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12 de marzo de 2012 |
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Gloria Fernández |
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La grran huelga de la Hostelería en 1979 |
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Antes de entrar a analizar la huelga de Hostelería de 1979, se debe situar la misma en el contexto, a nivel estatal, que existía en aquel momento y la situación que se vivía en la hostelería de Málaga desde hacía dos años. Remontándonos a agosto de 1977, nos encontramos con la convocatoria de la primera huelga del sector que se realiza por CC OO y UGT para romper el último convenio firmado por el Sindicato Vertical el año anterior. Este primer conflicto se salda con el aumento salarial de 5.000 pesetas lineales, estableciendo la vigencia del acuerdo hasta el 31 de marzo del 78 (el salario mínimo antes del 70% del sector era 13.600 pesetas), derechos sindicales y el compromiso de negociar el nuevo convenio a primeros de 1978.
La negociación de 1978 es también conflictiva, pues esta vez se trataba de negociar la totalidad del convenio, tocándose temas tan polémicos como la abolición del porcentaje de servicios. Se convocó una huelga de 48 horas, que fue seguida de un cierre patronal, pero al final con la mediación del gobernador civil, Riberola Pelayo, se alcanzó un acuerdo que suponía un importante avance para los trabajadores del sector. Este camino de progreso en la lucha obrera sufre un gran revés cuando en marzo de 1979 la minoría mayoritaria de la UCD gana las elecciones generales con el apoyo político y financiero de la CEOE. La organización empresarial desde su posición de fuerza pretende pasar factura a su favor y que la crisis económica se resuelva a costa de los trabajadores, que el Código de Derechos de los trabajadores incluya flexibilidad de plantillas y el despido libre y que la democracia no entre en las empresas. Para la consecución de estos fines, la CEOE intenta frenar y derrotar la lucha que lleva a cabo el movimiento obrero y cerrarle el paso a las centrales sindicales.
Con esta nueva ofensiva de la CEOE la clase obrera ve que sus problemas laborales se agravan y el avance conseguido sufre un grave retroceso. Esto se une a la situación general existente en el país, con una Constitución por desarrollar y unas Autonomías que intentan ir tomando su espacio. Lo peor se reserva para la clase obrera: el alto índice de paro existente. En este marco descrito llega la huelga de Hostelería de 1979 como una respuesta que los trabajadores damos a la patronal en la batalla emprendida por la CEOE para derrotar al movimiento obrero y en el campo de batalla que se había convertido Málaga, por tener gran peso en el turismo nacional y como emblema de todo el sector.
Las negociaciones se iniciaron con gran dureza, dirigidas directamente desde Madrid por la CEOE a través de los asesores Pedro Arriola y Miguel Ángel del Río. La patronal mantiene una postura inflexible y castrante para los derechos de los trabajadores del sector. Ante esta postura y después de varias reuniones se rompen las negociaciones y la patronal solicita la declaración de conflicto colectivo. El 3 de abril de 1979 la Delegación de Trabajo dicta precipitadamente un laudo obligando a los trabajadores a aceptar unas condiciones económicas que no guarda ninguna relación con la subida que había experimentado el sector hostelero, sin contemplar ninguna reivindicación social.
Ante lo descarado de la encerrona del dúo que forman la patronal y la Delegación de Trabajo contra los trabajadores de hostelería, dictando el laudo sin previa conciliación y cuando no se había agotado la posibilidad de acuerdo, CC OO y UGT convocamos una huelga en Semana Santa. Las centrales sindicales éramos conscientes de que la huelga indudablemente corría el peligro de ser impopular, debido a la fecha, pero era la única alternativa que nos quedaba para defender nuestros derechos ante el cerrilismo patronal y el laudo ilegal del Gobierno.
Esta huelga es seguida masivamente, a pesar de los controles policiales, las detenciones (la mayor parte de la ejecutiva de CC OO estuvimos detenidos en comisaría el primer día de huelga desde las ocho de la mañana hasta la siete de la tarde) y las cartas de despido. Se trata de una huelga indefinida y pasan los días sin que se vean posibilidades de negociación. Los hosteleros tenían como objetivo descabezar el movimiento obrero y despedir a sus líderes, desarticulando comités de empresa y secciones sindicales para frenar el avance y desarrollo del movimiento sindical.
Las centrales sindicales entendíamos que la solución del conflicto no estaba solamente en la hostelería de Málaga, sino que había que organizar una respuesta general de todos los trabajadores y por ello CC OO y UGT llegan a un acuerdo para organizar tres jornadas de movilizaciones con un paro de dos horas de la hostelería a nivel estatal. Las patronales de las zonas turísticas del resto del territorio nacional se alarman y presionan a la patronal de Málaga. Los parlamentarios, alcaldes y concejales de izquierda se movilizaron en Málaga. Francisco Trujillo Villanueva, secretario general de CC OO de Málaga, en una entrevista publicada en el diario Sur el 12 de mayo de 1979, manifiesta que el sindicato estaba dispuesto a convocar una huelga general en la provincia. Más tarde se convoca una mesa redonda a la que asistieron los sindicatos, parlamentarios y la Federación de Asociaciones de Vecinos. No asisten ni la patronal ni el Patronato de Turismo. En ella se nombra como mediador a Francisco de la Torre Prado, en aquel entonces parlamentario y presidente provincial de la UCD. Se produjo una reacción múltiple que marcó el cambio de la correlación de fuerzas en nuestro favor y los hosteleros más reaccionarios empezaron a estar cada día más solos.
El conflicto llegó a alcanzar tal gravedad y repercusión que el día 17 de abril de 1979 las partes enfrentadas fuimos convocadas por el director general de Trabajo en Madrid. Posteriormente, tras 18 días de huelga, finaliza el conflicto con un acuerdo entre CC OO, UGT y la Asociación de Empresarios de Hostelería de la Costa del Sol, mediante el cual los empresarios se comprometían a readmitir a los trabajadores despedidos y a no tomar represalias por la participación en la huelga. Esa lucha fue muy dura y costosa para todos los trabajadores del sector, y en ella perdimos al gran compañero, miembro de la comisión negociadora del convenio, Manuel Benitez Zotano, que se puede decir literalmente que lo mató la actuación cerril de la patronal en el conflicto, pero no murió en vano, porque los trabajadores con nuestra lucha unida conseguimos abortar las maniobras de la patronal y del Gobierno, y lo más importante de todo es que continuamos en la lucha, organizándonos para mejorar nuestras condiciones de vida y de trabajo.
Gloria Fernández fue secretaria de CC. OO. de Hostelería entre 1977 y 1981 |
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