Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
18 de marzo de 2026
 

 
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  1976
  Miguel Ángel Blanco
  La pintada de Javier Verdejo
  Sin Franco nada es igual. Un mundo de convulsiones sitúa a Almería en el centro de las tensiones. La muerte de Javier Verdejo por disparos de la Guardia Civil al hacer una pintada puso en Almería uno de los símbolos trágicos de la Transición. Es el año de las grandes protestas, del espíritu asambleario de los pescadores. El barrio de Pescadería (La Chanca) se convierte en escenario de una experiencia de democracia de base, que trasciende los límites provinciales. La realidad se acumula ante un tiempo que corre más deprisa que nunca. No hay tiempo que perder. Se acelera el regreso de dirigentes políticos en el exilio. Los clandestinos salen al exterior. Los partidos políticos son legalizados. Se proclama una ley de amnistía, que resulta todavía insuficiente. Mientras tanto, la vida cotidiana no es impermeable a este extraordinario paso de los días.

“Pan, trabajo y libertad”.
En la madrugada del 13 de agosto, Francisco Javier Verdejo Lucas (19 años) muere junto a una tapia del balneario de San Miguel en Almería, por disparos de la Guardia Civil. La pintada “Pan, trabajo y libertad” se queda sin terminar. Es el suceso trágico que marca el comienzo del posfranquismo y que convulsiona con sangre la conquista de la democracia. Militante de la Joven Guardia Roja (organización juvenil del Partido de los Trabajadores de España, PTE), Javier Verdejo y otros compañeros salen en la noche del día 13 de agosto para hacer pintadas. Nunca regresó a su casa. En estas fechas Adolfo Suárez, presidente del Gobierno, veranea en Cabo de Gata, en un Cortijo de la Empresa Nacional de Turismo (Entursa), y el día 14 asiste a las fiestas de la barriada almeriense donde su hija Marián es la reina.

Los días que siguen a la muerte de Javier Verdejo destapan clamores. Una manifestación no autorizada termina con diez detenidos. Entre ellos, Joaquín Fernández Palacios, secretario del Partido Socialista Popular (PSP), multado con 30.000 pesetas. Los detenidos prestan declaración en el juzgado. Aparecen esquelas de solidaridad y duelo en la prensa local y regional. Las protestas ya no son una cuestión estrictamente almeriense. Granada y Málaga, así como otros puntos del país, son también escenario de manifestaciones para denunciar la muerte del joven estudiante. El entierro se vive con una fuerte tensión. Y lo que la autoridad intenta impedir, convertir el sepelio en un acto de protesta popular, no puede evitarlo cuando el empresario de cine Juan Asensio arrastra el féretro fuera del coche fúnebre y desencadena que el traslado del ataúd hasta el cementerio se haga a hombros de ciudadanos y en manifestación durante varios kilómetros desde el Paseo de Almería hasta el cementerio.

La noticia del Caso Verdejo está en las portadas de la prensa durante varios días. Los actos de protesta se suceden. En una sala de cine de Almería se llega a parar la proyección de la película para leer a los espectadores un comunicado de denuncia. Misas y funerales en varias iglesias, en medio de la tensión diaria. Pero en Tenerife un sacerdote se niega a oficiar una misa por el joven muerto. La Asociación de la Prensa respalda al periodista Manuel Gómez Cardeña, detenido cuando cubría la información de una de las manifestaciones. La Universidad de Granada, donde estudia Javier Verdejo, celebra un homenaje sin autorización que termina en manifestación con detenciones. La familia del joven difunde un comunicado “lamentando la politización del homenaje”.

El Juzgado Militar abre una investigación por la muerte de Javier Verdejo, en la que el 1 de octubre presta declaración el abogado Rafael Córdoba Angulo (‘Pirri’), dirigente del PTE en Almería. Uno de los homenajes más singulares es el que se promueve en Almería camuflado en la exposición del destacado pintor Jorge Castillo, en unos locales de la Caja de Ahorros de Almería. Lo que en principio iba a ser sólo una exposición de este pintor español de prestigio internacional encubre el homenaje a Javier Verdejo que se transmite mediante consignas entre el abanico de las organizaciones políticas y sociales. El cartel anunciador de la exposición, donde aparece la figura en negro de un guardia civil, desvela el sentido contestatario de la exposición que el primer día (1 de noviembre) se encuentra con el cierre por orden gubernativa. El portavoz del Consejo de Administración de la Caja de Ahorros, Juan Pérez y Pérez, abogado de pensamiento liberal y republicano, difunde una nota de la entidad: “Las cajas de ahorro son ajenas a la política y compatibles con cualquier sistema socioeconómico”. Jorge Castillo declara en comisaría. Ante la Guardia Civil comparecen el abogado Rafael Córdoba Angulo (PTE) y Joaquín Fernández Palacios (PSP). Javier Verdejo queda consagrado desde entonces como uno de los símbolo trágicos de la Transición para la libertad y la democracia. Pero nunca se sabrá oficialmente cómo es la muerte, las circunstancias, cómo son los disparos y si los mandos de la Guardia Civil adoptaron medidas contra el autor o autores de la muerte. La muerte de Javier Verdejo, sin democracia, queda impune.

Acontecimientos cotidianos. 1976 aporta otro rasgo de la Transición: la metamorfosis del nuevo orden de las fuerzas políticas, el clamor popular desde los sindicatos libres, el conflicto pesquero que marca un momento crucial en el barrio de Pescadería que trasciende a la ciudad y constituye una referencia para toda las fuerzas políticas que luchan contra los residuos de la dictadura. Y el referéndum por la reforma, junto al arranque de un movimiento vecinal, que descubre el espíritu de la contestación social que demanda democracia.

El 2 de enero, la prensa reproduce la declaración de Fraga Iribarne, ministro de Interior, al New York Times: “Habrá amnistía”, cuestión que es uno de los hilos conductores de las protestas de la calle en este tiempo. Un ejemplo de ello, del ingenio para llamar la atención y burlar la vigilancia de las fuerzas de orden público, se produce el 5 de enero cuando la Joven Guardia Roja suelta, en el Paseo de Almería, varias gallinas vestidas con camisetas donde se ha pintado el lema: “Amnistía, Gobierno provisional”, que suscitan las sonrisas junto a los gritos reivindicativos. La disolución de la manifestación de las gallinas fue uno de los gestos estrambóticos de estos días.

Los obispos de Andalucía difunden su carta pastoral, ‘El catolicismo popular en el Sur de España’: “El rostro del pueblo de Dios en el Sur de España está marcado por el paro, la emigración y el bajo nivel de vida”. Y califican el paro “como un problema moral”. El 13 de enero aparece en la prensa la noticia ‘Arriada la bandera española en el Sáhara’. En febrero, se celebra en Murcia el Consejo de guerra contra El Lute y sus hermanos El Lolo y El Toto. El Lute se configurará desde entonces como uno de los símbolos sociales de regeneración personal: de quinqui delincuente “muy peligroso” y perseguido a escritor y abogado.

El 4 de marzo, tragedia en Vitoria. Tres obreros muertos por disparos de la policía contra una manifestación. La fotografía del entierro de las víctimas se convierte en otro símbolo: los obreros que rodean los ataúdes levantan las manos con los dedos haciendo la uve de la victoria. La fotografía da la vuelta al mundo. En La Chanca, en plena efervescencia de la protesta de los pescadores, el popular párroco Marino Álvarez (don Marino), comprometido con el barrio, oficia una misa por los obreros muertos en Vitoria, en la iglesia de Pescadería, llena de asistentes.

Cómo está la situación del régimen y el grado de resistencia que se pone desde la ultraderecha, lo marca la declaración de Girón (Hermandad Nacional de Combatientes) en marzo: “El Régimen del 18 de julio es el único sistema político que aceptamos”. Ciento veinte procuradores franquistas critican la autorización del Congreso de UGT y piden al Gobierno “que se respete la legalidad vigente”.

El 4 de mayo, otro signo, sale un nuevo diario nacional, El País, un acontecimiento esperado en demanda de una prensa libre que asuma el relevo del símbolo caído del diario Madrid. Al mensaje del nuevo periódico lleva una portada que anuncia su itinerario: ‘Contra la política de la reforma de Arias Navarro’. Pero el número 1 de El País no llega a Almería. El salario mínimo se fija en 345 pesetas en marzo y en 380 en octubre. En La Coruña, un accidente del petrolero Urquiola provoca el vertido de 110.000 toneladas de petróleo al castigado litoral gallego, premonición de lo que en el siglo XXI llegaría con el Prestige.

Los cambios políticos de figuras claves se aceleran. Portada del 2 de julio: ‘El Rey acepta la dimisión de Arias Navarro’. Portada del día 4: ‘Adolfo Suárez, presidente del Gobierno’. El 10 de julio, las Cortes dice ‘Sí a los partidos políticos’. Suárez anuncia días después, en su primera declaración, que habrá elecciones y amnistía. El 18 de julio, todo un símbolo del franquismo, se convierte en la fecha señalada para la entrada en escena del Grapo (Grupo Revolucionario Antifascista Primero de Octubre), con una oleada de atentados terroristas. El 26 de julio, en Málaga, se disuelve Alianza Socialista Andaluza (ASA) y nace el Partido Socialista Andaluz (PSA). El 31 de julio, en portada de la prensa: ‘El Rey concede la amnistía’. La nueva situación afecta sólo a presos políticos, lo que desencadena la entrada en escena de los motines de los presos comunes en la prisiones, en demanda de amnistía para ellos.

El 6 de agosto, Adolfo Suárez llega a veranear a Almería, al Cabo de Gata: “Sólo vengo a descansar, aunque traigo la cartera llena de papeles”. En el panorama internacional, la muerte de Mao Tse Tung (10 septiembre), con 82 años, justifica la reflexión pública de la izquierda por la influencia en organizaciones de nuestro país que utilizan el maoísmo como ideología de referencia.
Hay situaciones de toma y daca. En agosto se deniegan los pasaportes a Carrillo y La Pasionaria. En octubre, en principio se deniega el permiso para la celebración del Congreso del PSOE (renovado). “Me parece un grave error político”, declara Felipe González, quien el 1 de noviembre convoca el Congreso para las fechas del 5 a 8 diciembre. Si no se autoriza se celebrará en Francia o Portugal. El 30 de noviembre, se autoriza por fin el Congreso del PSOE, que se celebra en diciembre. Felipe González, secretario general, anuncia el futuro. El cardenal Tarancón no autoriza una misa en la Plaza de Oriente de Madrid, en el primer aniversario de la muerte de Franco.

Portada en la prensa del 19 de Noviembre: ‘Aprobada la reforma de la Cortes. Adiós, democracia orgánica’. El 24 de noviembre se constituye Alianza Popular. Al día siguiente, Santiago Carrillo se pasea, disfrazado con una peluca, por las calles de Madrid. El 1 de diciembre, Carrillo da una rueda de prensa en Madrid y es detenido. El Grapo, en diciembre, da un golpe espectacular al secuestrar al presidente del Consejo de Estado, Antonio María Oriol y Urquijo. Cuando el año se cierra, cae otro símbolo del franquismo, el Consejo de Ministros suprime el Tribunal de Orden Público. Y Carrillo sale a la calle en libertad provisional.

Referéndum. Tras la disolución de la democracia orgánica el 19 de noviembre, Adolfo Suárez anuncia un referéndum que respalde el camino iniciado. El 1 de diciembre se lanza la campaña del referéndum de la reforma: “Habla pueblo, para que calle la violencia”. El pulso sociopolítico se apodera de las calles y de los despachos. La reforma iniciada se desarrolla prácticamente al margen de las “organizaciones democráticas”. Todavía la clandestinidad está impuesta a la mayoría de la izquierda en un contexto donde la permisividad es la regla común. La campaña del referéndum provoca actos de rechazo al modelo impuesto desde arriba. La mayoría  de las organizaciones ‘democráticas’ se muestran críticas. Izquierda Democrática, PCE, Unión Sindical Obrera, entre otros, postulan la abstención. Antonio Fernández Sáez, dirigente del PCE, es puesto a disposición del Tribunal de Orden Público, al que le quedan pocos días de existencia. Almería asiste al referéndum, como la tónica general del país, con una gran participación, entre recelos y esperanzas, de que ahora se trata de dar un primer paso. Lo peliagudo vendrá después. El referéndum se celebra el 15 de diciembre, con 276.871 votantes, con una participación de 190.128 votos; 184.232 Sí, 2.926 No.

El dinamismo político y de las ideas de futuro se apodera del espectro social de Almería, provincia donde en abril se produce el relevo en el Gobierno Civil, con la llegada de Roberto García Calvo. Todavía se produce el último momento de la alcaldía, desde el régimen en disolución. Rafael Monterreal Alemán es elegido alcalde para la Transición, por 15 votos de la corporación frente a los tres obtenidos por el concejal Carlos Palanca Vidal, mientras que los ciudadanos, desde fuera, observan cómo se vota en democracia orgánica. Fue el 26 de enero. En Diputación, por el mismo sistema, accede a la presidencia Juan de Oña Iribarne, que meses después sería nombrado Fiscal General del Tribunal Supremo. En el aire permanece la conciencia de la provisionalidad de las últimas elecciones del régimen orgánico. Conscientes de la estrategia de los nuevos tiempos, las “nuevas autoridades del régimen” se presentan ante los medios de comunicación el 22 de mayo. Roberto García Calvo, gobernador civil, Rafael Monterreal Alemán, alcalde, y Juan de Oña Iribarne, presidente de Diputación, juntos proclaman, no sin cierto estupor de los periodistas: “Por encima de todo, hay acuerdo mutuo contra la corrupción”.

Este año unos 5.000 almerienses, según datos del Gobierno Civil, viajan al Valle de los Caídos para asistir a un funeral por los almerienses “caídos” en la Guerra Civil. Que el Movimiento agota sus últimos cartuchos en Almería lo demuestra el hecho de que en este año nombra nuevos mandos provinciales: Pascual Dengras Uclés (subjefe), Ramón Moll (vieja guardia de Franco), Francisco Rosas Torres (acción política), Jaime Morales Abad (educación física y deportes), José Aguilera Navarro (jefe local), Diego Miguel Alarcón Candela (inspector provincial), Remedios Ruiz Marín (consejera), en una relación de cargos más testimonial que efectiva. La asamblea de la Hermandad de Alféreces Provisionales (una de las organizaciones vinculadas estrechamente al franquismo), que preside Antonio Moreno Martín, se muestra sorprendentemente aperturista al proclamar: “Pedimos paz y convivencia civilizada para todos los españoles, sin distinción de ideologías”.

El procurador Juan Antonio Gómez Angulo (UDE) destapa el escenario que se avecina con una declaración, que no deja de ser sorprendente para quien está situado en la derecha. “Hay que ir a una convocatoria de elecciones, con reconocimiento de todos los partidos políticos”. Situado en el espectro político que lidera Suárez, Gómez Angulo avanza lo que Suárez prepara para un futuro cercano: la legalización del PCE, verdadero nudo gordiano en la familia de las fuerzas políticas.

El momento culminante del régimen agónico se sitúa en Huércal-Overa, donde el 20 de septiembre se inaugura un monumento a Franco. El párroco de Macael, en cambio, invita a los organizadores de un funeral por Franco a que asistiesen a la misa ordinaria del sábado por la tarde. El obispo Casares Hervás rubrica: “Entre cristianos no caben los términos de vencedores y vencidos”.

Cenas políticas. Preparar el futuro próximo en torno a los partidos políticos es el objetivo que se marca con la “cenas políticas” que cubren el mapa del país. Ante la realidad todavía de prohibiciones, una manera de hablar abiertamente sobre los nuevos tiempos es organizar cenas. Y a los postres, los discursos ponen sobre la mesa el gran debate de las ideas que pugnan por situarse en el escenario democrático y se anuncian con publicidad en la prensa. Las “cenas políticas” se inician en Almería el 30 de enero con Joaquín Garrigues Walker, una de las personalidades destacadas del pensamiento liberal. “Nada ha cambiado en el esquema institucional español”, fueron algunas de sus palabras ante un centenar de comensales en el restaurante Bayyana. Que todavía los tiempos eran difíciles, lo prueba el hecho de que a este acontecimiento, en la prensa local y regional, apenas se destina media columna informativa.

El 12 de marzo comparece Tierno Galván, en la segunda “cena política” del momento. Es la oportunidad de mostrar una imagen unitaria por la izquierda, que arropa desde todas las organizaciones políticas la presencia del “viejo profesor”, que hace en voz alta su reflexión personal: “Es difícil hacer una reforma que no implique cambio. Nosotros luchamos por la democracia, por los intereses de la nación, no por intereses de grupo. Hay que potenciar el carácter pluralista español desde una perspectiva regional. Creo que se debería organizar una cámara de las regiones no federal, con ciertas atribuciones constitucionales”.

La cita siguiente es con Joaquín Ruiz-Giménez (Izquierda Democrática, tras desvincularse del concepto de democracia cristiana): “No al reformismo actual y sí a la alternativa democrática”. El secretario del PCE, Antonio Fernández Sáez, es llevado a comisaría a declarar por intervenir en el coloquio con Ruiz-Giménez.

A la sombra de lo prohibido se celebra la cena con Alejandro Rojas Marcos (PSA), un encuentro reducido, sin convocatoria pública. Rojas Marcos define su camino a seguir: “La oposición debe parlamentar en bloque con las fuerzas sociales en el poder”. Días después, dos periodistas de Ideal son trasladados a Comisaría para ser interrogados sobre la cena de Rojas Marcos y las informaciones publicadas de la “cena política” con el dirigente andalucista. La comparecencia formal de los partidos políticos, enfrentados al régimen, se desgrana poco a poco. El primero en comparecer es el Partido Socialista Democrático Español (PSDE), primer partido político autorizado, que lidera Antonio García López, que recupera unas siglas que están en la prehistoria del PSOE. La comparecencia fue el 18 de octubre. Junto a Antonio García López, un histórico, Jesús Prados Arrarte. Sobre este partido sobrevuela una sombra de sospecha, especialmente por las relaciones de García López con Estados Unidos y mandos militares españoles. El rumor lo llega a colocar como agente de la CIA. En las presentaciones le seguiría el Partido Liberal con Enrique Larroque.

Contestación. La vigilancia se mantiene sobre cualquier atisbo de contestación, hasta extremos insólitos. Cecilio Serna, un jubilado “socialista republicano”, participante en la Tertulia Indaliana, es llamado a declarar en comisaría (7 febrero) por decir en la tertulia que si el Instituto Andaluz de Astrofísica se monta en Granada, en lugar de Almería, será por culpa de las autoridades almerienses.

El dirigente del PCE y profesor universitario, José Guerrero Villalba, es amenazado por un desconocido Grupo de Acción Sindical (GAS), ultraderechista. El profesor se encuentra en su casa un trozo de papel higiénico que han introducido por bajo de la puerta, con el texto ‘Rojos al paredón’.

Hay una sucesión de hechos que se desarrollan sin solución de continuidad, esencialmente en el campo de la enseñanza, verdadero escaparate donde la resistencia contra el franquismo está viva. Alumnos de Magisterio piden sindicato único y democrático. Una moción para pedir amnistía es vetada por la dirección del centro. Las manifestaciones por la libertad de expresión son algo cotidiano, espontáneas. Los pasillos del Colegio Universitario son un hervidero de transmisión de ideas, convocatorias, protestas. El escenario universitario vive también una huelga de profesores. El rector de la Universidad de Granada, de la que depende el Colegio Universitario de Almería, no autoriza una mesa redonda sobre Derechos Humanos, alegando que no se quiere que un debate de esta temática se celebre en un recinto universitario. Al final la mesa redonda se celebra en el Aula de Cultura de la Caja de Ahorros. En las elecciones de la enseñanza triunfan las candidaturas democráticas.

Un entonces joven inspector de Trabajo, José Barrionuevo Peña (ministro de Transportes y ministro del Interior en la década de los ochenta con los gobiernos de Felipe González), comparece en Almería para presentar el libro Presente y futuro del sindicalismo, de José María Zufiaur y Manuel Zaguirre, dirigentes de Unión Sindical Obrera. El sacerdote García Nieto presenta la corriente “Cristianos por el Socialismo”. Solicitud para la legalización de la Asociación para la Promoción de la Mujer. El Paseo asiste a una manifestación de jóvenes, por no celebrarse el recital del cantautor Luis Pastor. El cantante vallecano no pudo desplazarse a Almería, al estar prestando declaración en la Dirección General de Seguridad en Madrid.

La manifestación es el instrumento principal de protesta. Se fuerza el espíritu de la calle frente a las prohibiciones. El 28 de febrero, a pesar de estar prohibida “por propaganda ilegal”, se celebra la manifestación convocada por la Junta Democrática, que aglutina a las principales fuerzas políticas del espectro democrático. Intervienen “los grises” y hay detenciones.

El 23 de julio, el PSOE hace su presentación en la calle y despliega una gran pancarta en Puerta Purchena, en pleno centro de la ciudad, con el texto: ‘Por la libertad, por la democracia, por el socialismo, únete’, y se reparten ejemplares de los periódicos Renovación, Unión, El Socialista. Jornada de lucha el 12 de noviembre. Numerosas detenciones, entre ellas la del profesor universitario Pedro Molina García (PCE), ante el juez. El Gobierno Civil impone multas de 25.000 pesetas. El 1 de diciembre hace su presentación Coordinación Democrática, que aglutina a organizaciones sindicales y políticas de izquierda: Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Partido Comunista de España (PCE), Partido Socialista Andaluz (PSA), Partido del Trabajo de España (PTE), Izquierda Democrática (ID), Movimiento Comunista Andaluz (MCA), Comisiones Obreras (CC OO), Unión Sindical Obrera (USO) y Unión General de Trabajadores (UGT).

Trabajadores sin Franco. Un momento esperado en 1976 es el 1 de mayo, el primer Día del Trabajo sin Franco. El Ministerio de Gobernación deniega las peticiones de manifestaciones para ese día en toda España. Pero la evolución de acontecimientos se mantiene. La relación estudiantes-trabajadores comparece en la actualidad y representantes de los trabajadores informan a los estudiantes universitarios en más de una ocasión.

El dirigente de USO José María Zufiaur declara en Almería: “No creo que la unidad sindical sea simplemente la suma de los aparatos sindicales existentes. La autogestión es una forma de definir actualmente el socialismo”. El primero de mayo se vive en Almería entre conatos de manifestación y protestas.
Joaquín Navarro Estevan (entonces director del Gabinete de Estudios de la Presidencia del Gobierno), vinculado al PSP, empieza a consolidar su espacio público personal en la izquierda, defendiendo que “la clase obrera no es nunca beneficiaria de la dictadura”. En noviembre dimite de su cargo oficial, por discrepancias con el ministro Osorio.

Se constituye el comité local de CNT. La Central Obrera Nacional Sindicalista (CONS), hedillistas (seguidores de Hedilla, falangista contra el Movimiento, que estuvo condenado a muerte), falangistas contra el franquismo, pretende ocupar un espacio propio en el panorama sindical: “Queremos un sindicalismo de participación”.

Los conflictos sociales aumentan y en Almería se desmorona el viejo tejido pseudoindustrial, en un futuro laboral lleno de incertidumbres. Malestar en la construcción. La asamblea de parados de la Construcción hace sus reivindicaciones: “Queremos trabajo y salario justo”, proclama que se convierte en una manifestación y presentación por escrito en el Gobierno Civil. Los paros se extienden a distintos sectores: trabajadores de Sevillana, comarca del mármol. Hay huelga en Correos. Los trabajadores de la limpieza se constituyen en sindicato libre. La empresa Artés dice adiós y los 145  despidos en Montajes Andalucía provocan encierro de los trabajadores en la Casa Sindical. La débil infraestructura industrial de Almería comienza a desmoronarse. A lo que se suma también el modelo comercial de exportación de la uva, que anuncia ya el fin de los gloriosos tiempos. Ya está en el horizonte la alternativa, la agricultura intensiva, el turismo y el desarrollo del sector del mármol.

La batalla de Pescadería.
Si hay un conflicto social que determina el sentir popular y obrero hacia la democracia, en estos años, es el de la Pesca. Fue todo un revulsivo que aglutinó a todo un barrio, que se proyectó por la ciudad y trascendió del ámbito provincial. Más allá del conflicto laboral o político, la lucha de los pescadores almerienses puso ante toda la opinión pública el sentir general de un amplio colectivo ciudadano, mujeres, hombres y niños, sobre su realidad, sus esperanzas de vida, de cultura propia y su visión de un futuro que en principio les venía impuesto. Más allá de toda resignación, el barrio se unió y aplicó los principios de solidaridad plena y supo aplicar el espíritu asambleario con el ejercicio de las base de la democracia directa. Las distintas organizaciones sindicales y políticas del espectro de la izquierda se vinculan al conflicto, con respaldo a las protestas. Pero sus siglas se diluyen ante el protagonismo exclusivo de las bases. La asamblea es el lugar de diálogo, de discusiones y toma de decisiones. Votaciones a mano alzada. No hay más protagonismo que éste. Es la primera gran huelga en Almería en 40 años.

En 1975 ya hubo un aviso del malestar, de lo que se avecinaba. Los pescadores quieren, base de la protesta, participar en las decisiones del sector, monopolizado por los armadores vinculados al régimen, con el soporte del sindicalismo vertical. La singularidad socioeconómica del sector (con el sistema “a la parte”) da también una situación especial al desarrollo del conflicto. El 18 de mayo, 300 pescadores presentan una plataforma reivindicativa, tras varios meses de malestar. La falta de representatividad de los pescadores es lo que cuestiona el sistema. El 18 de junio, los pescadores piden un salario mínimo garantizado de 25.000 pesetas mensuales. Javier Ayestarán Amunárriz, marianista y pescador comprometido en el barrio donde vive, uno de los líderes de la protesta, presta declaración en comisaría tras ser denunciado por el presidente de la UTT de la Pesca (Sindicato vertical), Pablo Tesón. Los pescadores mantienen su reivindicación de reunirse en los locales sindicales, que se les niega. La asamblea de pescadores del 17 de julio acuerda que “los barcos no saldrán a faenar hasta que sean escuchadas nuestras reivindicaciones”. El acuerdo asambleario es parar la flota. Se llega al día 20, sin negociaciones entre armadores y pescadores. El día 22, los pescadores acuerdan negociar con los armadores, pero al margen de la organización sindical. El día 23 la huelga se extiende. Los representantes de los trabajadores incluso explican en comisaría sus razones para la huelga. El día 24, pescadores y armadores llegan a un acuerdo y Javier Ayestarán es paseado a hombros por los trabajadores de la asamblea. El día 25 salen ya a faenar dos pesqueros tras la firma del pacto. La normalidad es absoluta en días sucesivos. Han sido 44 días de huelga, bajo el lema: “El que quiera peces que se moje el culo”. Los pescadores consiguen acceder al control de la Cofradía y ponen al descubierto los intereses de los armadores en las vendedurías y en la fábrica de hielo.

De todas formas, el conflicto no está cerrado. El cumplimiento del pacto está en el aire. El 28 de agosto, los pescadores dejan ver su inquietud. El 30 de agosto, los pescadores celebran asamblea para debatir sobre los problemas del pacto. Durante los meses finales del año, la tensión es patente. El 8 de diciembre estalla de nuevo el conflicto. El 25 de diciembre, la asamblea se manifiesta a favor de la huelga. El día 27 sólo una traíña se atreve a salir a faenar. El día 29 la venta de pescado se hace con vigilancia policial. La situación estalla el 30 de diciembre con una manifestación que termina en fuerte enfrentamientos con las fuerzas de orden público. En lo que llega a conocerse como “la batalla de Pescadería”, hombres, mujeres y niños se enfrentan, cada uno a su manera, con las fuerzas antidisturbios, con heridos entre policías y pescadores. Se practican 32 detenciones. Para los pescadores, para los vecinos del barrio, el año termina con malo augurios. La exigencia vital está en el día a día.

Conflicto del agua. Mientras tanto, la Almería cotidiana y periférica mantiene su cita anual con los problemas derivados de la aridez y falta de agua. En febrero, el gobernador civil anuncia que el pantano del Almanzora será una realidad en los próximos años. Las obras del pantano de Benínar entran en conflicto, ante las quejas vecinales que el 19 de febrero paran las obras por inconformidad en las indemnizaciones y la lentitud en los acuerdos. A lo que se añade el drama que se avecina con el desarraigo programado: el pueblo terminará bajo las aguas y los vecinos de Benínar saben que sus días en el pueblo están contados. Piensan que el valor de las raíces no tiene precio. El gobernador civil, Antonio Merino González, sanciona al alcalde de Benínar, Juan Fernández Campoy, con 10.000 pesetas de multa por encabezar la manifestación contra las obras del pantano. Y a tres concejales y un vecino con 25.000 pesetas. Es la primera vez en 40 años que se sanciona a un alcalde en la provincia de Almería. En mayo, el Boletín Oficial de la Provincia publica el acuerdo del Consejo de Ministros (7 de noviembre de 1974) de traslado de la población de Benínar. El 8 de junio se levantan las actas para la ocupación de terrenos en el pueblo. Los vecinos viven este año sus últimos días en su lugar de toda la vida. Benínar pasará pronto de ser un pueblo a ser sólo un pantano.

El conflicto del agua está instalado también en la capital. La clave del problema es que el abastecimiento se realiza desde pozos privados con los que el Ayuntamiento tiene una gran deuda. Durante varios días, ante el Ayuntamiento comparecen mujeres de barrios populares con pancartas donde queda constancia de sus quejas por los problemas de abastecimiento. El 27 de julio se celebra una reunión en el Ayuntamiento con los propietarios de los pozos, que se niegan a suministrar más agua ante el aumento de la deuda del Ayuntamiento que, por su parte, amenaza a los propietarios del agua con sanciones de 500.000 pesetas diarias. La tensión llega a tal punto que el representante de la empresa Vega Ibérica (principal suministrador de agua a Almería) declara en comisaría. Desde el Ayuntamiento se declara que no se descarta la expropiación de los pozos. En agosto se anuncia que quedan requisadas las aguas de los pozos particulares de Almería. Los problemas siguen abiertos. En octubre, el gobernador civil no autoriza una manifestación de vecinos del barrio de Los Ángeles para protestar por los problemas de agua. Habría sido la primera manifestación autorizada en la provincia. Pese a la prohibición, los vecinos protagonizan una concentración ante el Ayuntamiento.

La sombra del Tajo-Segura se repite incansable sobre la provincia, como todos los años. El ministro Villar Mir se encarga de hacer el recordatorio de que el Trasvase Tajo-Segura llegará a Almería, “procuraremos solucionar el problema del trasvase”. El Ayuntamiento de Vera plantea en abril la posibilidad de que entre en funcionamiento la planta desalinizadora de Palomares. Fue una donación de Estados Unidos tras las “bombas de Palomares” que nunca entra en funcionamiento. La idea es que el agua desalada sirva para el abastecimiento a Cuevas del Almanzora, Palomares, Villaricos, Garrucha y Vera. Pero la idea se queda en eso.

Realidad desapercibida. La realidad almeriense está dominada por acontecimientos que se sitúan, algunos, en sus rasgos de provincia marginal, y en otros casos con la expectativa de un progreso que siempre se cierne como un futuro inalcanzable. En enero se declara oficialmente erradicado el tracoma de Almería. Se pone punto final a una maldición de identidad tercermundista, de sombras sobre una provincia secularmente marginada. Almería dejaba de ser oficialmente la “tierra de las legañas”.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) publica la tesis doctoral del profesor Rafael Puyol Antolín: “La influencia combinada de factores físicos, humanos y económicos es una de las determinantes decisivas que delimitan las condiciones de subdesarrollo de la provincia de Almería”. Se pone en marcha el expediente de declaración de Centro de Interés Turístico Nacional en playa Macenas, un proyecto desarrollista que queda aparcado. Esta franja del litoral se salva de momento de su degradación por una amenaza urbanística que resurgirá en 2004. Pero en este año, un ingeniero yugoeslavo-croata, Branko Bruckner, afincado en Almería, presenta al Ministerio de Información y Turismo la primera petición que se formaliza en España para delimitar playas nudistas en la provincia.
Hornos Ibéricos anuncia la construcción de un puerto para su fábrica de cemento en Carboneras. Miguel Fisac presenta un proyecto para la urbanización Playa Serena en Roquetas de Mar, pero el sello de este arquitecto español internacional al final no se plasmaría en Almería. Pero el municipio de Roquetas de Mar, cosas del progreso, entra por fin en la red automática internacional de teléfonos.

Se mantiene en este año la memoria de las víctimas por el derrumbamiento del edificio ‘Azorín’ (10 albañiles muertos, en 1970). El juicio fue en 1974, pero los familiares de las víctimas siguen sin cobrar las indemnizaciones. El Tribunal Supremo pone el punto final a este caso, con la condena del arquitecto Fernando Cassinello (pena extinguida porque el arquitecto ha muerto) y un año de prisión al director de la factoría de Cementos Alba. El mundo de tragedias de sucesos se sitúa de nuevo en la provincia, con el derrumbamiento de una capilla evangelista, con el balance de seis muertos y 24 heridos.

El mundo cotidiano periodístico apenas presta atención al caso de Francisca Membrives González, autora de la muerte de José Castillo Martín, “con quien hacía vida marital”, comenta la sentencia. El tribunal resuelve la libertad de la acusada, tras la aplicación de la eximente de falta de formación y la condición de sordomuda, en un caso de malos tratos, en una cortijada de El Viso (Níjar). El defensor de la mujer era un letrado que en los ochenta saltará a la actualidad nacional, Darío Fernández Álvarez, acusador particular en el Caso Almería.

Las acusaciones que en los últimos años mantenía en el Ayuntamiento el concejal Antonio Moreno quedan resueltas a su favor por la Audiencia Territorial, que anula los dos votos de censura de la corporación contra él. Antonio Moreno acusa a la gestión municipal de actuaciones ilegales y pide oficialmente en varias ocasiones la disolución de la corporación.

El Toyo prescrito. En el contexto de polémicos procesamientos, el Caso de El Toyo tiene una segunda fase en 1976, con las apelaciones de los procesados. Una de las personalidades de la historia española, Gil Robles, figura histórica del viejo conservadurismo español, llega a Almería en calidad de abogado para representar a uno de los procesados, el empresario José Manuel Gomendio Fíter. La apelación se presenta el 23 de enero, pero se hace a puerta cerrada. El 17 de marzo se anuncia que la acción judicial de El Toyo queda extinguida por prescripción del delito en resolución de la Audiencia Provincial presidida por el magistrado Emilio Rodríguez López-Sáez. Uno de los grandes conflictos de especulación urbanística queda, pues, cerrado, sin que se pueda conocer los entresijos de la operación en la que el Ayuntamiento permutó, con la empresa Hadisa, 35 hectáreas de terrenos municipales (diez kilómetros de costa) que se valoran a 3 pesetas/metro cuadrado, por 15 hectáreas de terreno interior, que se valoran a 6 pesetas/metro cuadrado. El negocio fue redondo para la empresa. Únicamente el juicio habría podido desvelar las claves de una historia que los rumores situaban en intereses de ministros vinculados al Opus Dei. La democracia todavía se presenta como una quimera frente a la corrupción.

Un cineasta y periodista se sitúa al frente de La Voz de Almería, Juan José Porto. En la enseñanza se produce un acontecimiento insólito para el modelo educativo franquista: el Instituto Masculino es autorizado a impartir la enseñanza mixta y convoca la matrícula para alumnado femenino.

La vigilancia ecologista se muestra satisfecha pero escéptica cuando se anuncia la prohibición de la comercialización, venta y uso de plaguicidas y abonos e insecticidas con órgano-clorados, que difícilmente se erradicarán del acelerado crecimiento de la agricultura intensiva, sin control. El Instituto de Aclimatación se transforma en Centro de Ecología de Zonas Áridas.

Y otra historia más, que se reproduce durante años, hasta el siglo XXI: el buque hidrográfico Riger llega al puerto de Almería para una campaña de estudio para el gaseoducto de Argelia. El proyecto sigue abierto todavía en 2004.
En el año 1976, los rasgos de la naturaleza del Sureste dejan constancia de su identidad. Un vendaval en la costa provoca cuantiosos daños en los invernaderos y tendido eléctrico, con pérdidas valoradas en 3.600 millones de pesetas en la vega de Almería, quedando destruido el 90% de los cultivos bajo plástico.

De poesía y cantautores.
Cantautores, escritores, cineastas, poetas, en el panorama del mundo de la cultura está presente el compromiso abierto. Presentaciones de libros, recitales musicales, actividad teatral, salvo excepciones, se convierten en plataformas para reivindicar el pensamiento crítico, como medio de desmenuzar la realidad y establecer así las bases de una población que aspira a la plena democracia nacida desde la vitalidad de ideas. De ahí el acontecimiento que supone el concierto del grupo musical Aguaviva, encumbrado entre los cantautores por su disco Los poetas andaluces. La petición de amnistía es el eco que el público repite incansable en los recitales. Que Luis Pastor no pudiera venir a Almería, al estar retenido en Madrid por la policía, desencadena la manifestación de protesta. Es como si el cantautor urbano de Vallecas hubiera estado presente. Elisa Serna (una mítica cantautora, de oficio taquillera en el metro madrileño) pasa por el escenario universitario. Ricardo Cantalapiedra proyecta sus canciones cargadas de ironía en una insólita clausura de la Semana de la Familia (que preside Emilio Navarro Hanza, militante de Izquierda Democrática). Surge en este tiempo un peculiar dúo almeriense, con el mismo espíritu, Gigantes y Cabezudos (Manolo y Mari Carmen, procedentes de Cal y Canto). En el instituto número dos de bachillerato se prohíbe en un recital la actuación del cantautor Miguel Ángel Molina. Su compañero de concierto, Francisco Martínez, que sí está autorizado, se niega a cantar si no actúan los dos. No hay recital y aumentan las protestas.

El cineasta Juan Antonio Bardem (Muerte de un ciclista, Calle Mayor, Cómicos), desde su militancia en el PCE, difunde su discurso cinematográfico comprometido, “la suerte del cine español está en la de sus trabajadores cinematográficos”. Pronuncia una conferencia en Almería pero no puede haber coloquio, al no estar autorizado. Si Bardem lanza el compromiso del cine con la realidad y la libertad, el escritor Armando Salinas (PCE) pone frente a la realidad el compromiso de la literatura, “los escritores saben que la libertad es una conquista y que su suerte está unida a la de su pueblo”. En Berja se celebra un homenaje a Federico García Lorca, pero no se celebra el recital poético al no autorizarse por la autoridad gubernativa la lectura de un comunicado.
En un ambiente de autorizaciones y prohibiciones desiguales, evoluciona la convulsión de los días, que se viven en cada momento. Del sentido de la reforma anunciada y su credibilidad, dan fe también las sombras que llegan con los últimos gestos de resistencia franquista: suspendido el Festival de la Canción Popular, con el eco de la muerte de Javier Verdejo de telón de fondo. Estaba previsto que intervinieran Víctor Manuel, Rosa León, Ricardo Cantalapiedra, Manuel Gerena y Miguel Ángel Molina. El grupo de teatro Esperpento de Sevilla no puede actuar en el Festival de El Ejido, con su obra Orgía, al no tener la autorización gubernativa. El Gobierno Civil prohíbe un ciclo sobre Historia Contemporánea, organizado por el Ateneo, que cumple su primer aniversario. El gobernador civil justifica la prohibición alegando que los contenidos de las conferencias podrían inducir a la violencia.

En 1976 ve la luz un libro clave y singular en el escaparate poético almeriense, y en cierto modo “maldito”: Calamarga de Ángel Berenguer Castellari (traductor de la obra de Fernando Arrabal, con una gran trayectoria sobre teatro y literatura española en Estado Unidos y París, que recalará años después en la Universidad de Alcalá de Henares). Con Calamarga Ángel Berenguer realiza una simbólica radiografía poética de la realidad almeriense. Un poemario que se sitúa como referencia. Ven la luz Almería, verso a verso de José Miguel Naveros y Malola de Domingo Nicolás. Y en la escena teatral, noticias llegan desde Madrid para anunciar el estreno de la obra Siete mil gallinas y un camello de Jesús Campos, un autor jienense vinculado estrechamente con Almería, ejemplo de “autor maldito”. Jose Heredia Maya presenta Camelamos Naquerar. Martín Morales recupera su raíz almeriense y monta su primera exposición en Almería. Un grupo musical de la melancolía provincial, Teddy Boys, presenta un disco.

En la Feria del Libro un pregonero singular, el historiador Ricardo de la Cierva, en estos momentos con una visión liberal y aperturista que camufla su actitud reaccionaria, sorprende al auditorio oficial al afirmar, sobre acontecimientos de actualidad (asaltos y atentados contra librerías en varias ciudades), que “los atentados a las librerías son un fenómeno agónico que prolifera en un contexto de crisis del régimen”. Y se muestra riguroso con algunos “destapes”, “la pornografía se combate con la libertad”. El historiador “oficial” del franquismo, comprometido de momento con el proceso reformista de Suárez, destaca que “nadie habla de la cultura popular, que es una cuestión vital” y vislumbra una vía futura, “los movimientos de base son un fenómeno nuevo que puede ser clave para el futuro de España”.

En esta ceremonia de confusiones, de presión para abrir puertas y ventanas, otro anuncio se presenta en el horizonte, con la noticia de “A punto de desaparecer la censura cinematográfica”. Casi increíble.

En las postrimerías del año, el 27 de diciembre, una acción simbólica marca algo más que un gesto, el lanzamiento de un cóctel molotov contra la sede de la Jefatura Provincial del Movimiento. Se cierrra un año repleto de convulsiones, un año castigado por la muerte impune de Javier Verdejo, por el referéndum de la Reforma, por el fuerte rasgo social del conflicto pesquero, con la llegada de la legalización de los partidos políticos, una ley de amnistía a medias, las prohibiciones, el regreso de los dirigentes desde el exilio, el congreso del PSOE. Los nuevos tiempos se avecinan con las primeras elecciones para el año que viene.
   
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