Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
18 de marzo de 2026
 

 
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  1974
  Juan Teba
  Caza y captura de los desafectos
  Si el alcalde de Sevilla, el doctor Juan Fernández-García del Busto, presume de su amistad con Carrero Blanco, el gobernador civil Alberto Leyva Rey se dedica con pasión a la caza y captura del rojerío. Franco empieza con sus dolores flebíticos y para conspiración judeo-masónica, la que le tiene preparada la Junta Democrática, aunque todavía dice Girón de Velasco, que “volveremos a tirarnos al monte”, sin pensar que la era democrática había empezado ya en la vecina Portugal de la revolución de los claveles.

El espíritu del 12 de Febrero.
Pocos aspectos relevantes de la vida sevillana quedan para la posteridad de aquel mes de enero, tras vivir la ciudad una de las fiestas navideñas más tristes de los últimos tiempos al decidir el Ayuntamiento no instalar el tradicional alumbrado de estas fiestas debido a la crisis energética que padece Europa por el conflicto armado entre árabes e israelíes en el Cercano Oriente. Pero a nivel regional existe una profunda inquietud entre los pescadores andaluces al determinar el tratado hispano-marroquí de pesca que sólo son 200 embarcaciones españolas las facultadas para faenar en las aguas jurisdiccionales de Marruecos. En pesca, al menos, cualquier tiempo pasado fue mejor.

Y mientras el presidente de Estados Unidos, Richard M. Nixon, conoce el principio de su final político al ser citado ante un tribunal por el caso Watergate, del penúltimo Consejo de Ministros de este mes surge una buena noticia para Sevilla. La ciudad recibe 1.243 millones de pesetas para la construcción de 3.000 viviendas subvencionadas en el Polígono Sur. Por cierto, en este año tiene que haber comenzado a funcionar la primera línea del Metropolitano (Metro), según el proyecto realizado a mediados de los años sesenta. La constitución y funcionamiento de Emasesa es afortunadamente más rápida: se constituye en el mes de febrero, exactamente el día 7, cinco días antes de que el presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, hiele la sangre en las venas de la España inmovilista al anunciar en las Cortes (la Cámara legislativa del Régimen) una nueva etapa política con vía expedita a las asociaciones políticas. La temeridad del presidente Arias se conoce como “El Espíritu del doce de Febrero”. Y da mucho juego en la prensa de la época y entre los reformistas del Régimen. Es un intento más o menos voluntarista, por pensar en positivo aún a riesgo de parecer ingenuo, que acaba naturalmente en el fracaso más absoluto.

En el affaire de monseñor Añoveros, obispo de Bilbao, nadie es, sin embargo, de ingenuo. A finales de aquel mes, se lee en las iglesias bilbaínas una homilía de monseñor en la que se analiza la situación de la Iglesia y el pueblo vasco desde una perspectiva nada complaciente con el Régimen. Y se organiza la mundial. Presionado hasta la asfixia por el establishment franquista y sus órganos de opinión, monseñor Añoveros afirma que no abandonaría su diócesis sin orden del Papa, una actitud que es respaldada públicamente por los obispos andaluces, a la que suma igualmente la Comisión Permanente del Episcopado Español. Es la primera disidencia frontal y pública entre el Episcopado español y el Régimen del general Franco desde la finalización de la guerra civil.

Un individuo embadurna de rojo en Nueva York el Guernica de Pablo Picasso, y tres días después el Consejo de Europa da a conocer una resolución contra España por la ejecución del anarquista Puig Antich y por el comportamiento del Gobierno en el caso Añoveros. Un mes que se cierra con el nombramiento de Alberto Leyva Rey como gobernador civil de Sevilla, en sustitución de Víctor Hellín, quien a su vez ha sustituido en el cargo, meses antes, a Ramón Muñoz González y Bernardo de Quirós, una criatura singular que muestra el mismo entusiasmo exhibiendo apellidos de su árbol genealógico que cortejando señoras (ajenas) en banquetes y ceremoniales oficiosos. Hasta tal punto es el fervor del señor gobernador por las damas que los servicios de protocolo del Gobierno Civil se las ven y desean para encontrar damas de la situación franquista dispuestas a sentarse junto al encendido gobernador en los ágapes y condumios que exaltan fechas y acontecimientos patrios.

Impasible. Pero lo del nuevo gobernador Alberto Leyva es peor, posiblemente, pues con el mismo entusiasmo que Bernardo de Quirós pero, eso sí, enmascarado tal fervor bajo una apariencia hierática, el señor gobernador se dedica a lo largo de los dos años de su estancia sevillana a la caza y captura de rojos, desafectos al Régimen y críticos a la causa franquista, sin distinción de sexos, estado civil, edad y profesión.

En el mes de abril, Sevilla está centrada en lo suyo: la Semana Santa y la Feria de Abril, y todo lo que sucede en el exterior, como la condena del industrial Vila Reyes por el escándalo Matesa o la muerte del presidente francés Georges Pompidou, le resulta lejano. No tanto, sin embargo, el inicio, el 24 de Abril de la llamada Revolución de los Claveles en la vecina Portugal, y no son pocos los sevillanos desafectos al Régimen que en los primeros días de la asonada incruenta se desplazan a Lisboa persiguiendo el aroma de la libertad.

Tirarse al monte. Persiguiendo el aroma de la libertad, pero las cosas están claras por aquí con respecto a las remotas posibilidades de cambio político. Y de ello se encarga el falangista histórico y ex ministro de Trabajo José Antonio Girón de Velasco, conocido con el sobrenombre de el León de Fuengirola, quien afirma que “en España pasaron muchas cosas en el pasado y pasarán más aún en el futuro inmediato, si algunos se empeñan”. Y tras la bizarra afirmación de “volveremos a tirarnos al monte, si es necesario”, el incombustible ex ministro franquista arremete con saña descalificadota contra el aludido “Espíritu del 12 de Febrero”. Sin embargo, un mes después el Consejo Nacional del Movimiento es designado para redactar el estatuto jurídico de las asociaciones políticas. Pero ya el proyecto está amortajado y no creen en él ni los propios órganos propagandísticos del Movimiento. Este año, el aumento de la criminalidad en Sevilla es superior al del año anterior en un 20%, mientras se generaliza el consumo de drogas y aumenta el alcoholismo femenino. Pero en la prensa local de la época las referencias a tales problemas son mínimos y superficiales.

El alcalde de la ciudad, el doctor en Medicina Juan Fernández Rodríguez-García del Busto, un caballero que se coloca los cuatros apellidos en todos sus documentos oficiales, se supone que por complejas razones de identidad, se trae de Madrid, tras las correspondientes gestiones por los despachos oficiales, la considerable suma de 1.200 millones de pesetas para invertirlas en diversas obras públicas. El doctor Fernández es un asiduo del almirante Carrero Blanco en sus visitas a Sevilla, quien se convierte en su principal valedor para alcanzar el sillón municipal. Con todo, el doctor Fernández pasa a la historia local por fundar el Trofeo Ciudad de Sevilla que disputan cada verano los dos primeros equipos sevillanos, Betis y Sevilla, junto con dos extranjeros. Y la piedra filosofal que siempre esgrime el alcalde y médico para justificar el trofeo que, por cierto, goza en sus primeros años de un éxito sorprendente, hasta convertirse en el trofeo veraniego que mayor número de espectadores registra cada edición, es antológica. Fernández dixit: “Ya que la ciudad no tiene playa, que los sevillanos que no pueden veranear gocen de un torneo que palie esa carencia”.

El mes de mayo finaliza con la confirmación de la explotación integral de las piritas de Aznalcóllar, lo que tan sólo en su primera fase, según los periódicos de la época, supone una inversión de 8.000 millones de pesetas. Aznalcóllar, ayer y hoy, y, por medio, Boliden, el corredor verde a lo largo del cauce del río contaminado por la ruptura de la presa y el drama humano de cientos de trabajadores abocados a una jubilación anticipada no siempre deseada por todos los afectados.

La Junta Democrática.
La fuerza y dimensión de los hechos políticos acaecidos en el mes de julio de este año oscurece por completo la actualidad sevillana. Por ejemplo, el día 9 de este mes el general Franco es ingresado aquejado de una flebitis en la clínica de la Seguridad Social que lleva su nombre, y 24 horas después reunión en Madrid entre el presidente Arias Navarro y el doctor Kissinger, jefe de la diplomacia norteamericana, de donde sale la Declaración de Principios entre España y Estados Unidos. A los nueve días de su internamiento, Franco reanuda desde la clínica el trabajo notablemente recuperado; sin embargo, 24 horas después el príncipe Juan Carlos asume las funciones de jefe del Estado. El 29 de julio se constituye en la capital francesa la Junta Democrática de España, cuyo documento fundacional lleva la firma de Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista de España. Entre otras fuerzas firmantes aparece el Partido Socialista de Andalucía de Alejandro Rojas Marcos y Luis Uruñuela. Un día después, el general Franco es dado de alta y regresa a El Pardo tras su internamiento.

El mes de agosto es de un quietismo expectante y muy pocos dudan de que el final de la vida del jefe del Estado se aproxima. El habitual Consejo de Ministros se celebra el 10 de agosto bajo la presidencia del Príncipe Juan Carlos, mientras en Sevilla, un mes después, se presenta el proyecto del reforzamiento de la estructura del puente de Isabel II, que une la ciudad con el arrabal histórico de Triana. Y una noticia que es recibida con júbilo por los sevillistas. El club blanco anuncia que en un plazo de diez meses se culminaría por fin el inacabado estadio Ramón Sánchez Pizjuán. Pese al anuncio, el magnifico coliseo sevillista no queda totalmente finalizado hasta la celebración de los Mundiales de Fútbol en nuestro país en el verano de 1982.

El 29 de octubre se inicia en la localidad francesa de Suresnes el XIII Congreso Federal del PSOE en el que se produce la ruptura entre el sector histórico del partido, en el que se encuentra la totalidad de los dirigentes que conocieron la guerra civil española y la mayoría de los socialistas supervivientes que sufrieron durante años las represalias del bando vencedor en la contienda y el sector renovado en el que figuran los jóvenes socialistas y la mayoría nacidos después de la contienda, logrando este último grupo el control del partido bajo el liderazgo de Felipe González y otros jóvenes socialistas, sevillanos y vascos, fundamentalmente.

La creciente popularidad que alcanza Felipe González en pocos meses en la sociedad española a partir de su proclamación como secretario general del PSOE, ilustra sobre la creciente debilidad del Régimen por estas fechas y llega el momento de silenciar noticias y realidades contrarias a sus intereses. Especialmente por la pérdida de temor y recelo de la población, lo que conlleva, como primer exponente de tal pérdida, a una generalización de las reivindicaciones laborales y ciudadanas y a las primeras movilizaciones callejeras en demanda de derechos democráticos y cívicos.

El Gobierno de Arias Navarro intenta neutralizar la generalización de las reivindicaciones democráticas y tras aceptar de forma definitiva, pero irreversiblemente tarde, las asociaciones políticas, da a conocer los requisitos que deben observar tales asociaciones: Estar en el seno del Movimiento; contar con un mínimo de 25.000 afiliados, mayores de 18 años y acreditados, al menos, en 15 provincias. Las asociaciones podrían ser suspendidas por el Gobierno y por el Consejo Nacional.

Incapacidad. Se evidencia, sin dudas, con tales normas y requisitos la incapacidad de aquel gobierno del Régimen por entender y aceptar mínimamente la esencia y las dimensiones de la vida democrática. Una incapacidad que sepulta los últimos meses del régimen franquista en el mayor de los patetismos. En aquella España que se apresta a celebrar las fiestas navideñas es prácticamente imposible dudar sobre la inminencia de una nueva etapa de la historia española.

El campo andaluz vive una gravísima sequía que lleva al Gobierno a tomar medidas económicas a favor de la ganadería. Al mismo tiempo, el mundo estudiantil de Sevilla protesta con sentadas y asambleas la falta de participación en los órganos de gobierno, concretamente en la facultad de Biológicas, lo que provoca el cierre de la facultad. Sin embargo, y pese a que el Régimen se encuentra absolutamente desbordado en aquellos días finales de 1974 por las demandas democráticas de una evidente mayoría social, no ofrece ningún indicio de cambio. El 13 de diciembre el periodista de El Correo de Andalucía Juan Holgado Mejías es procesado por haber publicado en el citado periódico una entrevista con el flamante secretario general del partido socialista, el abogado laboralista sevillano, Felipe González. Según las consideraciones del auto de procesamiento, el entrevistado se expresa como miembro del PSOE, un partido clandestino, sobre la actualidad política y la falta de libertad de expresión. En el mismo auto se decreta la libertad bajo fianza del periodista procesado y se fija el importe de la fianza en 30.000 pesetas como garantía de posibles responsabilidades.

Bestia negra. El Correo de Andalucía se ha convertido desde la llegada del cura Javierre en la auténtica bestia negra del Régimen, línea de actuación que sigue posteriormente su sucesor, Federico Villagrán, hasta el punto de que el diario decano de la ciudad es repasado en su edición de cada mañana de forma detenida por los censores del Régimen, ubicados en la Delegación Provincial del Ministerio de Información y Turismo. Pero, a veces, al parecer, el trabajo se le amontona a los censores y llega a darse por aquellos días la ridícula circunstancia de que la autoridad decreta el secuestro del crítico periódico once días después de la publicación de la edición secuestrada; es decir, el 8 de enero se decreta el secuestro de la edición del 28 de diciembre anterior en la que aparecen unas informaciones sobre el príncipe Juan Carlos que los censores estimaron que no son del agrado del general y su Gobierno. Así, pues, ante los hechos consumados, sólo se pueden secuestrar aquel 8 de enero los ejemplares que dejan de venderse el 28 de diciembre.

Y así, entre el temor y la esperanza, la mayoría de los ciudadanos sevillanos enfilan la Nochevieja de 1974. España es ya, tras la “Revolución de los Claveles”, la única dictadura superviviente en la Europa occidental. Un cruel y esperpéntico anacronismo en un país que simplemente aspira a ser uno más de su entorno geográfico y cultural.
   
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