| |
|
|
|
INICIO > PROVINCIAS > > CONVERSACIONES |
| |
11 de octubre de 2011 |
| |
Juan José Téllez |
| |
José Mª Sánchez Casas: "Nadie puede alegrarse de la muerte de otro ser humano" |
| |
El cuestionario, que elaboré con la valiosa ayuda del periodista Ildefonso Olmedo, se lo envié a través de su esposa, Librada Díaz, que se lo hizo llegar durante un vis a vis. Y él lo respondió mediante una carta: cada uno de sus párrafos era respuesta a mis preguntas. La dirección general de Instituciones Penitenciarias llevaba meses dilatando la respuesta a una petición de entrevista a José María Sánchez Casas, el gaditano que pasaba por ser uno de los principales impulsores del PCE ® y de los Grapo y que moriría durante el año 2001, como consecuencia de una afección cardiaca. A 30 de enero de 1994, "Diario de Cádiz" publicó aquella conversación, que arroja cierta luz sobre algunos sucesos de la transición gaditana. La transcripción que sigue es un extracto de aquella entrevista.
PREGUNTA: ¿Cómo fue la experiencia de "Quimera"? RESPUESTA: "La experiencia con el grupo Quimera fue maravillosa. Hacíamos un teatro nada convencional para los años que vivíamos, y algo peligroso. Nos interesaba que el contenido fuera lo más importante, la denuncia política y social de esos años oscuros. Como no encontrábamos textos que se adecuaran a lo que queríamos, elaborábamos nosotros las piezas. Contábamos con un buen dramaturgo, Manuel Pérez Casaux. Él escribió una Antígona que era una parábola crítica del dictadorzuelo Franco. La obra estuvo a punto de no representarse ya que los actores del grupo, tras la lectura preliminar, se asustaron tanto de las posibles consecuencias ya habíamos recibido varias visitas durante las representaciones de guardias civiles y de la brigada político social, que decidieron abandonar el barco. Montamos Antígona con los pocos que habíamos quedado, entre ellos Pedro Roca, que representó a Creonte, el dictador, y un buen puñado de jóvenes, casi niños. La obra fue un éxito, y lo mejor de todo el coloquio que al final, como era costumbre se mantuvo con el público, pues a pesar del miedo que existía a la represión del régimen, allí se habló claro desde el principio, despotricando del dictador y la dictadura. Ese espíritu crítico es el que echo en falta en la actualidad, habiendo como las hay tantas cosas por denunciar. ¿De qué hablan los poetas andaluces de hoy?".
P.: ¿Recuerda alguna anécdota significativa de ese periodo? R.: "El grupo de teatro era una especie de imán que atraía a todos los grupos y partidos de izquierdas, desde el PCE pasando por ORT, el Frap, hasta organizaciones obreras cristianas, que por entonces tenían su cobijo en el palacio del obispo Añoveros. La verdad es que Añoveros nos echó un cable tras las representaciones de una Semana de Teatro Social que hicimos en unos barracones pertenecientes a la Iglesia, en el Cerro del Moro, pues el Gobierno Civil andaba con la idea de mandar a todo el grupo a la cárcel. Añoveros se negó a impedir las representaciones, que continuaron, y le contestó que el barracón era terreno de la Iglesia, que lo que allí se hacía no era de incumbencia de nadie excepto de él, y que si querían Concordato, pues que lo respetaran".
P.: ¿Qué motivos le llevaron a afiliarse al PCE y qué motivos le llevaron a constituir el PCE (Reconstituido), tras su paso por la OMLE? R.: "Entre la gente que acudió atraída por la rebeldía y actividad de denuncia del grupo de teatro, vino un hombre que decía pertenecer a un grupo desconocido hasta entonces que decía llamarse OMLE, Organización de Marxistas Leninistas de España. Nunca pertenecí al PCE de Carrillo, aunque repartí muchas de sus octavillas e hice muchas pintadas para ellos, pero nunca terminó de convencerme su forma de actuar, me parecía poco combativa y un tanto conciliadora con el fascismo. Ya por aquellos años se pergeñaba la famosa reconciliación nacional, una especie de chanchullo o arreglo con los que seguían torturando en las comisarías y asesinando en las calles a obreros y comunistas. Esto fue lo que me atrajo de la OMLE, su programa era mucho más consecuente con los tiempos que vivíamos. Por otro lado, tenía ya muchos problemas para hablar y expresar mis ideas por medio del teatro. Tan sólo organizándose y ayudando a tumbar aquel injusto y cruel régimen podríamos desembocar en una sociedad más libre y justa. Más adelante, la OMLE dio origen al nacimiento del PCE (Reconstituido), así que no pasé de la OMLE al PCE, sino que la una se convirtió en lo otro".
P.: ¿Por qué se consolidaron tan pronto y con tanta fuerza los Grapo en Cádiz? R.: "El grupo de teatro había realizado durante quince años, desde 1957 a 1973, una intensa labor de propaganda antifascista; en torno a él, se había agrupado un buen número de obreros, intelectuales y jóvenes estudiantes. Ellos formaron el primer contingente de la OMLE en Cádiz. Nuestra ciudad es cuna de grandes luchadores por la libertad y la igualdad, desde los liberales que lucharon contra Fernando VII hasta anarquistas como Fermín Salvochea. Las sombras de estos generosos conspiradores contra la injusticia aún se pasean por los callejones gaditanos y los rincones y salas privadas de nuestras tascas y tabernas. Ellos también nos inspiraron y acercaron a la lucha antifascista".
P.: ¿Cuándo y por qué decidió recorrer España liberado por la organización para hacer proselitismo? R.: "En 1973 decido marcharme a Madrid para hacerme cargo de la responsabilidad del aparato de Agitación y Propaganda de la OMLE. Me había casado en 1971 con mi esposa y compañera, Librada Díaz. Pensaba, y pienso, que merecía la pena abandonar mi hogar y mi trabajo, incluso el doloroso paso de tenerme que alejar de mis padres, para dedicarme plenamente a la labor de acabar con un régimen represor y canallesco y participar en el nacimiento de una sociedad más justa, más humana. Cosa que sigo esperando. En Madrid, trabajé repartiendo el diario Ya a los abonados. Salía de detrás del Palacio de Comunicaciones con un atado de 60 ó 70 periódicos y comenzaba a repartirlos. Durante un tiempo, estuve llevándolos a la mismísima Dirección General de Seguridad, el Gobierno Civil y el ministerio de Ejército. Por entonces, vivía en la clandestinidad, con documentos falsos, pues la policía me había puesto en búsqueda y captura a raíz de una huelga en Astilleros de Cádiz en donde me introduje para ayudar a llevarla a cabo. Pude salir de Cádiz gracias a una treta que engañó a los que me buscaban".
P.: ¿No se arrepintió nunca por ningún atentado de los Grapo...? R.: "(...) Nadie que esté en su sano juicio puede alegrarse de la muerte de otro ser humano, pero existen situaciones en la que por desgracia el ser humano se ve obligado a hacer uso de ella. Es lícito contestar a la violencia con la violencia, ya que no hay mayor tiranía que la que se ejerce desde el escondrijo de la ley y la democracia. Esa solapada violencia y tiranía que ejerce la represión, apoyándose en arteras leyes hechas por los que detentan el poder económico para defenderse de la inmensa mayoría a la que esclavizan encubiertamente". P.: A usted se le atribuye la campaña "Ciento por uno", tras la muerte en 1979 de su amigo Juan Delgado de Codes y siendo ya usted jefe de los Grapo. ¿Fue realmente así? R.: "La Operación Ciento por Uno se llevó a cabo siendo yo responsable político de los Grapo y tras el asesinato de varios camaradas nuestros, entre ellos, Delgado de Codes. Fue un error por nuestra parte ya que nos metimos en una guerra particular con la policía política".
P.: ¿Por qué muchos atentados de los Grapo, durante la transición, parecían favorecer al golpismo y a la extrema derecha? R.: "Nunca ha habido peligro de golpismo por parte de la extrema derecha. Ese es un fantasmón que airean en épocas de crisis para hacer callar a la oposición y la lucha obrera. El golpe lo dieron ya al hacer el mal llamado Cambio Democrático, cambiar algo para que todo siga igual. De esa manera se cambió la fachada y sin embargo el poder siguió en manos de los mismos, la Banca y el Ejército. El Gobierno cumple tan sólo con su trabajo burocrático, convirtiéndose en simple gestor a las órdenes del poder financiero. ¿Para qué dar otro golpe?".
P.: ¿Cómo es la relación de un preso de los Grapo con los de ETA y los restantes reclusos, en una cárcel como las que usted ha conocido? R.: "Las relaciones son buenas con los militantes de ETA dentro de las cárceles. Con los presos sociales tampoco se mantienen malas relaciones, al contrario. Ellos saben que en todo lo que podemos les ayudamos y nos respetan por nuestra actitud y firmeza ante los problemas que surgen".
P.: Tanto su obra plástica como su narrativa guardan mucha relación con el realismo socialista. ¿No cree que dicha estética es reaccionaria?. R.: "Me han llamado muchas cosas, pero nunca reaccionario. Mi pintura y mis relatos intentan ser críticos, revulsivos, incisivos y por las reacciones que producen creo que lo consigo. Ya con el teatro me ocurría lo mismo, pero entonces me llamaban izquierdista los exquisitos seudointelectuales burgueses de la época. Ustedes dicen que ahora el realismo socialista es reaccionario, sin embargo en otros tiempos toda la intelectualidad lo consideró revolucionario. Creo que el problema está en saber a qué público se dirige uno con su obra y si quiere que se entienda el discurso o bien utiliza el hermetismo y la patraña para ocultar un vacío de ideas. El arte es un medio para expresarse y en los tiempos que vivimos debe estar al servicio del hombre para ayudar a transformar el mundo, para denunciar la injusticia. No se me da bien cantar a la belleza. De mi mano salen caras desgarradas por la crueldad y la ira causada por una sociedad insolidaria. Salen cuerpos orondos, rellenos por la bilis que produce el dinero y el poder; protegidos por celosos y fieros perros guardianes. ¿Es esto reaccionario?". |
| |
|
|
|
|