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12 de marzo de 2012 |
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Ildefonso Mateos |
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Hoy, si toca |
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El 19 de abril de 1.979 no era un día cualquiera. Era el día de la consumación de la democracia después de largos y negros años de persecución, ejecución (en muchos casos) y sometimiento del pueblo por el Dictador y sus secuaces que anidaban en las entretelas de la sociedad española. Aquel día ya tan lejano ...y tan cercano, porque siempre está cerca lo que te marca y te hace soñar amaneció espléndido. Un sol de corpus (de los de entonces) se arrojaba a raudales sobre el pueblo de la cal y la blancura encaramado hasta el sol de la democracia y la libertad.
Mi mujer, Luisa, aquella mañana, me había colocado el trajecito sobre la cama con sus complementos correspondientes y me dijo: Ilde, hoy si toca. Era como el ritual del torero previo a la corrida de toros. Sólo faltaba el mozo de estoque presto a sujetarme la taleguilla porque el toro a lidiar con el paso del tiempo se iría convirtiendo de un becerro dócil a un Vitorino astifino y peligroso que derrotaría sin nobleza y, las más de las veces, con vileza. Mi vecino, José Antonio Olmedo, amigo y compañero del alma y de la vida, me acompañaba al Pleno que había sido convocado para las 11 de la mañana.
La Plaza era una fiesta. Casi como París. Corrillos por doquier, aglomeración de ciudadanos/as.Una enorme expectación en el ambiente que casi se podía apretar con las manos. Pero sobre todo unos rostros plenos de satisfacción que se adivinaban henchidos en lo más hondo de su ser. Todos mis compañeros me esperaban a la puerta del Ayuntamiento. Nos abrazamos emocionados porque éramos conscientes del ritual que se iba a celebrar y del sacrificio y esfuerzo que tantos y tantos seres anónimos habían realizado. El acceso al salón de plenos era casi imposible. Los vecinos abarrotaban las escaleras, y el salón había sido copado desde hacía tiempo por quienes no querían perderse un acto memorable en la vida del pueblo.
En las elecciones, el PSOE había obtenido mayoría absoluta. Un 61% de los ciudadanos nos habían otorgado su confianza. De los 13 concejales de la Corporación, 9 eran socialistas.
Ante la imposibilidad física de celebrar el Pleno en el Ayuntamiento acordamos trasladarnos al cine Las Moreas a escasos metros del Consistorio. Una riada humana nos acompañó hasta el cine, recinto oliente de mítines, asambleas y semanas culturales a lo largo de muchos años de lucha por las libertad. Y recordé, en ese momento, al comisario de policía, enviado del gobernador, presidiendo las conferencias de la Semana Cultural. Y al cacique mayor del reino salir cabizbajo por el patio de butacas cuando en medio de un silencio sepulcral fui nombrado presidente del APAS, estando yo ausente con mis alumnos por mis queridas tierras toresanas.
La emoción lo embargó todo. La faena, natural y honda, cuajó en todos los allí presentes. Mis primeras palabras fueron de recuerdo para todos los que no habían podido vivir el triunfo de la democracia .Y también de agradecimiento a todos los ciudadanos sin distinción. Mi promesa: entregarme en cuerpo y alma a transformar Torrox, defendiendo con primacía la defensa de los más necesitados.
Fui elegido Alcalde por unanimidad y, posteriormente, repartí delegaciones entre todos los grupos, a los que pedí trabajo por el pueblo y colaboración. El acto fue muy emotivo, entrañable y transcendente al mismo tiempo. Abrazos y felicitaciones de los amigos, compañeros y de numeroso ciudadanos/as sellaron aquel acto inolvidable que permanecerá junto a mí hasta la noche de los tiempos. El regreso al ayuntamiento fue el del torero que sale por la Puerta del Príncipe después de haber cuajado la faena de su vida. El pueblo era el vencedor, yo, un humilde peón de brega al servicio de los ciudadanos. Sus rostros, un recordatorio permanente. Al llegar a la Alcaldía gestioné con Sevillana que restableciese la corriente (cortada hacia meses) a las dependencias municipales. A la 1,30 Sevillana me comunicó que ya había luz. Fiat luce. Hágase la luz. Las sombras del pasado habían huido. Toda una premonición.
*Ildefonso Mateos fue alcalde de Torrox del 1979 a 1983, diputado provincial y presidente de la Mancomunidad de la Costa del Sol Oriental |
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