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22 de noviembre de 2011 |
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José Luis Valverde |
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La plataforma universitaria |
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En Granada, la Universidad, fue plataforma de encuentros. En enero de 1973, fui designado por el rector Juan de Dios López González, como Director del Secretariado de Extensión Universitaria. Tuve esta responsabilidad hasta octubre de 1976. Mi buen amigo el Prof. Nicolás María López Calera, mi antecesor, acababa de dimitir por la no autorización de una conferencia de Raúl Morodo, en la Facultad de Derecho. Todo un símbolo del ambiente político reinante. La Universidad era utilizada como válvula reguladora de la presión política creciente. Se imponía extender la plataforma de colaboración con la sociedad. Las conferencias tienen una acogida masiva. La Universidad fue tribuna privilegiada para la carrera política incipiente. Pero el mundo de la creación también pedía la palabra. Todas las sensibilidades que quisieron colaborar estuvieron presentes. Un excelente ejercicio de convivencia. Fueron días, semanas, meses, de vértigo. La Universidad tenía creados unos Premios para la promoción cultural: arte, música, poesía, novela, ensayo. Se dio entrada a los creadores, en los jurados, con lo que se produjo una incorporación del mundo cultural de Granada en las tareas universitarias. Fue la gran vivificación. Mi trabajo y responsabilidad se centraban en articular y hacer posibles esas múltiples colaboraciones.. Pocas Universidades podían tener el privilegio de contar con una personalidad como el Padre Juan Alfonso García, responsable de la Cátedra Manuel de Falla. Por otro lado, en los años setenta, los Grupos experimentales de teatro representaban un grito de rebeldía y renovación. José Luis Orozco, fue mi primer colaborador en el ámbito de la actividad teatral. Los primeras presencias, en la Universidad, de los Grupos independientes de Teatro se las debemos a él y a sus amigos. El Grupo La Cuadra, Tábano , Caterva, El Joglars, Esperpento y otros, significaron revulsivos increíbles en la Universidad de Granada. Fue el germen del Gabinete de Teatro. Pronto conté con el asesoramiento excepcional del dramaturgo José Martín Recuerda y del profesor Sánchez Trigueros. Después se incorporaría José María Ojeda que hizo posible lo impensable. La incorporación de José Monleón, como director, supone la consagración del Gabinete de Teatro de la Universidad de Granada, como fenómeno nacional. A Granada llegan de su mano la excepcional colaboración de José Estruch, Francisco Nieva, Rodríguez Méndez, José Luis Gómez, José Carlos Plaza, y tantos otros. Pero, mientras se desarrollan todas estas actividades no puede olvidarse que son días de una excepcional trascendencia para el país. El 20 de diciembre de 1973 fue el atentado contra Carrero Blanco. El impacto psicológico fue extraordinario. La desorientación generalizada. En las primeras semanas de 1974 se recrudece la conflictividad laboral y los disturbios en las Universidades. Se extiende la inseguridad y alguna esperanza. El obispo Añoveros y el cardenal Tarancón están en el ojo del huracán. El 25 de abril se produce la revolución de los claveles en Portugal. Todo esto no son meras noticias. Son auténticos terremotos políticos. Cada día hay una nueva convulsión en la sociedad española. El 13 de septiembre ETA realiza el primer atentado generalizado en Madrid. 12 muertos. Todo se pone tenso. En febrero del 75 se cierra la Universidad de Valladolid. El conflicto se extiende a Madrid y Granada. La Universidad de Salamanca también es cerrada. Los acontecimientos se concatenan. Continúan los consejos de guerra. El 27 de septiembre diecisiete embajadores abandonan Madrid. El 30 de octubre el Príncipe reasume los poderes de Jefe del Estado. Sin estos titulares de prensa es imposible evaluar la dimensión de las actividades realizadas, en todos esos meses, en el Secretariado de Extensión universitaria de Granada. Así el periódico Ideal, el 5 de noviembre del 75, en su resumen del día recogía lo siguiente: Los granadinos estuvieron pendientes de los boletines informativos sobre la enfermedad de Franco.La Universidad de Granada presentó su programa de actividades culturales. Una extensa crónica, de Antonio Checa, recogía con detalle, todas las propuestas. El Seminario de Estudios Flamencos, inició su actividad en el último trimestre del curso 1973-74, dirigido por José Heredia Maya. Su punto culminante fue el estreno de Camelamos Naquerar, en febrero del 76. Los jóvenes poetas se agruparon tras la colección Zumaya de Poesía. Fue excepcional contar con el asesoramiento de Rafael Guillén, Juan de Loxa, José Ladrón de Guevara. Los jóvenes Fidel Villar y Antonio Enrique realizaron un gran trabajo en la organización del Homenaje a Antonio Machado. Por su parte, en el proyecto de la Sala Centro de Arte de la Universidad de Granada, que se proyectaba ubicar en la Madraza, era un intento de acercar el mundo académico, los creadores y el público. Una brillante iniciativa de mis amigos Cayetano Aníbal, Antonio Moscoso, Juan Manuel Brazán, José Ladrón de Guevara, Rafael Guillén. Lo más significativo de este periodo fue la incorporación, activa e ilusionada, del mundo cultural de Granada, en las tareas universitarias de divulgación de la cultura. Sin ellos yo no podría haber realizado nada. Fueron días espléndidos. Así llegamos a colaborar en el Homenaje a García Lorca, que culminaría el cinco de junio de 1976. Todo un hito. Una buena parte de los 33 firmantes de la Convocatoria fueron personas que también habían aportado su colaboración, de forma trascendente, a las actividades culturales de la Universidad. Incluido el Prof. Antonio Rivas López, entrañable amigo. A todos ellos mi recuerdo más emocionado. Sin olvidar a la Institución que nos acogió y apoyó, en todo momento, la Universidad de Granada y su Rector, el profesor López Gonzalez. |
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