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29 de noviembre de 2011 |
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Emilio Álvarez Iturriaga |
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El movimiento obrero en Jaén |
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Ingresé en el Movimiento Obrero en el año 1975, dentro de lo que entonces era Metalúrgica Santana, hoy Santana Motor, a través de diversos compañeros que estudiaban conmigo en la SAFA de Linares. En un momento determinado, mi compañero José Manzano Moreno me invita a una reunión para preparar las condiciones de un convenio colectivo en la fábrica. A partir de ese momento me integro plenamente en lo que es el Movimiento Obrero de la provincia de Jaén en el sindicato de CCOO. Tengo que aclarar que CCOO no es el sindicato del PCE. Hay mucha gente en CCOO que no pertenece al partido. Yo me integré en el PCA después de pertenecer a CCOO y me alegro de haberlo hecho durante un tiempo. Pero en ningún momento, desde el partido se me ha dicho que las pautas a seguir en el Sindicato serían las pautas del PC. Sólo intentábamos aplicar lo que creíamos conveniente para crear en este país una cultura sindical. Es verdad que en la legalización del Sindicato, allá por el 74, cuando salíamos a la calle nos veían como comunistas con el rabo. Pero está claro que CCOO ha seguido con sus propias ideas y hoy en día no dependemos de ningún partido político y no queremos tampoco tener ninguna vinculación con un partido del gobierno. Somos un sindicato que trabajamos directamente por los trabajadores independientemente del partido que esté gobernando.
Hay una serie de circunstancias en el año 77, en concreto una huelga de 44 días en la fábrica donde la gente que habíamos luchado contra el sindicato vertical, nos planteamos, por un lado, revocar a los delegados sindicales de aquellos momentos, y por otro, convocar nuevas elecciones sindicales para elegir al Consejo de trabajadores, consejo que estaba formado por 60 compañeros elegidos de los diferentes puntos de la fábrica y CCOO de los 60 consigue 44 representantes. Un día después se decide hacer una elección para constituir una comisión deliberadora de cara al próximo convenio colectivo. Se presentan candidaturas por parte de UGT y de CCOO y CCOO consigue 15 electos de los quince que se habían presentado para la comisión de gobierno. Hay que resaltar que en esa candidatura había compañeros que pertenecían directamente a CCOO, como Antonio García y Diego Calamora que venía de la escisión del PTE. A partir de aquel momento tomamos las riendas del movimiento obrero, concretamente en Linares. Como consecuencia de estas elecciones se producen una serie de despidos que se llevan a juicio, en la Magistratura de Trabajo, en los Juzgados de lo Social, en el año 1978. Posteriormente hay una reincorporación en el tema de los despidos: hay 24 despidos de los se pactan 6 que se incorporaban inmediatamente a partir de un acto de conciliación, luego se incorporarían otros 6 y finalmente 8. A finales del 78, Manuel Córdoba Mesa que era el que más directamente había trabajado con los compañeros de CCOO de Madrid y uno de los que se incorporaban en la última remesa, decide no seguir como Secretario General: se me plantea el tema de asumir la Secretaría General y asumo esa responsabilidad compaginando durante el 78 y el 79 la Secretaría Local de Linares y la Secretaría general Provincial.
Junto con Eduardo Saborido presenté en el primer congreso el tema de la renovación de cargos, al menos en un tercio para que en los próximos tres congresos hubiera una renovación total en la dirección del sindicato. Coherentemente con aquella postura, dimití como Secretario General y seguí trabajando en otras tareas de la actividad sindical porque, desde mi punto de vista, el abandonar la Secretaría General no implica que no puedas seguir trabajando de otra forma en el Sindicato.Me presento en esas elecciones y salgo elegido como Secretario de Política Institucional. Posteriormente se toma la decisión en Sevilla de suspender en el cargo a todos los estábamos en ese momento desempeñando alguno y salgo directamente del cargo junto con Mariano Rodríguez García. Actualmente soy Delegado del Sindicato en Úbeda y Coordinador Provincial de Relaciones Sindicales y estoy en el equipo de desarrollo laboral, de empleo, negociación colectiva y acción sindical. Al hablar del Movimiento Obrero, hay que tener en cuenta que Jaén es una provincia eminentemente agrícola y que su tejido industrial se reduce a Linares (minería y Santana), Andujar y La Carolina (industrias textiles), Martos (componentes eléctricos y sector del automóvil). Es decir, Jaén, como casi toda Andalucía, vivía de la agricultura en aquellos años y las pequeñas empresas que iban surgiendo, sobre todo el sector del comercio y de la hostelería (creaban pocos puestos de trabajo), eran producto del capital español, que no significa que fuera dinero de la provincia. Ahora bien, hay que tener en cuenta que entre la pequeña y mediana empresa se genera el 90% de empleo. En el aspecto industrial, sí que han sido empresarios de otras zonas del país que han venido a invertir en la provincia, especialmente en la rama del textil, de la zona mediterránea.
El movimiento obrero ha tenido pujanza en Jaén y provincia desde antes de la década de los setenta. Para ceñirnos a la década de la transición baste señalar la marcha que se hizo, desde Sevilla, con el tema de la OCM, en el año 76, a la que se suma gran parte del movimiento obrero jiennense. Esta marcha tuvo una gran importancia dentro del movimiento obrero y los obreros de Jaén estuvieron allí. Es una lucha mayoritaria del sector agrario pero también de trabajadores de la pequeña y mediana empresa. Creo que los trabajadores agrarios han hecho grandes luchas, no sólo en el 76; también en el 78, en el 80 y 81, con el tema de la reforma agraria hubo movilizaciones en casi toda la provincia. O, anteriormente, la huelga de la construcción del año 73, en la que fueron detenidos, multados y encarcelados muchos obreros, entre otros Carlos Expósito y José Torres. Lógicamente Andalucía no ha tenido el tejido industrial que han tenido en Cataluña o el País Vasco y eso se ha notado a nivel de grandes huelgas en grandes fábricas. En las zonas donde no había grandes industrias era difícil que el movimiento obrero se desarrollara masivamente. Pero si se ha luchado por la mejora de las condiciones de trabajo, por los derechos de los trabajadores, por la mejora salarial, por la autonomía andaluza... Andalucía se parece en este caso a Galicia, donde se invirtió poco, en la época a que nos referimos. Y de Andalucía se pensaba que como la emigración mermaba la mano de obra, tampoco era terreno propicio para la inversión: es la pescadilla que se muerde la cola. En Andalucía, se ha dicho siempre que la Junta ha propiciado la cultura del subsidio obrero (PER) pero hay un mal concepto, respecto del subsidio obrero, que quisiera destruir. El obrero de Jaén prefiere el trabajo al subsidio; prefiere que se genere empleo. Han sido los partidos políticos gobernantes los que han generado esa falacia, puesto que el subsidio del desempleo agrario supone el 75% por ciento del salario mínimo interprovincial, y pienso que el trabajador de Jaén, de Andalucía, prefiere un puesto de trabajo, en las condiciones que sea, al desempleo. Es verdad que la tarea agrícola reduce sus jornadas de trabajo a una época del año y un número determinado de trabajadores debido a la mecanización de los procesos agrícolas, y eso propicia una emigración o bien la creación de un complemento salarial para el resto del año. Pero el trabajador prefiere un empleo que le permita mantener a su familia, al menos en los años de los que estamos hablando. Quizá la culpa la haya tenido el partido gobernante en su momento, que no ha sabido arbitrar una política agraria eficaz que impidiera la existencia del paro, la emigración o un empleo temporal y precario. |
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