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10 de abril de 2012 |
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Juan Antonio Lacomba |
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De cómo Blas Infante pasó de ilustre desconocido a padre de la patria andaluza |
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Durante el largo periodo del franquismo el silencio y el consiguiente olvido, ocultaron la figura de Blas Infante y la actividad desplegada por el "andalucismo histórico", movimiento social que él lideró y del que fue mentor ideológico. De esta manera desapareció la memoria de la existencia de ambo y de lo que significaron en la reciente historia de Andalucía. El retraimiento de unos y el miedo de otros facilitó que así fuera. Tan sólo algunas referencias aisladas aparecieron en los años cincuenta, en escritos de Gil Benumeya en su obra (Andalucismo africano, 1953) y de José María Osuna (en su libro Andalucismo en el fiel, 1952), quien recoge "la explicación de Blas Infante" sobre el vocablo "flamenco". Pero estas alusiones quedaron perdidas y sin resonancia.
Sin embargo, en el tardofranquismo de los primeros sesenta, van a ir apareciendo trabajos que tratan de recuperar el pasado andaluz, que harán posible el reencuentro con la figura de Blas Infante. Uno de los pioneros en este sentido será José María Osuna, quien, en un artículo eb ABC, en 1971, aborda el tema de "Blas Infante y su Ideal Andaluz". En cuanto al Ideal Andaluz, lo considera un libro que "llega al fondo de los problemas" de Andalucía y es "como una biografía apasionada de nuestra región". Con repecto a Blas Infante destaca que "luchó y trabajó" por Andalucía y que "murió en 1936, en uno de los avatares dramáticos del comienzo de nuestra guerra". Más tarde, en 1973, en su obra La novena provincia andaluza, incluye unas páginas bajo el rótulo "Blas Infante o la pasión por Andalucía", en donde avanza tímidamente alguna de sus ideas.
A partir de aquí, en 1974 y 1975, ciertos estudios y ensayos irán recuperando la memoria del andalucismo y de Blas Infante. Pero es tras la muerte de Franco, entre 1976 y 1979, cuando se produce el "salto cualitativo": se reeditan dos libros fundamentalesw de Blas Infante (Ideal Andaluz, 1976; La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado Libre de Andalucía, 1979), aparecen algunas someras aproximaciones al andalucismo y, en 1979, se publican las dos primeras biografías del personaje debidas a J.L. Ortiz y J.A. Lacomba. En este proceso, junto a la recuperación de Blas Infante se empieza a conocer mejor el desenvolvimiento del movimiento andalucista.
Pero aún todo es minoritario y queda reducido a pequeños círculos, Es entonces cuando la necesidad de encontrar raíces y antecedentes en la lucha por la autonomía que se desarrolla, impulsará el interés político hacia Blas Infante, el andalucismo "histórico" y los "combates" de ambos por alcanzar una Andalucía autónoma. Ello conducirá, primero, a difundir su existencia y, luego, a su "reconociminento oficial", plasmado en el "Preámbulo" añadido por el Parlamento de Andalucía al Estatuto., en el que se afirma: "La Historia ha reconocido la figura de Blas Infante como padre de la patria andaluza e ilustre precursor de la lucha por la consecución del autogobierno". Después se tratará de "popularizar" el personaje con la dedicación de calles, plazas, escuelas, etc. a Blas Infante.Pero todo queda muy formal. El verdadero conocimiento de un pensador y defensor de una causa consiste en hacer llegar todas sus ideas y su empeño en llevarlas adelante. Y esto no se ha conseguido. Así, por los avatares apuntados, Blas Infante paso de ser ignorado "luchador histórico" por Andalucía a "ilustre reconocido", que, pradójicamente, continúa siendo un gran desconocido.
Juan Antonio Lacomba es catedrático e historiador.
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