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02 de noviembre de 2011 |
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José María Granados |
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José Antonio Amate Rodríguez. "El trabajo sindical fue muy serio" |
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En diciembre de 1980, con 34 años, dos hijos y un bagaje sindical a sus espaldas que comenzó en 1977 como responsable de Prensa y Propaganda de la primera ejecutiva provincial de UGT y un año después como secretario general del sindicato socialista, José Antonio Nono Amate Rodríguez se incorpora a la Cámara Baja como diputado por Almería en sustitución de Joaquín Navarro Estevan, que regresaba a la carrera judicial activa y daba así paso al que había sido número tres de la lista que el PSOE de Almería presentó en las Legislativas de 1979. Las fechas de la sustitución, las vacaciones, la dimisión de Suarez y el reinicio de las sesiones llevan a Nono Amate a estrenarse como diputado en la sesión de investidura del nuevo presidente del Gobierno: es decir, el 23 de Febrero de 1981 es testigo directo del Golpe. De Almería mi nombre salió en el segundo lugar de la lista, pero el Federal impuso la entrada, como número dos, de Juan de Dios Ramírez Heredia. De manera que como el PSOE sacó dos diputados por Almería, accedieron al congreso Joaquín Navarro y Juan de Dios. Después se dio la circunstacia de que Joaquín debe dejarlo y se corrió un puesto, dice José Antonio Amate, quien relata cómo Joaquín Navarro dimitió en noviembre de 1980 y yo entré en el Congreso a finales de diciembre y por casualidad, porque en el Senado, y por un descuido de la UCD que gozaba de mayoría, el PSOE ganó una enmienda sobre los Presupuestos, que tenían que volver al Congreso y en la sesión del 28 de diciembre es cuando tomo posesión. Después llegan las vacaciones, se produce la dimisión del Presidente del Gobierno y el Pleno de investidura de Calvo Sotelo y en esa sesión es cuando me estreno prácticamente como diputado.
Con este nefasto estreno en el Congreso, José Antonio Amate, cuando rememora aquellos dias, se siente gafe: Absolutamente. Me sentí totalmente gafe y a veces le he dado vueltas en la cabeza a esa idea porque resulta que, además del estreno como diputado el 23-F, en mi historial está el haber pertenecido a la última ejecutiva de José Rodríguez de la Borbolla en el PSOE de Andalucía, y a la última ejecutiva federal de Felipe González.
Pese a estas circunstancias, su importante protagonismo en la Transicion es por un lado sindical y por otro político, facetas en las que trabajo con el mismo tesón. No hay una por encima de otra, sino actuaciones sindicales y actuaciones políticas, trabajo y trabajo. Recuerdo el inicio del sindicato, aquella primera ejecutiva legalizada con Pedro Alonso como secretario general y Juan López como secretario de Organización, la tendencia a rejuvenecer el sindicato y cómo en un año se plantea un Congreso Provincial y me proponen como secretario general y a Eduardo Vela, que venía de USO, como secretario de Organización. En esos momentos los socialistas nos inclinábamos más por el sindicato que por el partido, existía doble afiliación y el secretario general de la UGT formaba parte de la ejecutiva del PSOE como vocal. Además, en las primeras municipales el partido nos pidió nombres al sindicato y se completaron listas con ugetistas. En la capital entraron, por ejemplo, Juan Santaella, Eduardo Vela y Roque López... Pasan años, desde luego. Hasta 1988 estoy totalmente vinculado a UGT. Ese año, y ante la crisis del PSOE una serie de compañeros como Tomás Azorín y Santiago Martínez Cabrejas me piden que encabece la lista. En mayo dimito de UGT y en junio, en La Parra, salgo elegido secretario general del PSOE de Almería en el V Congreso Provincial, explica José Antonio Amate.
Aunque desde 1980 sea diputado, por encima de eso están sus muchos años en el sindicato, una plataforma privilegiada desde la que tener una visión completa de la Transición. Había una realidad y era que CC OO tenía cuadros mejor formados porque en su estrategia predemocrática habían apostado por la participación en el Sindicato Vertical, lo contrario que nosotros. De manera que cuando llega la legalización se inicia una etapa llena de voluntarismo y de mucha improvisación. No obstante hay que cosas que favorecen a la UGT, como el que es obligatoria la doble militancia: partido-sindicato y esto hace que se cuente con una base interesante. Hay ocasiones en las que el partido es más fuerte en una población y, en otras, como en el Mármol, lo es el sindicato. Aquellos inicios están también llenos de movilizaciones: construcción, hostelería, sectores fuertes como transporte y metal
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Trabajamos bien y ganamos las primeras elecciones sindicales, volvimos a ganar y con diferencia las segundas y también las elecciones en las Cámaras Agrarias.
No obstante, las relaciones entre las distintas organizaciones eran malas, no había unidad sindical. Eso se planteó bastante después. También había muchos problemas con otros sindicatos radicales, que incluso nos amenazaron de muerte. Con los empresarios había muy buena relación, existía un diálogo y una coincidencia en cuanto a los objetivos a alcanzar. Además, se había llegado a acuerdos nacionales y estábamos por respetarlos. Con los partidos existía también una buena relación lo mismo que entre los propios políticos. Era un ambiente totalmente diferente al que existe hoy. Había muchos proyectos que eran comunes y lo que importaba era conseguirlos. |
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