| |
|
|
|
INICIO > PROVINCIAS > > ARTÍCULOS |
| |
22 de noviembre de 2011 |
| |
José Cid de la Rosa |
| |
El largo camino de CC.OO. |
| |
La derrota de la República suponía no solo la pérdida de las grandes conquistas sociales sino también la disolución de las organizaciones de clase UGT y CNT, se consideraron las huelgas como sedición, desaparecieron gran parte de los dirigentes obreros y eran numerosos los exiliados, perseguidos y encarcelados que en su mayoría acababan siendo fusilados. El régimen creó el Sindicato Vertical, pero sin embargo, nuestra clase, aunque derrotada, no se sometió y luchó desde el interior y desde el exilio. Las guerrillas que quedan al terminar la guerra son desarrolladas y estimuladas especialmente por los comunistas, mientras otras fuerzas esperaban ser llamadas al poder por los aliados de la 2ª Guerra Mundial en contra del fascismo. El mundo del trabajo y toda la sociedad civil quedaron profundamente afectados. La mayor parte de lo que quedó del movimiento sindical tradicional se estableció en el exilio y allí fue desarrollando su vida pública, pero inevitablemente, no pocos de sus hombres fueron perdiendo contacto con las nuevas realidades del país. Sin embargo hubo minorías, altamente militantes, que continuaron la actividad sindical y política al margen de la legalidad y en condiciones extremadamente difíciles. Los trabajadores se encontraban en aquellos años indefensos al existir un sindicato vertical impuesto por el régimen para defender los intereses del capital en contra de los trabajadores y, por otra parte, las organizaciones históricas (UGT y CNT) tenían a sus dirigentes en el exilio, muy alejados de la realidad de los trabajadores en el interior del país. Tras largos años de lucha y represión y teniendo en cuenta esta situación donde las dificultades se iban agravando, la patronal y los jerarcas del Sindicato Vertical, siendo conscientes del peligro que suponía para sus intereses el planteamiento y política de unidad que promulgaba CC OO., comenzaron a plantearse cómo podrían impedir que se desarrollara y afianzara esta política de unidad, ya que eran conscientes de que no sólo sería un avance de la clase obrera española, sino que esto traspasaría fronteras, consolidándose esta nueva concepción del sindicalismo, donde lo que prevalecía era la unión de los trabajadores en la lucha por sus intereses y emancipación. Siendo conscientes del peligro que esto suponía para el capital, la patronal junto con los jerarcas sindicales y el aparato represivo de la dictadura franquista, pusieron en práctica una serie de estrategias que perseguían la división o fragmentación de la clase obrera asegurándose así la continuación de su situación privilegiada. Entre las prácticas a seguir por éstos estaba la represión a los obreros más destacados en la lucha por la defensa de las libertades y de los derechos de los trabajadores, que en su mayoría eran de CC.OO; las sanciones que los empresarios imponían a aquellos trabajadores que les eran incómodos por no doblegarse a sus abusos, existiendo un mayor rechazo a los afiliados a CC OO., muestra de ello era la orientación sindical hacia UGT que, en algunos casos, los patronos daban a sus empleados; por su parte los jerarcas del Sindicato Vertical, viéndose abocados a su inminente desaparición, intentaron el fraccionamiento de los trabajadores a través de múltiples sindicatos independientes entre sí. Esto último no fue posible gracias a la oposición activa y pacífica de los militantes de CC OO., conscientes de lo que aquello supondría, es decir, el debilitamiento de la clase obrera en beneficio de los intereses capitalistas. En lo que respecta al movimiento obrero en la provincia de Granada, hay que mencionar que el escaso nivel socioeconómico de ésta dificulta aún más la organización de los trabajadores, lo que da aún más relevancia a la lucha obrera que tenía que soportar no sólo la represión política y sindical (encarcelamientos, torturas, fusilamientos...), que se sucedieron durante la dictadura franquista sino que también tuvieron que hacer frente a las dificultades añadidas: paro, bajos salarios, explotación, represión empresarial ..., que aunque se daban en todo el país, eran aún más notables en algunas provincias, entre ellas la granadina. Prueba de ello fue la huelga de la construcción en el año setenta que tuvo como resultado tres muertos y más de cien heridos. Antes y después de su legalización, su mayor capital ha sido la entrega y participación desinteresada de muchísimos/as militantes, ya que sin ellos/as, no se hubiera podido mantener y aún menos avanzar. ¿Por qué CC OO. pudo aguantar todos los obstáculos en su corta vida de existencia?. Porque era un vehículo todo terreno que era capaz de superar todas las dificultades que se le presentaba, y una de las dificultades era la carencia de capital económico y en consecuencia carecíamos de locales y de personal suficiente para dar los servicios mínimos a los trabajadores. La legalización de CC OO. (29/04/77) aunque fue muy importante, no fue acompañada de la entrega a los sindicatos del patrimonio acumulado del Sindicato Vertical, que era inmenso. Todo esto viene a significar que toda lucha es un proceso y que sin el esfuerzo y dedicación de todos aquellos que lucharon por los derechos y libertades, poniendo en peligro la vida y la propia libertad, no se hubiese llegado a la actual situación. Aunque la unidad de los trabajadores ha sido muy importante siempre, en la actualidad esa unidad se debe fortalecer, para oponerse con fuerza a los procesos de globalización, los cuales intentan fomentar las desigualdades. |
| |
|
|
|
|