Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
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  12 de abril de 2012
  María Izquierdo Rojo
  Un papel decisivo
  Las mujeres hemos jugado un papel decisivo en la transición democrática, a pesar de haber tenido un plus de dificultades. El largo periodo franquista fue de una gran represión y discriminación con las mujeres. Se les negaba cualquier tipo de ejercicio autónomo personal, ni siquiera el poder disponer de pasaporte. La mujer española quedaba totalmente sometida y limitada a un papel de madre y trabajadora doméstica sin apenas poder desarrollar ningua otra promoción intelectual o social.

Aparte de la carencia general de libertades y derechos políticos que sufrieron todos los ciudadanos, lamujeres aún acumulaban otras barreras discriminatorias como la de su total dependencia económica y jurídica de los varones y eran consideradas perpetuamente como menores de edad. Sufrieron fuertes presiones de tipo religioso, dentro del integrismo nacionalcatólico imperante durante el franquismo y un inequívoco machismo muy arraigado cultural y popularmente. No obstante, a pesar de no disponer de más resortes de poder que su voto y aún desde cierto anonimato, las mujeres apoyamos de manera clara y decisiva el proceso democrático con la natural convicción de quien tiene mucho que ganar. Nuestra contribución a través de la expresión de un voto popular mayoritario que es el primer instrumento y el más valioso de una democracia, fue decisiva dada su importancia numérica, a pesar de que algunos analistas e historiadores apenas reparen en ella.

En Andalucía el apoyo electoral a las opciones democráticas y progresistas vino a demostrar el rechazo de cuanto supiera el continuismo del régimen franquista y una clara decantación por opciones democráticas de centro o de izquierda, tales como la UCD y el PSOE. En lo que se refiere a las mujeres que fuimos candidatas elegidas en  las primeras elecciones del 15 de junio de 1977, como diputadas a las Cortes Constituyentes, habría que citar a Ana Mª Ruiz Tagle (PSOE) y Soledad Becerril (UCD) por Sevilla, Mercedes Moll (UCD) y yo misma, María Izquierdo (PSOE) por Granada. En lo que se refiere a la primera legislatura de 1979 a 1982, hubo 19 mujeres en el Congreso (6 por 100 de un total de 350 escaños) y en Andalucía repetimos, únicamente, Soledad Becerril y yo misma María Izquierdo, respectivamente por Sevilla y Granada. Para el Senado fueron elegidas las tamibén andaluzas Carmen Pinedo (UCD) por Cádiz y Virtudes Castro (PSOE) por Almería.
En la campaña electoral del 15 de junio de 1977, en Granada, desde mi papel de candidata hablaba siempre de las reivindicaciones específicas de las mujeres. Al principio apenas venían mujeres a los mítines, salvo familiares y allegados de socialistas que habían sido fusilados o represaliados, pero pronto se corrió la voz de que "también me refería a ellas" y a partir de aquí eran los propios compañeros los primeros que las animaban a asistir. Generalmente percibía un enorme interés en el auditorio cuando me refería a la necesidad de educar a las hijas de las mujeres con las mismas posibilidades que dábamos a los hijos varones y gran receptividad con cualquier mensaje feminista para las hijas. Pero si hacía las mismas referencias, o parecidas, a las  mujeres en términos generales o sus compañeras y cónyuges, los varones hacía como si apenas les interesara el asunto. Entre los temas y  objetivos que desde el  PSOE tratábamos durante esta etapa de la transición pueden citarse lo que se referían a las libertades democráticas; amnistía para presos y exiliados por razones políticas, ocupándome yo personalmente de los maestros republicanos a  los que  se les reconocieron todos sus derechos; autonomía y solidaridad en la organización territorial del Estado y la demanda de un Fondo de compensación Interterritorial; igualdad de oportunidades y de promoción, independencia civil y financiera; trabajo igual, salario igual; enseñanza gratuita; despenalización de los anticonceptivos; divorcio; demanda de escuelas infantiles, coeducación, cambio de los mensajes en los libros de textos; planificación familiar, despenalización del adulterio y del aborto, derogación de los artículos que discriminaban a la mujer en los códigos civil, penal y laboral, entre otros.

La Constitución de 1978 supuso un gran cambio frente a la legislación franquista cuando una base política favorable para avanzar en el reconocimiento del derecho de la mujeres. Sólo en los aspectos de la sucesión al trono de la monarquía puede hablarse de que el texto constitucional mantiene la discriminación de la mujer. A partir de la aprobación del texto constitucional se inicia pues un cambio legislativo en profundidad pero el proceso de transformación del país es mucho más lento, aún los cambios que se produjerom con mayor prontitud tuvieron su tiempo teniendo en cuenta que no se  cambia la mentalidad de un país de la noche a la mañana. Cuestiones como la desaparición en la ley del concepto de hijo ilegítimo, eliminación de la patria potestad ejercida sólo por el hombre, derecho a un libro de familia; reconocimeinto de la  maternidad con independencia del estado civil, etc., seguían siendo mal aplicados pocos años después a  pesar de que en Derecho de Familia, el año 1981 había marcado la igualdad legal. Así para mí es muy significativa mi experiencia personal y el trato impertinente que obtuve yo misma en 1984 cuando, con mi maternidad recién estrenada, fui a inscribir a mi hijo en el juzgado correspondiente para tramitarle su libro de familia, me encontré con que querían aplicarme a toda costa el sambenito de "madre desconocida" y ciertamente que me costó tiempo y trabajo conseguir un libro de familia no insultante. La etapa en la que fui Secretaria de Estado para las Autonomías y viví el embarazo y la lactancia dentro del Ministerio de Administración Territorial me  demostraron, por otro lado, la total compatibilidad de la maternidad con las altas responsabilidades de estado.

En toda la etapa inmediata precedente los demócratas aunamos esfuerzos en una política de consenso y amplios  acuerdos, promoviendo plataformas como la Junta Democrática o la Plataforma de Convergencia Democrática, unidas ambas en la llamada "Platajunta", en todo tipo de organizaciones políiticas y asociaciaciones diversas en las que insertaban la mayor parte de las reivindicaciones feministas. La participación de las mujeres era muy reducida y sólo Dolores Ibárruri "La Pasionaria" que ya entonces era más que una un símbolo de la pasada guerra y del exilio ruso, tenía, realmente, un lugar destacado en nuestra democracia. En los ambientes universitarios, en cambio, mi apreciación es que había una mayor participación de mujeres. En la defensa de las nuevas lbertades democráticas dentro del movimiento de los Profesores No Numerarios de Univeridad, por ejemplo donde muchos profesores de Granada y Málaga empezamos a colaborar, la presencia de mujeres era bastante numerosa.
Las amenazas golpistas fueron otra característica constante durante la transición democrática hasta que bien entrado el gobierno socialista. Durante el golpe de Tejero que sufrí personalmente en el hemiciclo del Congreso, los golpistas nos ofrecieron a las mujeres diputadas el privilegio de salir del Parlaemnto "por ser mujeres" pero ni Pilar Brabo (PCE) ni yo (PSOE) lo aceptamos. renunciamos a la invitación de salir en aquellos momentos de gran tensión hacia las tres de la madrugada y nos quedamos con los demás diputados electos hasta que se levantó el secuentro hacia las diez de la mañana.

La Junta Preautonómica creó los primeros centros de la mujer de España en 1978, se trataba de los "Centros Asesores de la Mujer" que impulsé durante mi etapa de consejera de la Junta, a pesar de las enormes dificultades y carencia de medios qeu tuvimos que afrontar en esta etapa inicial bajo la presidencia del extraordinario Plácido Fernández Viagas. los centros tenían como finalidad "atender a la mujer andaluza", ofreciéndole información y asesoramiento sobre cuestions jurídicas, profesionales, sociológicas, de planificación familiar y de asistencia social. Se crearon en Málaga, Granada, Córdoba y Sevilla, con gran escasez de recursos, pero su aceptación fue enorme y la iniciativa sirvió de precedente a otros muchos centros de información creados en Cataluña, Murcia y Madrid. Muchas de las mujeres que entonces trabajaban en el hogar, en el campo, jornaleras o en el servicio doméstico, no tenían jubilación ni Seguridad Social, fue el gobierno socialisa y concretamente el hoy presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, quien en su etapa deminsitro de Trabajo universalizó estas prestaciones. las mujeres cobraban salarios inferiores, tenían un acceso difícil a la escuela y formación, muy escasas guarderías y una gran dependencia civil y social del marido.
   
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