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22 de noviembre de 2011 |
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Juan Antonio Díaz López |
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Gerald Brenan y la Transición española |
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La transición española a la democracia fue seguida con gran interés por Brenan, teniendo en cuenta que había sido testigo del periodo inmediatamente anterior a la Guerra Civil Española, y después había vivido el periodo franquista, desde su vuelta a comienzos de los cincuenta, en Churriana y Alhaurin el Grande. Varias veces se había confesado socialista, aunque de un socialismo humanizado y aunque todavía en los últimos años de su vida, le quedaba una clara simpatía con tintes románticos por los anarquistas, creía en la viabilidad del eurocomunismo tal y como lo defendía Santiago Carrillo.
Su visión política anterior la había dejado reflejada sobre todo en El Laberinto Español, (un libro que en esos años de la transición fue todo un símbolo para todos aquellos comprometidos políticamente), pero su análisis de la transición era esperanzador. Confiaba en la madurez política del pueblo español y en la viabilidad de llevar a buen término todo el proceso. Al comparar ambos periodos y con su conocimiento de las elecciones en la etapa republicana, encuentra el proceso de la transición como modélico, dando por sentado que los españoles de esa época han superado el lastre de la historia y del tradicional carácter español hasta conseguir entenderse y entender la absoluta necesidad de sacar el proyecto político de la transición adelante.
No deja de reconocer que los españoles de ahora han cambiado con respecto a los de los años treinta y que la situación de la clase trabajadora, casi metida, dice Brenan, en la clase media, es muy diferente de la del proletario republicano, obreros sin esperanza ni futuro. Y esas mejoras hacen que los españoles se sientan menos distanciados económicamente con la consiguiente mejora del clima social, reflejado en todo el periodo y sobre todo en las elecciones del 15 de junio. En este sentido ya habla de España en el contexto europeo y añade que los gobiernos de toda Europa, incluida España, tienen una prioridad y es la economía, por encima de debates sobre si monarquía o republica, ya que el debate debe ser entre dictadura y democracia, socialismo o capitalismo, expresando sus simpatías por un socialismo lejano de los países del Este y cercano a las teorías eurocomunistas. Hasta tal punto considera que el proceso está siendo ejemplar que llega a admitir que su punto de vista con respecto al español tópico, ingobernable y anárquico, ha cambiado. Y no sólo en él, sino también en observadores imparciales que, según Brenan, llegan a calificar de modélico y ejemplar, acabando con el tópico tan repetido en los últimos dos siglos.
Dada su autoridad en temas españoles, había sido preguntado con frecuencia sobre lo que podría suceder a la muerte de Franco, y él, que siempre había sido un analista de fino olfato, contestó a todos que confiaba en que nada negativo ocurriría, y por supuesto no otra guerra civil, y que el ambiente un tanto crispado en determinados momentos, se debía fundamentalmente al intento inútil de aquellos nostálgicos franquistas por mantener sus privilegios y forma de vida después de Franco. Brenan entendía perfectamente las razones de la pasión del debate político durante la transición que achacaba fundamentalmente a las restricciones para hacerlo libremente durante mas de cuarenta años, pero su confianza en los resultados de la transición política a la democracia en España fue casi absoluta. |
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