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1976 |
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Cristina Mellado |
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La reforma |
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Los partidos políticos nacen como hongos. Los cambios políticos están en el horizonte. Socialistas y comunistas se rearman de argumentos y se organizan en Jaén. El gérmen histórico de ambos partidos pronto dará sus frutos. Y aparecen en la política como partido los andalucistas de Alejandro Rojas Marcos, pero lo que de verdad resuena en las calles, las plazas, en las fábricas y en las cárceles es la petición de amnistía.
La situación social es grave en toda Andalucía. Las tensiones están al orden del día. Huelgas, manifestaciones, reivindicaciones y, sobre todo, petición de amnistía. El indulto después de la muerte de Franco no contentó a los partidos. Se manejan datos de que aún permanecen en prisión más de tres mil presos políticos. Los partidos y los sindicatos utilizan esta situación para tomar la calle. En Linares, en enero, hay un importante paro en Santana. CC OO ya tiene una fuerte capacidad de convocatoria. La convulsión laboral es tal que hasta los trabajadores de la banca se ven envuelta en ella. Es nombrado gobernador de Jaén, Enrique Martínez-Cañavate hombre importante en el esquema futuro de los centristas jiennenses y renueva como alcalde, Antonio Herrera García.
Sindicalistas al poder. Ya en este año, los movimientos sindicales empiezan a tener fuerza, sobre todo Comisiones Obreras, con una estructura bastante sólida en especial en pueblos con alguna industria como Linares. La UGT tiene más problemas para asentarse en la provincia de Jaén. Los primeros intentos serios se producen en el verano de este año. Los ugetistas jiennenses tuvieron que recorrer un largo camino bajo la sombra del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) para organizarse. La primera gestora se constituye en Canena, con asistencia de algunos viejos militantes socialistas como Julián Jiménez, Ramón Erbal y José María Sánchez Muñoz, los tres de Linares y que se consolidaría al siguiente año teniendo como base algunas uniones locales. A los citados hay que sumar José María Ramón Martínez, Manuel Rodríguez Menéndez y Antonio Quesada Menduiña, todos ellos ya con cargos orgánicos. No sería hasta el otoño de 1977 cuando la UGT celebrara su primer congreso provincial.
Comisiones Obreras aprovecha las tensiones que surgen en Land Rover Santana para hacer una puesta de largo. Entre los meses de septiembre y octubre se da a conocer el sindicato comunista y casi un 40 por ciento de la plantilla de Santana se afilia a CC OO y se convierte en la organización con más capacidad de convocatoria. Detrás tiene al PCE que cobra más fuerza día a día. Poco a poco quienes habían actuado desde dentro del sindicato vertical van apareciendo ante la opinión pública y ante los propios trabajadores. La organización sindical del antiguo régimen se desmorona y quienes, desde posiciones de izquierdas, se habían infiltrado en la misma cada vez alcanzan más cotas de poder y más capacidad para movilizar a los trabajadores.
Donde no resulta fácil es en el campo. La organización de los jornaleros es complicada, sobre todo por la dispersión y aislamiento de los pueblos. Aún así y al mismo tiempo que hay manifestaciones en Santana Motor donde 3.000 trabajadores piden un nuevo convenio colectivo y en Jaén capital, se producen concentraciones en las plazas de algunos pueblos como Mancha Real y Torreperogil. No sólo se piden reformas laborales, sino también amnistía.
Eso no parece preocuparle mucho al presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro que en febrero pasa unos días de caza en La Carolina, el pueblo de Ramón Palacios, uno de los caciques más fuertes y presidente de la Diputación. También Fraga Iribarne está de caza en Sierra Morena. La política de palacio va por un lado y la calle por otro.
Olvidos sangrantes. Los reyes visitan cuatro provincias andaluzas, Córdoba, Sevilla, Cádiz y Huelva. La Andalucía oriental parece no existir; y mucho menos Jaén. Hay una queja dolorida esperando que sus reyes pisen sus terrones, su asfalto; les oigan y les escuchen, respiren de su aire y palpen su dolor.
Los papeles (peticiones) se duermen en los cajones de Madrid, el campo sigue sin ayudas y las soluciones se eternizan. Pero si reproches merece el olvido de los reyes o de quienes les han organizado la visita a Andalucía, no lo es menos el rechazo y repulsa por la actitud del ministro de la Vivienda quien recibe a la prensa jiennense en el tren que va a Madrid, a medianoche, sin salir del vagón y promete 3.000 millones para dos nuevos polígonos industriales y dinero para levantar 500 viviendas, cuando sólo en Jaén capital se necesitan 3.500 para terminar con el chabolismo.
Y hay quien recuerda que de nuevo están de montería en Sierra Morena prebostes del régimen como Arias, Fraga, José Solís, Oñate. Algunos dirigentes jiennenses aprovechan estas estancias para mendigar algo para Jaén, pero cuando se pegan tiros la concentración sólo se orienta hacia un punto: dónde meter la bala.
Las protestas son como una escalada interminable. Es tal el descontento que hasta las amas de casa, ante la subida de los precios, quieren vigilar los mercados y denunciar a los intermediarios. Se dispara el índice de paro en Jaén, siendo la primera de España en desempleo agrícola. El olivar empuja constantemente a la emigración. El precio del litro de aceite es de 75,75 pesetas. Trescientos mil kilos de ciruelas se reparten en Jaén porque no merece la pena cortarlas a 5 pesetas kilo, cuando se las quieren comprar a 4 pesetas. La sequía, como plaga permanente en una provincia donde Paco pantanos (Franco) ha hecho poco, arruina cosechas y las “cabañuelas” anuncian otro año seco.
Hay un triste espectáculo, poco conocido, sangrante, que humilla a las personas y genera odios, como es el silencio de algunas personas que a escondidas tienen que llevar al Monte de Piedad algunas pertenencias para subsistir. Según un informe de las entidades de ahorro, Jaén es la tercera provincia española donde más joyas se empeñan.
El olivar, en guerra. La situación es tal que levanta la voz, con enorme dureza, el presidente de la Cámara de Comercio, Antonio Trujillo, que al siguiente año se presentaría por AP en las elecciones generales. Trujillo es un gran profesional de la abogacía y empresario. Le duele Jaén y sobre todo su olvido. Desde la Cámara de Comercio, institución que siempre tuvo un papel preponderante en la vida empresarial jiennense, lanza un programa para buscar salidas a los productos agrícolas y, de ellos, al aceite, con la intención de que se cree un Consejo regulador para la optimización del cultivo, un plan de regadíos y la creación de denominaciones de origen, eficaz fórmula, se dice, para hacer frente a la política de grasas del Ministerio de Agricultura que prima la producción y comercialización de los aceites de semilla, en especial el de soja. Pronto se suman otras protestas, como la del topoderoso Domingo Solís, que ante el bajo precio del aceite y la imposibilidad de exportar el sobrante del consumo nacional, levanta la voz al ministro de Industria, Virgilio Oñate y haciendo suyas las palabras de los olivareros le dice que los hombres de Jaén no podemos aguantar más; nosotros no iremos a la huelga, pero de prolongarse esta situación nos van a llevar a un paro forzoso. Y es que en el horizonte ya se estaba gestando la tormenta del olivar. Ginés Torres clama diciendo que el olivar jiennense no quiere limosnas y en toda la provincia hay manifestaciones por la caida del precio del aceite. En julio, en toda la provincia hay almacenadas 3.000 toneladas de aceite debido a las bajas cotizaciones del mismo (71 ptas./kg.) y a las grandes importaciones de aceite de soja y girasol.
Marcha verde de los olivareros. Cuando comienza el verano, los olivareros no esperan más. Es como una fiebre porque en todos los pueblos que dependen del olivar, casi el 90%, se preparan acciones contundentes. Hay cierto miedo porque aquello se puede desbocar. Aún así, la batalla se incicia fuerte en Linares y en Torreperogil se prepara la marcha verde de los olivareros; en Úbeda es convocada la Asamblea del Olivar, como en otras comarcas. El Gobierno entretenido en otros menesteres no parece tener en cuenta las crecientes protestas.
El Gobernador civil, Enrique Martínez-Cañavate envía mensajes de preocupación. Y como no encuentra respuesta rápida se pone de acuerdo con los promotores de la protesta para pactar unas acciones que no se salgan de madre. O sea, luz verde en sacar los tractores a las carreteras pero sin formar demasiado follón.
Es el 19 de agosto, en Jaén capital, cuando los olivareros se levantan en armas, o sea, con sus tractores. Llegan olivareros de toda España y es como un homenaje y desagravio al olivar de Jaén. Dicen las crónicas de la época que 100.000 olivareros se dieron cita en Jaén, aunque muchos de los manifestantes llegan en transportes fletados por los organizadores. El calor es tan fuerte que se tiene que atender a bastantes agricultores. Las gargantas están secas pero aún tienen fuerza para protestar, con trescientas pancartas en cabeza, miles de tractores y sembrando la provincia con sus reivindicaciones, detrás de las cuales están los convocantes de la concentración, la cooperativa que lidera Domingo Solís, UTECO. No a las subvenciones al aceite de soja, El aceite da divisas, la soja las requisa; Rebeldes, no; olivareros; El olivar también sostiene España.
Hay una contramanifestación rápidamente disuelta pero no impide que muestren una pancarta que dice; Los dineros de Jaén para Solís y la finca de Mata-Behid. La otra cara de la moneda, como ha escrito el periodista jiennense Antonio Checa, es el juicio promovido por integrantes de la cooperativa Nuestra Señora del Alcázar de Baeza que se preguntan por el destino de un préstamo de 85 millones concedido por la Caja Rural de Jaén a los directivos de la cooperativa años atrás. Hay abogados de postín en ambos bandos, los cooperativistas son defendidos por José María Gil Robles, la Caja Rural por José María Stampa Braun. El principal acusado, Emilio Santía, será finalmente absuelto. El hecho de que algunos empresarios hayan tomado parte activa en la protesta o al menos encauzarla, abre esperanzas para que una parte de los mismos empiece a tener conciencia de lo que está pasando.
Despertar de los empresarios. Aunque de forma muy tímida, empiezan también a moverse. La influencia del franquista Manuel Conde Bandrés, nacido en Linares, y que es presidente del Consejo Nacional de Empresarios, se deja sentir con fuerza. Y mucho más Domingo Solís, diputado por Jaén en las Cortes franquistas e impulsor de una de las fuerzas cooperativistas de España, la que aglutinaba a más de sesenta mil olivareros, conocida como UTECO y desde donde controla gran parte del mundo agrario, sin olvidar que ha sido el promotor de la caja rural, entidad de ahorro que se orienta, fundamentalmente, a captar el ahorro de los agricultores, canalizar las ayudas que llegan de Madrid y conceder créditos o facilitar operaciones a los cooperativistas. En el campo tan sólo funcionan las Cámaras Agrarias de corte franquista y en las ciudades, hay poco interés de los empresarios por la cosa política.
Pese a todo, a finales de este año se dan los primeros pasos para constituir organizaciones empresariales democráticas. La visita de Agustín Rodríguez Sahagún, presidente de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) despierta interés y pronto se suma al proyecto un empresario que habría de ser fundamental en estos cambios, Julio Aguilar Azañón de cuya mano y pensamiento muchos empresarios cogieron el tren de la democracia.
Realmente Julio Aguilar Azañón, que un año más tarde se afiliaría a la UCD y sería diputado por Jaén, fue el hombre clave para que afloraran una serie de empresarios, muchos de ellos jóvenes y con iniciativas, y era, además, un empresario raro para entonces y más en esta provincia, ya que tenía dos carreras, sabía trabajar, hacía trabajar y con capacidad para ilusionar a su gente y encima, junto con su hermano Ramón, había creado una industria puntera de maquinaria de extracción de aceite. Nacido en Sierra de Segura, Julio Aguilar pertenecía a la saga de lo que en esta comarca se llegó a conocer como los Aguilares, empresarios todos ellos como Faustino Idañez Aguilar, Juan Jiménez Aguilar, Emilio de la Cruz Aguilar y que fueron piezas en el desarrollo de la misma.
La derecha. En los primeros meses de 1976 surgen los primeros intentos para aglutinar la derecha democrática y los restos del franquismo que tienen como objetivo reformar lo necesario para conservar lo valioso. O sea, lo que pronto sería Alianza Popular (AP), liderada por Manuel Fraga. Alrededor del proyecto de Fraga pronto aparecen jóvenes profesionales jiennenses, con una actividad incansable, con Miguel Sánchez-Cañete, el presidente de la Diputación, a la cabeza y que sería el primer secretario de AP en Jaén. Una gran parte de los que se afilian a Alianza Popular tienen una corta militancia en ANEPA y además de Sánchez-Cañete, estaban Francisco Gallego, Diego Marín, Manuel Ardoy, Alfonso Navarro, Emilia Higueras y Eduardo Criado que conforman la ejecutiva. Antonio Trujillo, personaje clave desde la derecha en la transición democrática jiennense, también hizo una apuesta decidida por Fraga y su partido.
Pero los primeros en aparecer de forma pública y notoria es la Unión del Pueblo Español (UDPE), con Ramón Palacios de presidente. Tiene detrás un equipo, casi todos ellos ligados al franquismo, como Fabián García Rodríguez-Acosta, Manuel Puche Pardo, Manuel Fernández Peña, Enrique Jiménez, Pío Aguirre, Fernando Marín, José Palma, Adolfo Carazo, José de la Torre, Jorge Saníjer, Juan Jose P. Trevijano y Pilar Sicilia.
Se constituye también el FNE con Teodolindo García, Cesáreo González, Mercedes Collado, José María de Vargas, Tomás Liébana. Federico Silva que ha creado la Unión Democrática Española (UDE) intenta aglutinar a sus escasas fuerzas en Jaén, los mismo que Fuerza Nueva (FN), de Blas Piñar, con escasos efectivos y menos aún Acción Nacional. En Jaén, sin embargo, la estructura organizativa de la derecha es escasa y sólo hay tres agrupaciones en funcionamiento, la de Manuel Fraga, la de Enrique Thomas de Caranza y la que lidera Cruz Martínez Esteruelas, Unión del Pueblo Español.
Como más tarde diría Gabino Puche, uno de los primeros jóvenes que se alineó con Fraga y Verstringe, muchos fueron llamados a AP por su tirón, o supuesto tirón, pero cuando vieron que los resultados no acompañaban se retiraron de la escena política.
Tras la muerte de Franco, en Jaén, como en el resto de las provincias andaluzas se empieza a distinguir los franquistas pata negra, los que procedían del Movimiento y aquellos que habiendo sido falangistas no terminaron por aceptar ni a Franco, ni al franquismo, ni al Movimiento. En este último caso estaban los que pertenecían a Falange de la JONS auténtica, los Círculos de José Antonio. Los escasos dirigentes que había de estos dos grupos iniciaron una caza de adictos para sumarlos a su causa. Sorprendemente la mayoría de los que se apuntaban eran bastante jóvenes para haber vivido, participado o sufrido el franquismo. Porque desde esta orilla gran parte de los que lideraban estos proyectos de partido falangistas habían sido maltratados por el Movimiento oficial y mucho más por los que desde la falange habían hecho profesión de fe y militancia activa en el franquismo. Pero no les fue fácil abrirse camino. Señalados por el pueblo como partidos de extrema derecha tuvieron dificultades para encontrar muchas personas dispuestas a dar la cara. Diego Márquez Horrillo, lideraba los Círculos de José Antonio y Pablo Andrés Viedma Hurtado Falange Española.
Los joseantonianos auténticos clamaban en el desierto y no podían evitar que confundieran el Régimen con la Falange. En Jaén, decía Márquez Horrillo, hay muchos falangistas, pero falangistas de pera. Porque somos muchos, pero estamos los justos.
En los primeros días de septiembre muere un dirigente significado del PSOE jiennense, el abogado y funcionario de la Diputación, Diego Vadillos. Su entrega al partido y en defensa de los más desfavorecidos hace que su entierro convierta las calles de Jaén en una manifestación impresionante de la izquierda jiennense. Pilar Palazón (PSA), Paco Medina (CC OO), Cándido Méndez y Emilio Arroyo (PSOE) y Felipe Alcaraz (PCE), junto con otros dirigentes políticos, sindicalistas, intelectuales, estudiantes y trabajadores rinden homenaje a quien estuvo a su lado en aquellos años clandestinos y duros del 70 al 75. Banderas, pancartas y octavillas piden libertad y legalización de los partidos de izquierdas y amnistía para los presos políticos. Y es que había que aprovechar cualquier coyuntura, hasta la más triste, para hacerse oír.
Gallego club de futbol. Y es lo que hacían los comunistas. Pocos, pero están en todas partes. Es la consigna que llega desde el exterior. Hay que ir conquistando poder desde dentro del propio régimen franquista.
En este año, los comunistas van aumentando, pero siguen en precario, sin medios, sin fondos, aunque con mucha capacidad de convocatoria. Montan los Domingos rojos que es una especie de atraco a mano armada, pero hecho de buena fe, porque serían muchos los militantes o simpatizantes que echaban en la buchaca el salario o jornal de un día y también se organizaban otras actividades, sobre todo musicales y casetas en feria donde actuaban cantantes de izquierdas como Victor Manuel, Ana Belén, Pablo Milanés y además había personas que sin ser militantes aportaban dinero. La histórica Rosario, como secretaria de finanzas, llevaba las riendas con mano firme. Muy lentamente se van montando los comités locales hasta tener la primera dirección provincial, siendo el profesor Felipe Alcaraz el primer secretario general y una ejecutiva integrada por Pilar García, Concha Caballero, Paco Zaragoza, Esteban Flores, Manuel Anguita Peragón, Mariano Rodríguez, Alfredo Márquez y la histórica Rosario.
El PCE empezaba a andar, pero recibió un fuerte espaldarazo cuando el 17 de octubre, domingo, llega del exilio Ignacio Gallego, un tótem para los comunistas, referente de viejo luchador revolucionario. Jaén estaba en fiestas por San Lucas y los comunistas habían montado una caseta en el Real bajo el nombre de Andaluces de Jaén. Todo un símbolo. Su llegada coincide con un partido de fútbol que van a disputar el Real Jaén y el Córdoba C.F.. Desde primeras horas de la mañana comienzan a llegar en autobuses y en el tren seguidores del Córdoba vestidos con la indumentaria del equipo y con banderas del club que, mire usted por donde, es la que ya se conoce como la blanquiverde, o sea, la bandera andaluza. Coincide esta llegada masiva de foráneos con las fiestas de la ciudad y, en principio, se acoge con simpatía y cordialidad la presencia de tantos visitantes.
La policía, sin embargo tiene la mosca detrás de la oreja. No entiende que un club tenga tantos seguidores o que las fiestas atraigan tanto alegría y jolgorio, tantos autocares, al menos unos doscientos, no sólo de Córdoba, sino también de Sevilla, Cádiz, Granada, Madrid y Albacete y de numerosos pueblos de la provincia. Pronto se supo la la verdad. Eran militantes comunistas que venían a recibir a Ignacio Gallego. Las banderas rojas, con la hoz y el martillo, ondean al viento y aparecen pancartas con los consabidos lemas: Santiago y Dolores, a Madrid. Los manifestantes se confunden con los forofos del Córdoba y los que van a la feria. A un mando policial le parece aquello excesivo y hay orden de cargar. La 13 Brigada antidisturbios actúa sin contemplaciones. Gritos, carreras, caídas, golpes. Unos y otros parecen estar en su salsa. Hay un centenar de detenidos y el propio Ignacio Gallego va directamente del tren a la comisaría. Horas más tarde sería puesto en libertad y podrá asistir al mitin preparado. El partido de futbol se jugó con toda normalidad.
Y eso que el acto de recibimiento y posterior mitin de Ignacio Gallego se había consensuado con el Gobernador Civil, Enrique Martínez-Cañavate, pero aquello se salió de madre. Durante su vida política le perseguiría este baldón porque algunos pusieron en tela de juicio su profesión de fe democrática cuando entra en la Unión de Centro Democrático (UCD). No le fue fácil a la UCD conseguir una mínima estructura para presentarse a las elecciones de junio de 1977. Angel Cachón Merino fue el hombre encargado por Adolfo Suárez para crear la UCD en Jaén. Estaba muriendo el año 1976 y Cachón Merino con Felix Martínez, hombre clave en la configuración y funcionamiento de la UCD comienzan la labor de buscar personas que reúnan las características que se quiere, liberales, de derecha democrática, socialdemócratas, cristianodemócratas y hasta algunos franquistas reciclados. Obviamente con un espectro tan amplio no tienen difícil ir sumando voluntades, aunque como sucediera en otras provincias andaluzas, tuvieron que apoyarse en la Jefatura Provincial del Movimiento para articular algo similar a lo que debería ser un partido, sobre todo porque en Jaén no estaban estructuradas las fuerzas que luego conformarían la UCD. Pero hay profesionales que están por la labor, como un año más tarde se vería, al encabezar la lista del partido centrista el ingeniero agrónomo, funcionario de ICONA, Simón Calvo.
Con menos rapidez de lo que piden los partidos de izquierdas se va cumpliendo el calendario político. Para sorpresa de casi todo el mundo, Adolfo Suárez es designado por el Rey presidente del Gobierno. Hay otra dinámica. La primera propuesta es solicitar al rey amnistía para todos los presos políticos y la vuelta dede los exiliados. La Alianza Socialista de Andalucía (ASA) se convierte en partido y en Jaén, de la mano de Pilar Palazón se mueve de forma activa. La transición avanza a ritmo razonable y sin rupturas con el horizonte de un referendo para la reforma política y el anuncio de elecciones generales para el próximo año aunque es inevitable que los resabios del pasado afloren como cuando el gobernador civil de Jaén no autoriza diversos actos de un grupo de mujeres democráticas y que les son denegados porque no han especificado el estado civil ni los nombres del cónyuge en las casadas o del padre en las solteras. Genial.
Raíces socialistas. A principios de 1976 el PSOE aún no tenía estructura orgánica en la provincia de Jaén; tan sólo grupos aislados o militantes activos en Jaén, Linares, La Carolina, Torreperogil, Úbeda, Martos y Andújar. Y además, por su falta de actividad y actitud menos radical que los comunistas, algunos militantes jóvenes del PSOE en Jaén capital se han pasado con bagajes y armas al PCE, caso de Felipe Alcaraz, Manuel Molinos, Pedro Galera, Arturo Ruiz y Javier Aguirre. Eso es lo que parecía, aunque la realidad fuera otra. Muchos históricos del socialismo como Cándido Méndez, Alfonso Fernández Torres, Juan Zarrías, Garrido o Prieto mantenían una actividad incesante con el mandato de reorganizar el partido. Alfonso Fernández Torres, desde Sevilla, apoya la reunificación de los dos sectores y Alfonso Guerra, el viernes 6 de agosto, presenta en Jaén al PSOE, destacando el rápido crecimiento de militancia en una provincia donde tanto arraigo tuvo el partido antes de la guerra civil.
Aún así no había forma de organizar una gestora Recuerda el profesor Emilio Arroyo, que del 77 al 79 sería secretario provincial del PSOE, que él se afilia al partido en agosto del 76. Recuerda que estudiando en la Universidad de Granada le dieron algunos nombres en Jaén con los que debería contactar. No le fue fácil, entre otros motivos, porque eran nombres de personas que ya estaban en el PCE, como Felipe Alcaraz. Dando clases y a tenor de mi manera de expresarme se me acercó un estudiante y por ahí empezó todo; recuerdo que en Jaén capital había muy pocos socialistas; había más en Linares.
A partir del verano es cuando las reuniones del PSOE comienzan a tener mayor fuerza. Hay ya agrupaciones constituidas y aunque pocas, sirven de base para ampliar su presencia en la provincia. Es en diciembre de este año cuando los socialistas jiennenses empiezan a tener una mínima estructura que ya en enero del siguiente año desembocaría en la constitución de la primera ejecutiva provincial, con Juan José Contreras como presidente y el histórico Julián Jiménez como secretario general.
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