| |
|
|
|
INICIO > PROVINCIAS > > CRÓNICAS |
| |
1974 |
| |
Cristina Mellado |
| |
Sueños de libertad |
| |
Llegan vientos de esperanza y libertad del vecino país, Portugal. La “Revolución de los claveles” es como un soplo de aire fresco. Franco resiste en la enfermedad y aunque se olfatean cambios, todavía el aparato franquista es muy fuerte, sobre todo el policial. En Jaén, comunistas y socialistas intentan salir de las cuevas del olvido. Pero era un camino muy duro, muy difícil.
José “El Rubio”, comunista hasta los tuétanos, tenía el cuerpo medio paralizado. Él comentaba que era de las palizas que había recibido en comisarías y en la cárcel. “Caíamos como conejos, sobre todo a finales de los años sesenta”. El Partido Comunista no había conseguido recuperarse aún de la famosa “Caída de los 70”, cuando más de medio centenar de comunistas dieron con sus huesos en la cárcel. Las redadas fueron especialmente duras en Ándújar, Linares y Torredonjimeno. Pronto, Rosario y Cayetano, dos mitos en la reconstitución del PCE en Jaén, con otros jóvenes militantes, algunos llegados desde la orilla del PSOE, se convierten en predicadores de la palabra en las comarcas jiennenses para organizar células.
Los socialistas están sumidos en la duda. Desde el exterior, le llegan mensajes que huelen a alcanfor, a historia, a pasado. Dentro, en el interior. una nueva hornada de jóvenes socialistas se preparan para conquistar el poder. El “Grupo Madrid”, en el que está Juan Zarrías Jareño, hace llegar sus mensajes a Jaén. Históricos y renovadores se trabajan el futuro. Llega el octubre decisivo de Suresnes y en Jaén se mueven piezas. Desde Sevilla, donde estaba exiliado, Alfonso Fernández Torres influye de forma notoria en Jaén, lo mismo que su hijo Alfonso Fernández Malo. Muchos socialistas de viejo cuño están anclados en el pasado y no entienden que el futuro tendrá que escribirse de otra manera. El mismo Julián Jiménez Serrano tiene que abandonar la primera fila para dar paso a quienes deben rejuvenecer el socialismo. Juan Zarrías Jareño, Cándido Méndez Núñez, Rosamari Gamero, Alfonso Mora, Antonio Prieto y otros son los que de forma sistemática se preocupan de organizar una red de enlaces, contactos y pequeños grupos operativos en algunos pueblos de la provincia, especialmente en Linares y Torreperogil.
Pintadas revolucionarias. La acción de socialistas y comunistas y de los trabajadores, cada vez más organizados, es una labor sorda, casi callada porque el franquismo, aún muy fuerte, no permite ningún atisbo de libertad o democracia. Carlos Arias Navarro es el guardián de las esencias del régimen de Franco y los anuncios que hace de apertura no son creíbles.
Las tensiones sociales van creciendo. Jaén está en los últimos puestos de la renta por habitante y a falta de otros medios, las paredes de Jaén, los muros desconchados de las cortijadas y hasta los mojones de la carretera sirven para reivindicar pan, trabajo y libertad y en una provincia donde la caza es disfrute y deporte de caciques y terratenientes, muchos de ellos viviendo en Madrid. En bastantes cotos exclusivos aparecen pintadas mal escritas, de noche y con miedo. “Cotos para el pueblo”; otras, posiblemente escrita por cazadores furtivos. Dice así: “cotos para matar el hambre”. Esto sucede en una cortijada cerca de Mancha Real y que unos peones camineros mal taparon con cal.
Aún así, los cotos de caza alimentan, si bien precariamente, a algunas familias. En la estación de ferrocarril de Vilches, Juan Conejero regenta un hostal en donde descansan y se cuentan sus historias los extranjeros que vienen en temporada de caza. No pagan mucho, pero es una ayuda. Quince mil pesetas por la licencia para pegar tiros en un coto de caza y por la semana que dura su estancia. Buscan hombres del terreno que les acompañen para andar por trochas, levantar la perdiz o la liebre o estar al acecho. Les pagan unas cuantas pesetas, pero menos es nada. De esto sabe bastante Antonio Chamocho que nunca ha disparado un tiro, pero que de monterías sabe más que nadie: desde hace años las viene organizando para “personalidades ilustres” de dentro y fuera de España. Es su casi único trabajo en todo el año. Su familia vive de ello, como otros muchos, lo que no impide que en algunos cortijos enclavados en la Sierra Segura aparezcan pintadas de “Italianos, fuera”. Por lo visto, eran los que más venían a pegar tiros.
La falta de trabajo seguía siendo el detonante que aprovechaban los incipientes partidos y los sindicalistas de izquierdas enquistados en el sindicato vertical del Movimiento para aumentar su presión social, pero no siempre con buenos resultados, sobre todo porque apenas si habia tejido industrial ya que el 80% de la población se dedicaba a la agricultura en condiciones precarias, con empleo temporal. Jaén, recuerdan algunos viejos jornaleros del campo, era de las provincias donde se mantenía con mayor tradición el salir en las madrugadas a la plaza del pueblo para ser contratados. Juan Montoro tenía entonces 27 años, casado y con dos hijos. “Nos poníamos en la plaza, a la puerta de la taberna, esperando que llegara un encargado o un capataz para ofrecernos trabajo; Para matar el frío nos tomábamos uno o dos machaquitos que a veces ni podía pagarlos y te los apuntaban para que en la tarde, después de la faena, cuando pagaban, borraras la tiza del cantinero”.
Desde el Consejo Social de la Penibética, grupo de estudio que haría importantes aportaciones para conocer la realidad de las provincias andaluzas orientales, se da, una vez más, la voz de alerta sobre la precaria situación de la provincia jiennense y basándose en datos que colocan a Jaén a la cola del crecimiento nacional piden revisar a fondo el Plan Jaén.
Hay algunos problemas que no pueden esperar más, dicen en el informe, como es la creación de un servicio municipal de abastecimiento de agua, la viabilidad del pantano del Guarrizas (eternamente pendiente) y del ferrocarril Baeza-Albacete (que nunca llegará a funcionar), la activación de las obras de la carretera Bailén-Motril (que se terminarían veinte años más tarde) y la tramitación de puesta en regadío de 9.000 hectáreas en Arjona, Ibros y Torreblascopedro.
Al alcalde de Jaén, Antonio Herrera, parece preocuparle más dotar a la ciudad de zonas verdes, de esparcimiento y deportivas, olvidando que hay otras necesidades más perentorias, como la iluminación, el acerado incluso en calles céntricas, la erradicación del chabolismo, algo endémico en Jaén, la urbanización de barrios periféricos como “El Almendralejo” o la eliminación de granjas en el mismo Paseo de la Estación, porque, como escribía un ciudadano de la zona en el diario Jaén, “el cacareo y los malos olores hacen imposible dormir desde las 5 de la mañana, que es cuando le echan de comer a las gallinas”.
Antonio Herrera, sin embargo, tiene su propia manera de hacer política, populista él: “Allí donde la iniciativa privada frene su acción por entender preferente su interés particular en detrimento de la ciudad, allí estará la actuación municipal...”
Está claro que había un conflicto de intereses ante el proyecto de creación de nuevos barrios, centros de enseñanza, guarderías y la construcción de más de mil viviendas para un censo de 5.283 habitantes que malviven en cuevas, chabolas y casas declaradas en ruina. El alcalde, inasequible al desaliento tal cual era el talante de la época, llega a afirmar que “Jaén está en su mejor oportunidad para ser la ciudad ideal”.
Libertad con rostro humano. Los problemas sociales acucian a la sociedad jiennense hasta el punto de que el obispo Miguel Peinado, en una pastoral, denuncia la grave situación: “Sé bien que Jaén es una de las provincias de menor renta per cápita de España... no os amarguéis nunca . Trabajad. Luchad por la vida, por vuestro bien material y por el porvenir de vuestros hijos. Haced cuanto esté a vuestro alcance para la solución de los problemas comunes”.
Los obispos andaluces, en general, venían denunciando el terrible drama de los jornaleros andaluces, condenados en gran parte a la emigración o a vivir en el límite de la subsistencia. Pero son algunos curas los que se convierten en activos agitadores dentro de una sociedad civil nueva, ansiosa de libertad y de justicia. Esteban Ramírez Martínez es uno de ellos. Ronda los cuarenta años y es director de Cáritas. Con otros compañeros, como Pope Godoy en Granada, pone en marcha iniciativas sociales y culturales basadas en la libertad y la justicia. No se puede entender la sociedad jiennense de estos años sin el trabajo, la presencia y el tesón de Esteban Ramírez, no sólo facilitando y dando cobijo a quienes ya alimentan el cambio de la dictadura a la democracia, sino fomentando programas de desarrollo comunitario en la Sierra de Segura que nunca fueron bien vistos ni por el régimen ni por una parte de la iglesia jiennense. El cura Esteban Ramírez con su actitud, su compromiso y su trabajo se convierte en un revulsivo para una Iglesia demasiada acomodada y acostumbrada a llevar bajo palio, como escribe el periodista Antonio Ramos Espejo, a lo más selecto del régimen franquista. Ello le provocaría más de un problema y no pocos infundios.
Pero Esteban Ramírez no es de los que se asustan fácilmente y no sólo extiende estas iniciativas, sino que lucha por la dignidad de las mujeres y crea una organización denominada entonces “Maestras auxiliares sociales” que tendría una gran influencia en las zonas rurales. Muchas de estas mujeres, abiertas de pensamiento y de ideas, tendrían años mas tarde, en el 77, un papel muy activo en las campañas electorales de los partidos de izquierdas. Las acciones sociales que fueron surgiendo en torno a Cáritas, la HOAC y la JOC tuvieron en Jaén una gran importancia en el cambio político que estaba por llegar. Y, aunque parezca sorprendente, en una provincia maltratada por el abandono y la desesperanza, la presencia de la mujer en esta etapa predemocrática es bastante notoria.
Mujeres en el poder. Las “Maestras auxiliares sociales” que llevan el signo de la rebeldía en su propio origen, con una tremenda carga social, son pioneras en la sociedad civil jiennense que quiere salir de la tutela franquista. Más tarde, algunas de ellas tendrían una gran actividad política. Alrededor del Colegio Universitario y del Colegio de Doctores y Licenciados empiezan a surgir mujeres con gran inquietud. No es fácil para la mujer actuar en política a principios de los años setenta.
Pilar Palazón es concejal en el Ayuntamiento de Jaén. Es una mujer muy popular, arriesgada en sus planteamientos y en sus críticas, con una vocación política y democrática muy profunda. Es una mujer incómoda por sus declaraciones, por su capacidad de liderar acciones reivindicativas y porque, desde una procedencia tradicional de chica bien, ha asumido planteamientos de izquierdas y, lo que más irrita, un profundo convencimiento de Andalucía como nación que ha hecho de la bandera “blanquiverde” su razón de ser en política. Más tarde iría en las listas del 77 por Unidad Socialista, la coalición que formaron el PSA de Alejandro Rojas Marcos y el PSP de Tierno Galván.
Según las estadísticas, Jaén es la provincia española con más mujeres en cargos políticos, algo sorprendente. Tras las elecciones municipales del 72, la presencia de la mujer en los ayuntamientos es considerable: 47 desempeñan algún cargo municipal y dos de ellas se hacen con la vara de la alcaldía, Emilia Higueras Navarrete en Cazorla , que luego se integraría en la UCD en 1979 e Isabel María Chamorro, alcaldesa de Bélmez de la Moraleda, pueblo que tiene una incipiente industria textil pero que es famoso en toda España porque en la casa de la familia Pereira aparecían unas caras en el suelo, se oían voces humanas como de ultratumba y ruidos sospechosos. Como suele suceder en estos casos, había opiniones para todos los gustos. Desde quienes aseguraban que todo era un fraude (José Luis Jordán Peña) a quienes hablaban de fenómenos parapsicológicos reales (Germán de Argumosa y el alemán Hans Bander).
“La prima Rosario”. Hay caldo de cultivo para la acción de los partidos de izquierdas. El procurador en Cortes por Jaén, Miguel Sánchez Cañete, no tiene reparo en afirmar los graves problemas que aquejan a la provincia, echando la culpa al olvido y a “la poca atención que se viene prestando a la red viaria”. En el periódico del Movimiento el diario Jaén, con la firma de “Flavio” se denuncia que la provincia jiennense tiene un futuro muy negro, con una población en regresión por la emigración, y por el envejecimiento de la población activa, de la que cerca del 50% depende de la agricultura y una renta por cabeza de 64.507 pesetas, cuando la media nacional es de 99.271 pesetas. Se pregunta el articulista si Jaén entrará o no en el IV Plan de Desarrollo y aunque participe del mismo, ¿qué hará la gente de Jaén?
Llegaron ayudas, se entró en el Plan de Desarrollo, pero los males endémicos denunciados desde el mismo Consejo Nacional de Trabajadores, y desde la Cámara Sindical Agraria siguen pendientes. Y por si fueran pocos los problemas una tremenda sequía provoca enormes pérdidas en la agricultura y ganadería, evaluadas por los afectados en más de mil millones de pesetas. Y encima se disparan los precios.
Hay quien, sin embargo, no se desalienta y sigue viendo de color el futuro de Jaén. Desde que Arias Navarro jurara su cargo como presidente del Gobierno se quiere dar la sensación de que algo está cambiando desde las mismas entrañas del régimen franquista. Cambiar para que no cambie nada. El ministro “sonrisa”, José Solís, con las orejas levantadas porque el futuro no lo van a poder marcar ellos afirma rotundo “que no hay necesidad de ir a los partidos políticos. Yo prefiero el entendimiento, la unidad y la hermandad que creo que es nuestra conquista”.
El historiador Ferrando Badía lo ve de otra manera: “El régimen autoritario-paternalista español intenta una doble salida: desde arriba (a nivel de la cúspide del poder), mediante la fórmula monárquica; y desde abajo, el ángulo de los gobernados, con los intentos frustados de nuevos cauces de participación política (asociacionismo político)”.
Pero en la calle, entre los obreros y los políticos que se mueven en la clandestinidad, las organizaciones de izquierdas disfrazadas y los intelectuales (Jaén sufriría una enorme sangría), el ambiente que se respira es otro. Se multiplican las huelgas en los centros de trabajo, cada vez es más notoria la presencia de sindicalistas de izquierdas en las propias entrañas del sindicato vertical, crecen las protestas y hasta Jaén llega la radicalización de la universidad española, dejando sentir sus efectos en el Colegio Universitario y en las organizaciones colegiadas, sobre todo en la de doctores y licenciados.
Como en el resto de España cuando se acerca el 1 de mayo, primer pulso que la izquierda le quiere plantear de forma directa al Gobierno de Carlos Arias Navarro, se suceden las detenciones, los arrestos en domicilio, la agitación en las calles, con un despliegue de propaganda tremendo. Una parte de la Iglesia se suma esta intensa actividad, con curas obreros en Madrid, en el Pozo del Tío Raimundo, y en Andalucía con Pope Godoy, Diego Cañamero, Casasola, Quitián, Esteban Ramírez. Esta parte de la Iglesia, desde el “Caso Añoveros” mantiene cierta tirantez con el Gobierno. Está claro que muchos obispos y muchísimos más sacerdotes piden a las claras un cambio a través de homilías o cartas pastorales, algunas de las cuales son calificadas por el ministerio de Información y Turismo, del que es ministro el jiennense León Herrera, “como un gravísimo ataque a la unidad nacional”.
Cualquier movimiento que busque la libertad y la democracia parecía estar condenado al fracaso. El propio periódico “Jaén” en un editorial llama la atención del riesgo que se corre de fracturar la unidad de España. Llega más lejos el gobernador civil de Jaén, Pascual Calderón Ostos que hace profesión de fe falangista cuando muchos de sus compañeros de viaje ya están preparándose otras orillas. Pero Calderón Ostos lo tiene claro: “El Movimiento ha hecho suyas las normas de la Falange. España es una democracia orgánica”. Lo cierto es que la realidad política va por otro lado. En abril, tras pasar cuatro años en la cárcel, salen en libertad Rosario Ramírez, “la prima Rosario” y su compañero Cayetano Rodríguez, comunistas de toda la vida. Junto con Manuel Anguita Peragón, director del colegio Santo Domingo Savio y Manuel Molinos, profesor universitario, forman el grupo sobre el que nucleará el resurgir del PCE en Jaén, que arraiga con fuerza en Úbeda, Andújar y Torredon-jimeno. Editan el periódico clandestino La Voz de Jaén donde se publica artículos proporcionados por Alfredo Espantaleón y mucha doctrina política que habían adquirido en la República Democrática Alemana (RDA). Rosario y Cayetano se trasladan desde Espeluy a Jaén capital porque es aquí donde pueden realizar una mayor actividad, organizar reuniones del partido y buscar nuevos militantes para la causa. Rosario destaca pronto por su gran actividad en el Colegio Universitario donde se mueve con enorme eficacia. Una serie de profesores y alumnos se deciden a entrar en el PCE, entre ellos Felipe Alcaraz, Paco Pérez, Arturo Ruiz, Pedro Galera, Javier Aguirre, Manuel Molinos, Pilar García.
Cuentan, incluso, con la ayuda de profesionales como el abogado Manuel Flores de Lemus que, sin estar afiliado al partido, colabora estrechamente con los comunistas. A este grupo muy activo se van sumando los “históricos” que permanecen en estado de letargo, afiliados de las comisiones obreras y muchos miembros de la HOAC, la JOC, la FECUM y la JEC, movimientos cristianos de base que alcanzaron un desarrollo e influencia espectacular en la lucha contra el franquismo. Según publicó Francisco Cobo Romero en la revista Al Sur, “la HOAC y la JOC sirvieron de plataforma de lanzamiento de numerosos sindicalistas que posteriormente pasarían a integrarse en las filas de CC OO, UGT y el PCE. Los escasos centros industriales de la provincia de Jaén limitaron la existencia de estos movimientos cristianos de base a algunas localidades y núcleos de población importantes, además de Jaén capital, a Linares y Andújar y, en menor medida, a Torredonjimeno, Torredelcampo y Mancha Real”. Y así fue creciendo el PCE: con unas campañas boca a boca, y pese a los escasos medios –una vespa era el vehículo del partido para desplazarse por la provincia– pronto fueron fuertes en muchas comarcas. A ello ayudaría también el trasvase de socialistas al PCE. Los primeros estaban en abierta confrontación después del XXVI Congreso Federal celebrado en Suresnes y donde saldría elegido secretario general, el joven sevillano Felipe Gon-zález. En aquellos momentos, el PCE mantenía una posición muy radical, partidaria del enfrentamiento y ruptura con el pasado, mientras que el PSOE buscaba la vía reformista. Esto hizo que los comunistas lanzaran una feroz campaña contra los socialistas acusándoles de connivencia con la burguesía y el poder económico. |
| |
|
|
|
|