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1976 |
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Antonio Ramos Espejo |
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Paro asfixiante y una mirada de esperanza |
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El despertar colectivo del pueblo malagueño, asfixiado por el paro, se produce con la entrada de un año nuevo. Los primeros meses, sin olvidar las acciones de años anteriores, Málaga se echa a la calle pidiendo pan y trabajo, unas veces a instancias de las comisiones de parados, otras por la Junta Democrática y la plataforma de convergencia y más tarde por coordinación democrática. La crisis del turismo y la construcción hacen aguas en la economía de esta provincia. La situación laboral es planteada con crudeza por los trabajadores de las pocas industrias que tiene la capital de la Costa del Sol: se producen paros, asambleas permanentes, manifestaciones, escritos, encierros con desalojo de la fuerza pública en Siemens, Standard, Citesa, Intelhorce la mayor empresa instalada en Málaga, con 3.100 empleados, que amenaza cerrar su factoría para trasladarse a Cataluña y otros centros de trabajo. Un escenario de paro, en el que, entre tantas tragedias personales y colectivas, se permite al menos vislumbrar una mirada de esperanza ante el cambio de régimen que se avecina.
Pancho Cabezas, en escena. Los estudiantes y profesores de la Universidad se ocupan mientras tanto de resolver el problema del profesor marroquí de Matemáticas, Idí Mojtr Kaidi, expulsado por el gobernador civil de Málaga, José González de la Puerta, psiquiatra, obsesionado por estas fechas en tres cuestiones claves: dejar Málaga sin perros, limpiar la provincia de elementos subversivos haciendo incluso un llamamiento para que los rojos fueran denunciados y movilizar a todas sus fuerzas del Movimiento Nacional para alzar a su delfín, Francisco Cabezas, popularmente conocido como Pancho, al trono de la Diputación Provincial, defenestrando a Francisco de la Torre Prados, quien abandona su puesto a pesar de que consigue empatar a puntos en las elecciones de camarillas, promesas, amenazas y ¡cuántas cosas más!
Con la muerte del dictador se registra un fenómeno de resituación de las formaciones políticas, tanto de aquellas que viven cobijadas bajo el manto de la dictadura y pueden asomar sus cabezas para darse a conocer sin ningún tipo de peligro, como aquellas que proyectan moverse entre dos aguas o pertenecer abiertamente al espectro del antifranquismo. Este esquema general tiene su correspondencia en regiones, provincias y pueblos. Las maniobras de un González de la Puerta por reafirmar a los franquistas duros en Málaga se corresponden con los últimos intentos de Arias Navarro por aferrarse a sus lágrimas televisadas al anunciar la muerte de Franco, reafirmando el papel, por ejemplo, de Fuerza Nueva.
En la medida en que transcurran los meses de este año de verdadero tránsito, ya sin pérdidas de tiempo, irán apareciendo más partidos políticos, hasta que definitivamente se produce la explosión de las organizaciones de izquierda por orden de moderación histórica, es decir, de los socialistas a los comunistas. Un tiempo en el que o bien el gobierno de la Transición administra la salida a la palestra de estas formaciones o son los partidos políticos y los sindicatos los que ya provocan su aparición pública, sin esperar a la formalidad de un régimen que, todavía, es dictadura. Este estallido político y sindical no se produce de forma aislada. La sociedad está impregnada de este cambio social, que se acompaña con manifestaciones y huelgas laborales, con el impulso en las universidades, con los movimientos de colectivos como el de mujeres y con un fuerte apoyo de una Iglesia comprometida desde distintos ámbitos.
Los Reyes bajan a Andalucía en su primer viaje a las cuatro provincias occidentales. Ya es un significativo avance el cambio de la coreografía diseñada para recibir al nuevo visitante. Mientras, en la iglesia del Palmar de Troya, población cercana a Utrera, el fundador de la orden de los Carmelitas de la Santa Faz, Clemente Domínguez, es ordenado sacerdote por el obispo vietnamita Ngo Dinh Tuhc. No quedaría ahí su ascenso a los cielos, porque, dos años más tarde, será proclamado Papa, con sede en Sevilla y con el nombre de Gregorio XVII, que tendrá la potestad de canonizar a Franco. Pero el curso de la historia, cachondeos aparte, es imparable. Cualquier conferencia sobre un tema de actualidad podía transformarse en un acto político. En febrero, una conferencia sobre el origen del PSOE en Málaga, a cargo de Antonio Nadal, celebrada en el Paraninfo, terminó con la presentación del programa socialista para la Transición y un coloquio sobre la situación política del país. En el acto, al que acuden numerosas personas, pueden leerse pancartas como Libertad Sindical. UGT, Libertad para los presos políticos y sindicales. PSOE, y también retratos de Pablo Iglesias. Pocos días después Felipe González pronuncia una conferencia en Málaga sobre Unidad y libertad sindical. Otro acto similar es el protagonizado por Antonio Garrigues en el Colegio Mayor Javier, sobre el tema Libertad económica. No siempre este tipo de conferencias pueden anunciarse, muchas de ellas son prohibidas. No debemos olvidar que es una época muy marcada por la influencia del PCE, CC OO y otros grupos como el Partido del Trabajo, ORT
, escribe Rosa María Lara Fernández (1976: Aceleración de la transición en Málaga).
Los abogados se mojan. La prensa local, Sol de España y Sur, da cuenta de la crisis económica de la provincia, del malestar conjunto de trabajadores y empresarios, en una palabra, del pueblo malagueño que, en definitiva, es el perjudicado. El sentimiento de protesta no llega sólo a empresarios, que ven la hostelería con el agua al cuello, y a los trabajadores que pasan meses y meses parados, sino a amplias capas de la sociedad malagueña, como a grupos de abogados, arquitectos, profesores, sacerdotes y otros profesionales. Se sucederán a lo largo de los próximos meses muestras de solidaridad para los afectados de esta crisis general, que tiene sus víctimas más directas en los parados. Firmado por 31 letrados pertenecientes al Colegio Oficial de Abogados de Málaga entre ellos el decano del Colegio, Francisco García Grana, el 23 de enero se presenta en el Gobierno Civil el siguiente escrito:
Al Excmo. Sr. gobernador civil de Málaga. Los abajo firmantes, abogados del Ilustre Colegio de Málaga, a V.E. exponen: Que conscientes, como malagueños y como profesionales del Derecho, de la gravedad de la situación económica y social que atraviesa la provincia de Málaga, cuya consecuencia más dolorosa es la elevadísima cifra de obreros en paro existentes en ella, que coloca en una trágica situación a tan gran número de familias malagueñas, es por lo que manifiestan su solidaridad y apoyo a los obreros parados de Málaga que no han encontrado otra manera de hacerse oír que manifestarse por las calles y recluirse en la parroquia de Santo Domingo.
Lamentan que, pese al largo período en que nuestra provincia viene arrastrando esta situación, las autoridades, tanto provinciales como nacionales, no hayan tomado medida alguna efectiva para remediar esta angustiosa generalización del paro. Y solicitan que, con la urgencia que la situación requiere, por los poderes públicos se arbitren las medidas necesarias para solucionar el problema que tan dramáticamente afecta a nuestra provincia, por ser así de justicia.
Firman el documento: Francisco García Grana; Antonio Malavé Zambrana; Andrés Oliva García; Salvador Marina Benítez; Miguel Lara de la Plaza; Rafael Caparrós Valderrama; Pedro J. Ron Robles; José Maria Fortes Engel; Carlos Sanjuán de la Rocha; Alfredo Martínez Robles; Leopoldo del Prado Álvarez; Fernando Sena Medina; Alberto Arrupe Ferreira; Pedro Temboury Villarejo; Ignacio Barrionuevo Soler; Ramón Soria Párraga; Juan Carlos Fernández de la Torre; Jorge Rubia Vila; Juan Carlos del Río Hernández; Carlos Marques Falguera; Francisco J. García Mendoza; José Marques Falguera; Jacinto Segura Rubio; Fernando Piernavieja Niembro; Pedro Megías González; Salvador Morales; José A. Peláez; Salvador Luque; Isabel Prim; Federico del Alcázar Moris y Natalio Rodríguez.
Inspirado en la situación económica que atraviesa Málaga y, en general, Andalucía, Antonio Gala publica en Sábado Gráfico (20 de febrero) el artículo La Malentendida, que cala en la opinión pública y enfurece al poder político. Es una pena que tantos miembros del Gobierno de España, incluido su Rey, vengan a Andalucía sólo los fines de semana a cazar, o a solearse, o a esquiar. Así no se conoce la verdadera faz de Andalucía. Los fines de semana se notan menos el paro y la desdicha, no hay manifestaciones y la gente descansa su agobio semanal con un vaso de vino, viendo ovnis o fútbol, inventando letras de cante cada vez más oscuras. Yo no vine jamás a Andalucía a cazar ni a esquiar. No creo que esto sea un coto de caza, ni una casa de citas, ni una estación de invierno. Sé que es los bajos de la falda de España, hoy desgarrados, harapientos y sucios. Por eso, aquel que venga debe traer los ojos dispuestos a llorar. A mirar y a llorar, los ojos; a trabajar y a remediar, las manos. Si no, mejor estamos solos, escribe el dramaturgo cordobés.
Descendiendo al plano de lo concreto, dice Gala de Málaga, desde donde escribe este artículo: Hay más de 3.000 empresas que no han cotizado a la Seguridad Social en el mes de diciembre, lo que la sitúa al borde de la ruina. Y hasta en Marbella esa despolitizada ventanilla de la que todo el país vino a sacar divisas empezaron a manifestarse ya los desempleados.
Asi las cosas, es preciso que Andalucía continúa Antonio Gala construya un frente común, que se unan todas las Andalucías y en una más alegre y autónoma, más alta y más ensimismada; que todas las ideologías den un compás de espera a sus proyectos, y trabajen reunidas en el más hermoso y urgente: Andalucía (...) Así las cosas, es preciso que recuerde otros tiempos, sus hijos de otros tiempos, a los que nadie compró ni apabulló. Que recuerde la Vereda de la Plata, las Alpujarras, Sierra Morena, la Primera Internacional Socialista de Málaga en 1870, los garrochistas y los aceituneros de la Batalla de Bailén, los liberales antifernandinos, las agitaciones campesinas en el primer cuarto de este siglo contra los oligarcas que ni vivían aquí. Que recuerde tantas luchas por seguir siendo ella y vuelva en sí de su desprecio histórico, que la hizo siempre ser malentendida. Porque aun estas palabras sólo las entenderán bien los andaluces, y no todos quizá. Pero no importa: sólo a los que las entienden van dirigidas.
¿Qué está pasando en Málaga, ahora que han dejado de venir suecas de carne adorno, ligue y reclamo?, ¿después de que Sofico tomara el pelo a media Europa y a centenares de trabajadores malagueños? Pues que la economía de esta Málaga placentera da su reventón por sus dos partes más vulnerables: el turismo y la construcción. Se había dejado a una provincia vivir de las alegres noches de los señoritos de Madrid, en Marbella, de los bajos fondos de Torremolinos y de un sol que, por espléndido, ha resultado amargo. El resultado, según las estadísticas sindicales, es de 25.800 parados en enero de 1976, cifra que aumenta a 28.000 según los datos particulares del señor gobernador civil de la provincia, González de la Puerta, que además de advertir a los parados de los peligros que corren si se dejan atrapar por las iras de la oposición, se siente muy eufórico y optimista al decir: Conozco nuestras limitaciones; pero sé también que, concentrando nuestros esfuerzos, todos nuestros esfuerzos, el problema del paro se puede resolver en unos días; no digo en unos meses, sino en unos días. No podemos asistir a la angustia de que Málaga se nos caiga en pedazos. Y en otra ocasión (en la primera página de Sol de España, 28-3-76) insiste el gobernador: Los problemas de Málaga son culpa de los malagueños. Lo digo en voz muy alta porque yo soy malagueño. Palabras y promesas, de las que Málaga está acostumbrada a recibir de los ministros del régimen.
No queremos declaraciones platónicas, sino acciones concretas, es la respuesta de Andrés Martínez Lorca, periodista y profesor de la Universidad de Málaga, en una rueda de prensa, convocada entonces por la Junta Democrática. La cifra real de parados, además de las mencionadas más arriba, y según otras fuentes, oscilaría entre los 40.000 y los 70.000. La Seguridad Social paga en 1975, en concepto de seguro de desempleo, casi 3.000 millones de pesetas. En los primeros meses del 76, la crisis económica amenaza a 3.000 empresas de distintos sectores, que no pueden pagar sus cotizaciones a la Seguridad Social, más otras 952 morosas.
Ya estamos cansados de plantear los problemas a la Administración y que no nos hagan caso. Y no estamos dispuestos a servir de apagafuegos de nadie, declara el presidente de la UTT de la Construcción, Lucas Azuaga. Cansancio de pedir y promesas huecas. Mientras tanto, la gente se echa a la calle, como en una alternativa de desesperación.
El periodista José Aguilar trata de responder en Triunfo (num. 688, de 3-4-76) a la pregunta de qué está pasando en Málaga:
Si se pregunta cómo ha llegado a esta situación una economía que hace un par de años parecía floreciente, hay que empezar respondiendo que está claro que la crisis del mundo occidental ha afectado negativamente al turismo en cantidad y calidad, y ha perjudicado también, en consecuencia, a un sector completamente dependiente del turístico como es la construcción. Pero es que turismo y construcción no son dos factores más dentro de la economía malagueña, sino que constituyen sus pilares básicos. Entre ambos y sus derivados daban una ocupación a unas 100.000 personas; es decir, el 35 por ciento de la población activa total. Toda una economía provincial se ha montado sobre algo tan poco sólido como las vacaciones del sueco o del alemán. Cuando éstos han tomado otros rumbos, el tinglado se ha venido abajo estrepitosamente. Y si encima toca un año de sequía en la agricultura, peor que peor.
De manera que la causa fundamental del paro en Málaga hay que buscarla en la adopción por las autoridades que dictan la política económica de un modelo de crecimiento esencialmente desequilibrado, acompañado de una inversión escasa y de caracteres especulativos en muchos casos. El pueblo malagueño paga hoy las consecuencias del monocultivo impuesto durante años.
Es muy poco, casi nada, lo que se ha hecho a nivel oficial para solucionar la crisis económica de Málaga. Informes y más informes, visitas y peticiones han llovido sobre distintos Ministerios. El Gobierno ha mostrado, al decir del establishment provincial, comprensión e interés; ha prometido una y otra vez, pero los resultados no se ven por ninguna parte. Una cosa son las declaraciones solemnes sobre el injusto desequilibrio regional, y otras las medidas concretas que se necesitan para paliarlo.
Informe de los arquitectos. En marzo de 1976, la delegación en Málaga del Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía Oriental confecciona un revelador informe: Málaga. La crisis del modelo de crecimiento a partir del sector turístico inmobiliario. Análisis de las medidas propuestas para su gestión (de Luis Felipe Alonso-Teixidor, Julio F. Aurelio, Augusto Álvarez Fuentes, Eduardo Caballero Monrós, Carlos Ferrán Alfaro, Jesús Gago Dávila, Francisco Jurado Arrones, Eduardo Leira Sánchez, Eduardo Mangada Samain, Enrique Morales Garcés, Damián Quero Castanys, Merce Sala, Bernardo Secchi e Ignacio Solana Madariaga). Según este estudio la cifra de parados afecta de 30.000 a 60.000 personas, teniendo en cuenta que el significado de estas cifras, referidas al sector de la construcción, se agrava o cobra su más alto sentido si tenemos en cuenta otra serie de fenómenos, entre los que podemos destacar, los siguientes: Un cambio en el comportamiento migratorio provincial, que pasa en los años finales de la década 60-70 de un saldo migratorio negativo a un saldo positivo; la crisis coincide pues con una tendencia inmigrante, provocada entre otros factores, por el aumento de expectativas de trabajo generados por el desarrollo turístico, así como por el agotamiento de los mercados de mano de obra extra-provinciales y básicamente los europeos. Este cambio de tendencia provincial se ve agravado a nivel intraprovincial por la emigración interna, polarizada sobre Málaga capital y la Costa. Aun siendo el sector más sensible, el desempleo no afecta sólo a la construcción, la regresión económica por la que atraviesa el país se deja sentir también en esta provincia. El eventual cierre de Intelhorce o la reducción de actividad de Citesa son muestras significativas.
Esta situación regresiva del sector industrial, junto a un campo descapitalizado no sólo no permite un trasvase de los parados del sector construcción sobre otros sectores más dinámicos, sino que añade más desempleo. La caída de las expectativas siempre crecientes del turismo, como ya se ha dicho, rompe el mecanismo especulativo que había constituido el máximo atractivo para el capital, tanto nacional como extranjero, y estos momentos de crisis coinciden con una falta de interés para la inversión. Por último, el paro coincide con un momento de alta tensión política a nivel nacional y con el resurgir del movimiento, con una mayor coincidencia de sus derechos de clase y de su capacidad organizativa. Esto va a impedir un manejo fácil de la crisis, que puede ser causa de serios problemas de orden público. Y añade más adelante el informe de los arquitectos: Málaga presenta un caso de degeneración de un modelo de crecimiento impuesto por necesidades extrarregionales y que se ha apoyado en la alianza del capital especulativo local, nacional y extranjero con el aparato político, que rebajaba controles urbanísticos y garantizaba condiciones crediticias extremadamente favorables.
Gremio de parados. El avance de esta situación crítica provoca, ante la manifiesta impotencia de las autoridades por dar soluciones, la organización de los propios parados. Éstos se organizan en lo que podría denominarse dramáticamente como un gremio de parados. La acción de este gremio comienza en los barrios, en donde se forman las primeras comisiones. Los parados, a través de asambleas, prolongados encierros en la iglesia de Santo Domingo, manifestaciones callejeras (porque había que decir con el grito limpio del hambre ¡Que estoy parao...! para que se les tuviera en cuenta) y bombardeos de octavillas, consiguen que su voz conjunta, la voz de los parados, jamás unida hasta entonces, resuene en un vozarrón de angustia y dolor, sea oída (¿y para qué?) por el delegado de Sindicatos, que accede a recibirlos. Así, los parados de Málaga logran celebrar una asamblea en la que se propondrían una serie de soluciones tendentes a aliviar el problema del paro.
Con anterioridad a la asamblea permitida por la autoridad sindical, los parados celebran una rueda de prensa, en la que exponen claramente su realidad dramática: En la situación que se encuentran muchos obreros de Málaga dicen se llega a hacer cualquier cosa por sobrevivir. A falta de medios económicos hay gente que vende periódicamente su sangre; gente que empeña sus bienes, hasta su anillo de boda; gente a la que no han querido conceder un préstamo para acceder a las viviendas de La Palmilla y que ha tenido que perderlas; gente que ha llegado a un supermercado, llenado el carrito, y se lo la tenido que llevar a cambio de dejar su carné de identidad. El no disponer de lo necesario para vivir produce hambre y pobreza, y el no encontrar un puesto de trabajo da la sensación de impotencia y amargura. Sabemos de casos de familias donde esta situación produce estados de ánimo agresivos y casos de delincuencia y prostitución porque no hay otro modo de trabajar. El incremento de los robos experimentados en Málaga de un tiempo a esta parte quizá se deba en parte al hambre.
Con relación al número real de parados, la Comisión informa que es muy difícil saber el número, porque hay gente que trabaja por horas, emigrantes que vuelven y no encuentran trabajo, personas que no han llegado a trabajar los seis meses preceptivos para el registro correspondiente. Los datos proporcionados por sindicatos, el ministro de Trabajo u otros organismos y empresas dedicadas a realizar encuestas, no coinciden. Sin embargo, por personas que han hecho estudios a fondo sobre la materia, se dice que podría haber en toda la provincia en donde los sectores laborales son más reducidos, contando las madres de familia que necesitan trabajar pero no pueden, a gente que no ha podido ni llegar a trabajar por primera vez unos 70.000 parados. Actualmente, en la Costa del Sol tienen presentados expedientes de crisis 45 hoteles y las colas de obreros para acogerse al Seguro de Desempleo es de unas cien personas muchos días. El número de parados podría incrementarse si se llegara a cerrar la empresa Intelhorce. Hay pequeños talleres que cierran sin comunicarlo a la Delegación de Trabajo.
Panorama desolador para el trabajador malagueño. La gente, el pueblo, se pregunta por el mucho dinero que ha entrado en Málaga por las vías del turismo y la emigración. No se ha hecho otra cosa que no fuera promocionar la sangría, la sangría de azúcar, melocotón y canela, y la sangría de echar a los hombres de su tierra, el tablao flamenco, los burro-taxis de Mijas, la frivolidad de Torremolinos, criar camareros y albañiles, gogo-girls, maletillas... Todo como un circo. Y, ¿qué más da? El gobernador civil se permite decir que el problema del paro se va a resolver en unos días. Que haya suerte, señor gobernador, dicho sea por esos miles de parados que reclaman un puesto de trabajo.
Huelga de hambre. Agotando todos los cauces para airear sus problemas, cansados de tanta palabra demagógica y huera, los parados deciden trasladarse a Madrid. No solamente el trabajador está obligado a emigrar para encontrar un puesto de trabajo, también los trabajadores en paro tienen que salir de Andalucía para llevar a cabo acciones de denuncia. Ésas son las motivaciones que llevan a cinco parados malagueños Luis Pernía Ibáñez, de 31 años, trabajador de la construcción; José Miguel Trujillo, 19 años, del sector de la madera; Josefa Vargas, 21 años, e Inmaculada Moreno, de 20, ambas de hostelería; y Cristóbal García, de 25, de la madera a trasladarse a Madrid para declararse en huelga de hambre en la Iglesia Dulce Nombre de María, parroquia de monseñor Iniesta. El 18 de marzo de 1976 los cinco parados explican a la opinión pública las razones de esta actitud. Además de las reivindicaciones sociales y económicas seguro de desempleo para todos, ya que sólo lo perciben 12.478 parados de los 60.000 existentes, los huelguistas de hambre exigen libertad para los detenidos por pedir trabajo y la anulación de las multas impuestas a los parados por las mismas causas.
Nos encontramos, por el momento, bastante bien; más débiles cada día, pero vamos resistiendo, dice Luis Pernía cuando lo llamamos a Madrid por teléfono desde la redacción de Ideal, en Granada. El segundo y tercer día tuvimos mareos y vómitos, aunque sólo algunos de nosotros. Todos los días nos visitan dos médicos y, de vez en cuando, un internista. Aguantamos porque creemos que la causa lo merece. Hemos recobrado mucho ánimo porque estamos intentando plantear, desde aquí, la imagen de una Málaga difícil, para que se tome conciencia del problema. Queremos que los problemas de Málaga tengan la suficiente difusión en relación con los problemas de nuestra provincia. Entendemos que Málaga sufre un cerco informativo, a veces inconsciente; parece como si estuviera relegada al turismo. Se quiere seguir presentando a Málaga como un paraíso. Y eso no es. Por otra parte, hacemos aquí la huelga por el protagonismo de Madrid. Planteando aquí nuestra situación, nuestros problemas, los de una clase totalmente desamparada, a través de una huelga de hambre, tendrá mayor difusión. Y también para expresar ante la Administración, que aquí la tenemos más cerca, nuestra hambre y falta de trabajo, para que oigan nuestras peticiones y las de todos los grupos que en estos momentos nos están apoyando. Nos ha sorprendido el gran apoyo que hemos recibido, desde nuestros compañeros y paisanos de Andalucía, hasta las numerosas personas que nos visitan aquí.
Nuestra decisión añade Luis Pernía ha sido espontánea dentro del ambiente de lucha que mantenemos en Málaga. Queremos que se sepa que ha sido un acto libre, nuestro, con el sólo objetivo de plantear la sangrante realidad de Málaga. A los 12 días de huelga de hambre Los cinco trabajadores malagueños, en peligro de muerte, titula a toda página Mundo Diario, de Barcelona salen de su encierro Luis, Inmaculada, Cristóbal, Josefa y José Miguel. Sus cuerpos pesan cinco kilos menos cada uno. Así, a un paso de la muerte, logran su objetivo: que el país conozca los problemas de Málaga y que su clamor llegue igualmente al rey don Juan Carlos, días antes de emprender su viaje oficial por Sevilla, Córdoba, Cádiz y Huelva.
El que unos trabajadores malagueños se vean en la necesidad de hacer una huelga de hambre en Madrid, y no en su ciudad, pudiera parecer una anécdota, incluso pintoresca, pero no deja de ser el reflejo de un trasfondo amargo. Antes de tomar esa actitud, en Málaga ya se ha hecho de todo. Las voces están secas de gritar por las calles. Las brochas gastadas de hacer pintadas, carteles y pancartas. El pueblo cansado de pedir por todos los medios imaginables. Pero el pueblo no recibe más que promesas, sonrisas a boca llena del ministro Solís, mientras contempla cómo el turismo y la construcción, sus frágiles soportes económicos, se derrumban y arrinconan a los trabajadores al gremio de los parados.
Apoyo desde la Catedral. Mientras los parados hacen su huelga de hambre, en Madrid, Málaga y Granada se llevan a cabo acciones de apoyo. El obispo de Málaga dirige una carta de aliento a los parados, al tiempo que se declara un día de ayuno. El domingo 28 de marzo, el canónigo rebelde José María González Ruiz lanza una fuerte homilía en la Catedral y lo mismo hacen otros sacerdotes que leen una homilía, redactada por la Coordinadora de Pastoral Popular, en la que explican la situación de los trabajadores malagueños: Muchos de nosotros, de los que estamos aquí, no sufrimos las consecuencias inmediatas del paro, pero ¿es posible celebrar la Eucaristía si no hacemos nuestros estos problemas?, los de tantas familias que lo están padeciendo. Si cerramos nuestros oídos a este clamor vivimos en la oscuridad y la luz de Dios no está con nosotros. En Granada, unas cuarenta personas llevan a cabo una acción de ayuno, encerrados voluntariamente en la Catedral. Por ese motivo, el jesuita José Godoy (Pope) y tres seminaristas son detenidos en el interior del templo por miembros de la brigada social a requerimiento de un canónigo búnker. La detención se produce cuando estas personas reparten unas hojas, con fotocopias de recortes de prensa alusivos a la situación socioeconómica de Andalucía, con un comentario, redactado en estos términos:
Un grupo de cristianos estamos haciendo hoy un ayuno en esta Iglesia: Para unimos a todos los que luchan, desde campos tan diversos, por conseguir uno de los derechos más elementales de la persona: el derecho al trabajo. Nos sentimos especialmente unidos a los obreros malagueños en huelga de hambre. Para comprometernos en un esfuerzo continuado, junto a tantas personas, de buena voluntad, a que Andalucía salga del subdesarrollo, la incultura y la marginación, que viene padeciendo durante tantos años. Desde Barcelona, Lluis María Xirinacs y sus Mendigos de la paz envían también a los trabajadores malagueños una carta de apoyo y aliento: Vuestro estilo de lucha nos ennoblece.
Málaga en la ruleta. En ese ambiente de zozobras, de denuncias, por las calles de Málaga se pide pan y trabajo, se pide menos turismo, menos folklore, menos viva Málaga y olé como en la copla de Gracia Montes, porque el turismo le ha salido caro a Málaga, muy caro. Se confirma además la noticia de que la Costa del Sol, como preludio de una etapa nueva de frivolidad derrochona, va a tener un supercasino a la americana. La obra, con una ocupación de 100.000 metros cuadrados, supondría un desembolso de más de 1.500 millones de pesetas, es decir, una cifra importante que hace sospechar que el destino de Málaga no es otro que el de reserva turística en una segunda edición. La propuesta de crear una casa de juego, al estilo del Caesar Palace de Las Vegas, parte del Ayuntamiento de Málaga, como en una tentativa de devolver a la Costa del Sol su frivolidad perdida. Málaga no está para casinos, para que sus políticos se dediquen a presionar desde el Ayuntamiento, la Diputación o el Gobierno Civil con el fin de presumir del primer casino de España. Málaga tiene que aunar sus esfuerzos por conseguir algo más digno que una casa de juego donde se derroche el dinero ante las narices de setenta mil parados. Málaga tiene que convencerse, y así lo están demostrando ya mucha gente, que su salvación no sólo vendrá por la vía del turismo.
En la Universidad el clima se tensa aún más cuando el Rectorado decide cerrar la Facultad de Filosofía y Letras. Las razones de esta institución quedan reflejadas en la edición del Sur del 3 de febrero, y se basan en las graves anomalías que se vienen sucediendo (
), como paros indefinidos de alumnos, encierros, asambleas no autorizadas y desobediencia manifiesta a lo ordenado
, recoge en su artículo Rosa María Lara Fernández; y añade que frente a la petición de los alumnos de suprimir la selectividad para el paso de cuarto curso, el gobierno responde con una medida de alcance político, puesto que ésta sería la primera universidad cerrada por el gobierno de la Monarquía. La investigadora reseña a continuación el grave problema planteado en estas fechas por los estudiantes de la Facultad de Medicina y la necesidad de construir un Hospital Clínico en el que realizar sus prácticas. Los alumnos se constituyen en asamblea permanente en la Facultad, pero ante las órdenes de desalojo llegadas de Madrid deciden encerrarse en la Catedral. Tras varios días de encierro se confirma la continuación del segundo ciclo de Medicina, así como la firma de un convenio con los centros hospitalarios de la ciudad, para asegurar la enseñanza práctica de los alumnos. Frente a la necesidad de un Hospital Clínico (
) los acuerdos firmados no garantizaban que el Clínico se construya de inmediato.
Venta de bienes de la Diócesis. Algo parecido ocurre meses después, en la Semana Santa, cuando el obispo, monseñor Buxarrais Ventura, habla de vender bienes de la diócesis para de alguna manera contribuir a paliar la situación de paro de los trabajadores malagueños. La propuesta, que sólo puede venir de un obispo angustiado por la situación de miles de sus feligreses, la anuncia el prelado con ocasión de la clausura del Pregón de la Semana Santa de 1976. ¿Cuál será el camino?, se plantea el obispo, que se dispone a hacer una seria y objetiva revisión de todos sus bienes, para crear alguna modesta fuente de trabajo. Cuento ya, en parte, con el apoyo moral del Cabildo y del Consejo Presbiteral. Y a continuación expone su proyecto:
Y esto lo vamos a hacer, contrariamente a lo que muchos pudieran pensar o sospechar, a pesar de los escasos medios con que cuenta nuestro Obispado (...) Es posible que a más de uno le parezca ingenua la idea. Sabemos que nuestra aportación no solucionará una problemática que nos desborda a todos. Pero lo importante es no dejar de hacer lo que realmente está en nuestras manos, y, que, en adelante, la Iglesia con todas sus instituciones planifique la administración de sus bienes de una manera más evangélica. Todo esto supone ciertamente un riesgo. (...) Invito a todas las parroquias, asociaciones, movimientos, grupos o comunidades cristianas y a las mismas cofradías de la diócesis a que se replanteen a la luz de la Palabra de Dios todo lo que acabo de decir. Estoy dispuesto, en cuanto mi servicio me lo permita, a autorizar la venta de lo que no fuera estrictamente necesario para la vida de la comunidad o culto; y bien aunando esfuerzos o a través de iniciativas más reducidas, pero siempre eficaces, paliar el dolor de nuestros hermanos.
Además, un grupo de 80 sacerdotes pide sobriedad en los desfiles de Semana Santa porque los que en nuestra región explotan de alguna manera la indigencia de nuestro pueblo se sienten fatalmente inclinados a apoyar este tipo de religiosidad. Los altos jerarcas cofradieros se escandalizan por la decisión de su obispo y tachan de marxistoides a quienes proponen más seriedad y menos cachondeo con la religiosidad popular. Porque de sobra es sabido qué hay, además de la religiosidad popular, detrás de la Semana Santa de Málaga: cientos de millones, en oro, velas y claveles que cada año alzan sobre sus hombres cientos de hombres de la clase humillada, mientras personalidades de Madrid, a las que hay que ir a hacerles una huelga de hambre para que se enteren aunque les dé igual de cómo se anda por aquí abajo, vienen a presidir las ceremonias a cambio de ofrecer su elegante figura por calle Larios y de realizar visitas de cortesía por las noches de la Costa. La religiosidad popular del preso que libera el Cristo llamado El Rico, de los penitentes todavía descalzos y creyentes, como pretexto turístico.
En esta coyuntura, la experiencia turística de Málaga resulta cuestionable. Pero ha servido para que Marbella alegrara y siga alegrando las castañuelas a los políticos y magnates que llegan de Madrid, y que, en lugar de pisotear los escenarios del subdesarrollo de la provincia como mucho se atreven a sobrevolarla, se dedican a ver a Liza Minnelli en el Puerto de Banús, donde la superestrella se embolsa unos millones de pesetas (de seis a ocho) por cantar Oh, cabaret..., o tomarse un pelotazo en el tablao de Lola Flores, o vaya usted a saber qué clase de dolce vita o cuántos proyectos se han aprobado, concedidos graciablemente, cómo se cuecen por las noches de la Costa del Sol, desde que sus primeros frivolones y pioneros capitalistas locales se despelotaron en la Plaza de Torremolinos, porque sentían calor y tenían que dar su escándalo en la fuente pública; o cuando Le Fiacre y todos aquellos tugurios reclamaban la presencia de los jóvenes de España para oler un poquito a marihuana. ¡Ah, qué tiempos aquellos! Cuando la Costa del Sol era la estrella rutilante de Europa. Cuando los escándalos de los baños desnudos, la terrible especulación del suelo y cuando hasta se podía vivir de una noruega. ¡Qué tiempos aquellos! De aquellos fulgurantes comienzos hasta llegar a este ejército de parados, que no quieren oír hablar de casinos de juego, que ya está bien de bailar estúpidamente en los tablaos, de limpiar zapatos nacionales y extranjeros, de vender biznagas y fregar platos. Málaga se merece algo más que una ruleta donde los explotadores de nuestros emigrantes y de nosotros mismos se jueguen la plusvalía de nuestro trabajo.
Homenaje a Blas Infante. A la falta de pan y trabajo, se une la represión política. El gobernador civil llega a suspender dos veces el homenaje que el pueblo de Casares quiere dar a su hijo ilustre: Blas Infante, notario, propulsor del regionalismo andaluz. El alcalde del pueblo, José Navarro Ferrer, respaldado por todas las fuerzas democráticas de Andalucía, y particularmente por las de Málaga, insiste en la necesidad de este homenaje, de colocar un busto de Blas Infante y de ondear la bandera andaluza en el mástil del Ayuntamiento de Casares. González de la Puerta, como castigo por ser alcalde progre, separa del cargo a Navarro Ferrer. Pero el tiempo del silencio y la sumisión se está acabando. Ante la prohibición del gobernador, los organizadores replican con un escrito, dirigido a la opinión pública:
Los partidos políticos y las fuerzas sindicales abajo firmantes, ante la prohibición del homenaje a Blas Infante en el pueblo de Casares, consideran su deber manifestar a la opinión pública lo siguiente: 1°. Protestar por la prohibición gubernativa del acto de Casares en cuanto que significa un atentado contra un derecho fundamental, cual es el derecho de reunión pacífica de los ciudadanos. 2°. Condenar la manipulación del gobernador civil de Málaga, señor González de la Puerta, al intentar cargar en la nota oficial de prohibición sobre unos pretendidos boicoteadores su propia responsabilidad y la del Gobierno que representa. Todas las fuerzas democráticas de Andalucía sin excepción han apoyado la celebración de este acto y caso de existir tales boicoteadores habría que buscarlos en los reducidos sectores de ultraderecha que asesinaron impunemente en Montejurra y que gozan de todo tipo de privilegios, como lo prueba el reciente acto público autorizado por el propio gobernador, señor González de la Puerta, a los seguidores de Blas Piñar y al que asistieron autoridades provinciales malagueñas. 3°. Manifestar nuestro apoyo a la conciencia regional andaluza, encarnada en la persona de Blas Infante, mártir del regionalismo andaluz, al par que denunciar la falta de libertades democráticas y la agobiante opresión centralista que durante siglos y muy especialmente en los últimos cuarenta años viene padeciendo nuestro pueblo. 4º. Anunciar a la opinión pública nuestro propósito de convocar una concentración con el mismo carácter e idéntico objetivo, en la fecha y lugar que estimemos más conveniente.
El documento está fechado en Málaga, mayo de 1976, y firman: Alianza Socialista de Andalucía, Comisiones Obreras, Grupo Independiente, Movimiento Comunista, Organización Comunista Bandera Roja, Partido Carlista de Andalucía, Partido Comunista de España, Partido Popular Democrático Andaluz, Partido Socialista Obrero Español y Partido Socialista Popular de Andalucía. Como consecuencia de este hecho y de otros similares, González de la Puerta dejará de ser gobernador civil de Málaga. El político franquista se ha distinguido por perseguir a los indefensos perros callejeros, por perseguir a los demócratas, multar a los curas y poner la zancadilla a De la Torre Prados para que abandonara la poltrona de la Diputación Provincial.
El régimen está desbordado. La censura no da abasto. Las noticias de contenido político y laboral se multiplican, el pulso de la calle ya no es ajeno a la prensa. Este ambiente de saltarse los cánones informativos viene a reforzarse con la salida en Madrid de El País (4 de mayo), dirigido por Juan Luis Cebrián, que tiene como corresponsal en Málaga a Joaquín Marín, joven redactor de Sur, quien se convierte años más tarde en director de este diario, tomando el relevo de Francisco (Pancho) Sanz Cagigas. El l9 de mayo se produce la matanza en Montejurra: un joven asesinado y 20 heridos de bala por los extremistas partidarios de don Sixto. No hay hechos por lejanos que parezcan que no tengan su impacto a escala local, más aún si éstos tienen una resonancia tan cercana como el primer homenaje a Federico García Lorca en Fuente Vaqueros, en un acto para el que el Ministerio del Interior, que preside Manuel Fraga Iribarne, concede sólo media hora. Tras 40 años del asesinato del poeta y la prohibición de sus obras, media hora es cuanto puede dar el régimen. Aún así es suficiente para soltar el globo de libertad sobre el cielo de Granada.
La rebelión, como en el caso de los parados, alcanza a los gitanos con la obra Camelamos naquerar (Queremos hablar), un espectáculo flamenco con guión y texto de José Heredia Maya, el gitano poeta, el gitano profesor, el gitano creador de una obra vanguardista. La obra cuenta con la dirección e interpretación estelar de Mario Maya, al que acompañan en el escenario Concha Vargas, Gómez de Jerez, Antonio Cuevas El Piki, Paco Cortés y Pedro Escalona, que recorre la geografía andaluza partiendo de Granada y que, desde Málaga, el cineasta Miguel Alcobendas convertirá en un documental tan realista que pone el alma en vilo. Los gitanos en escena, en los pueblos, en las calles, son carne de racismo para un sector ultra, amparado o consentido por la autoridad gubernativa. En una carta anónima dirigida a Rafael Martínez Miranda, periodista conservador y honesto, que se atreve a criticar los postulados del denominado Partido Racial Democrático, con base de operaciones en Vélez-Málaga, estos herederos del más diabólico Hitler le dicen, entre otras barbaridades: No depondremos, nunca jamás, las armas, hasta que el último gitano haya abandonado nuestra Patria, y con ellos todos los mestizos y degenerados que traicionaron a la raza al mezclarse con esos seres inferiores y repulsivos, que un mal día invadieron España, mancharon y usurparon nuestros apellidos y sembraron la discordia a su paso. Ni el régimen ni esos energúmenos racistas pueden ahogar el grito de los gitanos que claman en nombre de los perseguidos y humillados: Pero ya no aguanto que no aguanto más porque hasta las fieras del monte luchan por su libertad.
Coordinación democrática ante el reformismo. Entre dos viejas glorias, Manuel Fraga Iribarne y José María de Areilza, conde de Motrico, el rey Juan Carlos se decide a primeros de julio por la alternativa más joven: Adolfo Suárez es el hombre llamado a pilotar la reforma o, dicho de otra manera, a interpretar el doble papel de dinamitador del régimen desde dentro y actuar al mismo tiempo de bombero para evitar que la pira alcance la carcasa del Estado.
De la unión de la Junta Democrática y la Plataforma Democrática nace Coordinación Democrática llamada Platajunta, presentada en Málaga el 10 de julio. La unión hace la fuerza y ésa es la imagen que los representantes de las 11 organizaciones, que firman el manifiesto fundacional, dan en la foto que recoge la prensa local. Una oposición fuerte para hacerse valer ante las reformas de Suárez. Interviene como portavoz de este frente democrático Braulio Muriel, un comerciante, demócrata convencido y luchador antifranquista. Según su portavoz, Coordinación Democrática se opone a la continuidad del régimen que está haciendo imposibles las libertades democráticas de todos los ciudadanos (
) y denuncia, como perturbador para la convivencia pacífica, el intento de la llamada reformista del Gobierno, de perpetuarse en el poder combinando las promesas seudodemocráticas con medidas represivas e intentando dividir a las fuerzas políticas y sindicales mediante arbitrarias discriminaciones y exclusiones. Leyes como la recientemente aprobada para la legalización de las asociaciones políticas y las demás reformas políticas aprobadas por el Gobierno y enviadas a las Cortes no son aceptables para la oposición, porque, si bien desde el punto de vista formal modifican criterios anteriores, no reconocen las libertades democráticas a todos los ciudadanos del Estado.
Amnistía y libertad son más que una consigna. Son los símbolos de la democracia. Para Coordinación Democrática ésos son dos objetivos prioritarios. Además de la concesión de una amnistía, deben derogarse todas las leyes represivas que se oponen al libre ejercicio de las libertades democráticas, dice Braulio Muriel a Juan de Dios Mellado, quien recaba, además, sobre estos dos temas cruciales, la opinión de otros miembros destacados del organismo unitario de la oposición para Sol de España:
Godofredo Camacho: Amnistía es una exigencia que defienden miles y miles de ciudadanos. Supone libertad para todos los presos políticos y sindicales sin exclusiones. El retorno inmediato de los exiliados; reincorporación inmediata a sus puestos de trabajo de los despedidos por actividades políticas o sindicales y la anulación de expedientes y sanciones. Para todo ello es absolutamente imprescindible el establecimiento de una situación democrática ya y ahora. Florián Calvo Vargas: Para mí no es un perdón concedido por quien tiene autoridad para ello, sino el reconocimiento de que los hombres y las mujeres que fueron juzgados no debían haber sido nunca condenados. Una amnistía que se limite a soltar los presos políticos sin que al mismo tiempo exista una plena libertad y estén garantizados los derechos democráticos es dejarles salir por una puerta para meterlos mañana por la otra. Antonio Nadal: Es también lógico que la libertad de los presos políticos y sindicales debe ser un primer paso y estar enmarcada en una sociedad plenamente democrática con una Constitución que ampare y defina los derechos de los ciudadanos. La concesión de una amnistía debería ser un paso muy importante para abrir el proceso de una ruptura negociada, aunque como necesidad jurídica deben ser derogadas inmediatamente la ley de orden Público, el decreto Ley Antiterrorista, el Tribunal de Orden Público, etc., pues pudiera ser que mañana se concediera una amnistía y al día siguiente estar todos de nuevo en la cárcel por la excepcionalidad de las leyes vigentes. La libertad no es una cosa que se otorga o administra. Es un derecho. Alberto Arrupe: En buena lógica la amnistía no debería consistir sólo en una especie de borrón y cuenta nueva, sino también en la reparación de los daños y perjuicios ocasionados por la aplicación de las leyes absolutamente injustas. Antonio Salto Mira: Para mí es inconcebible que no se haya concedido antes. Racionalmente no comprendo cómo se puede hablar de democracia sin saldar todo el recuerdo de esa triste historia de la Guerra Civil. Ángel Fernández Sepúlveda: Si se quiere realmente liquidar los efectos de la Guerra Civil la amnistía es absolutamente necesaria. Manuel Campos Rodríguez: Todo aquel que desee el establecimiento de un sistema democrático tiene necesariamente que exigir los presupuestos básicos que ello comporta, entre los que la amnistía es premisa fundamental. Antonio González Sáenz: Es absolutamente fundamental para una total reconciliación del pueblo español y presupuesto básico del inicio de un periodo democrático. Luis Temboury: Ha llegado el momento de que los españoles, sin discriminaciones ideológicas, nos pongamos de acuerdo para hacer del Estado español un ente democrático dentro del contexto europeo y para ello considero fundamental una concesión de amnistía que haga posible la práctica convivencia de todos sin distingo alguno. Antonio Pérez García: Es simplemente el reconocimiento de unos derechos de la personas que han estado y están conculcados. Resulta necesaria para la auténtica reconciliación nacional. Rafael Morales Jiménez: La amnistía es requisito previo para el restablecimiento de un régimen democrático. Debería estar concedida ya desde hace bastante tiempo. Deben concederla para que queden libres de responsabilidades personas que están sujetas a ellas por el hecho de haber ejercitado, normalmente, unos derechos de los que habían sido privados indebidamente.
Miles de ciudadanos recorren el domingo, día 11, las calles de Málaga al grito unánime de Amnistía, libertad. La primera gran manifestación de la oposición al régimen reformista, desarrollada con normalidad, como una muestra de civismo y firmeza, coloca a la oposición en la rampa de salida para el cambio democrático que se verá obligado a abordar, ya sin reservas, el Gobierno de Adolfo Suárez.
El 25 de julio los andalucistas celebran en el Paraninfo de la Universidad de Málaga el Primer Congreso Constituyente del PSA (tres meses después se clausurará en Sevilla). Más adelante, Manuel Clavero lanza el Partido Socialista Liberal Andaluz (PSLA) y aparece también otra tendencia andalucista con el Movimiento Socialista de Andalucía, de Primitivo de la Quintana, que tiene en Antonio Chaves al principal de sus incondicionales malagueños.
La madrugada del 13 de agosto, Francisco Javier Verdejo Lucas y tres compañeros más son sorprendidos por la Guardia Civil cuando realizan una pintada en el barrio almeriense de El Zapillo, en las afueras de la ciudad, en dirección al Cabo de Gata. Javier está escribiendo la pintada Pan T..., pero no puede completar la frase (Trabajo y Libertad) porque le alcanza la bala de un guardia civil que dispara sobre el joven de 19 años. La víctima estaba estudiando en Granada y militaba en la Joven Guardia Roja. Una muerte que, como la de los tres albañiles de Granada en 1970, quedará impune. En los meses que siguen, con Enrique Riverola Pelayo como nuevo gobernador, parece que el clima de tensión represiva ha descendido en algunos grados y se permiten ciertas concesiones: presentación de Coordinación Democrática, manifestación con miles de personas pidiendo amnistía, Semana de Teología de Andalucía o Semana de Andalucía en Vélez-Málaga (aunque con veto a Eduardo Saborido), sin que, a pesar de todo, se registren algunas oleadas de detenciones.
Mercenarios para Amín. Con mano más abierta o cerrada, el drama del paro es el que está en la mente de todos los malagueños. No podemos dejar de mencionar la última noticia que conmueve a la opinión pública malagueña cuando se dice que hay parados malagueños que se van a Uganda como mercenarios a cambio de un salario de muerte. Malagueños para Amín, con ese titular cuenta el periodista Juan de Dios Mellado los pormenores del caso en una crónica, publicada en Cambio 16 (núm. 245, 16-22 de agosto, 1976). La historia es como sigue:
La noticia estalló en los medios malagueños como un trallazo: una veintena de obreros de la construcción en paro estaban a punto de salir para Uganda, vía Londres, y enrolarse como mercenarios en el ejército del general Idi Amin Dada. Los rumores apuntaban a la posibilidad de que agentes a sueldo del país africano operaban en la Costa del Sol para contratar trabajadores sin trabajo. Las fuentes consultadas en Málaga por el corresponsal de esta revista Oficina Sindical de Colocación y el Instituto Español de Emigración (IEE) no poseían datos al respecto, pero hay algunos indicios, según apuntó una persona próxima al IEE que podrían confirmar la veracidad de la existencia de esos agentes. Es más, hay que poner en alerta a los trabajadores parados, porque, si aquí pasan hambre, allí serían carne de cañón. (...) Durante los últimos días se ha podido observar la presencia de dos jóvenes de habla francesa, posiblemente suizos, recorriendo barriadas depauperadas, como la denominada Mangas Verdes. Parece ser que en bares frecuentados por obreros parados han hecho ofertas de trabajo para peones de albañil en Uganda. El sueldo sería cien mil pesetas al mes. Cuando los obreros les preguntábamos a quién había que matar por ese dinero dice uno de ellos, contestaban con evasivas o bien hacían referencia a un trabajo oficial para el Gobierno del general Amín (...). Pese a que las primeras informaciones apuntaban a que los trabajadores contratados podrían salir vía Londres, al sur de Francia y Argelia, fuentes oficiales del Instituto Español de Emigración de la capital han declarado a esta revista que las únicas ofertas para trabajadores especialistas de la construcción se han hecho a través de sociedades patronales suizas. Estas sociedades canalizan todas las ofertas de trabajo que solicitan los empresarios suizos. El contrato es para dos o tres meses y las selecciones las realiza un joven suizo. Sin embargo, miembros de la comisión de parados asegura que la noticia, por desgracia, es cierta, ya que si no hay datos ni nombres es porque las familias que quedan en Málaga están convencidas de que sus hombres van a Suiza como emigrantes. El sueldo que se baraja para estos mercenarios españoles en Uganda sería de cien mil pesetas en el momento de firmar el contrato y 35.000 pesetas semanales, según estas mismas fuentes. El dinero de entrada y los salarios quedarían ingresados en un banco suizo, en cuentas corrientes bajo palabras claves o nombres falsos. A esos extremos se llega en este agosto caliente de 1976 en la Costa del Sol, mientras por la oficialidad administrativa se quiere solucionar este drama enviando algún que otro millón de pesetas para que los parados no tengan tanta hambre.
Bocana abierta. Un cine de Málaga retira Canciones para después de una guerra por amenazas del Frente Anticomunista Español (FAE). Eso ocurre en el mes de octubre cuando a los guardianes de la esencia franquista, que algunos de sus cualificados mentores se han cuidado de sembrar y mantener, les cuesta creer, aunque Franco ha muerto, que su edificio está en ruinas. El búnker también se mueve y en Marbella se rinde homenaje a Juan García Carrés, uno de los líderes de los sindicatos verticales. José Antonio Girón, ex ministro de Trabajo franquista, clama: Miramos con asombro y hasta con ira a quienes se han propuesto desde la impunidad de un poder que no conquistaron la destrucción sistemática de las instituciones del único estado que supo superar los viejos antagonismos. Por los mismos días un informe del Ayuntamiento destaca que 24 bloques de viviendas construidas por Proimasa, empresa que preside la esposa de Girón, Josefina Larrucea, se han construido sin licencia municipal y exceso de volumetría y deberían ser derribados, escribe Antonio Checa (Crónica de un Sueño. Memoria de la Transición democrática en Andalucía 1973-1983).
No es Marisol la mujer que aparece desnuda en Interviú. La niña se ha reencarnado en Pepa Flores, con toda su identidad recuperada, para protagonizar el desnudo más sonado del cambio social que se avecina. En octubre sale a la calle el primer ejemplar de Diario 16 para registrar en sus páginas la crónica rebelde de las vísperas democráticas. En noviembre se intensifican los conflictos con una convocatoria de huelga general, convocada por la Coordinadora de Organizaciones Sindicales. La Universidad queda prácticamente paralizada por una sucesión de conflictos. Los encierros en más de 30 iglesias andaluzas, que se salda con nuevas detenciones, revela el grado de tensión que todavía se mantiene por la posición política y sindical.
El pleno de las Cortes franquistas aprueba la Ley de Reforma Política el 18 de noviembre: 425 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones. La resistencia la representan los votos en contra de Utrera Molina y Girón de Velasco. La Comisión Permanente del Ayuntamiento de Málaga no se queda atrás en esa trinchera, porque sólo a un día de ese pleno del harakiri de las Cortes franquistas, acuerda erigir un monumento a Franco, con un presupuesto de 20 millones. La estatua no se llega a erigir. Pero el gesto ahí queda para la memoria histórica. El día 11 de diciembre, el GRAPO secuestra al presidente del Consejo de Estado, Antonio Oriol y Urquijo. Cuatro días después, el 15 de diciembre de 1976, la reforma política queda refrendada en las urnas con un 80% de participación. Más del 95% de los votantes dice sí. Parecen todavía datos del franquismo. Efectivamente lo son, pero su elaboración contiene ya los ingredientes de un cambio político. El día 22 detienen en Madrid a un señor con peluca: Santiago Carrillo. Es una provocación al régimen para acelerar la legalización del PCE con una intensa campaña de presión en la calle, que culminará ya en la Semana Santa del año venidero.
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