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08 de noviembre de 2011 |
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Juan Antonio Ruiz |
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Francisco de la Torre: Un político incombustible |
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Este ingeniero agrónomo nacido en Málaga en 1944, fue el presidente de Diputación más joven de España, cuando fue nombrado en 1971 presidente de de la corporación provincial malagueña. Ostentó cargos en las postrimerías del franquismo, se unió a Fraga, luego fue uno de los artífices de la Unión de Centro Democrático en Málaga y Andalucía, fue elegido diputado en el Congreso por la UCD durante dos legislaturas y hoy es alcalde de Málaga.
Recuerda que durante sus inicios en la política, a principios de los años 70, sus idea era que España evolucionara hacia la normalidad europea, hacia una sociedad plenamente europea, y así lo planteé. La realidad de entonces era en qué medida la ley de apertura que se iba produciendo iba a desembocar en esa normalidad de Europa o se quedaba frustrada a mitad de camino. Veía el proceso lento y lo veía insuficiente. Uno de los capítulos más señalados de su vida fue cuando fue sustituido por Francisco Cabezas, entonces subjefe del Movimiento en Málaga, como presidente de la Diputación Provincial en 1975. Destaca que en aquel momento, a finales de 1975, se hizo una operación en toda España, unas elecciones a presidente de la Diputación muy sui generis, porque los diputados provinciales, eran alcaldes por designación, y algunos, que llevaban un determinado número de años iba a pasar un proceso de selección previo. Era un cuerpo electoral marcado, ya que no había sido elegido por el pueblo. Por eso en estas elecciones siendo 21 los electores, sólo pudieron votar 18, ya que en los municipios de Antequera, Vélez y Coín todavía no se había producido la elección de esos alcaldes. El cambio de los alcaldes de estos municipios iba encaminado sobre el futuro de la Diputación. eso se organizó desde el Gobierno Civil de entonces y la Jefatura Provincial del Movimiento, donde Francisco Cabezas era subjefe. Yo de este tema no me enteré hasta el último minuto. Hice la campaña, no de presidente, porque había dimitido desde mi casa por teléfono y con el coche visitaba los diputados, y de acuerdo con lo que me decían las perspectivas no eran malas. Pero una cosa es lo que te dicen y otra lo que hacen. Al final se produjo un empate, en las dos votaciones, la primera se necesitaba mayoría absoluta pero no salió, y luego también hubo un empate 9 a 9, y por edad salió elegido Francisco Cabezas. Para Francisco de la Torre el tema era que desde las estructuras más rígidas del régimen político, posicionarse en Las Cortes para la reforma o no reforma política que se iba a hacer. Era un proceso conducente a colocar en Las Cortes un número de representantes de las corporaciones locales que cumplieran, y de hecho ocurrió así, para que votaran en contra de la Ley de Reforma Política. En otras provincias pasó algo parecido. Ésta fue clave en el cambio político. El alcalde de Málaga asegura que los que montaron esa operación pensaban con razón que si yo era un outsider dentro del sistema y hubiera votado a favor de la Ley de Reforma Política. Decidió impugnar estas las elecciones al ver como a muchos alcaldes les presionaron desde el propio Gobierno Civil. Esto lo supe por la tarde cuando alguno vino a verme y contarme cómo le habían presionado. Si me hubiera llegado a enterar antes de la elección, hubiera actuado de otra forma, y hubiera hecho unas declaraciones públicas sobre estos hechos. Fui demasiado ingenuo, confiando en los apoyos que me daban algunos, que luego no se cumplieron. Hubo muchas presiones desde el poder oficial. Creo que fue una cosa a nivel local, planteada en esos términos. Igual que yo podía tener una sintonía con el gobernador (Víctor) Arroyo, en el momento de mi designación (como presidente de la Diputación), González de la Puerta tenía un posicionamiento inmovilista. Tras fracasar en su intento de continuar al frente de la corporación provincial malagueña regresó a su puesto como funcionario de la Administración Agraria. Sin embargo, la política no se aparta de Francisco de la Torre, y a principios de 1976 entendió que tenía que apoyar los procesos de reforma que iban surgiendo. En aquel tiempo, estaba en el gobierno Arias Navarro con algunos cambios, como Fraga, que en aquellos momentos era quien más personalizaba los planeamientos de reforma, y creó el proyecto de Reforma Democrática. Después de darle muchas vueltas al tema, en mayo de 1976 me comprometo a apoyar este proceso con más gente, que viene de las distintas delegaciones ministeriales, de la Cámara de Comercio, presidida por Manolo Ruiz. De alguna forma también había gente en el Ayuntamiento que estaba en esta dirección como Luis Merino o Cayetano Utrera, yo no digo que estuvieran plenamente identificados, pero tenían una mente liberal. Cayetano vio lo que pasó en la Diputación y tomó sus medidas a un grupo amplio los encerró y se garantizó el apoyo en la elección interna. Afirma que en el verano del 76, Fraga sale del gobierno y se va a un proceso de reflexión política del que sale el proyecto de Alianza Popular. Esto me crea un problema. Yo creía en el proyecto de Reforma Democrática como un proyecto de centro. Reforma Democrática es un proyecto que Fraga lo tenía pensado de antes de llegar al poder, y que lo impulsa desde el Gobierno con gente que está fuera. Yo entendí que en aquel momento había que apoyar ese proceso frente a los que lo bloqueaban. Reconoce que no pensé en una operación que planteó el Rey del cambio de Arias, que estaba frenando el proceso, y puso a un presidente que si creía en el proceso que además, con Torcuato Fernández Miranda, tiene hablado el tema. La solución fue perfecta. En el 76 la Ley de Reforma Política ve la luz. El segundo semestre de ese año es de una fecundidad desde el punto de vista del cambio político en España, vital. En el plano personal lo que hago, después de pensarlo mucho, en el otoño de 1976, y después de haber animado a gente al proceso de Reforma Democrática, lo abandono porque no estoy de acuerdo con el proyecto de Alianza Popular. A mi me parecía que AP era un proyecto muy escorado a la derecha, que hizo su papel. Lo que hizo Fraga fue tratar de introducir en el cambio y en el proyecto constitucional a personas, que unas entraron y otras no. Yo no me identificaba con esta situación. Era una cuestión de fe. Después de una etapa sin compromiso político alguno Para Francisco de la Torre el tema era que desde las estructuras más rígidas del régimen político, posicionarse en Las Cortes para la reforma o no reforma política que se iba a hacer. Era un proceso conducente a colocar en Las Cortes un número de representantes de las corporaciones locales que cumplieran, y de hecho ocurrió así, para que votaran en contra de la Ley de Reforma Política. En otras provincias pasó algo parecido. Ésta fue clave en el cambio político. El alcalde de Málaga asegura que los que montaron esa operación pensaban con razón que si yo era un outsider dentro del sistema y hubiera votado a favor de la Ley de Reforma Política. Decidió impugnar estas las elecciones al ver como a muchos alcaldes les presionaron desde el propio Gobierno Civil. Esto lo supe por la tarde cuando alguno vino a verme y contarme cómo le habían presionado. Si me hubiera llegado a enterar antes de la elección, hubiera actuado de otra forma, y hubiera hecho unas declaraciones públicas sobre estos hechos. Fui demasiado ingenuo, confiando en los apoyos que me daban algunos, que luego no se cumplieron. Hubo muchas presiones desde el poder oficial. Creo que fue una cosa a nivel local, planteada en esos términos. Igual que yo podía tener una sintonía con el gobernador (Víctor) Arroyo, en el momento de mi designación (como presidente de la Diputación), González de la Puerta tenía un posicionamiento inmovilista. Tras fracasar en su intento de continuar al frente de la corporación provincial malagueña regresó a su puesto como funcionario de la Administración Agraria. Sin embargo, la política no se aparta de Francisco de la Torre, y a principios de 1976 entendió que tenía que apoyar los procesos de reforma que iban surgiendo. En aquel tiempo, estaba en el gobierno Arias Navarro con algunos cambios, como Fraga, que en aquellos momentos era quien más personalizaba los planeamientos de reforma, y creó el proyecto de Reforma Democrática. Después de darle muchas vueltas al tema, en mayo de 1976 me comprometo a apoyar este proceso con más gente, que viene de las distintas delegaciones ministeriales, de la Cámara de Comercio, presidida por Manolo Ruiz. De alguna forma también había gente en el Ayuntamiento que estaba en esta dirección como Luis Merino o Cayetano Utrera, yo no digo que estuvieran plenamente identificados, pero tenían una mente liberal. Cayetano vio lo que pasó en la Diputación y tomó sus medidas a un grupo amplio los encerró y se garantizó el apoyo en la elección interna. Afirma que en el verano del 76, Fraga sale del gobierno y se va a un proceso de reflexión política del que sale el proyecto de Alianza Popular. Esto me crea un problema. Yo creía en el proyecto de Reforma Democrática como un proyecto de centro. Reforma Democrática es un proyecto que Fraga lo tenía pensado de antes de llegar al poder, y que lo impulsa desde el Gobierno con gente que está fuera. Yo entendí que en aquel momento había que apoyar ese proceso frente a los que lo bloqueaban. Reconoce que no pensé en una operación que planteó el Rey del cambio de Arias, que estaba frenando el proceso, y puso a un presidente que si creía en el proceso que además, con Torcuato Fernández Miranda, tiene hablado el tema. La solución fue perfecta. En el 76 la Ley de Reforma Política ve la luz. El segundo semestre de ese año es de una fecundidad desde el punto de vista del cambio político en España, vital. En el plano personal lo que hago, después de pensarlo mucho, en el otoño de 1976, y después de haber animado a gente al proceso de Reforma Democrática, lo abandono porque no estoy de acuerdo con el proyecto de Alianza Popular. A mi me parecía que AP era un proyecto muy escorado a la derecha, que hizo su papel. Lo que hizo Fraga fue tratar de introducir en el cambio y en el proyecto constitucional a personas, que unas entraron y otras no. Yo no me identificaba con esta situación. Era una cuestión de fe. Después de una etapa sin compromiso político alguno, Francisco de la Torre estuvo en la convención del Partido Popular de entonces, a finales del 76 principios del 77, que se crea en Madrid por parte de Pío Cabanillas, de Areilza, y que luego se integra en UCD. Tuve mis dudas, allí había gente con las cuales me podía sentir a gusto y cómodo, pero quise dar un testimonio más de disposición de sentirme más cómodo, como de hecho me he sentido en el espacio socialdemócrata de entonces, espacio que lideraba entonces Francisco Fernández Ordóñez. Había otras opciones con el nombre socialdemócrata, pero vi que ese era un proyecto serio, de Federación. Así hubo una Agrupación Socialdemócrata Andaluza, que presentamos aquí Paco Soler, de Almería; Arturo Moya, de Granada, yo estuve por Málaga. Esto fue en febrero-marzo de 1977. En esas fechas se vislumbra el horizonte de las elecciones de junio de 1977, entonces los grupos que convergen en ese espacio (centro) nos empezamos a reunir, tanto a nivel malagueño, como a nivel andaluz. Cada persona, que luego coincidimos en UCD, fue identificándose con lo que le hacía sentirse más cómodo. Como Ignacio Huelin, luego fue diputado por UCD, que entonces se presentó por el Partido Social Liberal Andaluz (PSLA) de Clavero; Francisco Villodres, estuvo en el proyecto socialdemócrata, Luis Merino, estuvo en el proyecto del Partido Popular de Cabanillas, y antes había estado en el proyecto de Reforma Democrática. La conformación de la UCD con la incorporación de varias formaciones políticas podía haber creado una situación incómoda, sobre todo, a la hora de conformar las listas que se iban a presentar a esos comicios. Sin embargo tomamos un acuerdo que creo que no fue malo, fue poner en manos de personas independientes, que no estaban en la batalla política de primera línea, la responsabilidad de configurar la lista, sobre quien puede estar en el Congreso o en el Senado. Este grupo de notables de la vida política son los que opinan. Luego nosotros vamos conformando la lista. Así para el Senado va Francisco Villodres, Cayetano Utrera, y José Igancio Fernández Berjillos, mientras que para el Congreso yo voy como número uno, también se incorpora José García Pérez, que yo no conocía, Como nº 4 creo que fue Manolo Pérez Ayala, del grupo de Garrigues un brillante abogado de Fuengirola. A la hora de confeccionar las listas de Málaga no hubo incidentes debido a que la elección la hizo el grupo de notables, mientras que hubo provincias que las que hubo problemas. La Autonomía. Uno de los aspectos que mejor recuerda Francisco de la Torre es la etapa que desembocó en la Autonomía de Andalucía, y que provocó una de las crisis más significadas de la UCD. A principios de 1978, se crea el proceso de la Pre Autonomía, donde el Gobierno aprueba los primeros decretos-leyes pre autonómico, en paralelo con los decretos de reposición de los gobiernos en el exilio de la Generalitat catalana y del Gobierno vasco. Es una etapa en la que ese ambiente se traduce en una petición en la calle, animada por los propios partidos de todo el arco parlamentario animan a los españoles a pedir la autonomía, Es un proceso que coincide con la elaboración de la Constitución. Mientras se aprobaba la Constitución, nos estábamos dotando de unos gobiernos preautonómicos con unos parlamentarios, en proporción a la fuerza política de cada grupo, y una presencia de diputaciones también, que no habían pasado por la etapa electoral, pero era buena la coordinación con ellas. Además, nos apoyábamos en ella físicamente. Así en Málaga, en unas dependencias que tiene la Diputación Provincial en la Calle Fernando Camino, ahí estuvimos tres consejerías, la que yo tenía de Economía y Hacienda y Turismo; Interior que llevaba Carlos Sanjuán, e Industria y Energía que llevaba Tomás García. Una de las fechas que está muy presente en la vida de Francisco de la Torre es el 4 de diciembre de 1977, día en que se celebraron manifestaciones en toda Andalucía para reivindicar la Autonomía. De alguna forma trataba de decir, muchísimas veces, y han pasado 25 años desde entonces, que la autonomía no era trasladar desde Madrid a Sevilla las competencias, sino que todo lo que tenía que estar en el ámbito local, tenía que pasar al ámbito local, porque la realidad es que en 1978 había en Madrid competencias que deberían de haber estado en el ámbito local, transmitidas y transferidas en el ámbito de la cultura, del deporte, de la política social, etc. Recuerda que la manifestación fue un éxito de asistencia, fue emocionante ver a tanta gente, eso a mi me da un sentido aún más profundo de la responsabilidad del camino que íbamos a emprender porque la gente lo que no podía simplificar es autonomía igual a progreso y felicidad por tenerla, igual a desarrollo, no, en ese concepto hay un camino largo de trabajo, de servicio de la responsabilidad. Sin embargo, esa fiesta se vio truncada por la tristeza, que sumió durante varios días a Málaga en una oscuridad, en una situación muy mala, muy dura fue una auténtica desgracia, sobre todo por la pérdida de una vida, de un chaval joven. Se desencadenó un proceso de inquietud, de desorden, de conmoción que tuvo a la ciudad durante varios días hasta que recuperó el tono mal. Asegura que fue una obcecación absurda del presidente de la Diputación de entonces, Francisco Cabezas, de no poner entonces la bandera andaluza, cuando precisamente, se había pedido, con bastante lógica. Era el momento en que la bandera española no estaba, todavía, pasada por el refrendo popular. Había un símbolo de España, que duda cabe, pero era un símbolo de la España predemocrática., y podía entenderse que era una forma de solventar el conflicto de las banderas de la etapa republicana o pre democrática, diciendo que aquí no va a haber más banderas que al andaluza, porque era una fiesta andaluza. Ese fue el sentido del acuerdo que tomamos todas las fuerzas parlamentarias en aquel momento. Eso no lo entendieron algunos, unos pocos, lo grave era que una institución como la Diputación no pusiera la bandera andaluza. El hoy alcalde de Málaga dice que lo que iba a ser una fiesta se convierte en una tragedia, cuando los manifestantes a la altura de la Alameda de Colón, los más radicales van hacia el cuartel de la Policía, y parece que a un grupo de ellos se le agota el material antidisturbio, y hacen uso del arma de fuego, dicen que tiran al aire, pero a García Caparrós una bala le es mortal. Yo en ese momento estaba volviendo, vimos el vacío que había por la zona del puente de Tetuán, y empezamos a ver humos ruidos, fuimos los primeros que pasamos, a mi me acompañaban creo que Juan de Dios, Manuel Ruiz Benítez, y otros, y nos cruzamos con un policía que llevaba el arma desenfundada en la mano, yo hable con el y le dije ¡enfunde esa arma!, le saqué el carné de diputado. Conmigo venía Paco Román. Ese grupo fuimos los primeros que cruzamos el Puente de Tetuán. Yo me fui hacia la zona de Adriática donde había gente tirando piedras hacia la Policía en la alameda de Colón. Me puse de espaldas y le critiqué el hecho de tirar piedras, yo no sabía nada de lo que había pasado. Mientras trataba de poner calma, me impactó una bola de goma en la rodilla por detrás. La Comisión de investigación sobre estos incidentes no tuvo forma de concluir nada porque, en paralelo había una actuación judicial con secreto sumarial. Tratamos de conocer las causas, los temas, pero conocer quien había sido el autor de los disparos no lo se, no sé si la propia policía lo sabía. Lo que parece ser es que se agota el material antidisturbio porque no se preveía. La verdad es que en aquellos momentos la policía no estaba preparada para este caso Cuando digo que los mandos informaron mal al gobernador de entonces, pueden que le informaran mal hasta conscientemente. El proceso de cambio en la Policía todavía no había llegado, y luego tiene que acostumbrarse a trabajar en estos temas con el respeto, la forma de actuar y los medios que una sociedad democrática le pedía. En 1979 Francisco de la Torre, vuelve a presentarse como cabeza de lista al Congreso de los Diputados por la UCD en Málaga, y salimos los mismos parlamentarios. Entre las dos elecciones estuvo en el gobierno preautonómico de Fernández Viagas, durante un año. Lo dejé después de las elecciones de 1979, porque Clavero me pidió que desempeñara la tarea de Secretario Regional de UCD, con el de presidente. La debacle de la UCD. Uno de los momentos más difíciles para este político surge en 1979, cuando la UCD después de llevar los grandes temas por consenso, se plantó abandonar esta política y creo que eso fue un error. Señala que en el verano del 79 cuando se plantea el intento de freno del acceso a la autonomía por el artículo 151 en las corporaciones. Teníamos al menos 3 diputaciones, Granada, Almería y Huelva. Éramos una pieza clave para ir por el artículo 151 de la Constitución, o no. Desde la primavera, personajes cualificados del PSOE, dijeron que si se hubiera dicho antes que Andalucía fuera por el artículo 143 se podía reflexionar y hasta coincidir. La realidad es que el proceso estaba iniciado. Había 6 meses de plazos para conseguir el acuerdo. La UCD había aprobado inicialmente apoyar el referéndum, pero después se echó atrás. Según de la Torre, la formación centrista tenía que haber hecho un pacto de Estado. El argumento que dio Madrid para echarse atrás fue el de coincidencia de las fechas de las elecciones. Si UCD no se hubiera echado atrás a lo mejor no se hubiera conseguido los votos necesarios. Creo que fue la acción de UCD la que incitó a que se votara por el 151, dicho con buena intención aunque a destiempo. A partir de entones, se produjo un desgarramiento, hasta el punto de que Clavero abandonó el partido. Algunos decidimos continuar en el UCD para evitar la crisis del gobierno. Creo que Suárez demostró una capacidad política enorme, pero para mi falló en conseguir la confianza del grupo parlamentario. Suárez no era buen parlamentario, no sabía defender bien la acción del Gobierno. Si el grupo parlamentario no ve a su líder batirse el cobre bien, y defender sus posiciones, fajarse con el adversario político con respeto, pero con contundencia, esto hace una sensación de inseguridad. En Málaga continúa- siempre entendí que a nivel de estructura territorial que estaba de espalda a esos problemas de Madrid, con respecto a esos problemas fuimos capaces de llevarlo bien. Cuando el partido en el 83 se disuelve, creamos una agrupación heredera de la UCD, para acoger a aquellos que no sabían donde ir, sacamos cuatro alcaldes. De la Torre concluye al señalar que la UCD fue un partido que prefiere hacer un referendo antes de llegar a un consenso, sometido a muchas luchas internas de liderazgo. El líder abandona el partido y funda otro. Hasta el punto de que me encuentro a gente en la calle que me dice: Cómo me pueden pedir el voto, si hasta el que creó el partido se ha ido. El golpe del 23F. Otro tema fue el de las elecciones regionales en Andalucía en 1982. A partir de aquí la descomposición de la UCD fue más fuerte todavía. Muchos ucedistas se distribuyeron por los distintos partidos políticos. Yo me quedé. |
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