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27 de septiembre de 2011 |
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Cristina Mellado |
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Gabino Puche Rodríguez-Acosta: "La llama conservadora" |
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Político clave en la derecha andaluza. Lo fue con Manuel Fraga, con Hernández Mancha y también con José Maria Aznar. Un todoterreno que recuerda que para montar el partido en la provincia tenían que hacerse pasar por tratantes de aceite. Toda una historia. Tantos cargos y responsabilidad dentro de AP que el listín de teléfonos parece poco.
Gabino Puche, nacido el 1 de abril de 1949 en Baeza, estudió Ciencias Económicas en Málaga. En 1974 trabajaba como economista sindicalista en Tarragona cuando gano las oposiciones y volvió a Jaén a ocupar una plaza vacante en el Gabinete de Seguridad e Higiene en el Trabajo. De sus tiempos universitarios recuerda la participación en movimientos estudiantiles, aunque sin militar en ningún partido concreto. Su padre, Manuel Puche Pardo, fue el primero que le propuso afiliarse a AP, pero fue Miguel Sánchez Cañete, en 1977, quien lo fichó definitivamente para el partido. Lo primero que quiero destacar es que he tenido la suerte de ser el último Presidente de Alianza Popular y el primero del Partido Popular. He sido miembro de la Ejecutiva nacional prácticamente desde que se fundó el partido con Manuel Fraga, después con Antonio Hernández Mancha y ahora con José Mª Aznar, por designación directa, lo cual también me enorgullece. La historia del Partido se remonta a 1976, cuando ya empieza a vislumbrarse la transición política, el cambio político en España. Yo estaba en Tarragona trabajando en el Consejo de Empresarios del Baix Camp. Gané las oposiciones y cuando salió una plaza libre en Jaén me vine aquí (soy baezano de nacimiento). Bien, en el 76 empezó abiertamente el movimiento político en la provincia y cada uno empezó a ubicarse: unos en el PCE, que había estado en la clandestinidad y otros en el PSOE que ya se había establecido. Entonces hubo un grupo de personas en Jaén, de prestigio, que tenían cargos políticos en ese momento, concretamente el que había sido alcalde de Alcalá la Real y ahora era Presidente de la Diputación, Miguel Sánchez Cañete. Él, junto con Ramón Palacios, con Trujillo -en aquella época director de la fábrica de cerveza El Alcázar-, y con otras personas decidieron fundar un partido político; mejor que fundar, adherirse a alguno de los partidos que se estaban empezando a fundar en España. Y es así como al principio de 1977 se constituye Alianza Popular de Jaén, bajo la presidencia de Miguel Sánchez Cañete, con los alcaldes de muchos municipios que habían estado de alguna forma vinculados al régimen anterior. Es decir, que los partidos de aquella época, especialmente los del centro y la derecha se nutrieron de cargos políticos del régimen vigente hasta el 75. Esa fue la primera estructura de buena parte de UCD y de Alianza Popular. Pero AP se fundó especialmente porque estas personas pensaban adherirse en un principio a un partido que se llamaba Unión del Pueblo Español (UDPE) que fundó Adolfo Suárez. Y a ese partido fue al que prácticamente nos apuntamos todos. Los dirigentes llamaron a cargos públicos y, sobre todo, a una serie de personas jóvenes que teníamos un prestigio ganado profesionalmente y los gobernadores civiles de aquella época nos mandaron a dar conferencias por los pueblos para explicar qué era la transición política, cómo iba a ser la constitución española, en qué iba a consistir la reforma política, etc. Y dando estas conferencias fue como me conocieron los dirigentes de UDPE y me propusieron unirnos al partido. Nos pareció atractivo e interesante y así fue cómo entramos en política. Lo que hicimos fue suscribir una ficha, que se llamaba Unión del Pueblo Español, nos dieron una serie de fichas en blanco para que fuéramos fichando a gente. Pero de la noche a la mañana Adolfo Suárez decidió fundar UCD y dejar UDPE. Entonces la gente de UDPE decidió juntarse con otros siete, los famosos siete magníficos (Cantarero del Castillo, Martínez Esteruelas, Manuel Fraga, etc) y fundaron Alianza Popular bajo el mandato de Manuel Fraga. En Jaén se fundó el partido bajo los auspicios de Miguel Sánchez Cañete que fue el primer presidente regional de Andalucía, después fue Antonio Hernández Mancha; el tercero fui yo, luego Javier Arenas y ahora Teófila Martínez. La Junta directiva se dedicaba a constituir el Partido y nosotros, los jóvenes nos dedicábamos a dar charlas, pegar carteles, llenar sobres con propaganda y recorrer las calles de Jaén y sus pueblos haciendo propaganda desde el altavoz de un coche. En el 77 fueron las elecciones y el gran descalabro electoral: por supuesto en Jaén no sacamos nada, unos 12 ó 14.000 votos en toda la provincia (un desastre). En esa primera derrota, muchos de los alcaldes vieron más interesante la oferta de UCD y se fueron a ese partido casi todos, a excepción de Ramón Palacios, alcalde de La Carolina, y algún otro. En la sede de AP hubo llantos y lágrimas y quedó un grupo muy reducido el que concurrió a las elecciones del 79. Fue Miguel Sánchez Cañete el que dijo que había que continuar y concurrí a esas elecciones como número 3 del partido... Más desastre todavía y Miguel Sánchez dijo que ya había hecho todo lo que podía, que se retiraba y que dejaba el partido en manos de otros. Convocó un Congreso Provincial, al que asistieron poco más de 60 personas: José Rodríguez Fernán-dez salió como Presidente y yo como Secretario Provincial. Empezamos a reconstituir el partido, a montarlo, porque prácticamente se había ido todo el mundo. De nuevo el recorrido por los pueblos y en el año 82 concurrimos a las primeras elecciones en Andalucía: en esas elecciones ya estaba medio estructurado el partido. UCD ya había optado por el no (aquel Andaluz, éste no es tu referéndum): nosotros lo percibimos como un fracaso; creímos que no podíamos decir lo que UCD y nos apuntamos al carro del referéndum. Y eso fue lo que nos salvó porque a continuación fuimos a las elecciones y sacamos 17 diputados, 2 concretamen-te en Jaén y UCD sacó 15 y otros 2 en Jaén. Nosotros quedamos extraparlamentarios: no nos constituimos como parlamentarios en Andalucía porque no teníamos representación parlamentaria en el 77 y en el 79 A partir de estas elecciones empezó la explosión de Alianza Popular en Andalucía, en Jaén. En el 82 me hago cargo de la Pre-sidencia del Partido y empieza una escalada ascendente del partido en la provincia: empezamos a obtener representación parlamentaria en las siguientes elecciones en el 83: obtuvimos 1 diputado. Vino como cabeza de lista Gabriel Camuñas; luego vino Ramiro Rivera y por último me presenté yo y sacamos tres diputados (con Camuñas y Rivera habíamos sacado 2 diputados).
Pueblo a pueblo. Como Jaén es una de las provincias con mayor militancia socialista-comunista (en el Psoe, en concreto Fernández Malo - en Torreperogil- fue uno de los que más escucharon y alentaron a Felipe González en Jaén) y el PC estaba aquí muy fuerte (en concreto uno de sus líderes históricos, Ignacio Gallego, es jiennen-se y se presentó a las elecciones aunque no salió elegido), con un voto de izquierda impresionante, y con unas dificultades grandes para el centro-derecha y más para Alianza Popular. Así que creo que el éxito de Alianza Popular no fue más que uno: la credibilidad ante la gente; ver que teníamos un discurso serio desde el principio, que no nos movimos ni un ápice de nuestras ideas políticas, que fuimos coherentes sin poder ofrecer nada a cambio. El éxito fue ir pueblo a pueblo (recuerdo que íbamos como tratantes de aceite, porque si no recibíamos palos de la izquierda y de la UCD) poniendo granos de arena que mantuvieron encendida una llama, una antorcha muy pequeña que sirvió luego para mantener representación en todos los pueblos y cuando UCD fracasó con la barrida del Psoe, (los dirigentes de UCD desaparecieron desmoralizados), la gente no quería saber de política, empezaron a pasar; íbamos a los pueblos a ver a los del CDS y fuimos recuperando a aquella gente sana -que eran todos, en definitiva- que, al venirse abajo UCD el único recurso era Alianza Popular, que había mantenido un discurso coherente, serio, y una estructura en todos los pueblos. Y fuimos recogiendo, poco a poco, con mucho esfuerzo, a los militantes de UCD y le fuimos devolviendo la ilusión a esa gente. Eses fue el gran éxito de la implantación del partido en la provincia y en Jaén capital. También se ha producido un acontecimiento importante: un movimiento de migración de los pueblos a la capital, centro administrativo y de gobierno provincial-autonómico-central, centro empresarial, ha establecido un grupo de clase media cultivada, una clase social media muy amplia que es donde nuestro mensaje es más sensible. En los pueblos, en cambio, se hace más difícil la adherencia a nuestro mensaje político, por falta de medios de comunicación, o por culpa de medios de inculturación-comunicación mediatizados por las corporaciones locales.
Regionalistas. Alianza Popular presentaba de Andalucía una imagen regionalista. De hecho, cuando se acercaba el referendum, Antonio Hernández Mancha y yo fuimos a hablar con Manuel Fraga. Le comentamos el error que estaba cometiendo UCD y que la necesidad de Alianza Popular en Andalucía era apostando por la autonomía y por la vía rápida del 151. El PSOE estaba haciendo un discurso muy fuerte, intentando enfrentar a la administración central con la autonómica, diciendo que éramos ciudadanos de segunda división y debíamos de ser de primera, y eso estaba calando mu-cho en la sociedad. Nosotros, sin ser nacionalistas radicales, bajo la tutela de la constitución debíamos aspirar a lo máximo, sin ser separatistas. Y nuestro discurso se centro en explicar a los andaluces que el principio de descentralización era muy positivo, que el estatuto de autonomía seguiría unos pasos coherentes y que para Andalucía podía ser muy positivo tener un autogobierno y un Par-lamento en el que se debatieran nuestros problemas. Le ofrecimos modernidad sin radicalismos de ningún tipo. Frente a la huelga de Escuredo, por ejemplo, nosotros ofrecimos un eslogan racional: Andaluz vota, pero vota sabiendo. Estimulamos la participación activa y responsable. Y en Jaén, capital y provincia, con una masa de población rural muy elevada, el mensaje de Alianza Popular caló a pesar de que se nos colgara el sambenito de ser un partido poco preocupado por el mundo obrero, de ser un partido conservador, casi cavernícola, tanto por parte del PSOE como por parte de UCD. Pero nada más alejado de la realidad porque tras el discurso la gente comparaba a las personas y veía una coherencia entre lo que decíamos y hacíamos. Aunque costó un gran esfuerzo, día a día, noche a noche, esfuerzo a esfuerzo, poniendo nuestro dinero, poniendo nuestros coches, recorríamos -otra vez- la provincia para que la gente conociera nuestro verdadero talante. Lo que hicimos, después del 82, y eso creo que fue un gran acierto, fue escoger a los mejores profesionales en cada campo. Teníamos clarísimo que nunca íbamos a ganar las elecciones y no íbamos a entrar en el gobierno porque no habíamos estado en el gobierno preautonómico. Nuestro objetivo fue conseguir un diputado por cada provincia, y lo conseguimos. Como anécdota puedo contarte que a las elecciones nos presentamos como número 2 tres baezanos: Leocadio Marín por el PSOE, José Luís Puche (tío mío) por la UCD y yo por Alianza Popu-lar, con los que los mítines eran un auténtico quebradero de cabeza. Salimos elegidos los tres, pero sucedió algo desgraciado a la hora de formar el gobierno. Fernando Arenas del Buey, que era el número 1 prefirió pactar con Izquierda Unida para conseguir la Vicepresidencia de la Junta, que realmente nos correspondía a nosotros. Y nos quedamos fuera del Gobierno andaluz pero aprovechamos aquella situación para clarificar nuestro discurso respecto del de UCD y nos dieron un impulso enorme porque UCD prácticamente desapareció en las siguientes elecciones.
Y Jaén, tradicionalmente de izquierdas, consiguió una militancia semejante a la del PSOE: conseguimos ser la primera fuerza política en militancia en la provincia, en términos relativos; en representación proporcional nosotros teníamos en Jaén más militancia que en ninguna otra provincia andaluza. |
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