Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
18 de marzo de 2026
 

 
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  1976
  Vicente Quiroga
  El año de la reforma
  El nuevo año comienza con una noticia positiva. Dentro de la absoluta tranquilidad con que se había iniciado para los onubenses, la jornada transcurre sin un solo accidente de tráfico. ¿Un buen presagio?... Por lo demás, desde los primeros días temas económicos y de tráfico reclaman atención. La Cámara de Comercio de Huelva muestra su interés en conseguir la comunicación con Cádiz. Ello coincide con la renuente polémica sobre el Coto de Doñana, por algo que a algunos les parece irrelevante: que la carretera traiga como consecuencia las urbanizaciones y sobre el riesgo de acabar con las dunas vivas y la destrucción del equilibrio ambiental de tan preciado territorio. Esto suscita los más encontradas controversias y la Diputación Provincial invita al ministro de Educación a visitar Huelva para que compruebe que la proyectada carretera por la costa no afecta al hábitat de Doñana.

Parque y carretera.
En días sucesivos el tema sigue su peculiar e insistente redundancia. El doctor José María Valverde, uno de los investigadores cuya gestión había favorecido la conservación del llamado entonces Coto de Doñana, aboga por la creación de un centro cultural dentro del Parque que debería abrirse a todos. La cuestión había trascendido de tal manera que el día 3 de enero son numerosos los ciudadanos que asisten al Pleno Municipal convocado para tratar este asunto, cuyo tono se había crispado tras unas manifestaciones del ministro de Educación y Ciencia. El primer teniente de alcalde, Juan Mora Ortega, presenta una moción, que es aprobada, por la que se quiere hacer patente “el disgusto y la preocupación que en Huelva han provocado las recientes declaraciones del ministro, que expresan una postura abiertamente contraria a la tan anhelada carretera”.

El Pleno es taxativa en su decisión: “Coto sí, pero carretera también”. Días después Huelva y Cádiz ratifican su hermanamiento con diversos actos que celebran sus respectivas corporaciones municipales. El Pleno conjunto acuerda exponer en la capital del reino las pretensiones comunes, en las que resulta primordial la construcción de una carretera que una ambas provincias, exigencia irrenunciable, se decía, de ambas capitales de provincia. Las polémicas declaraciones del ministro de Educación y Ciencia, Carlos Robles Piquer, indican que cuando se haga la carretera seguirá “un itinerario marcado por el dictamen de los expertos que puedan opinar en esta materia”, y que esta decisión garantizaría que “esa riqueza, esa joya que es el parque, no será destruida por ningún interés privado ni por ningún interés público”.

Pero se habla también de las próximas elecciones municipales y de posibles candidatos a la constitución de una nueva corporación. Una novedad mediática la proporciona con el año nuevo el periódico local Odiel, el único medio de prensa escrita de alcance provincial. Ha cambiado su formato, que pasa a ser tabloide de tamaño más reducido, por lo que resulta más manejable, y ha aumentado su número de páginas. Sus contenidos y su línea editorial siguen siendo los mismos, fieles a la llamada “prensa del Movimiento”, y por lo tanto dócil a la inmovilidad del régimen. Temas, recurrentes o no, como es el caso de la carretera a Cádiz, que suelen encender los ánimos de los onubenses, especialmente de los más temperamentales, no consiguen alejar la preocupación de la mayoría sobre la nueva situación política planteada en España.

Una noticia sorprende y deja absortos a muchos: “La Censura Cinematográfica, a punto de desaparecer”. Se anuncia la flexibilización de unas normas que hasta el momento habían regido en esta materia. Para algunos cinéfilos onubenses que habían tenido que desplazarse en modestas excursiones a algunas localidades cercanas de Portugal, como hacían otros españoles que viajaban a  Perpiñán, con similares intenciones, para ver películas que aquí estaban prohibidas, la medida prometía perspectivas cinematográficas imprevisibles, que, en principio, no son tan halagüeñas como se prometen. El tema suscita muchos comentarios en los que no escasea el humor. Incluso en el diario Odiel, en los ripios que escribía el “Doctor Pica Pica”, seudónimo tras el que se escondía un excelente e ingenioso poeta, se escribe: “El señor espectador, desde hoy en adelante, tendrá que andar vigilante y ser su propio censor”. Era una muestra, débil, según se mire, de que las cosas están cambiando.

Se anuncian en aquellos primeros días del mes de enero elecciones a las alcaldías. En la capital, el primer edil, Carmelo Romero, confirma su intención de presentarse como candidato. El Consejo Provincial de Trabajadores apremia la resolución de importantes conflictos sociales que afectan al ámbito laboral: problemas en la Seguridad Social y contratación colectiva y libertad de actuación sindical. En el ámbito de la actividad industrial del sector petroquímico, la multinacional Dow Chemical se instalaría en Huelva merced a un acuerdo con Cepsa ampliando la participación de Petromed. Fabricará etileno con una inversión cercana a los 20.000 millones de pesetas. Curiosamente se vuelve a hablar de contaminación, porque la información del diario Odiel termina: “He aquí unas noticias de interés para Huelva, con su natural secuela de un aumento futuro de contaminación”.

Quedan proclamados a la Alcaldía de Huelva: Carmelo Romero Núñez, regidor en ejercicio, y Antonio Hernández Romero, que forma parte de su corporación. Se anuncia que se prorroga un año la Legislatura, lo cual para muchos confirma el inmovilismo de las instituciones políticas. En la Asamblea del Consejo Provincial de Empresarios se analiza la situación socio-económica y se destaca la necesidad de las carreteras Huelva-Cádiz y la mejora de la de Huelva a Ayamonte. En esa misma fecha en Sanlúcar de Barrameda se produce una manifestación a favor de la comunicación directa con Huelva. La corporación sanluqueña en pleno presenta su dimisión al denunciar que no se presta atención a sus reivindicaciones. Luego continuarían en sus cargos. Ni que decir tiene que en la capital onubense se le da especial énfasis a la noticia.

En los incipientes movimientos políticos provinciales cae como un jarro de agua fría el fracaso de la proyectada “manifestación ilegal” y los comentarios periodísticos, que enfatiza la prensa local, con la consiguiente condena “a la campaña de agitación política que, escudándose en reivindicaciones laborales, que pretendían organizar las ilegales Junta Democrática y Plataforma Democrática en unión del ilegal Partido Comunista Español”, como una patente muestra de que la conquista de las libertades públicas está aún muy lejana. Huelva, como en los últimos tiempos, sigue atenta a los acontecimientos políticos de Portugal y la prensa local destaca en primera: “La revolución se traga a sus hijos”, dando cuenta de las detenciones de los líderes revolucionarios Saraiva de Carvalho y Vasco Gonçalves, en tanto se anuncian en las Cortes los debates en torno a la Ley de Relaciones Laborales.

Ilusiones de cambio. Mientras algunos piensan que las cosas están empezando a cambiar, para otros sus más ardientes ilusiones de auténtica libertad y de conquista de un estado de derecho están todavía muy lejos, dadas las circunstancias. Muchos se impacientan por la sensación de inmovilismo y la poderosa influencia, aún, de fuerzas y elementos que tanto perjuicio habían ocasionado en tantos y tantos años de dominio absoluto y de opresión. El Estado parece seguir en manos de los dominadores de siempre, y en las ciudades y los pueblos no es posible respirar todavía esos aires de libertad que se anhelan, que los ciudadanos todavía no avizoran su auténtica condición de tales, con derechos y libertades y con garantías suficientes para ejercerlas plenamente. El ansiado y definitivo desmantelamiento del régimen no acaba de verse.

En Huelva, como en toda España, y como muy bien demuestran las encuestas realizadas en las grandes capitales, una gran mayoría de la población ve necesaria la participación de los partidos en la vida política. Una importante cantidad de ciudadanos no habían experimentado la democracia y no tenían muy clara su actitud y los menos prefieren que las cosas sigan como están. Con el subterfugio de las llamadas asociaciones políticas, éstas comienzan a surgir con una proliferación impredecible. En Huelva muchos tienen claras sus opciones y sólo esperan la oportunidad de ejercerlas de alguna manera. Aunque persiste el temor a expresar libremente estas tendencias, hay ya quien lleva a cabo acciones de aproximación y contactos muy positivos, en los que van perfilándose formaciones con siglas perfectamente definidas que pueden hacer realidad sus arraigadas ideologías contrarias al régimen. Otros esperan tiempos mejores.

Sin embargo, y a pesar de las evidentes reivindicaciones de libertad y amnistía que manifiestan numerosas personalidades de la vida española, reclamando al Gobierno un estado democrático que
no dependa de las arcaicas Cortes y de eufemismos de todo tipo
que no abran el curso a la legalización de partidos políticos, la actitud del Gobierno no deja lugar a dudas sobre su clara intención de ralentizar al máximo el ansiado advenimiento de la democracia. Gestos y actitudes nada conciliadoras con ese afán de libertad coartan cualquier intención de militancia expresa y eso en Huelva pesa todavía demasiado. Otros, más arriesgados, más decididos, urgen su incorporación a denominaciones perfectamente definidas en el variopinto paisaje político del momento en lo que es una manifiesta y plural oposición a esta situación ya insostenible. Hay ciertas opciones perfectamente alineadas a la izquierda que poco a poco van adquiriendo más fuerza. Otras se configuran con mayor prudencia en posiciones más moderadas y conservadoras. Las más reducidas, sin embargo, en apresurar posturas.

Los más audaces se aventuran a invocar una ruptura sin paliativos y una postura intransigente contra toda oposición moderada y conformista: acabar con todo lo que supone un pasado de intolerancia y de represión, de silencio sojuzgado y de renuncias múltiples. Es una situación que para algunos violenta su impaciencia y agita su activismo clandestino, sólo exhibido en acciones que para los onubenses más jóvenes se traduce en reuniones, manifestaciones y algaradas universitarias, lejos, lógicamente, de su hogar ya que entonces no había más remedio que salir fuera: Sevilla, Granada, Cádiz, Madrid, para estudiar en una universidad.

Ellos trasladan sus experiencias y a veces sus consignas a cuadros políticos locales que, siguiendo normas dictadas de más altas instancias, preparan su estrategia de futuro y de acción. Algunos, los más jóvenes en Huelva, embadurnan paredes con protestas y proclamas como precursores de futuros grafiteros de toda índole. Son bastantes los que, conscientes de que quienes están junto al dictador gobiernan todavía y la conquista democrática iba a resultar una lucha muy dura y, tal vez, demasiado larga. Para otros el activismo sindical es una opción arriesgada pero eficaz.

A la luz de las preguntas y de las respuestas que los años nos presentan por parte de representantes de la vida política onubense de la época, muchos en la clandestinidad y en el anonimato, desde distintas tendencias y militancias, de derecha, de izquierda, de centro, radicales, moderados, de los extremos de uno y otro lado, nacionalistas, regionales, convergentes, etc., en aquella inmensa sopa de letras que sobreviene como una incontenible batahola de decenas de partidos que brotan como por arte magia tras la muerte del dictador, se vislumbran posturas claras, decisiones inequívocas, opiniones certeras y otras más tibias o acomodaticias. Pero hay una opinión en la que abunda un criterio evidente o proclive a posiciones francamente contradictorias y por distintos motivos.
La gran mayoría, salvo muy honrosas excepciones que celebran ahora su clarividencia, confiesa su falta de confianza en el heredero, el Rey Juan Carlos I. En general, ni la derecha ni la izquierda, según reconocen, confían en él. Desde los que mantienen su fidelidad a Franco a los monárquicos fieles a don Juan de Borbón, para quien invocan la restauración monárquica en su persona, que en Huelva hay muchos y muy conocidos, pasando por comunistas y socialistas, que ironizan descaradamente sobre lo poco que iba a durar el “heredero del franquismo”, los más radicales de extrema izquierda o de extrema derecha, y no digamos los republicanos irredentos o a ultranza que en mayor medida abogan por una tajante y definitiva ruptura.

Las circunstancias, los innumerables compromisos y equilibrios que el monarca tiene que adoptar antes de encaminar la vida política hacia una absoluta apertura democrática, tampoco permiten mantener confianzas sobre el futuro, y la impaciencia por el cambio crispa sobre todo a los más vehementes, si bien en Huelva, en general y en el ambiente más cercano al pueblo, la disposición no es demasiado extrema, sino más bien prudente y moderada.

Un alcalde que sigue.
Como un ligero atisbo de esa anhelada democracia para muchos, se celebran las elecciones municipales, que en Huelva capital dan como ganador al mismo que había regentado la Alcaldía hasta ese momento, Carmelo Romero Núñez, con 10 votos, mientras que el otro candidato, Antonio Hernández Romero, sólo consigue 7. La elección se celebra el 25 de enero en sesión extraordinaria del Pleno Corporativo, presidido por el juez municipal decano, Jacinto Núñez y Núñez, presidente a su vez de la Junta Local del Censo Electoral, constituyendo la mesa los ediles de mayor y menor edad y efectuando la votación por orden de tenencias de alcaldía y después de antigüedad en el Ayuntamiento. Serán necesarias dos votaciones para obtenerse la mayoría simple. Muchos ven la elección como un avance de lo que pronto, esperan, sea un ejercicio de auténtica democracia.

En el pleno municipal celebrado el 30 de enero bajo la presidencia del alcalde accidental, Juan Mora Ortega, éste presenta una moción en la que se propone la designación como Cronista Oficial de la Villa al catedrático, historiador, escritor y poeta, Diego Díaz Hierro, que se aprueba por unanimidad, quedando instituido el nombramiento. El profesor Díaz Hierro, persona entrañablemente apreciada en la capital por su dilatada labor en la cultura y en otras manifestaciones en defensa del patrimonio histórico y tradicional, autor de una amplia serie de publicaciones literarias, poéticas y de investigación sobre el pasado de Huelva, sus costumbres y tradiciones, es muy felicitado.

Las noticias siguen siendo poco alentadoras y nada proclives al cambio. Las Cortes continúan 15 meses más y el Rey aprueba el Dictamen del Consejo del Reino prorrogando la legislatura. En aquellos últimos días de enero el discurso del presidente del Gobierno, Arias Navarro, lleno de ambigüedades –“Apertura, democracia y autoridad”– y nostalgia del pasado –“hay que contar con la obra gigantesca y el legado de Franco”–, suscita en Huelva comentarios encontrados de decepción, estupor y enojo. Para los afines al régimen, confianza. En general es la constatación de que nada se mueve. Y eso a pesar de que el ministro Fraga promete “elecciones el año próximo”, además de declarar en The Times “Referéndum nacional a finales de año” y del anuncio de que se constituye una comisión Gobierno-Consejo Nacional para estudiar la Reforma Constitucional. Ante tanta contradicción el escepticismo, cuando no el pesimismo, se adueña de la mayoría de los comentarios y tertulias ciudadanas.

La mejor noticia por el momento, especialmente para la industria pesquera onubense, por la importante incidencia que tiene el sector en la actividad socioeconómica del litoral, es el anuncio del Gobierno de que se garantiza la pesca en Marruecos, Sahara y Mauritania, donde se sitúan los principales caladeros donde faenan los pesqueros de Huelva. Para otros, aunque no deje de tener su peculiaridad muy significativa, una noticia curiosa, calificada de “apertura”, es el “anteproyecto de ley sobre erotismo y pornografía”. Para ellos esto tiene una doble lectura. Y para otros también la incontinente locuacidad del ministro Fraga, que asegura en una conferencia en el Club Siglo XXI que “no se puede hablar de justicia social sin reforma”; y en declaraciones al diario francés Sud-Ouest “buscamos la evolución pero sin ruptura”, inspira, quizás ingenuamente, un signo de confianza y de ilusión.

Tras el Congreso de Suresnes de 1974 y el posterior este mismo año de 1976, algo se mueve en el seno de los socialistas onubenses con claro espíritu luchador contra viento y marea y contra todas las dificultades. Llaman la atención las declaraciones de Rodolfo Llopis, que, por cierto, reproduce el diario Odiel: “El partido socialista no se vende a trozos”. Y añade, entre otras manifestaciones: “Regresaré este verano con propósito de residir en España”. El ex secretario general del PSOE se encuentra en España desde el 16 de enero de paso para Lisboa invitado por el líder socialista portugués, Mario Soares.

Una serie de noticias se producen esos primeros días de febrero: el Consejo de Ministros anuncia que se regulará el derecho de reunión. Se suprime la censura previa de guiones cinematográficos. Se devalúa la peseta para protegerla de movimientos especulativos. El estudio de la Reforma Constitucional está en marcha. Fraga insiste: “El terrorismo dificulta la reconciliación”. Hay opiniones para todos los gustos. En Huelva, sin embargo, dos noticias suscitan un particular interés: el proyecto AIPSA, según el cual la planta de depuración de piritas tendrá una capacidad de un millón de toneladas, y la reunión del ministro español Areilza y del portugués Neto Antunes para examinar el proyecto del puente entre Vila Real de San António y Ayamonte, ansiado proyecto en el que están interesadas Huelva y el Algarve.

Manifestación autorizada. El 12 de febrero se produce la primera manifestación autorizada por el Gobierno Civil de la provincia de acuerdo con las normas provisionales vigentes. La protagonizan los trabajadores de la empresa Riotinto Patiño en solidaridad con sus compañeros de la cuenca minera del centro de Cerro Colorado y es secundada por un buen número de operarios de diversas factorías del Polo de Desarrollo de la capital. Participan unas 2.600 personas y todo transcurre con perfecto orden con la vigilancia de la Policía Municipal.

El 17 de febrero fallece en Madrid, adonde había sido trasladado, el novelista onubense Rodolfo Meneses. Aunque no había nacido en Huelva, sino en Burguillos del Cerro (Badajoz) en 1913, puede considerarse choquero, ya que residía en Huelva desde 1948 y se había integrado totalmente en la vida y costumbres de esta tierra. Autor de novelas como Sandra, La cuadrilla y Las lonas, había sido finalista del Premio Planeta. Sus más destacados relatos están recopilados en la antología El cuento literario en Huelva.

Los onubenses a finales de febrero conocen que tienen un nuevo gobernador civil y todavía jefe provincial del Movimiento. Se trata del salmantino Fernando Gil Nieto, un hombre de Fraga que sustituye a Matías Valdecantos, un hombre de la tierra que, en buena parte, debía sus cargos a su suegro, el ex ministro de Franco Lora Tamayo. Las Minas de Tharsis quedan bajo control español. Las alteraciones laborales continúan dejando una sensación de inseguridad y desasosiego. Las graves alteraciones del orden público en Vitoria, con manifestaciones ante el Gobierno Civil, en las que participan 15.000 trabajadores de 70 empresas que protestan por el despido de 22 obreros de Forjas Alavesas, la situación de huelga general, Vitoria paralizada bajo el control de la fuerza pública, los nuevos incidentes que se producen en la capital (fallece uno de los heridos) y la tensa jornada que se vive en Pamplona, intranquiliza a muchos onubenses, especialmente al sector laboral, que tienen la sensación de que algo está cambiando. El Gobierno se propone esclarecer los sucesos, se celebra un entierro multitudinario y en Tarragona y el País Vasco hay que registrar violentas manifestaciones. La intranquilidad, también en Huelva, es manifiesta.

Entre dos aguas.
Mientras avanza este año tan lleno de interrogantes, Huelva vive su propia aventura provincial entre la incertidumbre ante un futuro político incierto, su propia actividad vital y la vista puesta en los acontecimientos nacionales. Comienza en esos días de marzo el consejo de guerra contra nueve militares por el presunto delito de “Proposición para la sedición”. Se aprueban las asociaciones políticas Unión Nacional Española y Frente Nacional Español. La Jefatura Provincial de Sanidad de Huelva comunica públicamente que “en Huelva no debe existir patología específica derivada de la contaminación por ser muy bajos sus niveles”, se recomienda que “si algún facultativo tiene estudios con otros resultados debe comunicarlo” Se anuncian lanzamientos en Campo Arenosillo, donde siguen las investigaciones en la atmósfera. Se dictan sentencias contra un comandante y ocho capitanes con penas que oscilan entre los ocho y los dos años. La decepción entre las opiniones progresistas es inmediata.

Celebra Asamblea General el Club 75 que designa democráticamente su nueva directiva, siendo elegido presidente Antonio Hernández Caire, empresario y hombre que seguiría después una importante carrera política llegando a ser senador con UCD. La entidad había surgido con vocación democrática, empeñada en el desarrollo de los aspectos humanos, sociales, culturales y económicos de la provincia de Huelva. En ella están personas que más tarde destacarán por unos y otros motivos, algunos políticos, en la vida provincial y nacional. El obispo de la Diócesis, Rafael González Moralejo, pronuncia la conferencia ‘Reflexiones sobre el cambio social: España 1976 (desde la perspectiva cristiana)’. Se dictan medidas contra los activistas que actúan en la Universidad, tratando de crear un clima universitario de respeto mutuo en un ambiente de creciente movilización. La opinión pública se sorprende con los dramáticos incidentes que se producen ante la Embajada de España en Roma por miembros de la izquierda extraparlamentaria.

Una noticia es recibida con optimismo por parte de los demócratas onubenses: se envía a las Cortes el proyecto de Ley por el que se declaran lícitas las asociaciones que aún no lo son. Por su parte 37 procuradores en Cortes constituyen lo que se denominó el “Grupo Parlamentario Independiente”. Contrariamente la Confederación de Combatientes no se convierte en asociación y recomienda a sus afiliados que se adhieren a las que defienden “los principios del 18 de julio”. En Huelva no eran pocos los que compartían aquella opinión. Se ordena el estudio de una  nueva carretera Huelva-Zafra, a favor de los pueblos de la Sierra y la ansiada salida por el puerto onubense de los productos de Extremadura. Una ambición incumplida 29 años después.

El 26 de marzo visita oficialmente Huelva el ministro de la Vivienda, Francisco Lozano Vicente, que puedo examinar directamente los problemas de viviendas planteados en la provincia con objeto de arbitrar las soluciones más idóneas para resolver el problema. Inspecciona las zonas más afectadas: Barriada de Pérez Cubillas, Obra Sindical de Hogar, zona portuaria y barrios de la Navidad y Gavilla. Lozano Vicente anuncia la construcción de 5.000 viviendas con una inversión de casi 4.000 millones de pesetas, cuyas obras supondrían el establecimiento de 2.000 puestos de trabajo. Pocos días después el director general de Carreteras ordena el estudio técnico del trazado en el trayecto entre San Juan del Puerto y Zafra, al que contribuiría la Diputación Provincial. La envergadura de la obra, tan necesaria en el desarrollo provincial, pronosticaba que no podría realizarse en breve.

Primera visita de los Reyes.
El último día de marzo se produce la primera visita de los Reyes de España a Huelva. “El pueblo con los reyes. Don Juan Carlos y doña Sofía fundidos con los onubenses”, proclama en un gran titular Odiel, que añade: “Inenarrable acogida en la capital y en los pueblos que visitan. Masivo y clamoroso recibimiento”. Los monarcas inauguran la factoría de Aragonesas, visitando los pueblos de Villalba del Alcor, Villarrasa, La Palma del Condado, Niebla, San Juan del Puerto, Huelva, Palos de la Frontera, Riotinto y Aracena.

A su llegada a la capital, donde los monarcas cambiaron de coche para subir a uno descubierto, una enorme multitud se congregó a los bordes del trayecto desde la carretera de Sevilla hasta el Ayuntamiento. Las avenidas del itinerario habían sido adornadas y engalanadas con más de 500 mástiles en los que ondeaban las banderas de España y Huelva y muchas más que pendían de los balcones y terrazas de las casas. La comitiva tuvo que detenerse en repetidas ocasiones porque las líneas de seguridad se vieron desbordadas por el entusiasmo de numerosos onubenses.
En su discurso de bienvenida el alcalde de Huelva, Carmelo Romero Núñez, expresa al rey las muchas carencias de la provincia de Huelva y la necesidad de urgir la construcción de la autovía Huelva-Sevilla, la construcción de la carretera Huelva-Cádiz, por la costa y el deseo unánime de la capital y la provincia, como en los casos anteriores, de un estudio para la realización de la carretera Huelva-Extremadura. En total 400 kilómetros de comunicaciones necesarias para el desarrollo de la provincia. Sale a subasta la carretera litoral Huelva-Torre La Higuera. Se haría mucho después. Algunos auguran con ello la futura carretera Huelva-Cádiz, que nunca se haría realidad.

Una noticia publicada por la prensa local afecta especialmente a las gentes de izquierda: “Antonio García Trevijano, José Aguado, Francisco Javier Álvarez Dorronsoro y Marcelino Camacho son detenidos cuando iban a celebrar una rueda de prensa para informar sobre la constitución de la Coordinadora Democrática ingresando en la cárcel de Carabanchel”. Pocos días después seguirían el mismo destino por impago de las multas impuestas por la autoridad gubernativa Ramón Tamames, Juan Antonio Bardem y Eugenio Triana, debiendo cumplir dos meses de arresto sustitutorio. Son detenidos en el curso de una manifestación no autorizada convocada por la plataforma opositora Coordinación Democrática. Otros ocho manifestantes son también encarcelados. La opinión de izquierdas en Huelva refrenda en la prensa sus continuas frustraciones.

Sin embargo hay una preocupación generalizada que sigue inquietando a los onubenses y que en ciertos aspectos parece augurar para algunos temores más decisivos sobre actuaciones radicales y funestas para las esperanzas de cambio que en la mayoría de los casos se albergan. Eran los continuos secuestros y atentados de ETA que alteran un ambiente generalmente preocupado y en continua expectación por el más inmediato futuro. Por aquellos días de abril de 1976 se contabilizan 52 asesinatos perpetrados por el grupo terrorista desde 1968.

Cuando Huelva llega a los 110.000 habitantes, se produce un novedad un tanto significativa: se reúnen los presidentes de las diputaciones de Andalucía y piden un régimen especial administrativo para la región, al tiempo que el Gobierno autorizaba el funcionamiento de las asociaciones políticas, laborales y de defensa agraria. Sin embargo una noticia contrariaba las esperanzas de libre manifestación y libertad de reunión cuando no se autorizan las manifestaciones del 1º de Mayo.

En su discurso el presidente Arias se pronuncia por la reforma contra los extremismos y la composición de las Cortes Españolas integradas por el Congreso y el Senado, anunciándose un referéndum para esa modificación y la de las Leyes Fundamentales para octubre y elecciones parlamentarias antes de fin de año. En Huelva unos ven la botella medio llena y otros, medio vacía. Depende la proporción de las distintas tendencias e impaciencias por un futuro de libertades y de estado de derecho que no acababa de llegar.

A diestra y siniestra las distintas adscripciones ideológicas van planteándose estrategias, en su mayoría siguiendo los pasos de las más altas instancias de las diferentes tendencias, para lo que se considera una inminente llegada de un régimen democrático. Como suele ser habitual las más diligentes y las que más eficazmente funcionaban eran las de izquierda, que mueven ya nombres y esfuerzos que van configurando los cuadros provinciales llamados a regir la futura actividad política en Huelva a través de canales provinciales que en la clandestinidad ya habían engrasado, en la medida de sus posibilidades y con la evidente falta de libertades, sus mecanismos correspondientes.

Protestan los marineros.
Los marineros protagonizan una manifestación en Isla Cristina como contestación a la concentración de 200 marineros una semana antes para celebrar una asamblea. Se les niega el uso del local de la Cofradía de Pescadores porque no había sido solicitada con antelación. Deciden realizar una nueva manifestación. Las autoridades locales tratan de disuadirles sin resultado. Interviene la Guardia Civil, siendo detenidos seis manifestantes. El juez ordena la libertad de cuatro y el ingreso en prisión de Fernando González Vila e Ignacio Palacios, sacerdote del Apostolado del Mar, muy activo siempre en la reinvidicación de los derechos de los trabajadores y especialmente de los del mar.

Un suceso geográficamente lejano tiene una particular repercusión en Huelva por la persona principalmente implicada en tan luctuoso acontecimiento. Días antes de la tradicional concentración anual de Montejurra, la montaña sagrada del carlismo en Navarra, que en los últimos años había venido convirtiéndose en un gran acto de la izquierda antifranquista, debido a la transformación del partido del pretendiente Carlos Hugo de Borbón en una formación federalista, socialista y autogestionaria, alejada de sus orígenes y propósitos, circulan rumores sobre la llegada de elementos fascistas, siguiendo el movimiento que se denominaba “operación Reconquista”, montada en el entorno del dirigente carlista tradicional Sixto de Borbón, hermano de Carlos Hugo.

Miembros de grupos fascistas y fuerzas de ultraderecha promueven la presencia de centenares de participantes de estas tendencias. Las pistolas abundan entre los seguidores de Don Sixto, sin que las fuerzas del orden intervengan incluso cuando brotan las primeras provocaciones y enfrentamientos. En esos momentos de gran tensión el “hombre de la gabardina”, José Luis Martín García, comandante retirado del Ejército, empuñando su pistola dispara contra un seguidor de Carlos Hugo, Aniano Jiménez Santos, que muere unos días después. En el curso de la refriega que continúa en la cumbre hay heridos y un joven de Estella resulta muerto. Entre la maleza se recoge un paquete de pirotecnia militar.

Con la publicación de las fotos, extraordinariamente expresivas, y la alarma que los sucesos provocan en el país, el “hombre de la gabardina” se entrega en Huelva unos días más tarde, lo que produce el consiguiente revuelo y perplejidad por tratarse de una persona miembro de una familia muy conocida. Los tristes acontecimientos de Montejurra confirman la división política del carlismo y su muerte civil.

Premio a José Luis Gómez.
Dos acontecimiemtos luctuosos para la familia de la comunicación onubense. El día 18 de mayo Odiel publica el fallecimiento de Francisco Moreno Ortigosa, quien había sido director del desaparecido Diario de Huelva. Tenía 92 años. Pocos días antes, el 8 de mayo, había muerto en accidente de tráfico el locutor de Radio Peninsular Ángel Gustavo Pérez Calero. El mal estado de la calzada debido a la lluvia había provocado el triste siniestro en una curva a la salida de la localidad lepera. Ambos fallecimientos causan el lógico sentimiento de condolencia entre los profesionales de la prensa y de la radio.

Una buena noticia había tenido entrañable y emotivo eco en los círculos intelectuales y artísticos de Huelva, especialmente entre los más habituales del cine y el teatro. En el Festival Internacional de Cine de Cannes el actor onubense José Luis Gómez había merecido por parte del Jurado Internacional del prestigioso certamen francés el Gran Premio Especial como mejor intérprete por su extraordinaria actuación como protagonista de la película Pascual Duarte, dirigida por Ricardo Franco y producida por Elías Querejeta, basada en la famosa novela del Premio Nobel, Camilo José Cela. Era la primera vez que un actor español recibía este galardón.

Secundando la iniciativa de la Diputación Provincial de Huelva, el Ayuntamiento designa una comisión que solicita del Rey y del Gobierno la celebración en Huelva de la III Exposición Iberomericana, un proyecto largamente ambicionado pero por el momento inviable.

El 28 de julio se ponía en funcionamiento la estación de clasificación de mercancías situada junto a las marismas de El Rincón, lo que coincide con el cierre de la estación Huelva-Odiel y la entrada en servicio del nuevo tramo de vías comprendido entre Peguerillas y el Puente del Nicoba, que transcurre por la zona norte de la capital. Las nuevas instalaciones cuentan con 25 kilómetros de vías y 28 cambios, señalizaciones electromecánicas, hangares, almacenes y otras dependencias. Otro acontecimiento de carácter religioso se produce en el verano de 1976. El día 28 de agosto visitan la S. I. Catedral de Huelva y Parroquia de la Merced el director general del Patrimonio Cultural y Artístico, Antonio Lago Carballo; el obispo de Huelva, Rafael González Moralejo; el presidente de la Diputación Provincial, Felipe Martínez de Acuña y otras autoridades. Son recibidos en la entrada del templo por el párroco José Morales y el arquitecto de la Dirección General, Rafael Manzano Martos, quien explica la naturaleza de las obras realizadas por importe de 31 millones de pesetas. A continuación se celebra la primera misa después de siete años que dura la reconstrucción. La iglesia se encuentra abarrotada de fieles que llenan el templo mucho antes de la celebración.

Rebrota la esperanza.
El país había llegado a un momento decisivo y el Gobierno de Carlos Arias Navarro, singularmente por el talante irreductible del propio presidente, no es el más adecuado para articular la transformación que la mayoría demanda. Por eso la noticia de la dimisión del mandatario, que se produce el primero de julio, llega a Huelva con signos de alivio y de ilusión o esperanza en que las reformas podrían ser posibles. Justo ese mismo día el Consejo Nacional aprueba el informe del anteproyecto de Ley de la Reforma constitutiva de las Cortes y otras Leyes Fundamentales, que con la dimisión de Arias Navarro cobra perspectivas insospechadas.

Pero es evidente que la dimisión de Arias Navarro había sido acogida en general con un respiro de alivio. Ése es al menos el clima dominante sobre todo entre las tendencias políticas de uno y otro signo que demandan una voluntad reformista. A través de las más altas instancias se tiene la impresión de que Torcuato Fernández Miranda, desde la Presidencia de las Cortes y algunos ministros del Gobierno, Adolfo Suárez, Rodolfo Martín Villa, Alfonso Osorio, José María de Areilza… auspician una constitución válida para todos los españoles sin excepción. La noticia de la designación de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno provoca opiniones encontradas y de distinto signo en los círculos políticos de Huelva: mientras algunos confían en el talante joven y renovador de Suárez, otros hablan de un “hombre del régimen” con el que no pueden aventurarse muchos cambios.

Explosión en Riotinto-Patiño. Un trágico suceso alarma a la población onubense cuando sobre las 11.30 de la noche del 7 de julio se produce una explosión en la Sección de Convertidores de la fábrica Riotinto-Patiño en el Polo Industrial, que causa tres muertos y un herido grave. El siniestro se produce cuando una cuba llena de metales fundidos que pendía de una grúa, a la que le falla el mecanismo de suspensión, se desliza hasta tocar el suelo donde entra en contacto con la humedad y provoca una tremenda explosión (que llega a escucharse hasta en Punta Umbría y otras localidades cercanas a la capital) con violenta proyección de escorias y la consiguiente alarma en la población. Al día siguiente el entierro de los operarios fallecidos constituye una numerosa manifestación de pesar con masiva presencia de público en el sepelio de las víctimas, que se congrega durante la celebración de la misa de exequias en el interior y alrededores de la parroquia del Rocío.

Las noticias para los onubenses alientan un inmediato cambio político. Las reformas parecen seguir adelante y se aprueba el dictamen sobre la modificación del Código Penal y el Consejo de Ministros del 16 de julio hace pública una declaración programática del Gobierno sobre la transformación política, se habla de abortar el problema social y económico y se solicita del Rey una amnistía aplicable a delitos de motivación política. Sin embargo el día 18, un día de infausta memoria para muchos, la prensa publica un artículo del general Fernando de Santiago y Díaz de Mendivil bajo el título «Una fecha vigente» y en el Ayuntamiento se celebra una recepción convocada por el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento en conmemoración de tan controvertida jornada. Para muchos en Huelva parece que todo sigue igual.

No obstante otras noticias son más optimistas. Una de ellas habla para sorpresa de muchos de “entrevista de Adolfo Suárez con el PSOE” y según la cual forma parte de los contactos previstos por el presidente del Gobierno con la oposición, en este caso con miembros de la directiva socialista. Para quienes tanto han clamado por la ansiada carretera Huelva-Cádiz, el anuncio el 20 de julio de la adjudicación de las obras entre Huelva y Matalascañas es como una primera etapa del pretendido acercamiento con la provincia vecina. Las obras tienen un presupuesto de 204 millones de pesetas y se divide en dos tramos: Polo de Desarrollo-Parador Nacional de Mazagón y Parador-Torre la Higuera.

Buscando petróleo.
Por otra parte, en esas mismas fechas se reinicia la búsqueda de petróleo en la costa de Huelva, por parte de la Asociación de Empresas Hesperia-Mosbacher-Challenger-Banesto-INI, titulares de diez permisos de investigación en el golfo de Cádiz denominadas Orión 1 a 10. Una gigantesca plataforma perforadora semisumergida se había situado a 25 millas de El Rompido, a la altura de la desembocadura del río Piedras para iniciar las prospecciones. La primera prueba se efectúa el 24 de julio a 2.470 metros de profundidad, pudiendo continuarse sucesivamente hasta unos 3.700 metros.

El día 26 de julio se cierra la estación de Zafra, lo que pone fin a toda una época del ferrocarril en Huelva. Desaparece la línea desde la mencionada estación hasta Peguerillas y se trata con ello de poner fin a uno de los dogales que atenaza la ciudad por el lado oeste auspiciando un futuro ensanche por esa zona. El día 30 de ese mes otra noticia política es acogida con gran satisfacción por parte de aquellos que se manifiestan más escépticos ante posible cambios. Se decreta una amnistía que alcanza a 200 presos condenados por delitos de opinión e intencionalidad política.

En la primera quincena de agosto Huelva tiene nuevo gobernador civil en la persona de José María Belloch Puig, que sustituye a Fernando Gil Nieto, destinado con este cargo a La Coruña. Se le identifica como escritor político perteneciente a un grupo de inspiración democristiana. En su alocución pronunciada en el curso de su toma de posesión declara: “De todos los sistemas políticos, el que requiere mayor dosis de autodisciplina es el democrático”.

Para los más optimistas parece que todo va acelerándose de una manera impensada unos meses antes. Algunos, sobre todo en los sectores más inmovilistas, piensan todavía que los cambios se están haciendo precipitadamente. Sobre todo cuando el 10 de septiembre se anuncian elecciones legislativas antes de ocho meses para que el pueblo, se dice, “exprese su voluntad”. Al mismo tiempo se hace público el proyecto de Ley de la Reforma Política. Pocos días después ya se habla oficialmente de la posible legalización de los partidos políticos. Los distintos grupos políticos en Huelva urgen sus contactos con las más altas instancias de los mismos ante los auspicios de una actividad preelectoral en ciernes. Es fácil recordar que con sustancial respaldo de la Banca, el partido de Fraga, Alianza Popular, se crea con pasmosa rapidez en la segunda mitad de septiembre de este año y ya empieza a contar con muchos simpatizantes en Huelva.

Inundaciones. En Huelva son frecuentes las inundaciones que anegan las partes bajas de la ciudad y las zonas más próximas a las marismas. Pero este año las intensas lluvias otoñales se adelantan y el 29 de septiembre caen 50 litros por metro cuadrado en media hora, lo que motiva que importantes sectores de la ciudad queden inundados con los consiguientes prejuicios y la abundancia de barro que ensucia las calles y dificulta el tráfico. Otras noticias son más satisfactorias: se anuncia un plan de mejoras en el Andévalo, zona siempre deprimida de la provincia y, asimismo, se informa que las obras del puente internacional sobre el Guadiana, que habrá de unir a España y Portugal a través de Ayamonte y Castro Marim, comenzarán en 1977.

En los primeros días de noviembre el Ayuntamiento se hace eco de la noticia publicada en un periódico de Madrid: según “la Fiscalía del Tribunal Supremo, los onubenses nos estamos envenenando poco a poco con la contaminación. Mientras tanto siguen siendo mínimos los índices que a diario facilita la Jefatura Provincial de Sanidad”… “¿Quién engaña a quien?”, se pregunta el primer teniente de alcalde, Juan Mora, en el Pleno Municipal. Días más tarde la Dirección General de Sanidad responde al Ayuntamiento: “Huelva no tiene problemas de contaminación atmosférica. Hasta el momento está en los límites higiénicos permitidos”.

Otra noticia, desgraciadamente repetida frecuentemente en la actualidad onubense, se produce por aquellos días: seis embarcaciones con base en Huelva son capturadas por las autoridades marítimas marroquíes. El Gobierno de Marruecos exige el pago de 4.500.000 pesetas para su devolución. El día 25 de noviembre los pesqueros son liberados. La Cofradía de Pescadores de Huelva adopta el día 29 por unanimidad el acuerdo de paralizar la flota el 1 de diciembre como medida urgente para que el Gobierno indemnice a los armadores de los pesqueros apresados por los daños ocasionados.

El 13 de diciembre se clausura la segunda edición de la todavía denominada Semana de Cine Iberoamericana de Huelva después de siete días de intensa actividad cinematográfica y de una masiva participación del público onubense, atraído por el interés de las proyecciones. Lo más destacado es sin duda el cálido homenaje que se tributa al genial director Luis Buñuel, presente en el certamen.

El 15 de diciembre de 1976, Huelva, capital y provincia, dice “sí” en el referéndum convocado sobre la Reforma Política. Participaron en el plebiscito 201.738 votantes. Los votos afirmativos suman 194.858; los negativos 2.664, los votos en blanco son 3.570 y los nulos, 646. La jornada electoral transcurre con absoluta tranquilidad lo que prueba la voluntad democrática de los onubenses. Curiosamente en un colegio de religiosas se habilitan dos colas para la votación: una formada por hombres y otra por mujeres. Huelva se suma así a la terminante decisión de todo el país.

Concluye así un año lleno de grandes incógnitas para la población onubense, pero también imbuido de ilusiones y esperanzas sobre un nuevo futuro político que superara sin grandes traumas un pasado cuya obsolescencia era evidente. Muchos de los nostálgicos del inmovilismo de tantos años empiezan a comprender que el cambio es irreversible, aunque son también pocos los que comparten realmente la ambición de una reforma política de gran alcance y de acuerdo con las pretensiones partidistas de cada uno. Se cierra un año de notables interrogantes, pero los últimos acontecimientos invitan a entrar con optimismo en una aventura política que habría de traer aires renovadores.
   
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