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30 de enero de 2012 |
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José Aguilar |
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Trebujena La Roja |
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Yo era poco más que adolescente cuando, recluido por el frío y la gripe en mi casa de Trebujena, escuché uno de esos sonidos que se te quedan grabados en la memoria. Un sonido paradójicamente callado, el de las pisadas firmes de una multitud silenciosa que marchaba en dirección al cuartelillo de la Guardia Civil, a rescatar a un detenido por la huelga de los viticultores. Eran los últimos años del franquismo. El detenido era Francisco Cabral, más conocido por Paco el Vázquez, que se ofreció a los guardias atemorizados para hablar con aquellos manifestantes dispuestos a asaltar el cuartel si no lo ponían en libertad. Esto fue lo que dijo: Compañeros, marcharos tranquilos, que aquí no pasa nada, y si pasa, que pase. Pasó más tarde: Paco y otros militantes comunistas fueron llevados ante el Tribunal de Orden Público, el brazo jurídico de la represión. Paco, superviviente de una familia socialista brutalmente represaliada en la guerra civil, era, junto a Miguel Campos, el Maestrito, el líder indiscutible de un pueblo enormemente combativo contra la dictadura, que escribió páginas luminosas en los últimos años del franquismo, como ésa cuyo eco permanece en mi memoria más allá de la suerte de sus protagonistas. Un pueblo, curiosamente, de pequeños campesinos a la vez jornaleros de las viñas de Jerez, sin terratenientes merecedores de ese nombre, cuya conciencia progresista se renovó y consolidó gracias a una activa organización del PCE y las iniciativas de católicos de base y estudiantes progresistas. Llegada la democracia, el PCE recogió los frutos de su implantación con una hegemonía y continuidad que casi no han tenido excepciones. Francisco Cabral tuvo el honor de ser diputado en el Congreso en sustitución de Rafael Alberti (luego acabaría en el PSOE tras una de las interminables crisis comunistas) y el Ayuntamiento ha sido permanente feudo del PCE, y después de IU, salvo el periodo 1987-91, en que hubo un alcalde socialista. De Trebujena procede también Juan Vicente Acuña, uno de los seis diputados andaluces actuales de IU. No hay reivindicación de la izquierda, del tipo que sea, que no tenga su eco en Trebujena la roja, donde todos los intentos de reorganizar el centro-derecha han sido inútiles. UCD no logró representación municipal y el PP y el PA sólo la han conseguido, y mínima, en los últimos años. Ni hay crisis del PCE (eurocomunismo, renovadores, caída del Muro de Berlín, prosovietismo, carrillismo
) que deshaga en lo esencial la trama de rebeldía e inconformismo que marca la historia contemporánea de los trebujeneros. |
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