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09 de abril de 2012 |
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José Rodríguez de la Borbolla |
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Valió la pena |
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Metódico, riguroso en sus palabras y sus recuerdos, José Rodríguez de la Borbolla, rememora los años de la transición en Andalucía como el periodo más apasionante de su vida personal y política. la historia aún no escrita dice que terminará por darle la razón en algunas decisiones que en su día levantaron polémica y desconfianza. Los socialistas, afirma, supimos entender por qué camino debería transitar la autonomía andaluza, un ejemplo para toda España.
"¡Que levante la mano si alguien llegó a pensar que el 28 F se ganaría! La UCD y la derecha nos habían puesto todas las trabas imaginables. Ahora, con la perspectiva histórica todo parece fácil, pero sufrimos lo que no está escrito. Y es hora de decir que Rafael Escuredo no sólo hizo el gesto de la huelga (de hambre, durante tres días), sino que motivó a todo un pueblo, levantó pasionews, enganchó incluso a los indecisos, se batió como nadie, con el apoyo del partido. ¡Bien por Rafael! Si no hubiese estado Rafael Escuredo, la cosa hubiera sido distinta; la historia hubiera sido diferente. Eso hay que reconocerlo. Y no es cierto que Felipe González estuviera en contra de la huelga de Rafael. Estuvo con él, lo visitó y desde Madrid le dio todos los apoyos" .
Noche para no dormir. "Fue una noche tremenda, conforme llegaban los resultados. Nunca se le había puesto a un pueblo tan difícil ganar una consulta. La campaña duró sólo 15 días y recuerdo que una semana antes ni teníamos mensaje, ni las agencias de publicidad sabían cómo motivar al pueblo andaluz para provocarle el voto positivo, ni contábamos con medios suficientes. Se me ocurrió alquilar un autobús de dos pisos y llegó tres días una vez iniciada la campaña. Nos lanzamos a las carreteras andaluzas, a los pueblo, el día que llegamos a Almería yo vi que lo íbamos a tener difícil. Pero pronto caló lo del "autobús de la autonomía" y era una fiesta cuando llegábamos incluso a los lugares más apartados. Aquello fue grandioso. iba in crecendo la respuesta del pueblo, acojonane. Por un lado Rafael Escuredo que apenas si durmió aquellos días, que conectó con el pueblo, y nosotros como partido, junto con las demás fuerzas y líderes políticos, sin olvidar el papel esencial de los ayuntamientos democráticos, se consiguió lo que parecía imposible". "Es conocido, como el partido, a partir de los viejos militantes, se recompone en nuestra tierra. Pero es en 1974, después de Suresnes (Francia), cuando hay un salto cuantitativo. Se empieza a editar El Socialista y aunque es escasa la vida orgánica, quienes estábamos en aquella primera etapa empezamos a darnos cuenta de la importancia de nuestro trabajo, realizado con enormes dificultades. De aquellas fechas me vienen a la memoria personas como Felipe González, Luis Yáñez, Alfonso Guerra, Ana Navarro, Manuel Chaves, que, aunque estaba en Bilbao, mantenía permanente contacto con nosotros. José María Pérez Orozco, Miguel Ángel del Pino, Manuel del Valle, Rafael Ballesteros, Carlos Sanjuán, Guillermo Galeote, Pablo Juliá, Isabel Pozuelo, Cándido Méndez, Cristóbal López Carvajal, Rafael Escuredo, Rafael Vallejo, María Izquierdo, los jóvenes gaditanos Alfonso Perales, Luis Pizarro, Antonio Muñoz...en fin, un grupo de jóvenes, la mayoría universitarios, que teníamos la responsabilidad de conectar con los viejos e ir construyendo el partido". "Realmente, sigue diciendo Rodríguez de la Borbolla, fue a partir de la muerte de Franco, cuando el partido toma otra dinámica, la gente a moverse más y se constituye el comité regional de Andalucía,. Había un objetivo: ir conquistando parcelas de libertad; por eso nos llamaban "los parcelistas".
Nadie discute a Rodríguez de la Borbolla el ser el gran organizador del partido en Andalucía. Tiene en la memoria varios hechos que, con el paso del tiempo, valora como trascendentales en su vida política: haber sido uno de los promotores del Pacto de Antequera, participar en el la redacción del Estatuto de Autonomía y haber sido presidente del Gobierno andaluz. "Pero hay cosas que ahora te viene a la cabeza marcándote, como cuando organizamos el primer mitin de Felipe González en la Facultad de Derecho o el mitin en la plaza de toros de Alcala de Guadaíra, el 27 de abril de 1977, para presentar a Plácido Fernández Viagas. Fue algo increible, porque desde colocar las sillas, las pancartas y la megafonía, había que hacerlo todo. Casi media hora antes, subía por las gradas para asomarme y no veía a nadie. Un fracaso, pensaba. Pero momentos antes emplezó a llenarse la plaza. Viejos y jóvenes. Fue emocionante. Entonces comprendí la fuerza del partido y su historia. O aquella noche, en el Teatro Cerezo de Carmona, en el homenaje a Julián Besteiro, en el año 76, con centenares de policías vigilando, con gente que había llegado de toda Andalucía. Fue una inyección de moral".
Rodriguez de la Borbolla guarda en su memoria más de un encuentro con Alejandro Rojas Marcos. "Era un problema de espacio Los andalucistas querían coparlo. Mi labor y la del partido era lo contrario. nadie tenía la patente de lo andaluz, aparte de que era imposible el entendimiento con Rojas Marcos. no se llevaba bien con Felipe y mucho menos con Alfonso. No es que no nos fiáramos de Rojas Marcos cuando se propuso la unidad. Era él el que decía que no. Yo creo que el PSA era un instrumento personalmente concebido y además estaba muy impregnado por la figura de John F. Kennedy y su cohorte de asesores. El PSA era un diseño personal. no era problema hablar o entenderse, por ejemplo, con Rafael IIlescas. Veía lógica la unidad, pero en Alejandro había demasiados recelos".
Pacto de Antequera. En las elecciones generales del 15 de junio de 1977, los socialistas andaluces obtienen unos resultados que ni ellos mismos se creen. Seis meses después, el 4 de diciembre, más de un millón de andaluces piden la autonomía en la calle. "La manifestación del 4 de diciembre la decidimos en Sevilla Antonio Zoido, Isidoro Moreno, Miguel Ángel del Pino y yo. Como referencia teniámos la Diada de Valencia. Al estar la gente del Partido del Trabajo de España (PTE), sabiámos que los comunistas se sumarían, como así fue. Y si lo hacía el PCE, los andalucistas de Rojas Marcos no se iban a quedar descolgados. También se sumaron. La UCD no lo dudó, sobre todo porque Manuel Clavero, entonces en el primer Gobierno de Suárez, era un autonomista convencido, con el que siempre tuvimos hilo directo y capacidad de diálogo. De ahí a llegar al Pacto por la autonomía que se consolidó en Antequera, en 1978, sólo quedaba un paso. El camino se iniciaba con ideas y un proyecto claro".
Los socialistas deciden que sea Plácido Fernández Viagas el primer presidente de la preautonomía. "Ya entonces Rafael Escuredo iba un poco a su aire, dedicando poco tiempo a la organización. Estaba en la Secretaría de la Mesa del Congreso de los Diputados y, en realidad, todavía no estaba en primera línea en Andalucía. cuando se firma el Pacto de Antequera para dotar de contenido la preautonomía de Andalucía, Rafael Escuredo manifestó su deseo de ser presidente, aunque se le había dicho que el partido se había decidido por Plácido (Fernández Viagas). Se votó y perdió Escuredo. Y no pasó más nada. Estas cuestiones apenas si tienen importancia, sobre todo cuando recuerdas la carga de ilusión y trabajo que todos poníamos o al venirte a la memoria la comstitución del primer Parlamento andaluz, en el año 1979 y ves a tu lado a Rafael Escuredo, al otro, a Ángel López. Aquello fue muy grande. Había valido la pena". |
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