| |
|
|
|
INICIO > PROVINCIAS > > CONVERSACIONES |
| |
11 de octubre de 2011 |
| |
Juan José Téllez |
| |
Esteban Camaño: "Fui el único diputado del PSP y uno de los fundadores de USO" |
| |
Fue el único diputado del Partido Socialista Popular electo en los comicios generales de 1977, por la circunscripción de Cádiz. Pero Esteban Caamaño siempre fue una leyenda en las bodegas del Marco de Jerez, donde contribuyó a formar la Unión Sindical Obrera (USO), cuyo testigo iría compartiendo con otros sindicalistas de la misma filiación, como José Luis Rodríguez Añino, un célebre activista de astilleros que hoy reposa su escasa memoria en una residencia de San Fernando, o Manuel Caña, el activista de la Bazán, que fue el líder de una célebre protesta por la que los trabajadores de aquella factoría militar se negaron a subir al autobús que les tenía que llevar desde La Isla. O el mismo Isidoro Gálvez, hoy secretario general del sector naval de la UGT.
PREGUNTA: ¿Cómo se fundó la Unión Sindical Obrera (USO)?. RESPUESTA: Yo fui de los fundadores de USO. Cuando yo entro en las conversaciones, en nuestras reuniones clandestinas, como corresponde a aquel tiempo, lo que queríamos era dar una respuesta a la situación, apostar por un sindicalismo representativo de una clase, con capacidad de aunarla, independiente de los partidos. Primero, abogábamos por esa base. Empezamos a trabajar ese tema, con los trabajadores que tenían una mentalidad abierta, porque ya tenían cargos sindicales en el Vertical y eso nos valía mucho para movernos. Siempre estábamos tapujados con la documentación del sindicato oficial. Nos empezamos a mover en Madrid, en Barbelona, en Sevilla, entre personas con inquietud progresista.
P.: ¿Qué es lo que tuvo que ver la Iglesia católica en el nacimiento de USO? R.: Yo trabajaba en bodegas, aquí en las de Terry, en El Puerto de Santa María. Perteneciendo a esa empresa, estuve 50 años justos. Entré en el 40 y salí en el 99. Yo, de joven, poco antes de casarme o recién casado, quería saber qué se movía en el plano del cristianismo obrero. Entonces, surge el movimiento apostólico por Asturias y el norte de España, que va tomando fuerza y campo. Era la HOAC, la Hermandad Obrera de Acción Católica. Por conexión de alguien, me llevan a un curso de ese movimiento. A mí, me convenció en una gran parte, porque los que estaban al frente de eso era gente con mentalidad obrera y conciencia de clase. Y que conste que hablar de tales conceptos ya era un delito. Habíamos muchos obreros que leíamos clandestinamente. Y también estaba la escuela familiar. Mi padre, por ejemplo, siendo impresor, fue miembro de la UGT de aquella época. Así que, en casa, siempre, quieras o no quieras, había conversaciones que te iban llegando y ya entrabas con ese ambiente. De ahí, de todo aquello, salió el debate con los otros sindicatos que ya existían, porque UGT no participaba en las elecciones del Vertical, aunque CC OO si aceptaba concurrir a las mismas. P.: Pero UGT, entonces, aglutinaba a muy pocos militantes. R.: Y los pocos que había, siempre andaban en la más íntima clandestinidad. En aquel tiempo, hablar del comité de empresa en cualquier esquina, como ellos preconizaban, era cárcel segura. Nosotros creíamos que había que buscarle la salida a aquel Vertical y que, cuando cayese, hubiera una salida obrera al sindicalismo franquista. Había que sembrar en España la conciencia de clase y que el sindicalismo fuera la defensa de esa conciencia, lo que fueron los sindicatos antes de la guerra civil. Se daban hasta clases de conciencia obrera y sembramos mucho campo en trabajadores para que la adquiriesen. Era una lucha de clases. Y la guerra civil fue el final de una cierta lucha de clases que, de repente, resucitaba.
P.: USO era un sindicato autogestionario, que heredaba algunos presupuestos de la CNT. R.: De CNT, en aquel tiempo, y estoy hablando del 62 al 64, no encontré nada. En el 62, ya rompió la USO con su carta sindical. Tardamos dos años en redactarla. Fuimos en comisión a Toulouse para hablar con la UGT en el exilio y no estaban por entrar en el sindical. Nosotros dijimos que teníamos que seguir porque si no, no llegábamos a ninguna parte, utilizando los métodos que teníamos a nuestro alcance. A mí me echaban del sindicato cada vez que me detenían, pero entraba otra vez porque la gente me votaba de nuevo. De hecho, subí a la cúspide del Sindicato Vertical, desde el plano social, no el económico ni el del partido falangista, que eran los otros dos tercios de las elecciones de entonces.
P.: Usted fue el único diputado que el PSP obtuvo en Andalucía en los comicios del 79. R.: Exacto, fui el único en Andalucía. A las elecciones, acudimos coaligados con el PSA. Aquella aventura fue que Alejandro Rojas Marcos andaba por Madrid y negoció con Enrique Tierno y con Raúl Morodo el ir en coalición con el PSP. Cogieron buena tajada, quizá no le interesaría al profesor, que cogió sólo tres ciudades para gobernar: Huelva, Cádiz y Almería. En Almería, el partido sacó un senador. En Cádiz, un diputado: Esteban Caamaño. Se llevaron muy bien cinco provincias. La coalición se llamaba Unidad Socialista. Venían, por separado PSP y PSA, y figuraron candidatos como el que hoy es alcalde de Jerez, Pedro Pacheco. En la campaña se trabajó mucho. La filiación en Cádiz del PSP era muy fuerte, sobre todo en la capital, en la clase médica de altura. Había bastante aceptación a la figura del profesor. Recuerdo que intervine con él en un par de actos en Cádiz y fueron un éxito para él.
P.: ¿Y por qué desapareció? R.: El PSP parecía acuciado por las deudas: No escapó muy bien en aquellas elecciones, unos 800.000 votos. Dijimos vamos a pararnos. La gente ha votado PSOE pero no ha abandonado al PSP. Tomándolo como un gesto de masas, habría que plantearse la unificación. El PSOE estaba abierto a ello. El PSP estaba federado por regiones y se creó en Sevilla la comisión PSP-PSOE. Yo estuve en la delegación del PSP que negoció la unificación.
P.: ¿Qué se dejaron en el camino, con aquel proceso de unidad? R.: Dejamos bastante, ideológicamente. La ideología del PSP estaba más en la historia, con los fundamentos de lo que debe ser el socialismo. Hoy, el socialismo se va descarrilando. Hay que estar, y ya está. Yo tengo mi forma de pensar, pero veo que lo que es socialismo ya no es lo mismo. Mi escuela fue el sindicalismo, una mentalidad de clase. El sindicalismo es el alumnado de la conciencia de clase. El trabajador está viendo los instrumentos que le esclavizan, que le anulan, empieza a sufrir su dignidad con los bandazos de una economía capitalista, que termina rechazando. Yo, hoy, ya no veo partidos en condiciones. No está el mundo para meterle una antorcha revolucionaria pero los partidos de izquierda obrera no deben perder, por lo menos, la imagen. Siempre partiremos con ella, hacia donde haga falta.
P.: ¿Por qué fueron incapaces de alcanzar un consenso con UGT? A fin de cuentas, tampoco era mucho lo que les separaba. R.: La USO se puso en marcha por la tozudez de Toulouse, en cuyo exilio residía la cúpula internacional del sindicato socialista, que insistía en su máxima de no entrar en las elecciones del Vertical. Ellos decían que era colaborar con el fascismo y a lo mejor tenían una visión, pero era una visión un tanto lejana. Los que vivían aquí, pensábamos de otra forma. Si tú tienes 20 años, te queda mucha vida por delante para desperdiciarla a la sombra. Siempre que estuve en la cárcel, tenía cargos del sindicato en el bolsillo. De la cárcel entré y salí muchas veces. En el 65, caí en las garras del Tribunal de Orden Público (TOP.) Pasé los interrogatorios y quedé para el tribunal. Al año, se celebró la causa, por lo que me salían seis meses. Los abogados tenían un campo fácil para ver los antecedentes y yo no tenía, así que salí libre. Pero hubo una segunda vez, en el 70 y me parece recordar en el 74. No se celebró juicio porque la dictadura estaba ya un poquito frenada y al año llegó la muerte del dictador. Yo tenía de petición fiscal una vez un año. Las comisarías era ya un ir y venir. Te sacaban de casa, en mitad de noche. Como a muchos otros. Supongo.
P.: ¿Cuántas veces pasó por comisaría?. R.: Ocho o nueve veces. Había gente que las contaba en la empresa. Me detenían en cualquier parte. Me sacaban de la casa por la noche, de la bodega, que recuerdo que el patio se llenaba de coches con sirenas... Por comisarías, pasé por todas: Cádiz, San Fernando, Puerto Real, El Puerto de Santa María. Hoy, puede sonar a dibujos animados. Conocí las cárceles de Cádiz y de San Fernando, cuando La Isla todavía no era partido judicial. Estuve preso en Cádiz, pero siempre salí bajo fianza. Sufrí dos procesamientos. Uno en el 76 y otro, antes, en el 74. En el 76, se trataba de un juicio abierto y me salieron seis meses de Cádiz, pero el abogado jugó con la carencia de otros delitos anteriores en mi historia penal. No me llegaron a torturar, pero sí recuerdo algunas cosillas raras, como aquello de ponerme las manos amarradas por debajo de las piernas y un coro de policías alrededor, para que anduviera. Anda, anda, para que hables antes de que te asfixies, me decían. Aquello era cosa de pantomima, de esas que no hacen más que los tontos. Empellones, patadas, puñetazos por atrás, que no lo esperas. O tenerte en una celda incomunicado, que es lo peor que me hicieron. Era de noche, en invierno, me quitaron la ropa de abrigo y así estuve, desde las diez de la noche a las cuatro o cinco de la mañana. Y, claro, salí tiritando. Una vez me tuvieron que poner rápidamente un foco de calefacción porque yo estaba bastante mal, muriéndome de frío. Eso fue en El Puerto, me acuerdo. En San Fernando, me pasó un caso curioso, que no lo olvido nunca. Como estaba incomunicado y las puertas eran de metal, se me acercó un policía, en mitad de la madrugada y me preguntó si el llavero que había en la mesa de mi registro era mío. Yo le dije que sí. Era un llavero de la Hermandad de Donantes de Sangre, cuya sede de Cádiz yo había promovido. Yo le dije que sí y ese hombre, que sería también donante, seguro que se dijo que yo no era un bandido. Lo único que pudo ofrecerme era un cigarrillo, pero no me pudo dar agua, que era lo que yo más quería. |
| |
|
|
|
|