Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
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  02 de noviembre de 2011
  Miguel Ángel Blanco
  Francisco Soler Valero: "Los enemigos los tuve dentro de mi partido"
  Un sentido natural de la crítica convirtió a Francisco Soler Valero siempre en un político incómodo. Fuera de sitio. Y esa identidad le acompañó en su trayectoria de técnico de la Administración Civil del Estado y en su itinerario político, al que puso fin en 1984 con cierto sentido de soledad política, entonces como un independiente en Alianza Popular, donde nunca fue aceptado. Soler Valero fue una de las imágenes relevantes de Unión de Centro Democrático (UCD) en Almería, junto a Juan Antonio Gómez Angulo. Perteneciente a una familia donde se conciliaban las ideas de izquierda, “mi padre era falangista joseantoniano muy radical y sintonizaba con la izquierda en algunos puntos”, con dos hermanos vinculados al Partido Comunista de España, uno de ellos integrado en el PSOE. El PSOE estuvo muy cercano al horizonte político de Soler Valero, “yo estuve en negociaciones con Enrique Múgica antes de las primeras elecciones para incorporarme al PSOE, pero no cuajó. Llegué a tener buena amistad con Alfonso Guerra, todavía conservo algunos dibujos y notas suyas que me pasaba en el Congreso y me decía ‘¿cuándo te vienes con nosotros?’” Sin embargo, la trayectoria de Soler Valero se fue desgranando hacia la derecha electoral, lo que suscitó interrogantes. Soler Valero reflexiona ahora, treinta años después, de una trayectoria desde el punto de vista del desencanto, nunca del arrepentimiento.

Un largo recorrido.
Francisco Soler Valero nació en Turre (1940). Licenciado en Derecho (Universidad Complutense). Fue gerente de la Universidad Autónoma de Madrid. Técnico del Cuerpo de Administración Civil del Estado (Ministerio de Educación y Ciencia, subdirector general de Planificación, subdirector general de Programación e Inversiones, destinado al Banco Mundial donde se especializó en inversiones educativas, Ministerio de Obras Públicas y en los últimos años interventor en el Ministerio de Medio Ambiente, donde se jubiló anticipadamente en 2002). Durante dos años (principio de los setenta) fue director económico-administrativo de la Cadena de Prensa del Movimiento. Entre sus aficiones destacan la navegación y el dibujo.

Los primeros pasos de su contestación surgieron a principio de los setenta como uno de los firmantes del Manifiesto de los 39, “fue un escrito contra Carrero Blanco, en el fondo, que publicó ABC”; entre los firmantes destacaba Martín Villa. La personalidad política de Soler Valero se forja por su trayectoria de técnico en el Ministerio de Educación y Ciencia, en el Banco Mundial y en la reforma universitaria con Villar Palasí. Un paréntesis lo da su etapa de director económico-administrativo de la Cadena de Prensa y Radio del Movimiento. “Me llamó Antonio Castro Villacañas, que era un viejo falangista republicano feroz, totalmente contrario al régimen, al que nombraron sin embargo delegado de Prensa y Radio del Movimiento. Le dije que le habían nombrado censor mayor del reino, estaba acojonado. Quiso que me fuera con él, a pesar de que yo no era ni falangista ni del Movimiento. Me hizo una oferta de las que no se pueden rechazar. Así que me vi de responsable económico de una gran empresa periodística con 36 periódicos y 16 emisoras y me encontré con un caos total, no había contabilidad, con dos interventores que nunca iban porque se lo habían ordenado, total que vi la situación tan catastrófica que incluso me rebajé el sueldo. También quise bajar el sueldo a los directores, aquello era un agujero negro y como es natural no conseguí nada. Fue una época interesante, se cerraron varios periódicos, mi vinculación duró dos años aunque mi contrato era para tres. Mi interés era implantar un plan de reorganización, total que me destituyeron”.

El itinerario político de Soler Valero se gesta a través de los escenarios que empezaron a despejar el horizonte de los partidos políticos. Causa Ciudadana camuflaba el embrión de un partido político. “De ahí surgió el partido socialdemócrata con Paco Fernández Ordóñez. Después, Paco de la Torre y yo constituimos el Partido Socialdemócrata Andaluz. La socialdemocracia ideológicamente es lo que me atrae. Siempre he creído en el papel del Estado como factor de distribución y justicia distributiva”. Soler Valero no se sintió cómodo con la proximidad de la democracia cristiana, “conocía a muchos democristianos pero no me interesaba, incluso tuve una gran amistad con Óscar Alzaga, estuvimos negociando unir nuestros despachos de abogados. Nunca entendí, y así lo he dicho muchas veces, la política ligada a una creencia religiosa. Me parece un planteamiento en falso”. De su talante tampoco se salva UCD, “ya dije en su momento que la Unión de Centro Democrático no iba a funcionar nunca como un partido político, aunque su papel en la Transición ya era bastante importante”

En el centro. Un momento clave para Soler Valero está en la conquista del espacio centrista. “La UCD estaba ya constituida antes de que entrara Suárez. El Centro Democrático lo habíamos constituido como una federación de partidos. A las puertas de las primeras elecciones generales, Suárez nos llamó y puso sus condiciones: asumía las deudas económicas que teníamos en nuestros partidos, que la nueva organización se llamaría Unión de Centro Democrático y entraban los suyos, los azules. En la reunión estaba Paco Fernández Ordóñez, mientras que en el piso de Mariano Rubio esperábamos García Díez, Arturo Moya, yo y otros. Llegó Paco Fernández Ordóñez y dijo lo que había. Tuvimos que aceptar las condiciones de Suárez por cojones. Al principio fuimos como federación de partidos. Y curiosamente el primer paso para que UCD fuese un solo partido lo dimos en Almería. Fue una iniciativa de Juan Antonio Gómez Angulo y mía”.

Treinta años después, Soler Valero reflexiona en su despacho de Almería. Cierto desencanto es lo que imprime a un punto de vista que envuelve de sentido crítico. Por eso afirma que “por lo que se refiere a la política nacional de hoy, no me reconozco en el talante personal para estar en política. Yo podía estar entonces en desacuerdo y tener discusiones feroces en el ámbito político pero el talante personal de los políticos era muy distinto al de ahora. La entrega fue tal que hubo gente que incluso perdió bastante patrimonio. Yo ahora no podría desenvolverme en política. Eso en cuanto al interés general. Ese talante fue el sino distintivo, lo mejor de la época”. ¿Y lo peor? Soler Valero no duda: “Lo peor es que UCD nunca funcionó como auténtico partido político. Estuvo dominado por los azules. Siempre he comparado a Suárez, con todos los maquillajes obvios, a Fraga en la actitud política, aunque Suárez con menor formación. El fondo era el mismo, la incompetencia para entender el funcionamiento democrático. Le aterraba el ámbito local y te machacaba en ese sentido. Por eso relanzó a los gobernadores civiles para vigilar y controlar, los mismos gobernadores de Franco”.

Soler Valero recuerda con estupor la celebración del Congreso de UCD en Mallorca. “Yo ya estaba aliado con el sector crítico” y sus vicisitudes, “fue increíble, en el congreso estaban todos los gobernadores civiles del país controlando a los compromisarios. Mi frustración fue comprobar que el poder de los diputados era ninguno. Yo me creí el mandato constitucional de que los diputados representábamos al pueblo y sólo ante él respondíamos. Y en el congreso el gobernador civil, José María Bances, consiguió que no me entrevistara con ningún compromisario almeriense, pero yo le eché del congreso. Bances no era militante de UCD y se lo dije y le amenacé con denunciar su presencia públicamente y se fue”.

Interpelación insólita. Un ejemplo significativo de la actitud del político almeriense ocurre en 1977, un hecho insólito,  hoy impensable, “yo hice la primera interpelación al gobierno de UCD por el conflicto entre Almería y Canarias por los cupos de exportación. Todos los días me llamaba el ministro de Comercio, García Díez, ofreciéndome el oro y el moro para que retirara la interpelación. Hubo un acuerdo y Almería pasó de 1.800 a 18.000 toneladas de pepino holandés”. Aquella situación tuvo también sus sombras sobre la competencia del sector de la agricultura intensiva de Almería. “Fue la gran oportunidad para regular el mercado en origen. Conseguir que fuera en Almería donde se establecieran los precios y no en Perpignan, y que los holandeses y demás vinieran a Almería a comprar. Hubo la posibilidad para fijar el mercado en origen, pero incomprensiblemente se negaron los exportadores de Poniente. La explicación era clara, aquí había una gran picaresca, salían las partidas de exportación, bajo las primeras capas de productos de calidad se colocaban otras de cualquier cosa. Y no les interesaba aquí el mercado en origen porque significaba un control. La realidad era que en Perpignan todos los años se devolvía un gran porcentaje de las hortalizas almerienses”. La visión actual de Soler Valero extiende una frontera entre el ayer y el hoy, “ese espíritu de que alguien interpele a su gobierno, siendo del mismo partido, es hoy inimaginable, no tiene sentido. Yo entonces creía que era un representante del pueblo”. La conclusión es clara: “Los principales enemigos los tuve dentro de mi propio partido, incluso me reuní con Rafael Arias Salgado y le pregunté que me explicara por qué me perseguían”.

Soler Valero vivió la crisis almeriense de UCD, El choque con Ramón Ponce y gran parte de la militancia almeriense, frente a él y Gómez Angulo, en Madrid. La explicación que da Soler Valero es que “Ramón Ponce era de los azules, él no me podía entender nunca, era buena persona pero tenía una educación política distinta, procedía del Movimiento Nacional. Lo impuso Gómez Angulo, pero llega un momento en política en que el hijo apuñala al padre. Ramón Ponce se creyó que tenía el poder territorial y actuó como un cabecilla. Hizo unas listas para las elecciones. A Gómez Angulo lo mandó al Senado, a mí me puso de número uno y él de dos. La lista se aprobó en Almería. Yo dije que si Gómez Angulo no iba de número uno, yo me retiraba. Madrid desautorizó a la ejecutiva provincial. Ramón Ponce y Torres Rollón fueron entonces candidatos al Senado.

Región del Sureste
. Los recuerdos de Soler Valero son de nostalgia, aunque sonríe en ocasiones, “fue una época controvertida, sobre todo con el Estatuto de Autonomía, yo entendía que no era el que convenía a Almería. Fui partidario de votar ‘No’ en el referéndum. UCD tuvo una actitud muy tibia, yo pensaba que se favorecía muy poco a Almería. El resultado atascó todo el tinglado. Recuerdo a Suárez y Martín Villa por el pasillo del Congreso, ‘la M-30’, amenazándome con el fuego del infierno”. Soler Valero no apostaba por una Almería andaluza y lo aclara ahora: “Mi postura no era anti-autonomía, era a favor pero siempre que cohesionara la estructura territorial. En esa época había cantos de sirenas desde Murcia. Los intereses económicos almerienses miran a Levante, aquí Sevilla no pinta nada. Yo pequé de ingenuo y en el Congreso se hizo un parche. Recuerdo que Rafael Escuredo no entendía que yo estuviera peleándome continuamente con mi gente. Rafael Escuredo me dijo que la política es otra cosa y que si UCD le ofreciera un cargo, de director general o algo parecido, dejaba el PSOE y se pasaba a UCD”.

La tesis autonomista de Soler Valero no era la misma que la de Gómez Angulo, que lanzó la propuesta de una región con Murcia. “Mi planteamiento era el de la región del Sureste con Albacete, Alicante, Murcia y Almería, una región sólida con los mismos intereses económicos. Pasarse con armas y bagajes a Murcia no tenía sentido. Hubo muchas conversaciones con Ricardo de la Cierva, que era parlamentario por Murcia, Gómez Angulo y yo, y siempre vimos a Sevilla muy lejana, sobre todo por la despreocupación. En Sevilla la inquietud era la Autovía del 92 y yo decía que lo prioritario para Almería es la autovía del Mediterráneo. De aquí salían 500 camiones diarios y eso Sevilla no lo entendía. Aquí teníamos una infraestructura ferroviaria y aérea infames, impresentables, un problema que todavía sigue. Ahora en 2004 las cosas siguen igual. No voy a valorar el nivel de los políticos almerienses de hoy, pero es evidente que no tienen peso político a nivel nacional. No se puede limitar Almería a la vocación del sector servicios, de la tercera edad, los invernaderos van a ser un grave problema en pocos años, no todo es poner ladrillos y plásticos, alguna inquietud nueva tendrá que surgir”.

Recuerdos del 23-F. Lo que no borra de su memoria Soler Valero son las horas vividas en la noche del 23-F de 1981, con la toma del Congreso de Diputados por Tejero. Los recuerdos de Soler Valero pasan por distintas sensaciones.“Fue un fenómeno también sociológico, aparte de lo demás. Yo lo viví muy de cerca porque estaba en la segunda fila, abajo. Primero lo viví con incredulidad, como si fuera una película. Después sentí mucha vergüenza y decidí que si salía vivo y aquello tenía éxito yo me iría del país. Fue una impresión muy fuerte. Conseguí pasarme a las filas de arriba y allí el ambiente era distinto. Pedí permiso para ir al lavabo, fui acompañado por un guardia civil y al volver le di esquinazo y me quedé en la última fila. Comprobé que el 70% de los guardias civiles no sabía a qué había ido. Hubo uno que se me acercó, me habló de su familia y que él no sabía nada. Una de las anécdotas fue cuando nos negamos a comer. Nos llevaron toda clase de comidas y bebidas, pero dimos el plante. Fue un acto de valor de los democristianos, con Íñigo Cavero entre otros. Llamaba la atención la irritación profunda de Fraga, que sentía mucho apego por la Guardia Civil. Fue curiosa la situación de Blas Piñar, el presidente de Fuerza Nueva. Estuvo todo el tiempo sentado en su escaño, sin moverse y custodiado por un guardia civil a su espalda. Nadie habló con él. Yo llegué a estar convencido de que íbamos a morir, pero terminé tomándomelo con serenidad. Cuando me quedé en la última fila, tenía la intención de dormir y esperar la muerte. Pero me encontré allí con un jolgorio increíble. Un diputado vasco, no me acuerdo del nombre, y Abril Martorell tenían transistores, y estábamos al tanto de las noticias del exterior. Después, pareció humillante”.

Independiente en AP.
Soler Valero estuvo en la clave de la crisis de UCD y la referencia a Alianza Popular (AP). “UCD empezó a romperse en el Congreso de Mallorca”. Cuando a nivel nacional saltan los primeros rumores de que UCD se descompone en favor de AP, el nombre de Soler Valero está en este secreto político. Recuerda ahora sus razones: “Yo entonces estaba muy ligado por una buena amistad, o por lo menos eso creía, a Herrero de Miñón. Los dos decidimos marcharnos y se nos unió Ricardo de la Cierva. Me llamaron de La Moncloa, para una entrevista con Calvo Sotelo; era de una talla intelectual y cultural enorme, pero políticamente un inútil total. Yo sufría una persecución terrible dentro del partido, Iñigo Cavero me cito en un hotel a desayunar para sondearme. Después Calvo Sotelo en La Moncloa fue un salmo de lamentaciones, se quejaba de que el partido estaba en manos de Martín Villa, que yo tenía razón. Decía que tenía siete razones para que no me fuera, pero todo fueron lamentos. Total, que salí de La Moncloa con el propósito de que tenía que darme de baja de UCD con toda rapidez”.

Soler Valero es consciente del paso dado que le lleva a Alianza Popular, incluso desde un pragmatismo político, a pesar de que sus simpatías estaban a la izquierda de UCD. “Mis mejores relaciones políticas personales las he tenido con gente del PSOE”, pero advierte que “llegué a la conclusión de que en Almería el electorado de UCD es de derechas, es la derecha la que vota al centro en Almería”. Soler Valero y Herrero de Miñón montan una oficina política juntos, al lado del Congreso, y ambos se integran en el grupo de Coalición Democrática (Alianza Popular). Pero Almería quedaba lejos, “a nivel de la provincia no viví la situación, la raíz de todo estaba en la persecución que yo tenía aquí”. De su experiencia en Coalición Democrática recuerda que “fue muy interesante desde el punto de vista político y sociológico. Fraga se comportó conmigo de forma caballerosa. Incluso decía, ante las primeras elecciones andaluzas, que su partido en Andalucía era una mierda y pidió mi ayuda. Hice un recorrido por las provincias, contacté con gente de relieve para potenciar el partido y reorganizarlo. Regresé a Madrid y le dije a Fraga ‘ésta es mi gente’. Y entonces me salió con que su gente de Andalucía no quería eso. Fraga convocó una reunión y pidió la colaboración a fondo, todos dijeron sí menos yo. Y desde entonces Fraga y yo apenas nos dirigimos la palabra”.

La recta final de la trayectoria política de Soler Valero se produce de cara a las elecciones de 1982: “Querían que volviera como número uno por Almería, le comuniqué a Fraga que yo no era del partido y que iba a abandonar la política. Llamó a Verstrynge delante mía y le dijo que yo iba a ocuparme del partido en Almería, que todo el mundo se pusiera a mis órdenes, textualmente, yo estaba acojonado, fue una situación humillante para Verstrynge porque Fraga no le dio ninguna opción, sólo una orden. Me vine a Almería y nada más bajarme del avión ya me la tenían montada, creo que por directrices de Verstrynge. Y quizá con razón. Participé en la campaña electoral y todo lo que yo hacía por un lado, Remedios Jurado lo deshacía por otro. Al final salí de diputado con más votos que nunca. Puse mi escaño a disposición de Fraga pero no me contestó. Me tiré cuatro años de diputado por Almería con relaciones más o menos llevaderas en Madrid y nada en Almería. Y ya no volví”.

En 1984 Francisco Soler Valero anunció su retirada de la política y volvió a la Administración civil del Estado, “entré en el Ministerio de Hacienda”, con toda una experiencia que alimentó su desencanto por distintos ministerios, testigo de algunas corruptelas en años de gobierno socialista. Con sus últimos tiempos, de interventor en el Ministerio de Medio Ambiente. En 2002 pide la jubilación anticipada, “no aguantaba más a la Administración”. ¿Desencantado? “No, no estoy desencantado, no me quejo de la vida, he vivido con mucha intensidad y he sido un gilipollas integral en muchas cosas, pero no me arrepiento de nada, lo he pasado bien y mal, pero quién nosalir del Congreso, de uno en uno, entre los guardias civiles, me
   
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