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02 de noviembre de 2011 |
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Miguel Ángel Blanco Martín |
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José Batlles Paniagua: Historia de un desencanto |
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José Batlles Paniagua (Almería, 1945) es ingeniero industrial y, hasta su jubilación, ha ejercido su profesión por libre y en la empresa Sevillana-Endesa. No obstante, su principal dedicación durante toda su vida ha sido la política, como militante del PSOE desde 1977 y miembro de la ejecutiva provincial en áreas de estudios y programas, secretario general (1979-1985), concejal del Ayuntamiento de Almería en la primera corporación municipal democrática, senador tras las elecciones de 1980 y 1982 y diputado en 1986. También trabajó en la oficina de la Junta de Andalucía en Madrid.
Victoria sin crispación. La personalidad de José Batlles Paniagua domina la imagen del PSOE en Almería durante la mayor parte de la Transición. Es el secretario general que vive la noche triunfal del 28 de octubre de 1982, una noche que marca un hito en la historia de España: el triunfo electoral del socialismo por primera vez en el país tras la dictadura. 22 años después, José Batlles recuerda aquel día, fue un momento muy importante y de inmensa alegría y también de gran responsabilidad. Recuerdo que las consignas del partido eran que hubiera sobre todo mucha tranquilidad, sin euforia y sin manifestaciones exorbitantes, pero dando prioridad a la normalidad, aunque eso sí, con la natural alegría. No se quería crispar. Y comenta con cierta ironía: Entonces los socialista éramos una piña.
José Batlles fue protagonista del prólogo del gran cambio político en España, con las elecciones parciales al Senado en Almería, en 1980. La dimisión de los senadores de UCD, Ramón Ponce y José Manuel de Torres Rollón y el abandono de sus escaños respectivos (un caso insólito y único en la historia de la democracia española), obligó a unas elecciones parciales en Almería, un territorio político dominado por UCD. El PSOE presentó las candidaturas de José Batlles y Eloy López Miralles, que triunfaron con abrumadora mayoría. Almería se convirtió en territorio de dominio socialista. Fue trascendental el mitin de Felipe González en Albox en esta campaña. Almería fue el vaticinio de lo que, en 1982, sería una realidad en todo el país. José Batlles recuerda que entonces se dijo que el cambio en España empezó en Almería, cuestión que Felipe González y Alfonso Guerra han reconocido en varias ocasiones
José Batlles Paniagua, ya jubilado, dedicado a sus trabajos de ingeniero superior industrial, es ajeno ahora a toda actividad política, aunque mantiene su interés por la actualidad. No me he dado de baja del PSOE pero no pago la cuota, y resulta que a veces soy militante del partido y otras veces no. La raíz de su desencanto está en el Congreso del Hotel La Parra (1986), donde se formaliza la entrada de un nuevo equipo dirigente, con José Antonio Amate y Tomás Azorín al frente del partido en la provincia. Tras el congreso se produce una actitud distante conmigo por los ganadores y por otros que habían estado cerca de mí. Iba por la sede del partido y me sentía un apestado, eran situaciones extrañas, sobre todo de los que habían estado más cercanos a mí; por lo visto tenían que hacer méritos con los nuevos dirigentes. Se destruyeron los documentos internos del partido de mi etapa de secretario general. No pedí explicaciones y dejé de ir, no podía entender aquello. Más de 20 años después, José Batlles todavía sigue buscando respuestas a su caída en desgracia: Antes del Congreso de La Parra ya dije que no me iba a presentar a la reelección de la secretaría general, pero estaba imperante el guerrismo y por lo visto necesitaban machacarme. Estoy convencido de todas maneras de que si me hubiera presentado habría ganado, pero había una dinámica muy extraña entonces. No se permitía que nadie tuviera opinión propia y fuera por libre. Era lo propio del guerrismo, que en Almería tenía instalado a Fali Delgado, el secretario de Alfonso Guerra, intentando abrirse camino político en Almería. Fali Delgado hizo mucho daño y decía que no se podía consentir que yo fuera un líder del socialismo en Almería, lanzaron historias contra mí, como la privatización de La Voz de Almería, Plan Bahía. Y afirma sin dudar: El guerrismo ha sido nefasto para el PSOE.
Iniciación al solicialismo. Con la serenidad de los años transcurridos y el desencanto que marca el paso del tiempo, José Batlles se ratifica en sus convicciones, las ilusiones quedan intactas pero el instrumento deteriorado, la confianza que puse en aquellos que impulsaban esas ilusiones, casi religiosas entonces, están bastante maltrechas. Ahora, uno mira a un lado y a otro, y sigo con mis afinidades ideológicas y a veces uno tiene que superar las actitudes personales. Este momento le sirve para rememorar su vinculación al socialismo, hay unas inquietudes que cuajan en mis años de Universidad, sobre todo en Bilbao, consciente de que sus orígenes sociales podían provocar extrañeza en su entorno político, al pertenecer a una familia de alta posición social en la provincia, hijo de notario: Mi padre fue el segundo falangista que hubo en la provincia, aunque aquello le duró poco, se apuntó a Falange por un sentimiento juvenil. A mi abuelo, por parte de mi madre, lo mataron en la guerra los rojos, y él era republicano. Fue un juez muy querido en Vera, el juez Paniagua, al que se le puso una placa en la Plaza del Sol. Se quitó la placa con César Martín Cuadrado de alcalde, me dijeron que la iban a reponer tras demoler por ruina la casa donde estaba. Pedí que me la dieran, me dijeron que sí, pero de la placa de mi abuelo nunca más se supo. El Museo de Vera proyecta recuperar su memoria, sobre todo por sus estudios sobre las aguas del Castril.
En Bilbao, José Batlles conecta con el Partido Socialista Popular (PSP), que lidera Tierno Galván, pero no llega a hacerse militante. Tras las primeras elecciones democráticas (1977) se afilia al PSOE en Almería, no conocía a nadie y me avalaron Manuel Tesoro y José Salazar. Sus razones, mis inquietudes se movían por la libertad y la democracia, creo que es lo fundamental. Siempre he creído que lo demás, los problemas sociales, viene derivado de la carencia de libertad y democracia. Recuerda sus primeros años en el PSOE, fui a las asambleas que eran kafkianas y fui conociendo a gente, era algo de locos, todo se debatía. Había gente en el PSOE entonces que con el tiempo han terminado en el Partido Popular.
Su primera aparición en la escena política se produce en 1979, en la listas de las elecciones municipales. José Batlles formó parte de la comisión que negocia con el PCE y el PSA para situar a la izquierda el gobierno municipal, la primera corporación democrática con Santiago Martínez Cabrejas de alcalde. José Batlles tiene un buen recuerdo de esa etapa, el trabajo en un Ayuntamiento es lo más bonito que hay en política, es lo más cercano al ciudadano, lo que permite resolver cosas concretas. Aquella corporación tuvo muchos problemas. Pero el talante era distinto al de ahora. Hasta la muerte de Guillermo Zaragoza (UCD) hace unos años nos hemos estado reuniendo los concejales de aquella primera corporación una vez al año. Ahora no hay corporación capaz de sentarse a tomar un café sin hacer política del tema. Para José Batlles no hubo problemas con la OTAN, el referéndum no me supuso ningún trauma, yo siempre había defendido el status quo, se trataba de no mover lo establecido y España ya estaba en la OTAN cuando se hace el referéndum. En este caso se aplicó el principio del status quo sin más problemas.
Secretario general. Su momento llega en el Congreso de Alhama (1981), tras la dimisión de José Gutiérrez: Fue un congreso tenso, hubo dos listas y salió mi candidatura con el 60% de los votos. A partir de ahí el partido se convierte en su gran dedicación, me gustaba mucho el trabajo en el Ayuntamiento y mucho el partido, algo que me parecía apasionante. Hay una primera época en que creo que el partido no puede hacerse a base de conversaciones de café. Todos los meses había reuniones donde se debatía la gestión y tenías que ganarte la confianza de los militantes prácticamente día a día. Fue una etapa de organización y construcción del partido. El socialismo en Almería se creó un prestigio a nivel regional, porque al principio no se nos hacía mucho caso. Se consideraba que Almería era un terreno electoral de UCD. Pero empezamos a hacer cosas serias. Por ejemplo, desde Almería nos cargamos el proyecto de Jaime Montaner para la comarcalización de Andalucía. Lo discutimos en Sevilla y desistieron. Es la etapa en que se cambia el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Almería, con la entrada en escena del equipo de Gerardo Roger. El PSOE no tenía ni puñetera idea de urbanismo a nivel nacional y el PCE se las metía dobladas. Y en materia agrícola, otro tanto de lo mismo.
La segunda época del PSOE en Almería, según Pepe Batlles, está determinada tras el Congreso de Retamar (1984), donde es reelegido para la secretaría general con el 90 por ciento de los votos: Entonces me confié, funcionaba muy bien en equipo con Antonio García Tripiana, él a pie de calle y yo gestionando desde otras perspectivas. Fue entonces cuando apareció una especie de guerra subterránea contra mí. Aparece Fali Delgado y yo pasé a ser persona non grata. Al elaborar las listas electorales, Fali Delgado quería colocarse a toda costa por Almería. Tuvimos una reunión en Madrid con mucha tensión. Yo le dije: Mira Fali, dinos hasta qué lugar quieres ir, pero las listas las hago yo y no tú. Yo quería que García Tripiana encabezara la lista al parlamento andaluz, que fuera a Sevilla y él no quería. Hubo una reunión en Sevilla con Rodríguez de la Borbolla que le dijo lo mismo a García Tripiana y que yo fuera al Congreso. Y aceptamos. Después viene una reunión en Madrid, a la que nos había citado Alfonso Guerra, pero el que apareció fue Fali Delgado. De entrada nos preguntó por Antonio Maresca, presidente de la Diputación. Le dijimos que debe seguir, que lo está haciendo bien. Pero Fali Delgado dijo que Maresca no puede seguir. Y entonces se decide que Maresca vaya de candidato al Senado.
La presidencia de la Diputación se convierte entonces en un tema de contienda política interna en el PSOE, según recuerda José Batlles, Nono Amate y yo queríamos ser presidente de Diputación, pero Fali Delgado propone a Tomás Azorín como alternativa. José Batlles no oculta sus discrepancias esos años con Tomás Azorín, primer gobernador civil con el socialismo: Ya desde su etapa como gobernador civil no comulgué con él, además presumía de no ser del PSOE sino de UGT. Las razones del choque apuntan a la difícil frontera entre el partido político y las instituciones, puesto que yo entonces creía que una cosa es el partido y otra las instituciones. El partido no puede inmiscuirse en la Administración, eso me parece nefasto. Con Tomás Azorín tuve diferencias en varias cuestiones, por ejemplo, en torno al problema del agua en la provincia, ya que yo estaba en contra de que se dieran ayudas para más alumbramientos de agua, ante los informes negativos del Instituto Geológico y Minero. Son los años en que se da el paso de la agricultura familiar a la empresarial, era un paso necesario que había que dar, pero no en la forma en que se dio, que fue muy perjudicial.
En su etapa de diputado en el Congreso, José Batlles trabaja en las comisiones de Industria y de Obras Públicas, con algún que otro protagonismo, aunque determinado a veces por la situación del partido en Almería, con situaciones en que el diputado almeriense se abstiene de votar en proyectos de ley del PSOE en el Congreso. Se oponía por cuestión de conciencia. Aunque nunca fueron temas significativos, eran cuestiones que no me las creía, no estaba de acuerdo y lo decía, así que me abstuve en algunas cuestiones, pero la verdad es que nunca me pasaron factura por ello. Y puntualiza: Fue una legislatura muy anodina, muy centrada por los problemas en el partido, y desde el Congreso de La Parra de manera más acentuada. Entonces había una obsesión en Andalucía, sobre todo en el grupo de Málaga (Carlos San Juan y Rafael Ballesteros), por cargarse a Rodríguez de la Borbolla. Yo decía, de acuerdo, pero ¿por qué?, y no me daban respuesta.
Modelo guerrista. El guerrismo está en la raíz del desencanto político de José Batlles. Segun él, la época del guerrismo no ha sido sustituida todavía. Se habló de un pacto entre Felipe González y Alfonso Guerra, no sé quién lo impuso, yo creo que fue Alfonso Guerra quien le dijo a Felipe, yo me encargo del partido y tú del gobierno. Entonces nadie se puede meter con Felipe González. El guerrismo impone su ley en el PSOE. El gobierno siempre tiene razón y eso fue calando de tal manera que dio pie a todo lo que vino después, a la nula reacción ante los escándalos. Y encima el partido tuvo que hacer campaña, por ejemplo, en favor de Juan Guerra, que era un chorizo, cuando nosotros teníamos que haber sido los primeros en cortar por lo sano.
La sombra del guerrismo como eje central del gobierno es algo que trasciende al PSOE, según José Batlles, y se convierte en un modelo de control político imitable. Lo que mejor aprende José María Aznar afirma Batlles es la estrategia del guerrismo, lo estudia a fondo, lo copia y lo aplica al PP. Aznar llega al poder en el PP tras dejar el camino lleno de cadáveres, quita de en medio a todo el que le podía hacer sombra. Lo mismo que se había hecho en el PSOE, donde se iba a por todo el mundo que discrepara. Esa uniformidad en el partido fue totalmente negativa. Todos los partidos han caído en los mismos errores, en la endogamia, en olvidarse de los ideales, que ya nadie sabe dónde están.
Los peores momentos para José Batlles los tiene fijados en su memoria. Una y otra vez menciona el Congreso de La Parra, cuando deja de ser secretario general. La gente pasa de amarme a odiarme sin más, eso no lo he entendido nunca. La única explicación era que los que pasan a odiarme tienen que hacer méritos ante los nuevos dirigente del partido. Confiesa que ha habido intentos de recuperar su imagen, con Martín Soler hubo un intento de retomarme, nos llamó a varios de los veteranos, tuvimos tres comidas y ya no nos volvió a llamar. Su última reflexión no tiene vuelta de hoja, el PSOE se ha convertido en una maquina electoral y, como en todos lo partidos, la ideología es una máquina.
Privatización de La Voz de Almería. Los últimos años de José Batlles en política tuvieron malos momentos, con diversas campañas contra su imagen. Entre ellas, la lanzada a raíz de la privatización de La Voz de Almería. En principio yo siempre creí que la ley de privatización de los medios de comunicación del Estado estaba mal planteada. A mí me llega el caso de La Voz de Almería cuando un grupo de periodistas en Madrid, donde estaban José Luis Martínez, Amalia Sampedro y otros, me plantea la posibilidad de adquirir La Voz de Almería. Creen que es viable y piden el apoyo del PSOE. Mi idea era promover un periódico de libertad y progreso, en relación con el mundo empresarial y el sector agrícola. A la subasta no concurre el PSOE, sino el grupo de periodistas con la empresa Novotécnica. La cuestión es que desde Madrid llaman con urgencia que hay que depositar el dinero en 24 horas, un dinero que nadie tenía. Los daba Tierras de Almería, que estaba en el grupo de empresas que apoyaban el proyecto de La Voz de Almería. Le comenté el tema a Alfonso Guerra, me preguntó qué pedía Tierras de Almería, y yo le dije piden trato de caballeros y el respondió ¿es que no somos caballeros? Adelante. Dio su consentimiento y Tierras de Almería adelantó el dinero, 60 millones de pesetas para la compra del periódico. Me dan el talón y dos horas después lo ingreso en el Banco de España. Lo que ocurre es que después alguien de mi entorno va ante notario a que se autentifique mi firma y eso se convierte en que Tierras de Almería me paga sesenta millones a cambio de favores. Siempre te apuñala quien tienes al lado. Yo presenté mi demanda ante los tribunales, una querella que normalmente se resuelve en un mes, pero alguien se encarga de retenerla y tarda más de dos años en salir, justo cuando el delito ya está prescrito. Mi demanda fue contra Antonio Fernández Sáez (ex-secretario del PCE), que fue quien lanzó la campaña, aunque detrás había gente de mi propio partido y de los más cercanos a mí.
Plan Bahía. Otro conflicto que se utiliza como arma arrojadiza contra José Batlles es el ambicioso proyecto de ordenación urbana y turística de la costa de la capital, el Plan Bahía, que provoca un gran conflicto interno en el PSOE. A este respecto Batlles Paniagua afirma que El Toyo de ahora es una parte de lo que iba a ser el Plan Bahía, sólo que ahora se está haciendo con más densidad que la idea inicial, con las críticas que se hicieron al Plan Bahía. José Batlles desvela que la idea del Plan Bahía nace fruto de una conversación particular. El empresario Miguel Rifá comenta un día en una reunión informal que Almería tiene muchas posibilidades para un desarrollo turístico modélico con la bahía y que no se hace nada. Entonces, yo presenté en el Ayuntamiento de Almería una moción sobre las posibilidades de El Toyo y el PSOE creó una sociedad pretendidamente medioambiental a nivel nacional. En principio pusimos el objetivo en la tierra de Entursa (Empresa Nacional de Turismo, en fase de privatización). El director general tardó dos meses en recibirnos y cuando nos atendió y le propusimos la adquisición de los terrenos nos dijo qué pena, hace quince días hemos vendido esas tierras a Marcos Eguizábal. Así que tuvimos que negociar con este empresario. La idea era que el Plan Bahía lo hiciera la Diputación. Se hizo todo con mucha discreción y Marcos Eguizábal firmó con Diputación los terreno pro indiviso. El estudio se encarga para una ordenación de 4.000 hectáreas, con un proyecto de unas 4.000 viviendas, hoteles, campo de golf, todo con mucha garantías y transparencia. Yo informé personalmente a Santiago Martínez Cabrejas, le puse al tanto de todo, con garantías de que el Ayuntamiento estaría plenamente informado. El presidente de la Junta de Andalucía, Rodrígues de la Borbolla y el consejero de Turismo, José Recio, se comprometieron a sacar el tema adelante. Pero aquello enfrentó a mucha gente. Generó mucha tensión política y no sé por qué. Tuve la impresión de que a alguien le estábamos jodiendo el negocio. No era entendible el rechazo, cuando todo era transparente. No era verdad que fuese un proyecto especulativo, se había creado una sociedad mixta con contrato pro indiviso. Pero se frustró.
Recuperación de la Rambla. La gestión de José Batlles está también detrás del proceso de modernización de la ciudad. La idea original de la Comisión Cívica pro-Rambla la creé yo. La cuestión es que o se tenía el apoyo ciudadano o no había nada. Convocamos a empresarios, sindicatos, vecinos, arquitectos, colegios profesionales. La Rambla es lo que ha marcado la evolución de la ciudad. Hubo una gran participación, se hicieron encuestas, se difundió un emblema con la imagen de un pitaco que diseñó el arquitecto Gerardo Roger. No era una idea concreta, se trata de la recuperación pública de la rambla, un tema que luego se lo han apuntado todos los alcaldes. Presentamos la idea de un monumento al Pitaco en la ciudad, de un escultor famoso, pero la idea se quedó en el aire.
En las postrimerías de 2004, José Batlles Paniagua ha rememorado lo más recóndito de su memoria, ¿qué queda de aquel tiempo? Queda el agradecimiento a los ciudadanos y al PSOE por haber participado en esos años históricos memorables, que no es moco de pavo. También queda la decepción porque los ideales se han quedado en un segundo término, la pena de que no se han podido recuperar ideales que son comunes a todos los ciudadanos. |
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