). Fue en esta época cuando el Gobierno andaluz pone en marcha la reforma agraria, las ocupaciones de fincas en la comarca de Antequera, la marcha por la reforma agraria integral en toda Andalucía, así como la manifestación junto con UGT en Antequera, tras ser declarada por ley la primera comarca para implantar la reforma agraria, y aquello de las fincas manifiestamente mejorables, que tanto preocupó a los empresarios del campo. Hay que recordar también los problemas y conflictos de Intelhorce en su continuo trasvase de lo público a lo privado y viceversa. “Intelhorce para Málaga” era la consigna. Hoy ya no existe Intelhorce. Éstos son algunos de los temas mas sobresalientes, o por lo menos a mi me lo parece, de aquel periodo, ya que seria interminable plasmar seis años, con sus días y sus noches.


*Inocencio Fernández fue secretario provincial de CC OO de Málaga
   
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