Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
18 de marzo de 2026
 

 
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1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983  
  1974
  Miguel Ángel Blanco
  Vísperas del futuro
  El 25 de mayo de 1974 la demolición controlada del edificio en construcción para la nueva sede de la Jefatura Provincial del Movimiento en la capital almeriense, anuncia como una premonición la llegada de nuevos tiempos. Toda una imagen simbólica que captaron los fotógrafos, no más allá de un pie de foto en la prensa. La razón para el “derribo del Movimiento” es la aparición de grietas en la estructura del edificio por problemas del terreno.

Nuevo horizonte.
Todo estaba listo para nuevos horizontes. Almería, que sufre durante todo el año las consecuencias de las graves inundaciones del 19 de octubre de 1973, se alimenta de una periferia donde llegan los ecos de la realidad. La felicidad de todas formas es una obligación oficial, una consigna. De ahí que en la prensa se retrate el comienzo del año con todo optimismo, a pesar de los vacíos: “Con una explosión de jubilosa alegría ha recibido Almería la entrada del nuevo año. El clima primaveral de la noche de San Silvestre motivó el que las calles se llenaran de gentes ansiosas por degustar, una a una, las doce uvas de la suerte, saludando así las campanadas del reloj en el nuevo año. Particularmente la concentración de gente fue enorme en los aledaños de la Puerta de Purchena, corazón de la provincia, que de esta forma ritual cumplió perfectamente con el simbolismo”. Al año siguiente (1975) la “Noche de San Silvestre’ tendrá otro cariz.

El comienzo del año llega con las consecuencias que se mantienen con el asesinato de Carrero Blanco en 1973 y el ascenso de Arias Navarro. En julio, la imagen de Franco aquejado de flebitis permitía que el príncipe Juan Carlos asumiera provisionalmente la Jefatura de Estado el 20 de julio. El hecho, aunque no presuponía nada de cambios ni formas, sí suscitó el interés de intuir que un nuevo horizonte estaba de camino. Pero en septiembre, Franco reasume la Jefatura del Estado. Se anuncia para 1975 el referéndum en el Sáhara, una cuestión todavía pendiente en 2004. Atentado en la calle de Correos de Madrid, con 9 muertos y 56 heridos, nunca reivindicado por ETA. En mayo se ejecutan las sentencias de muerte contra el anarquista Puig Antich y el delincuente polaco Henrich Chez (una historia dramática que la escena teatral recuperará a finales de los noventa).

El diario Le Monde recoge unas declaraciones de Kissinger en París, donde afirma que Estados Unidos quiere a España en la OTAN. La prensa de 1974 anunció que la paz en Oriente Medio está muy cerca tras el acuerdo entre Israel y Egipto en el Canal de Suez. En el paisaje internacional, recoge la muerte de Pompidou en Francia y la caída de Nixon por el Watergate, la independencia de Mozambique, rebelión kurda en Irak y el asesinato en Buenos Aires, donde se había exiliado, del general Prat, jefe del Ejército chileno con Salvador Allende. Actores argentinos amenazados de muerte en su país por la Triple A encuentran refugio en España, entre ellos, Héctor Alterio y Nacha Guevara. Y la organización mundial de la FAO alertaba sobre el estado de salud del Mediterráneo: ‘‘El Mediterráneo se muere. Que el Mediterráneo está enfermo lo sabemos, que lo estuviera tanto, acaso no. El 90% de las alcantarillas de los países ribereños van a dar al Mediterráneo’’.

El espíritu del Movimiento vigila y alimenta la desidia de la calle en Almería y proyecta la liturgia del sistema de conmemoraciones. El XXXV aniversario de la “liberación” de Almería en la Guerra Civil por el franquismo se conmemora en febrero con un homenaje al Ejército. El momento da pie a declaraciones de reafirmación de los principios: ‘‘El régimen está en pie, el bienestar social y progresivo y la continuidad está bien atada”, según el abogado del Estado, Pérez Manzuco. El Ayuntamiento de Almería concede la medalla de oro ‘al caudillo’ por la liberación de la ciudad. En septiembre se inauguran nuevas instalaciones de La Voz de Almería, el periódico del Movimiento, y allí Utrera Molina, ministro secretario general del Movimiento, en su discurso, declara que ‘‘el Movimiento no avanzará si queda sometido a la nostalgia’, en un ceremonial que termina con autoridades y muchos de los trabajadores del periódico cantando el ‘Cara al Sol’ con el brazo en alto. Y otros, en silencio, esperando el final. El obispo de Almería, Manuel Casares Hervás, ante los nuevos tiempos, todavía lejanos, proclama en una carta pastoral: “La reconciliación no supone el silencio y aceptación fatalista”.

En la periferia peninsular.
La realidad social no oculta la inquietud de los tiempos, la conciencia de periferia y aislamiento provincial que refleja una peculiar estructura social de una provincia escondida a la fuerza. De 103 municipios, sólo diez aumentan la población en el censo agrario (Alhama de Almería, Almería, Dalías (El Ejido), Fines, Huércal de Almería, Olula del Río, Pulpí, Roquetas de Mar, Viator y Vícar), con un panorama provincial que alberga 40.011 explotaciones agrícolas y 39.098 empresarios agrarios. Desde una realidad rural de supervivencia surge la expansión de una nueva agricultura que hará posible la gran transformación socioeconómica de la provincia, donde ya se han instalado 2.000 hectáreas de invernaderos y se prevé 3.000 más para 1976. El informe del Banco de Bilbao (1969-1971) diagnostica en la provincia el mayor crecimiento en producción y renta per cápita. El Consejo Provincial de Trabajadores y Técnicos (sindicato vertical) destaca el dato de que 31.570 trabajadores están regulados por convenios colectivos (63%).

Una provincia determinada en parte por el complejo de esquina, tiene por otra parte un panorama de tierras vacías que propician alternativas, como lugar propicio para que sea elegida como lugar idóneo para el Centro Astronómico Hispano-Alemán en Calar Alto y se anuncia el inicio de las obras.

En busca de cambios estructurales que impulsen un desarrollo que suele comparecer como un misterio, una realidad repleta de incógnitas ante el peso del subdesarrollo y la marginación, el V pleno del Consejo Económico Social-Sindical de la provincia se destapa en diciembre planteando en sus propuestas la petición de una central termonuclear de 3.000 MW ‘‘para el desarrollo industrial de la provincia’’.

La conciencia de que un ciclo social se acaba se intuye cuando el gobernador civil avisa que ‘‘Almería tiene que prepararse para recibir de vuelta a sus emigrantes, dada la situación de los países receptores europeos’’. Ningún estudio prepara el terreno para los grandes cambios de final de siglo. Los grandes temas que, décadas posteriores, marcarán los debates sobre la identidad almeriense y su futuro en el siglo XXI, ya están en los setenta: comunicaciones y agua. El desconcierto de las autoridades y el talante crítico que se permite surge a raíz de que el Boletín Oficial del Estado (29 diciembre, 1973) anuncia el tramo de la Autopista del Mediterráneo entre Alicante y Almería, con tres meses de ejecución, 10.000 millones de pesetas de presupuesto y 800 millones para obras complementarias. Tras las expectativas levantadas por el BOE, pronto se rompe le euforia oficial de las autoridades provinciales, con el anuncio de que la Autopista del Mediterráneo saltará desde Murcia hacia Granada, lo que provoca el desconcierto.
En marzo se anuncia la modificación del proyecto. Al gobernador civil, Antonio Merino González, le toca convencer a la opinión pública en rueda de prensa: ‘‘No se trata de una marginación contra Almería, sino de una situación de orden económico’’. La prensa convierte el tema en objeto de debate durante días, controlado por las autoridades, aunque hay voces que configuran un sentido critico independiente. José Miguel Naveros, en el diario nacional Ya: ‘‘Almería, excluida de la autovía del Mediterráneo’’. La explicación la da el diario Información de Alicante: el tramo Murcia-Almería, de una calzada. Razones: ahorro de 600 millones de pesetas. Se destaca que el tráfico entre Lorca y Almería es bajo. El presidente de la Diputación almeriense, Juan de Oña Iribarne, replica: ‘‘Es obligación del Estado mantener las comunicaciones, sean o no rentables’’.

Sorprenden estas declaraciones frente al poder desde el lado de las autoridades, pero no podía ser de otra manera, con un tono crítico ante la realidad. Así el gobernador civil señala la necesidad de un plan de coordinación de comunicaciones para el interior de la provincia, entre los pueblos de la Sierra de los Filabres. Y lo hace sorprendentemente con una frase que era lema de la clandestinidad: ‘’Vamos a cambiar las estructuras’’.

En este panorama, los alcaldes de la cuenca del Almanzora se reúnen en Olula del Río, ante los rumores de supresión de la línea ferroviaria Alcantarilla-Guadix, que dejaría la Cuenca del Almanzora sin comunicación ferroviaria. La realidad de 1974, en los pueblos, está determinada en gran medida por las carencias sacadas a la luz por las inundaciones de 1973, una secuela que se prolonga hasta el tiempo presente. La realidad se pone en el centro político con las palabras del alcalde de Vélez-Rubio: “Ayuda del Estado, o miseria o emigración”.

Paisaje de la aridez. El agua es una constante de la problemática almeriense, esencia de una personalidad forjada en la aridez del paisaje, eje de toda política. El Consejo Económico-Social advierte: “Nuestro problema es el agua’’. El triunfalismo en cualquier caso siempre es un recurso del discurso oficial. No extraña que el gobernador civil Gías Jové (vinculado a Fuerza Nueva) anuncie en enero el gran logro del Trasvase Tajo-Segura. El informe del Consejo Económico Sindical de la provincia advierte que el consumo excesivo de agua en la capital, donde no hay control ni contadores, pone en peligro el suministro. La paradoja es que Almería, la provincia árida por antonomasia, apenas tiene restricciones de agua. Se proyectan nuevos depósitos. El ponente, el ingeniero Miguel Ángel Gutiérrez, alude a la necesidad de realizar un estudio riguroso “sobre necesidades fundadas y justificadas”. En este momento sólo hay un estudio de recursos, sobre el río Adra. El informe puntualiza que “si hay que recurrir a trasvases de aguas de otras zonas ajenas a la provincia, habrá que demostrar que la utilización de tales recursos hidráulicos va a dar un mayor rendimiento que en las regiones de procedencia. En base a cubrir necesidades mínimas que nos aseguren una mayor rentabilidad de las inversiones”. Sobre la mesa está ya el aprovechamiento integral del río Andarax, del río Almanzora y la utilización de las aguas del Tajo-Segura. Paralelamente, las inundaciones de 1973 dan vía libre al proyecto de la presa de Benínar, convirtiendo a este pueblo y Darrícal en “víctimas del progreso”. No pasarían muchos meses para que el alcalde de Cuevas del Almanzora, Jesús Caicedo, impusiera su visión sobre la tierra: ‘’Cada vez veo más difícil la llegada de las aguas del Tajo-Segura’’.

Con el agua, los almerienses viven una realidad cotidiana más próxima, la que sale o no sale de los grifos de las viviendas. Un ejemplo, las protestas de las mujeres de Loma de Acosta, sin agua en sus domicilios desde hace diez años.
La posición del momento sobre la cuestión del agua se destaca en el informe “Estado de la provincia”, presentado por el nuevo gobernador civil, Antonio Merino González, en septiembre. Sorprende su discurso cuando pone el debate en las críticas a la propiedad: “Es posible que la labor del Estado sea lenta en la construcción de obras públicas necesarias para paliar esta catástrofe, pero ¿qué hacen los almerienses para ayudar? Para la construcción de pantanos es necesaria la repoblación forestal. Se encarece cuando los propietarios de fincas, particulares, fincas que son únicamente cotos de caza, y piden a Icona precios exorbitantes. Es paradójico que una labor hecha por el Estado para Almería, única y exclusivamente a favor de Almería, sea obstaculizada por intereses crematísticos particulares’’.

La aridez y desertificación de la provincia, una cuestión poco conocida por la opinión pública y la clase política, constituye uno de los grandes problemas. Se prevé que se repueblen una 3.000 hectáreas. Salen a subasta las obras del canal Aguadulce-Almería y comienza a hablarse del pantano del Almanzora. El ‘Cara al Sol’ rubrica el acto de presentación del estado de la Provincia.

El procurador familiar Juan Antonio Gómez Angulo pregunta al Gobierno sobre los caudales del Tajo-Segura. Como un aviso de que vienen nuevos tiempos, el procurador se dirige a sus electores desde la prensa: “Necesito para seros útil contar con la ayuda de vuestra crítica, sea cual sea el tono de ésta, porque creo en fin que la política exige una comunicación ascendente y descendente, sinceramente practicada sin que el que manda o representa se considere en posesión de la verdad sino servidor de sus representados’’. La realidad política comienza a vislumbrarse con acciones de desmarque. Los tiempos del antiguo régimen mantienen sus formas y el Gobierno Civil hace la selección de candidatos para las elecciones a diputados provinciales en Diputación.

Almería había sobrevivido, indemne, a la vorágine del desarrollismo turístico de los sesenta. Y se libró por consiguiente de una parte de los grandes desmadres urbanísticos, aunque no del todo. La siembra para el futuro estaba lanzada. Y el alcalde de Mojácar, Jacinto Alarcón, desvela el espíritu del futuro, que más tarde o más temprano quedará implantado como un mal presagio: “El éxito rotundo es la urbanización total de la costa”, una frase que adquiere su sentido en pleno siglo XXI.

Industrias contaminantes encuentran refugio en Almería cuando el director general de Industria anuncia que Almería contará con dos grandes fábricas de cemento, en Gádor y Carboneras, con una producción de 1.800.000 toneladas anuales. Y advierte de otras posibilidades: “Es factible la construcción de una central nuclear que permita la producción de energía eléctrica y la desalación de agua del mar’’, un futuro que alimenta la base para el nacimiento del movimiento ecologista en la provincia.

Las secuelas de 1973, con las riadas en el Sureste, sirven para anuncio de promesas incumplidas y de grandes proyetos en marcha. Durante todo el año, especialmente el primer semestre, el gobernador civil se dedica a visitar a los pueblos afectados, a escuchar las reivindicaciones de los agricultores, a escuchar sus lamentos, con protestas donde se empieza a no tener inconveniente en plantar cara abiertamente, en algunas ocasiones, a la primera autoridad provincial. Aun así, el sentir individual se refugia en el colectivo. El miedo todavía existe, aunque en circunstancias de pérdidas irreparables, en muchos casos, ya no es tan determinante. El periodista escribió el 29 de enero: “La toma de contacto de las autoridades con los habitantes de los pueblos, para escuchar problemas y abordarlos y no para recibir exclusivamente aclamaciones, ya es un hecho positivo cierto”. El Gobierno anuncia un plan contra inundaciones por 12.000 millones, un golpe de efecto que se diluye en el tiempo. Aunque la valoración de las pérdidas por la riada de 1973 va lenta (miles de millones de pesetas), las indemnizaciones a fondo perdido se van desgranando. El futuro irá desvelando, sin embargo, cómo la picaresca se introdujo de tal manera que hubo indemnizaciones millonarias con certificaciones falsas. El dinero era a fondo perdido y qué importaba para el sentido de la tragedia. Personas que nunca vieron en su vida un cortijo o que no se vieron afectadas desfilaron por oficinas bancarias a firmar daños falseados y a cobrar la indemnización, sin que nadie comprobara la verdad o falsedad de los daños declarados. El tema saltó a la prensa años después, pero ya el Gobierno de la “democracia” naciente miraba para otro lado, con otras preocupaciones. Y la solución fue echar tierra encima de la corrupción de las riadas.

Las riadas de 1973 proyectan para los tiempos venideros una visión diversa, plural y global de la provincia, una conciencia que comienza a gestarse en 1974. Tantos viajes del gobernador civil, tanta presencia de periodistas, tantas reuniones a puerta cerrada, a puerta abierta, ponen en marcha un dinamismo social que insinua una toma de conciencia. En mucho pueblos ya hay gente que no se oculta y deja constancia de sus protestas ante los periodistas. Junto a las exigencias de la naturaleza, se encuentran los despropósitos humanos y las decisiones políticas de los despachos oficiales. Suficiente para que el tiempo fuera marcando las pautas para una contestación del medio rural, en busca de mejor fortuna.  Junto a los desastres del agua, está el desastre del sistema y sus actuaciones. Es en este tiempo cuando surgen grupos y personas frente al sistema y que avanzan por un terreno de oposición contra el sistema. El agua libre se convierte en el mejor aliado para preparar el terreno a la llegada de la democracia. 
 
En torno a la crisis.
Los empresarios señalan que la crisis de la provincia se apodera de la construcción y de las comunicaciones ferroviarias. Por si fuera poco, el sector agrario da la voz de alarma sobre una de las señas de identidad almeriense: “La uva de Almería, en peligro”. El proceso es irreversible. Con la crisis de la uva se pone en marcha el desmantelamiento de toda una identidad, no sólo económica, del paisaje rural almeriense. Eso no es óbice para que un grupo de empresarios ofrezca un millón de pesetas a los jugadores del Almería por el ascenso de categoría. Del panorama de la infraestructura de la provincia, da idea que se anuncie como éxito triunfal de progreso que “El Ejido y Adra contarán con teléfono automático antes de fin de año”. Los primeros hechos conflictivos anuncian las primeras tensiones entre Dalías y El Ejido, que años después marcarán el nacimiento de un municipio (El Ejido), clave en el nuevo orden territorial y económico de la provincia.

Las elecciones estudiantiles trasladan al ámbito universitario, todavía en sus primeros pasos, el gran espacio del pensamiento crítico contra el sistema. Los conflictos laborales apenas existen oficialmente. Pero están presentes en la realidad, aunque apenas consiguen espacio en la prensa diaria provincial y silencio absoluto en la radio. Hay conflictos en ciernes en el sector pesquero, que inicia el año con el acuerdo pesquero España-Marruecos, que acoge a 200 barcos.

Ya es todo un logro que el 1 de mayo, Día del Trabajo, se destaque en la prensa provincial con una fotografía de obreros de la construcción, en plena faena, con el siguiente texto: “Hoy se conmemora en todo el mundo el Día del Trabajo. Almería, por su carácter de provincia que lucha desesperadamente contra el subdesarrollo, tiene un factor claro y predominante de clase trabajadora, a pesar de la falta de industria. Con la fotografía, obreros de la construcción, vaya el homenaje a todo el mundo del trabajo almeriense”. El final de año pone la cifra de parados en la provincia, 4.000, como parte de un decorado que se resquebraja poco a poco.

Hay momentos para dar rienda suelta a nuevos tiempos para lo imposible, cuando algunas informaciones, que se sitúan en el campo de la ciencia ficción del estamento oficial, lanzan el interrogante de la existencia de petróleo en Almería ante algunas investigaciones del presente que el futuro relegará a anécdotas del pasado. Es en diciembre cuando se recuerda en prensa la existencia del libro Yo insisto, no puedo más, un yacimiento petrolífero en Almería, escrito en 1951 por el notario Miguel García Fernández. En el libro se alude a unos sondeos realizados en 1925 y 1926 en la finca Los Pipaces. Esta historia se retoma en 1945 sin mayores consecuencias. La memoria periodística expone comentarios a una cuestión que el tiempo reduce a mera anécdota. La ciencia ficción con sus interrogantes sin respuestas oficiales recupera también las circunstancias de los famosos y enigmáticos “fuegos de Laroya”. Y junto al petróleo perdido, el oro. Pero en esta ocasión no se trata de Rodalquilar, todavía reciente el cierre de sus minas en los sesenta. Ahora las investigaciones apuntan al municipio de Alcolea. Las investigaciones las realiza la empresa nacional Adaro: “lo único que podemos asegurar es que hay oro”. Y hasta nuestros días, nunca más se supo del oro de Alcolea, otra historia del realismo mágico almeriense por resolver.

Prehistoria conservacionista. La conciencia ecologista y ambiental comienza a moverse. Es la prehistoria que tiene uno de sus orígenes en el Sureste peninsular, ante los anuncios de proyectos de central nuclear y de cementeras. Pero todavía pasarán unos años hasta que se consolide la conciencia conservacionista. El Día Forestal Mundial (21 marzo) y el Día Mundial del Medio Ambiente (5 junio) ya están en el calendario provincial. Impulsores del sentir conservacionista son el Hermano Rufino y el ingeniero de montes Estanislao de Simón Navarrete (ICONA), que se encarga de recordar la vitalidad de un paisaje almeriense, identidad de la aridez, condenado en muchos sectores a la marginación por ignorancia. Frente a la erosión, como principal azote del Sureste, puerta de entrada del desierto africano en Europa, está el trabajo de recuperación de un territorio perdido por las grandes deforestaciones del siglo XIX fundamentalmente. Ante esta realidad crítica, Icona trabaja en la repoblación de 40.000 hectáreas y se promueve la idea de dos reservas naturales en la provincia, una de ellas en el entorno litoral de las dunas. Pero todavía quedan por delante años hasta que se lance en la década siguiente el espíritu de los espacios naturales protegidos, frente a los que, desde el sistema establecido, se impondrá fuerte resistencia.

Con motivo del Día Mundial de Medio Ambiente (5 junio), Estanislao de Simón Navarrete escribe: “Cicatrices de la erosión, tónica del paisaje. Parece que la Naturaleza está muerta. Indudablemente en esta zona de clima subdesértico no se puede instalar un bosque. El problema de Almería, del que depende su futuro, no es ya conservar la Naturaleza en su estado actual, que nos llevaría a una lenta regresión. Lo que se hace imprescindible es mejorar el medio para aprovechar los recursos naturales entre los que destacan la regulación de sus aguas y neutralizar la erosión. Hay zonas donde no podemos por ahora hablar de conservación, ya que antes hay que adecuar el medio y que vuelva la Naturaleza a su verdadero estado. Y cuando hayamos conseguido darle la necesaria cubierta vegetal que establezca el equilibrio entre sus componentes, podremos dedicarnos a conservarla”. Un pensamiento que entonces era realmente lo que fue, “predicar en el desierto”.

Por la singularidad del paisaje del Cabo de Gata camina ya un científico extranjero, afincado en la provincia. Se trata del físico atómico Wlodzimierz M. Stacmir (polaco nacionalizado inglés), que reside en Cala Higuera. Realiza investigaciones geológicas en la zona volcánica del Cabo de Gata. No se supo más. Oficialmente no hay constancia de las razones de estas investigaciones y su finalidad.

Lugares para la creación. Otro espacio para el pensamiento crítico encuentra cobijo en las diversas propuestas culturales que sobreviven camufladas en una realidad donde la cultura se mueve por el desconcierto y las contradicciones. Cultura en un desierto dominado por la Tertulia Indaliana, sometida a un lugar de encuentros, discursos, críticas y cotilleos, que poco a poco va perdiendo sitio, y que sobrevive por la personalidad del pintor Jesús de Perceval. José María Artero y Carlos Pérez-Siquier lanzan el último Anuario Español de la Fotografía, todavía con el eco de lo que fue la renovación del lenguaje de la fotografía en España desde la Agrupación Fotográfica Almeriense (Afal), en gran parte ignorada. El tiempo de la historia de la fotografía se encargaría, pocos años después, de reivindicar a Almería como eje de la imagen crítica de la fotografía ante la realidad. En este contexto, José María Artero presenta el proyecto editorial Cajal, que permitirá que haya un espacio almeriense para el libro sobre temas de la tierra.

1974 es un año de proyectos emergentes. Junto a la editorial Cajal, comparece también la Asociación Filarmónica de Almería, una isla que consolida un espacio propio para los amantes de la música clásica, algo que el régimen no considera peligroso. Nace en el Teleclub de Regiones, el grupo de teatro Axioma, con Carlos Góngora y Gloria Zapata. Es el germen de un espacio teatral propio, de las sensaciones, que décadas después alcanzará un protagonismo reconocido en toda España. Y siempre con una voz que busca ser revulsivo ante el espíritu joven que respalda esta iniciativa. El teatro es uno de los escenarios donde se refugia el pensamiento crítico. Se realiza en el Colegio Universitario la Semana de Teatro Independiente, con la compañía Els Comediants de principal revulsivo. Pero es en El Ejido donde está el germen de una escena teatral diferente para el futuro. Artífices de la iniciativa son el profesor de Literatura en el instituto, Juan Manuel Llerena, y el autor teatral Lauro Olmo con la escritora Pilar Enciso. Nace el Certamen de Teatro Aficionado. Lauro Olmo reivindica lo fantástico. Desde la imaginación de esa irrealidad sin territorio determinado se forja uno de los espacios críticos que convierte a la realidad cultural en territorio de ideas antagonistas del régimen desde las palabras y las imágenes en un escenario.

El premio nacional de Bellas Artes recae en un pintor almeriense, fuera de su tierra. Cristóbal Peregrín García (31 años), por su obra Papel, en Madrid. Lejos queda aquella Almería que abandona en su adolescencia. Ahora, desde su tierra lo reclaman para construir una realidad cultural por hacer. Richard Lester recorre Almería, una provincia donde el cine tiene su particular memoria de rodajes. El director general de Cinematografía, Rogelio Díez, anuncia las primeras gestiones para un festival de Cine, con propuestas: Cine del Oeste, Cine rodado en Almería o Cine del Mediterráneo. Hay algunas reuniones en la Delegación de Información y Turismo, pero el proyecto no pasa de la idea.
Con el afán de escapar hacia el exterior, de promocionar Almería, continúa el Premio de Novela Café Colón. Homenaje a F. K. de Miguel Sáinz resulta premiada. Ya no habrá más convocatorias. El sistema mantiene el Festival de la Canción, en verano, los festivales de España, donde a Joan Manuel Serrat la censura no le permite cantar ‘Elegía a Ramón Sitjé’. Y poco más.

El flamenco y la Peña El Taranto es otro territorio para el refugio. Por los Aljibes Árabes pasa el cante jondo de vieja gloria, con Pepe de la Matrona. Que los tiempos todavía no son distintos, explica que un número escaso de público asista al concierto de un joven Paco de Lucía el 27 de mayo en el Teatro Cervantes. El guitarrista, que tardaría 30 años para ser reconocido con el Premio Príncipe de Asturias, comenta entonces en Almería: “Es jondo todo lo que brota de la tradición flamenca, que es la primera cultura musical de Europa”.

El patrimonio se desmorona. La identidad arquitectónica de Almería se pierde, con voces críticas que claman en el desierto de las ideas. No faltan voces contra el desmadre urbanístico, tanto en la capital como en la provincia. El Casco Histórico está condenado a la extinción y en general se asiste a la contemplación impasible de su lenta agonía. Es el tiempo que anuncia el fin de la sequía. En el aire suena la canción de Pablo Guerrero: “Tiene que llover, tiene que llover a cántaros”. Días de lluvia para cambiar la faz del desierto. Y Almería, a la espera del milagro.
   
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