Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
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  11 de octubre de 2011
  Juan José Téllez
  Pedro Pacheco: "La expropación de Rumasa, grave error del PSOE"
  Al abogado Pedro Pacheco, marathon man en Nueva York casi todos los años, se le caricaturiza bajo el vocablo “enorme” y por una frase que le hizo mediáticamente célebre: “La justicia es un cachondeo”. Lo explica el propio ex alcalde de Jerez: “Eso fue una queja en el 86, por ver cómo se derribaban casas de gente humilde y, en cambio, llegó al Ayuntamiento un auto judicial que impedía el derribo del chalé de Bertín Osborne”. Desde 1979 hasta junio de 2003, gobiernó la vieja ciudad lorquiana de los gitanos, la de las grandes familias bodegueras, que ya no son lo que eran: “De hecho, ya no queda ni la fábrica de botellas”, asume Pacheco. Ha entrado y salido del PSA y del PA, como Gary Grant de los armarios, en una película de enredo. Pero sigue siendo una magnífica factoría de titulares y de quebraderos de cabeza para sus adversarios políticos.

PREGUNTA: Usted, ¿llegó a militar en la CNT?
RESPUESTA: No, yo era muy amigo de gente de CNT. Y lo soy aún. Las teorías anarquistas me han encantado siempre, sobre todo las de Fourier, Bakunin, o las de Martíenz de Velay, el fundador del Tempul.
P.: Bueno, también dicen que la mano del PA recuerda al símbolo de La Mano Negra.
R.: También se decía que era la abstracción de un olivo, el tronco que estaba enraizado en la tierra. Aquí, en Jerez, pervivieron muchas ideas anarquistas. De hecho, aquí fue muy fuerte el MOA, el Movimiento Obrero Autogestionario, que lideraba Pedro..., y aquí fue fortísima la USO, que tenía un componente autogestionario. CC OO se hizo fuerte cuando USO prácticamente desaparece y muchos de sus líderes están hoy en Comisiones.
P.: También desembarcaron en UGT.
R.: En esta parte de Cádiz, CC OO fue quien heredó a bastantes sindicalistas que estaban en la entonces poderosa USO, que quiso ser como la CDFT, la gran confederación sindical francesa, pero no pudo.
P.: Como el obispo de Cádiz, monseñor Antonio Dorado, que se dijo que estaba en USO.
R.: No me extrañaría. Más de una vez, los obispos intervenían a favor de los sindicalistas de USO que andaban detenidos por los grises.
P.: Usted, ¿se inició en política a partir del sindicato?
R.: No, me inicié directamente. Salgo de la Facultad de Derecho en Sevilla, en el 72, y, bastante tocaíto, entro en la Asamblea Socialista de Andalucía, ASA, que actuaba en lo mercantil con el nombre de Compromiso Político S.A. Curiosamente, ASA llegó a financiar un libro en Ruedo Ibérico sobre la democracia cristiana. Me parece que todos nosotros, durante la Transición y los últimos años de la dictadura de Franco, estábamos con tantas ansias de libertad y de autonomía que no veíamos más allá de lo que estaba ocurriendo. Y es que fuerzas como Estados Unidos, Gran Bretaña y, un poco, Alemania, ya habían diseñado la salida lógica al régimen franquista. Incluso García Trevijano, en las charlas que daba como presidente de la Junta Democrática, decía que iba a ser el primer presidente de la Tercera República Española. Adentro de España éramos unos utópicos, pero fuera estaba todo orquestado. Las grandes potencias buscaban una salida sin traumas, a partir de la Democracia Cristiana y de un partido socialista domesticado.
P.: Pero la democracia cristiana se estrelló.
R.: Pero el partido socialista doméstico, no. El PSOE retomó esa transición diseñada por las grandes potencias.
P.: También parece que el PCE animó a que se creara el PSA.
R.: El único partido por excelencia, durante la clandestinidad antifranquista, era el PCE. Muchos éramos conscientes, aunque otros no lo fueran, de que al trabajar contra la dictadura, realmente trabajábamos a través de estructuras impulsadas por el PCE. Quien analizaba la situación y decidía era el PCE. Todo el mundo trabajaba sin saberlo para dicho partido, porque el resto de las organizaciones de izquierdas, LCR, ORT, MCE, PTE, eran mucho más nuevas. No me extraña que al PCE le interesara que surgiera un partido que debilitara al PSOE y, a su vez, asumiera la A de Andalucía.
P.: Usted fue uno de los alcaldes democráticos más jóvenes de EspR.: Yo tenía 29 años. Creo que era la representación de esos aires nuevos que querían las clases trabajadoras y un sector emergente, los trabajadores de la banca, jóvenes licenciados y pequeños empresarios que ven en nosotros, a partir de la democracia, el resurgir de los ayuntamientos. Pero el presupuesto de entonces era de 760 millones de pesetas y aunque la ciudad no estaba totalmente destruida por la especulación, estaba todo por hacer. Yo creo que la alta burguesía jerezana nos veía como a gente aparentemente muy radicales pero que, en el fondo, no iban a alterar su status quo.
P.: El símbolo de ese equilibrio puede ser el tomo con la colección de Blanco y Negro, que usted mantiene sobre un atril de su bodeguilla municipal y que aparece abierto por una fotografía del Ché Guevara a página completa. Prensa Española y el Ché en la misma tacada.
R.: Je, je. Ellos no querían que alterásemos su status quo. Incluso éramos unos jóvenes dirigentes que trabajaban por mejorar una ciudad de la que ellos presumían. Creo que fue fruto de una gran gestión esa serie de triunfos consecutivos. Prácticamente, hemos conseguido ganar seis veces seis elecciones. Y eso no es fácil en una ciudad tan complicada como Jerez.
P.: A Jesús Ynfante, le dijeron que habían visto al Pantera comprando en un hipermercado. ¿Justicia poética para todo un señorito?
R.: Si, hubo una alteración en la correlación de fuerzas de la ciudad. Desde hace muchísimo tiempo, y actualmente, en la ciudad manda la clase trabajadora, el mundo de la enseñanza y esos jóvenes licenciados o los pequeños empresarios a que antes me refería. De los grandes apellidos, quedan muy pocos dirigiendo empresas. Muchas bodegas han sido absorbidas por multinacionales. En Jerez, la empresa mayor es el Ayuntamiento y el sector público es muy poderoso. El Ayuntamiento ha sido la locomotora de la transformación de Jerez y, al mismo tiempo, Jerez se ha abierto a otros sectores económicos. El turismo, por ejemplo. Han ido decreciendo las actividades tradicionales como la vid, cuyo punto álgido fue la reconversión sufrida con motivo de la expropiación de Rumasa, que está demostrado que fue un error de gran calibre del PSOE, que tal vez quiso dar ejemplo, usarla como escarnio, porque a un PSOE ganador por mayoría absoluta no se le ponía enfrente nadie.
P.: Alejandro Rojas Marcos y usted, ¿llegaron alguna vez a ser amigos?
R.: Igual él lo fue de mí porque le interesaba la juventud, la fuerza, la coherencia. Años después, se ha demostrado que este señor no tiene amigos. Él tiene esclavos.
P.: ¿Cómo se decidió que fuera candidato por Cádiz en las elecciones generales de 1979?
R.: Porque Pedro Pacheco había formado un PSA fuerte que daba dos o tres diputados al Congreso. Logramos el apoyo de la USO de la zona, con gente como Esteba o Añino, y se incorporó, como número dos, Emilio Rubiales. Pero allí estaba ese señor, desplazando a todo la estructura provincial del partido.
P.: A pesar del triunfo de aquel año, ¿por qué entró en crisis el PSA?
R.: La estrategia del PSOE, apoyado en ese diseño de la Transición que se había gestado fuera de España, consistió en engullirse a todos los partidos políticos y empezó por la Federación de Partidos Socialistas. El Partido Socialista de Aragón, de Emilio Gastón y de José Antonio Labordeta, el de Raventós en Cataluña, la Convergencia Socialista Madrileña de Enrique Barón, el Partido Socialista del País Valenciano, de los hermanos Garcés. La codicia del PSOE fue comiéndose a todos los partidos socialistas existentes en España y lo consiguió. Después del 79, se dedicó a ir por el PSP y terminó comprándolo. Enrique Tierno se puso nervioso y, acuciado por las deudas, decide integrarse en el PSOE. ¿Por qué no ocurrió lo mismo con el PSA? No se sabe por qué. No sé si durante la reunión de Alejandro Rojas Marcos y de Luis Uruñuela con los dirigentes del PSOE, sus peticiones fueron excesivas. De eso, no se ha sabido nada.
P.: Usted estuvo muy vinculado al núcleo andalucista de Madrid.
R.: La novena provincia andaluza, la emigración, era muy fuerte, en Madrid y en Barcelona. En Madrid, había un grupo de intelectuales y de profesionales que ayudaron a la formación del PSA. Entre ellos, Fernando Quiñones. Y permanecieron a bordo hasta que se aburrieron. Hubo un terremoto en el partido. La crisis de 1980, después del referéndum del 28 de febrero, había empezado antes, en el 1979, cuando los diputados andalucistas apoyaron la investidura de Adolfo Suárez, a cambio de obtener un grupo parlamentario propio. Nos llevamos toda la campaña de las primeras elecciones municipales explicando que el pacto hecho en Madrid, a espaldas del partido, no significaba un pacto con la UCD. Lo que ocurría es que Rojas Marcos no podía estar en el Parlamento sin ser portavoz y todo lo supeditó a que él tuviera voz. Y eso empezó a causar un daño enorme en el partido porque por hache o por be, en la izquierda española de entonces, o se era del PSOE o se era del PCE y no se sabía muy bien de qué éramos los andalucistas. Esa cuesta abajo nos persiguió hasta la desafortunada escena de diván con Martín Villa por el famoso desbloqueo de la autonomía andaluza, que fue la oportunidad que aprovechó el PSOE para dar un mazazo a los otros partidos políticos de Andalucía. Es a partir de esa fecha cuando el PSOE resurge con muchas ganas.
P.: De hecho, desde entonces, el PSOE se perfila como un partido que, en buena medida, representa a Andalucía.
R.: De boquita para afuera. Sus líderes eran andaluces, la autonomía la habían traído ellos, eso decían. Se aprovecharon del trabajo de los demás. Pero está claro que le pusimos su victoria en bandeja.
   
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