El trazo es fuerte y seguro, con algunas tachaduras como corresponde al documento a redactar; la escritura nace con raíz a la izquierda y poco a poco se inclina al centroderecha. Alfonso Guerra se ha reunido con sus compañeros de partido y de su puño y letra salen los primeros puntos de lo será la autonomía andaluza. Era el año 1977 y entonces estaba por desbrozar el largo y sinuoso camino de la autonomía andaluza y Guerra, al que no gustaba dejar las cosas a medias o quedarse en meros debates dialécticos, se puso mano a la obra y con la concentración que merecía el documento redactó el esbozo de la andadura autonómica andaluza. Pablo Juliá dio fe de ello y así quedó para la historia.