Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
18 de marzo de 2026
 

 
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  1975
  Cristina Mellado
  La muerte
  Después de una larguísima agonía, a las cuatro y cuarto de la madrugada del 20 N muere el General Francisco Franco. Suenan las campanas funerarias y se abren las puertas a la esperanza. El “bunker” no está dispuesto a perder el poder. La transición democrática está en marcha pero nadie se atreve a intuir cuál será el final.

Después de una larguísima agonía, a las cuatro y cuarto de la madrugada del 20-N muere el General Francisco Franco. Suenan las campanas funerarias y se abren las puertas a la esperanza. El “bunker” no está dispuesto a perder el poder. La transición democrática está en marcha pero nadie se atreve a intuir cuál será el final.

Jaén comienza el año con las manillas del reloj puestas en la hora del cambio. Se sabe que es difícil que Franco supere los 82 años. No habrá medicina capaz de alargar su vida. La oposición se prepara y también los sectores más reaccionarios. El “bunker” no quiere perder la batalla. García Carrés, José Antonio Girón de Velasco, Blas Piñar y otros fascistas presionan al Gobierno de Arias Navarro. No en vano, este año es uno de los más sangrientos, con numerosos atentados de ETA y del Frente Revolucionario de Acción Popular (FRAP).

La oposición no termina de aunar fuerzas. Los recelos de comunistas y socialistas son históricos. Los mismos que se han venido detectando en la provincia de Jaén con posiciones casi irreconciliables, en especial en el Colegio Universitario. En la historia queda constancia del trasvase de socialistas a las filas comunistas en Jaén, en la capital y en algunos pueblos. A la Junta Democrática nacida el año anterior en París, con el partido comunista como fuerza mayoritaria,  se une la Plataforma de Convergencia Democrática en cuyo origen está el partido socialista. Felipe González que ya dejó de ser “Isidoro”, y ha abandonado su residencia sevillana, se instala en Madrid para participar de forma activa en el cambio.

Como es de esperar las tensiones entre las fuerzas de izquierdas se trasladan a la provincia de Jaén. En el Colegio Universitario se reabren las controversias entre rupturistas y reformistas. Pero también sucede entre las filas del régimen. Muchos azules se colocan la camisa blanca y cuando se trata de juramentarse en aras al Movimiento miran hacia otra parte. Lo que sucede en Jaén es una traslación de la lucha entre los aperturistas y los atados por el franquismo, el llamado “búnker”. En el seno del propio gobierno de Arias Navarro se abren unas sospechosas fisuras que tienen  repercusión en Jaén. Hay quien a marchas forzadas se despoja de la camisa azul y se olvida del “Cara al sol”. El malagueño Utrera Molina abandona el Gobierno y la línea más dura del Movimiento busca fórmulas para perpetuarse en el poder.

Dentro de las filas franquistas y entre algunos empresarios no atados por el pasado se habla claramente de mirar al futuro. Otros, por el contrario, como Domingo Solís se aferran a un pasado para querer cambiarlo desde dentro, apoyando la reforma política de Arias Navarro.  Algo similar pretendía uno de los hombres claves en la transición de Jaén, el abogado Antonio Trujillo García,  que terminaría militando en Alianza Popular.

Farolillo rojo.
Desde principio de año están encendidas las luces rojas de El Pardo. Nadie sabe cuánto durará Franco. El brazo de Santa Teresa, como escribiría José Oneto en Cambio 16, no da para más. Los tímidos intentos de apertura han fracasado y salvo algunos grupos, la mayoría  de ellos ligados al régimen, no se sienten atraídos por el asociacionismo propuesto por el Gobierno de Arias.

En el  tablero de ajedrez que es España se juegan muchas y distintas partidas. La de Jaén es muy simple, pero al mismo tiempo muy dolorosa: cuarta provincia española en paro y primera en emigración. El jiennense León Herrera Esteban, ministro de Información y Turismo, en una visita al Ayuntamiento de la capital y refiriéndose al futuro del IV Plan de Desarrollo afirma: “La política es el arte de lo imposible, pero partiendo de lo posible para conseguir lo necesario”. Los periodistas allí presentes y la propia corporación municipal jiennense abren los ojos como platos al oír este juego de palabras seguido de una retahíla de promesas que no iban a cumplirse.

Es tal el desencanto existente entre la población jiennense que la tormenta política que se cierne sobre el país sólo les importa a quienes viven de forma muy intensa los cambios que ya se intuyen en el horizonte. A los ciudadanos de Jaén les preocupa más el día a día, la dura realidad de una sociedad sin muchas esperanzas porque sigue estando a la cola del paro y es el farolillo rojo en emigración; en este año, según las estadísticas que maneja Cáritas, más de 11.000 jienenses tomaban el tren de la esperanza pero con la mirada baja, los hombros encogidos, el miedo en el alma y cuatro ropas mal dobladas en la maleta de cartón.

Por eso, cuando José Solís, que ha vuelto al Gobierno, pide calma y confianza  en el futuro, jornaleros de Mancha Real y trabajadores del metal en Linares protestan de forma airada porque, como dice una pintada en un muro de Santana “al pueblo se nos termina la paciencia”. Los altercados en los días previos al 1 de mayo son muy fuertes, con detenciones de todos los colores. Jaén no es pobre; está empobrecida. La tienen abandonada los propietarios de grandes latifundios que, como se ha dicho, viven la mayor parte del tiempo en Madrid. Las tensiones son muy fuertes hasta el punto de que en una reunión con el gobernador civil, Martínez-Cañavate con el Plan de Desarrollo como objeto de estudio y debate, un sindicalista “vertical”,  que en realidad pertenecía al partido comunista, pregunta a voz en cuello dónde estaban los miles de millones que se habían anunciado a bombo y platillo. Se tiene la certeza de que los intermediarios financieros hacen negocio con el dinero que llega de Madrid. Y todo ello, en un año en el que el olivar ha dado una cosecha de hambre.

Hacer política, en estas condiciones, era más que difícil. Políticamente se estaba saliendo del largo túnel de la dictadura. La oposición tiene apoyos cada vez más sólidos y fuertes. Se suman intelectuales, universitarios, profesores, sindicalistas, y hasta en el seno del Ejército se abre un resquicio a la democracia con la Unión Militar Democrática (UMD); pero sería la Iglesia, en gran parte, la que daría un gigantesco paso para sumarse a la lucha por la libertad y la democracia. En Jaén, a falta de una Universidad, sería la iglesia la que tendría un papel protagonista, recordando la figura del cura Esteban Ramírez y del jesuita Pope Godoy. Una parte de la Iglesia abre sus puertas a la oposición, sobre todo cuando en los coletazos del régimen franquista, se extienden las manifestaciones por los represaliados en el  ya mítico sumario “1.001”, por el que están condenados tres andaluces, Francisco Acosta, Fernando Soto y Eduardo Saborido.

Libertad con cuentagotas. Avanzar en la libertad es un esfuerzo que en muchas ocasiones se paga con  la cárcel. Para eso estaba el tristemente famoso magistrado del Tribunal de Orden Público, Rafael Gómez Chaparro. Nadie se libra: periodistas, artistas, militantes de partidos de izquierdas, intelectuales, curas... En Jaén caen en una redada un grupo de comunistas y algún militante de la Joven Guardia Roja  Era septiembre y Franco se niega a perdonar la vida a tres militantes del Frente Revolucionario de Acción Popular (FRAP) y a dos de ETA, todos ellos condenados por el asesinato de miembros de las fuerzas de orden público.

Y es que este año, el FRAP hace su puesta de largo asesinando a policías en Madrid, y ETA en el País Vasco y en otras zonas del país. La oleada terrorista desencadena una lista de muertes de la que no había precedente desde los tiempos de la guerra civil. Comienza la desarticulación de grupos y muchos de estos militantes son llevados a consejos de guerra. Once inculpados y once condenas de muerte. Franco indulta a seis y los otros cinco son ejecutados el 27 de septiembre en Madrid, Barcelona y Burgos. La reacción europea, incluido el Vaticano, es violentísima, con manifestaciones y protestas. Nunca el régimen franquista había conocido semejante ola de repulsa, dentro y fuera de España.

Pero pronto la maquinaria del Movimiento y del Gobierno de Arias Navarro se pone en marcha y en todas las ciudades, incluida Jaén, se montan unas manifestaciones de apoyo al general Franco quien, por última vez, se asomaría al balcón en la Plaza de Oriente de Madrid para, con voz de muerto en vida, volver a culpar a la conspiración judeomasónica y a los comunistas de cuanto pasa en España. Y encima, los servicios secretos españoles detectan movimientos extraños en Marruecos, los que darían lugar a la “Marcha Verde”, con Franco postrado en el lecho de la muerte. Franco nunca hubiera podido pensar que Hassan II le iba a hacer esta jugarreta al final de sus días. Muerto Franco, hay una cierta perplejidad en la oposición. Nunca se había visto semejantes colas para despedir al dictador. O a lo mejor era, como dijo Santiago Carrillo, porque muchos de ellos querían comprobar con certeza  que el dictador había muerto de verdad. Y si en la izquierda hay una incertidumbre que hace mella en el ánimo de muchos luchadores por la libertad, en el seno del propio régimen hay una especie de desorientación porque en la escena política no aparece nadie capaz de asumir y liderar el franquismo. Carlos Arias Navarro no tiene respeto ni dentro de su propio Gobierno y las miradas se centran en Fraga, Areilza o Silva.

Se retiran los crespones negros y en Jaén parece como si nada hubiera sucedido, porque la represión sigue latente con la desarticulación del partido comunista en Jaén capital, mientras que en la provincia se padece una de las sequías más duras de los últimos años. Y cómo estaría la situación que hasta las amas de casa jiennenses se rebelan porque Jaén capital está entre las más caras de España en alimentación. Menos mal que toca la lotería, con 15 millones de pesetas muy repartidos.

Lo cierto es que después de la muerte del general Franco, los días transcurren en una espera tensa, llena de expectación para la mayoría de los españoles, mientras que no cesa el terrorismo, las manifestaciones, las detenciones, las multas, la utilización del Tribunal de Orden Público y los tumultos  carcelarios.
 
Aires de libertad. Juan Carlos I  jura como rey de los españoles y en el gobierno hay un ministro que tiene ya mirada de futuro: Adolfo Suárez.  Cuando el año está a punto de terminar se anuncian algunas reformas. Es una manera de avanzar, pero muy lentamente. Con Arias Navarro de presidente pocos creen que vayan a cambiar las cosas. Juan Carlos I se desespera porque no encuentra la manera de desprenderse de él, aunque ya a su alrededor haya quien esté jugando cartas para el mañana.

En Jaén, la derecha franquista, quienes han estado toda su vida pegados al Movimiento, inician operaciones de desmarque; otean el horizonte y buscan cobijo en lo que parece prometer un futuro no muy lejano. Y así toman fuerza asociaciones-partidos como la Unión del Pueblo Español (UNPE) y sobre todo ANEPA que en poco tiempo consigue miles de asociados. En las paredes se escribe la palabra “amnistía”; es la llamada desde las fuerzas de la izquierda. Lo recuerda Felipe Alcaraz, “si se quería avanzar y buscar salidas, lo primero era la libertad, la amnistía para miles de presos políticos y de sindicalistas; no es necesario recordar que la cárcel de Jaén era una de las más duras de España y en la que había más presos políticos y militantes de ETA”.

Uno de esos “ilustres” presos es el sindicalista Eduardo Saborido, condenado en el proceso “1001” y militante del Partido Comunista de España (PCE). Saborido tiene en la memoria la dureza y el frío de una cárcel en la que parecía que Franco no había muerto. Pero los tiempos estaban cambiando y cuando se produce el indulto de muchos presos políticos, uno de ellos es Eduardo Saborido.  Es por la mañana cuando  le comunican al líder sindical que pronto va a salir; que hay amnistía. Los rumores de días anteriores se hacen realidad. Pero Saborido no las tiene todas consigo. Tantos años de miedo, de mentiras, de opresión, de cárcel y multas, habían dejado su cuerpo y su mente sumidos en la duda. Sólo sabe que es verdad cuando a su espalda se cierra el portón de hierro.
“Sentí un golpe fuerte, seco, duro y el cerrar de cerrojos y llaves. Yo estaba al otro lado, delante de la maciza puerta de hierro y en libertad. No me lo creía. Creo recordar que tuve una sensación de que aquel golpe al cerrarse las puertas me hacía libre. Ni miré para atrás y eché a andar por el entonces denominado Paseo del Generalísimo sintiéndome libre; cosas de la vida”, recuerda Eduardo Saborido.

Esta sensación es la que tienen otras muchas personas de izquierdas; pero subsisten dudas porque aunque en diciembre se ha  puesto en libertad a 3.537 condenados por subversivos, quedan aún muchos presos políticos dentro y los presos comunes, al hilo de la parcial amnistía decretada, quieren beneficiarse de indultos. En Jaén, sin la fuerza de lo sucedido en Carabanchel o en la cárcel de Málaga, también hay graves motines. Dos partidos se ponen, cuando el año termina, mano a la obra con una intensidad desconocida. Tanto comunistas como socialistas quieren el control de los centros universitarios, de los centros de trabajo, en fábricas e industrias. Buscan intelectuales y quieren sumar a su causa a artistas famosos. Pero si esto sucede mayormente en ciudades muy politizadas, en Jaén se sestea como si nada o casi nada estuviera pasando en España. A Emilio Arroyo, profesor que llega al Colegio Universitario al empezar el curso 74-75, le llama profundamente la atención la apatía social y política que se vive en Jaén. Tiene dificultad para entrar en contacto con los nombres que le habían dado para abrirle las puertas del socialismo jiennense. No se ha conseguido arrinconar miedos y desconfianzas. Sí recuerda que había un grupo de profesores y alumnos muy activos, como Felipe Alcaraz, Manuel Molinos, Antonio Calero, Julio Artillo, Arturo Ruiz, Javier Aguirre, Pedro Galera. Y Pilar Palazón que ya ha abrazado el andalucismo.

1975 es designado por la ONU como “Año Internacional de la Mujer”. En Jaén, a finales de año se crea el “Movimiento Democrático de Mujeres”, y se extiende a varias comarcas de la provincia. Superados en parte los enfrentamientos que vienen manteniendo socialistas y comunistas se ha constituido la “Plataforma Democrática”, más popularmente conocida como “Platajunta”. Y como sucede con los hombres, surgen mujeres jóvenes dispuestas a tomar el relevo en una provincia que siempre se había considerado de izquierdas y republicana. Y es cuando empiezan a tener fuerza en partidos, movimientos ciudadanos y culturales mujeres que años atrás se habían batido el cobre para encontrar un hueco en la vida social y política jiennense: Rosario Vicente, Encarna Méndez, Mari Luz Tirado, Concha Caballero, Pilar García, Esperanza Martín, Carmen Murillo, Pilar Palazón, María Luisa García y otras muchas.

Lluvias y esperanza.
Una de las cosas que más sorprenden cuando el año agoniza es que sólo unos pocos parecen estar contentos; los más, andan ansiosos, inquietos, preocupados o, simplemente, esperan. Lo que no parece variar es la sensación de que Jaén y la provincia apenas si han avanzado. Apenas hay variaciones pese a las reiteradas propuestas de los jerarcas. Ya es sorprendente que hasta el propio Domingo Solís, el todopoderoso hombre que controla, domina y dirige la cooperativa aceitera UTECO no esté contento con el apoyo del Gobierno a la provincia y como él, muchos se quejen de que se ha llegado tarde para solventar problemas que se arrastran años y años.

Si se despierta alguna esperanza es porque dentro del Plan de Desarrollo se ha declarado a Jaén como “Comarca de especial atención”: con ello, llueven millones de pesetas para el Instituto de Conservación de la Naturaleza (ICONA) y para paliar el paro. Se proyectan inversiones en viviendas (sólo en la capital hay un déficit de 35.000), mejoras en los municipios, sobre todo en los cabecera de comarca, más medidas en atención sanitaria y algo que años más tarde se convertiría en motor de la economía jienense: la reordenación del territorio para su calificación y utilización como zona de promoción turística. Se crean algunos nuevos polígonos industriales como el de Guadalén, pero siguen las anomalías y dificultades en el mercado del aceite de oliva, situación que está llevando a serias dificultades a olivareros, algunos de los cuales encuentran dificultades para ir pagando créditos. De ahí que uno de los máximos conocedores del sector, Juan Bautista de la Torre solicite la puesta al día de una política sobre el aceite, con la creación de denominaciones de origen y un plan nacional de calidad química y organoléptica del mismo, porque la actual regulación de las campañas oleícolas es arcaica, falta de originalidad, e incongruente y su operatividad es nefasta, llena de favoritismos y sectaria. “Pedimos, pues, una revisión urgente de las mismas con participación activa de los olivareros”.

Y el Consejo Económico Provincial plantea otras necesidades: realización de obras hidráulicas pendientes, política de grasas, acciones especiales en Cazorla y Segura de la Sierra; estímulos a la industrialización y mejora en las comunicaciones, creación de la Universidad Laboral y un rosario más de propuestas, peticiones y, proyectos, algo que la provincia de Jaén y sus ciudadanos están habituados a hacer, sin obtener mucha respuesta.

El panorama es oscuro, agobiante, aunque se abren nuevos horizontes, con Jaén no queriendo perder el tren de la libertad y el desarrollo. De momento, cuando muere el año empieza a llover. Algo es algo.
   
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