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12 de marzo de 2012 |
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Juan de Dios Mellado |
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El largo peregrinar del socialismo malagueño |
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Los socialistas malagueños, hasta la victoria en las urnas del año 1977, tuvieron un largo y a veces penoso peregrinar porque el rescoldo del socialismo tan solo lo alimentaban conversaciones de mesa camilla, recuerdos de cárcel y exilio, o, en algunas comarcas, apellidos que en el franquismo no se podían pronunciar. De aquellos tiempos, el recuerdo de los llamados históricos, Francisco Román Díaz y José Fernández Gálvez, condenados a no entenderse. Y Paco Sevilla, Paco Sánchez y Pepe Andújar, en su labor callada. Del exilio llegaron Antonio García Duarte y Ramón Bernal Germinal Soto y en Málaga, Rafael Ballesteros y Carlos Sanjuán se aplicaron para resucitar el PSOE malagueño. En 1974 no había ni partido y tres años después, en junio de 1977, conseguía cuatro diputados y ser la primera fuerza política de Málaga. García Duarte sería el senador socialista.
Rafael Ballesteros por un lado y, por otro, Ramón Bernal Soto, llamado Vicente en el exilio, cuando bajaban a Málaga por vacaciones fueron las primeras caras visibles del nuevo sosicalismo. Ballesteros, profesor de instituto, tenía en su haber, entre otras cosas, el haber asistido a Suresnes y alinearse de forma rotunda con los socialistas del interior, liderados por Felipe Gónzález (Isidoro) y Alfonso Guerra.
En el Colegio Universitario el PSOE comienza a tener cierta presencia. Cabrera Bazán, Carmen Izquierdo, Antonio Nadal, Damián López Cano son algunos de los profesores que tiran del débil carro socialista, en una primera etapa, luego llegarían Juan Páez y Páez Camino, que más tarde sería senador, y José Morilla Critz, asi como los primeros alumnos del Colegio Universitario como Francisco Flores, Luciano González, Juan Carlos Lomeña, Alfredo Rubio, Alberto Arrupe, Miguel Ángel Sainz que, pronto, empezarían a ser protagonistas del cambio.
Laboralistas. A la rama universitaria se le une la laboralista que propicia el profesor Cabrera Bazán y su fichaje, el abogado Carlos Sanjuán de la Rocha, quien, además, es militar jurídico de la Armada con destino en Málaga. Sanjuán utiliza la Cooperativa Malagueña de Consumo como plataforma para actividades llamadas entonces subversivas y contacta con Paco Puche, que militaba en el Felipe, convirtiéndose la librería Prometeo en santo y seña de la oposición franquista en Málaga o como decían los informes policiales un nido de rojos.
Gracias al trabajo del despacho laboralista de Sanjuán de la Rocha, el partido socialista amplía la base de su militancia hasta entonces dominada por el cerrado cinturón universitario y entran obreros que trabajan en Intelhorce, Siemens y Citesa y, en menor medida, trabajadores de la hostelería. En 1974 surgen las Juventudes Socialistas donde empieza a notarse la labor de Luciano González.
Cobran mucha importancia los abogados laboralistas, con el trabajo de Pedro Témboury y Alberto Arrupe que junto al inspector de Trabajo, Hilario López Luna, se echan sobre sus espaldas recuperar la militancia de la UGT y hacer un sindicato socialista fuerte y con implantación en la clase obrera. A ello ayudan otros letrados que proceden del sindicato vertical como son Francisco Oliva, Emrique Linde y Fernando Valverde.La visita de Felipe González a Málaga, en enero de 1975, es un revulsivo y significa una inyección de moral para quienes intentan recuperar el partido. Felipe se encuentra a gusto, arropado además por su gran amigo Cabrera Bazán y ante un expectante auditorio desgrana la filosofía de Suresnes y el papel al que están llamados los socialistas en los tiempos que se avecinan. A partir de la visita de Felipe, los socialistas malagueños se empiezan a sentir fuertes y las reuniones son cada vez menos clandestinas.
Muchas de ellas se celebran en el Hotel Tarik de Torremolinos gracias a la colaboración del socialista y empresario, Carlos Zayas y en el domicilio del médico sevillano. Luis Yáñez Barnuevo y de su mujer Carmen Hermosín que tienen un papel protagonista en el definitivo empuje del partido, junto con Carlos Sanjuán y Rafael Ballesteros Durán que ha llegado de Barcelona. A ellos se unen Antonio García Duarte, referente para los socialistas más jóvenes y el callado trabajo de Ramón Bernal Germinal Soto, Vicente que así es conocido en la clandestinidad, que dedica parte de su tiempo a recorrer no sólo Málaga sino también toda Andalucía para colaborar en la reorganización del partido socialista. En el campo el trabajo también es muy difícil, tal y como recoge el excelente trabajo de investigación del historiador Miguel Tello Reyes. Recuperar el pulso socialista en pueblos y comarcas fue tarea dura y, a veces, ingrata. Lo hizo Fernando Navarro, El Perrillero, en la del Guadalhorce, Parejo en Campillos, Sensiales en Cuevas de San Marcos, Peláez en Vélez Málaga, Solano Rueda en Alhaurín, Melgar en la Serranía y alimentando la recuperación de la memoria histórica, Ramón Bernal por los campos de Teba, Ardales y el Valle del Guadalhorce. El maestro Ildefonso Mateos, nacido en Toro, y que llega a Torrox para dar clases, recorre con otros compañeros la Axarquía para sembrar la semilla socialista.
Más duro aún fue el papel de las mujeres en una sociedad anclada en el pasado y en las estructuras de la sección femenina de Falange Española. Aparecen nombres como Emelina Fernández, que ha llegado de Almería, Hortensia Gutiérrez del Álamo, Pilar Guerrero, Queta Pedraza, Pilar Oriente, Carmen Olmedo, que ya habían militado en movimientos de defensa de la mujer, y comienzan a tener relativa presencia, sobre todo en los medios universitarios en los que se mueve el PSOE.
En 1977 los socialistas se convertían en la primera fuerza política en Málaga, con cuatro diputados: Carlos Sanjuán de la Rocha, Rafael Ballesteros Durán, Francisco Román Díaz y Ramón Bernal Germinal Soto. En apenas cuatro años, de no ser más que un recuerdo en la historia, los socialistas ya tenían mando en plaza. |
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