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12 de marzo de 2012 |
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Ketty Castillo |
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La araña humana |
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Juan Manuel Trinidad Berlanga, nacido en Utrera, Sevilla, el 1 de febrero de 1959 y fallecido en el 2000, era escayolista de profesión, sin afiliación política. El 4 de diciembre de 1977, participó en Málaga, en la manifestación proautonomía que se saldó con el asesinato del joven Manuel José García Caparrós, con quien se le confundió durante 25 años, hasta que su identidad fue descubierta, en 2002, por Canal Sur Radio. Trinidad Berlanga se convirtió ese día en protagonista anónimo y en el involuntario desencadenante de los sucesos trágicos que marcaron la Historia de Andalucía ese 4 de diciembre. En las semanas anteriores a las manifestaciones que se desarrollaron el 4 de diciembre, a lo largo de toda la geografía andaluza, hubo acuerdo entre todas las fuerzas políticas para que la bandera de Andalucía ondeara, junto a la española, en los edificios públicos. Sin embargo, en la Diputación Provincial de Málaga no fue así. En un pleno celebrado en los días previos a la manifestación, los diputados franquistas votaron por mayoría que la bandera andaluza no sería colocada en el balcón principal. La decisión no fue unánime, pero los diputados a favor de que la blanca y verde ondeara junto a la española, fueron minoría. El entonces Presidente de la Diputación Provincial, Francisco Cabezas, un falangista convencido, no dio su brazo a torcer y, a pesar de las protestas de la oposición democrática, se negó en rotundo a colocar la verde y blanca en el balcón principal. Ese fue el detonante de los graves sucesos posteriores. Aquel domingo, 4 de diciembre, más de doscientas mil personas participaron en la manifestación de Málaga. Delante de la Diputación Provincial, por si no fuera suficiente la provocación por la ausencia de la bandera andaluza, un grupo de extrema derecha, increpaba a los manifestantes. Al frente de este grupo, conocido en Málaga por actuar con total impunidad en sus actos violentos contra los militantes de izquierda, se encontraba Enrique del Pino, un veterano falangista del partido de extrema derecha, Fuerza Nueva. También desde algunos balcones, elementos de extrema derecha insultaban a los manifestantes. Más o menos a mitad de la manifestación, algunos jóvenes respondieron a las provocaciones arrojando piedras y naranjas al edificio de la Diputación. Simultáneamente, algunos manifestantes colocaron banderas andaluzas en las ventanas inferiores del edificio. Pero uno de ellos, Juan Manuel Trinidad Berlanga, más audaz, escaló por la fachada hasta alcanzar el balcón principal, donde colocó una bandera andaluza junto a la española. En ese momento, el Regente de Palacio, Manuel Muñoz Bermúdez, le abrió el balcón para que no volviera a bajar por la fachada, ante el temor de que pudiera sufrir un accidente. Fue entonces cuando la policía, que se encontraba dentro del edificio, lo detuvo. Mientras, la tensión seguía aumentando entre los manifestantes. Una minoría continúo arrojando objetos contra la Diputación. La carga policial fue inmediata, indiscriminada y desproporcionada. La tragedia estaba servida. Trinidad Berlanga fue trasladado a la comisaría, en el edificio de la antigua Aduana, acusado de ultraje a la bandera de España por intentar arriarla, algo que sus familiares, que se encontraban presentes en la manifestación, niegan con rotundidad. Al final no llegó a pasar a disposición judicial y fue puesto en libertad, casi al filo de la media noche, cuando ya la ciudad de Málaga era el escenario de una revuelta popular por el asesinato de García Caparrós.
* Ketty Castillo es periodista |
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