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29 de noviembre de 2011 |
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Ignacio Quesada Menduiña |
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La primera manifestación por la autonomía |
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El 4 de diciembre de 1977 es domingo y llueve intensamente sobre Jaén, pero nada es obstáculo para que los ciudadanos se lancen a la calle al grito de no nos paran ni la lluvia ni los fachas para participar en la primera manifestación pro-autonomía que se celebra en la ciudad. Como casi siempre ocurre en estos casos habrá guerra de cifras sobre la participación. Cerca de veinte mil para unos y hasta sesenta mil se decía por boca de la comisión organizadora, integrada por la mayoría de los partidos políticos (PSOE, UCD, AP, PCE, PSA, PSP, PTE y MCA). La realidad, una respuesta masiva. Las voces de las gentes de Jaén, como las del resto de Andalucía, pedían derecho a hacerse oír. Queremos democracia y autonomía en nuestras decisiones, no imposiciones, se leía en algunas pancartas. Eran olivareros curtidos y gentes de toda condición y clase, que pedían salir de unos tiempos en los que unos -ellos- aguantaban mientras otros imponían su criterio.
Autonomía plena. Desde primeras horas de la mañana comienzan a llegar manifestantes a la explanada de la estación de ferrocarril. Enarbolan banderas andaluzas. De los autobuses, llegados de diferentes pueblos de la provincia, se van desplegando también pancartas para vivir intensamente este Día de Andalucía en el que se va a pedir con fuerza y con unanimidad la consecución de una autonomía plena para nuestra comunidad.
A la cabeza de la marcha van los parlamentarios jienenses, representantes de partidos políticos y de diferentes organismos, que portan una enorme bandera verdiblanca en la que solo figuraba una frase: AUTONOMIA. Durante el recorrido por la todavía Avenida del Generalísimo (hoy Paseo de la Estación), hasta la Plaza de San Francisco, que dura unas dos horas, a pesar de que la lluvia en algunos momentos aprieta con fuerza, se viven momentos de emoción y de alegría, en los que todos gritan y cantan solicitando una autonomía plena. La respuesta de Jaén es extraordinaria y demuestra un alto nivel de conciencia al solicitar masiva y pacíficamente su derecho a la consecución del Estatuto de Autonomía para Andalucía, como había pedido el comité político convocante.
Es un día grande para Andalucía y para la provincia de Jaén que sabe expresar sus sentimientos viviendo en paz y en convivencia unas horas reivindicativas, en las que, ideologías aparte, tienen un comportamiento ejemplar autoridades provenientes del régimen anterior y que, no sólo se unen a la manifestación, sino que colaboran con ella en todo momento, aceptado así lo que mayoritariamente se pedía. Y en este punto justo es recordar a quiera fuera el mejor alcalde de la democracia (¿y de siempre?) que ha tenido Linares, el socialista Julián Jiménez Serrano, que se hace eco del comportamiento de Diputación y ayuntamientos, y dirá, al conocer los sucesos de Málaga: Si hubiera sido igual que en nuestra provincia, no tendríamos que lamentar con todo nuestro dolor ningún hecho luctuoso ni de enfrentamientos. Se refería a la muerte del joven Manuel José García Caparrós, todo un mártir de la autonomía.
Marco autonómico. La manifestación comienza poco después de las doce del mediodía. La encabezan los diputados y senadores de la provincia: Alfonso Fernández Torres, Julián Jiménez Serrano (ambos ya fallecidos), Juan Díaz Torres, José Manuel Pedregosa Garrido, Juan José Contreras Guardia, Pedro Luis Martínez y Juan Zarrías -PSOE- Higinio Vilchez Carrasco, Emilio Muñoz Ibáñez, José Ramos Manzano y Pedro Manuel Damas Rico -UCD-. Les seguían los representantes de los partidos políticos que habían organizado la manifestación (Emilio Arroyo, PSOE; Angel Jesús Cachón, UCD; Juan José Fernández Trevijano, AP; Felipe Alcaraz. PCE; Pilar Palazón, PSA; Ignacio Quesada, PSP, entre otros) tras los que se colocan el presidente de la Diputación, Luis Gea Cobo, alcalde de Jaén, Antonio Herrera García, y alcaldes de numerosos pueblos. El grueso de la manifestación lo forman personas de todo tipo, muchas de ellas llegadas de localidades de la provincia. Ese día en el balcón de los ayuntamientos de los municipios jienenses ondea la bandera verdiblanca.
La manifestación termina en la plaza de San Francisco, totalmente tomada por el público. Al igual que la Carrera y vías adyacentes. Habla Alfonso Fernández Torres, el malogrado dirigente histórico socialista que perdía la vida unos meses después en accidente de tren: En el pasado han existido en nuestra región aspiraciones y anhelos de dotar a nuestro pueblo de un marco autonómico en el contexto de la unidad solidaria de todos los pueblos del Estado español, que no llegó a verse realizado por no haber conseguido hacer plenamente participes de los mismos a las más amplias capas de la población andaluza, así como por la quiebra del proceso democrático que se produjo en nuestro país. Este Día de Andalucía -señala después- abre una etapa histórica que llegará a buen fin si el pueblo andaluz, como ha hecho hoy, sigue comprometiéndose activamente en el proceso que hemos iniciado.Y todo esto lo vamos a hacer en la democracia y mediante la democracia. Todo esto pertenece al pasado, la flecha del tiempo es inexorable, pero su paso deja huella, sentimientos y afectos. Entonces no sabíamos como iba a ser el futuro. Con el grito de ¡autonomía¡ reclamábamos la consecución de mejoras en la vida social y ser más dueños de nuestros destinos. Sabíamos que aquello requería una inmensa movilización de energía colectiva. Y la iniciamos. No éramos, ni somos ajenos a que el camino es lento, pero la grandeza está en contribuir al avance.
En aquellos días de hace 25 años éramos muchos los que luchábamos ilusionados para que el pueblo andaluz recuperara el entusiasmo por las cosas que le rodeaban, para eliminar privilegios, opresión centralista, trabas a la libertad de expresión, por puestos de trabajo para todos, por la liberación de la mujer. Esos eran algunos de los objetivos que se dejaban notar en aquella manifestación. Nada más y nada menos que la sustitución de un modelo de sociedad que nos estaba ahogando por otro en el que simplemente fuéramos seres humanos a través de un proceso de profundización de la democracia, de una revolución cultural y de unas nuevas estructuras económicas que solo llegarían con la plena autonomía.
Con un ¡Viva Andalucía libre y autónoma!, terminaba la pacífica y no por ello menos reivindicativa manifestación de aquel Día de Andalucía en Jaén. |
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