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13 de marzo de 2012 |
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Juan de Dios Mellado |
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De Ronda y Antequera, corazón de la autonomía |
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En estas dos ciudades malagueñas y más especialmente en Antequera palpitó la autonomía andaluza y en sus calles y edificios emblemáticas se escribieron hermosas y definitivas páginas de nuestra historia reciente.
Para hacer justicia a esa historia, además de lo que ya se refleja en paginas anteriores, hemos querido traer estos documentos gráficos del fotógrafo de la Transición, Pablo Juliá, con imágenes que son viva expresión de la ilusión de un pueblo, del trabajo y esfuerzo de políticos que supieron hacer del consenso, del diálogo y el respeto un código de convivencia para conseguir la autonomía. Son imágenes de la primera reunión en Antequera, en diciembre de 1978, cuando se cocinaba el estatuto de autonomía y el futuro de la Junta, con los partidos políticos convocados por el primer presidente andaluz, Plácido Fernández Viagas. Allí se firmó nuestro futuro y por él comenzaron a transitar esperanzas e ilusiones.
Más tarde sería en Ronda donde se dieron cita los políticos àra reflexionar sobre nuestra autonomía, abriendo caminos en unos momentos en los que era necesario empezar todos los días sin medios, en locales de prestado, sin mobiliario en ocasiones y las más de las veces sin dineros para atender las necesidades más imperiosas. Pero había tozudez, ganas de trabajo y, sobre todo, una carga de dinamismo y de esperanza no exenta de utopía que engrasaba los goznes que abrían puertas y porque, con todo, fueron llegando profesionales de las Universidades y de la empresa dispuestos a tirar del carro; algún día habrá que ponerse mano a la obra de escribir el papel que tuvieron, en aquella primera etapa de la preautonomía de Fernández Viagas y primeros de Rafael Escuredo, los primeros viceconsejeros de la autonomía y directores generales que ni tan siquiera tenían secretaria.
Antequera sería, dos años después en el 80, el corazón vitalista y apasionado del referéndum del 28 F. Vibró el pueblo, se dieron cita los alcaldes, los políticos y el pueblo, con las banderas espantando miedos con su alegre batir, fueron ganando en las urnas el futuro. |
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