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1976 |
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Enrique García Gordillo |
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No estaba atado y bien atado |
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El año encuentra una Sevilla fiel a sí misma y a su dualidad. Sevillanos hay que tienen el ánimo todavía sobrecogido por el miedo ante un futuro que se les presenta lleno de incertidumbres, tras unos días de luto, colas ante el cadáver del dictador, y losa rodando sobre el mármol del Valle de los Caídos. Sevillanos hay que se quedan con la imagen en color de la proclamación de un Rey joven, y que colocan en su coche la pegatina con la bandera de España y la leyenda Juan Carlos I Rey de España. Sevillanos hay dispuestos a mantener las cosas como están y que dan por cierto e inapelable lo del atado y bien atado. Sevillanos hay, también, decididos a que lo que tanto trabajo y sufrimiento ha costado cimentar en la clandestinidad salga de las catacumbas y se instale en la normalidad de lo cotidiano. Y sevillanos hay dispuestos no sólo a vivir ese paso sino a protagonizarlo.
¿La vuelta a Trento? El atrevimiento de Paco Herrera que nos cuenta Pilar del Río, cambiando en la emisora de los curas las campanas de fin de año por la cuerdas vocales de los integrantes de Quilapayún, no ha sido precisamente el objeto de la preocupación en el Palacio Arzobispal, esta primera madrugada del año. Otros sonidos, mezclados con frases en latín, y que llegan desde una pedanía de Utrera, El Palmar de Troya, dejan sin sueño al cardenal Bueno Monreal y a la jerarquía eclesiástica sevillana. Hace tan sólo meses que los americanos han abandonado Vietnam, y desde el tan castigado país asiático nos llega monseñor Pedro Martín Ngo-Dinh-Thuc, obispo jubilado, hermano del asesinado presidente survietnamita. En una ceremonia de cuatro horas y media, y desde su potestad como obispo, cualidad que no ha perdido con su jubilación, ordena esa primera noche de 1976 a cinco sacerdotes: un francés, dos holandeses, y los españoles Alonso Corral y el ya por entonces famoso vidente Clemente Domínguez, quien se ha apuntado a las supuestas apariciones de la Virgen en el Palmar de Troya, frecuente motivo de concentración de cientos de personas en el lugar desde 1968.
Tras el ordenamiento de los sacerdotes, se da a conocer la orden religiosa de los Carmelitas de la Santa Faz, que ya integran quince hermanos y otras tantas hermanas, y que acaba de adquirir al jefe de la policía local de Utrera una casa y una parcela de quince mil metros cuadrados en el lugar sagrado, todo ello por tres millones de pesetas. Inmediatamente se emite una nota desde el Arzobispado en la que se recuerda la desautorización, en varias ocasiones, de los supuestos fenómenos sobrenaturales, informa de que hizo saber por escrito al obispo vietnamita que prohibía terminantemente la proyectada ordenación, anuncia que el Cardenal ha dado cuenta a la Santa Sede, advierte de las penas canónicas que la Iglesia establece para los responsables de casos como éstos, y pide encarecidamente a sacerdotes y fieles que no se dejen confundir con estas desviaciones.
La energía del Arzobispado no evita una nueva ceremonia el 11 de enero, en la que Clemente Domínguez asciende a obispo, lo que provoca tres días más tarde una nueva exhortación pastoral del cardenal: Está formalmente prohibida la celebración de cualquier acto litúrgico en dichos lugares y la participación en ellos. Al día siguiente, el Nuncio de Su Santidad en España, monseñor Luigi Dadaglio, declara excomulgados al obispo vietnamita y a los cinco sacerdotes ordenados. Clemente Domínguez pierde la vista en un accidente de tráfico, lo que no le impediría continuar adelante al frente de la orden de la faz, y consumar años más tarde un caricaturesco cisma eclesiástico, al proclamarse Papa y dictar dogmas cargados de integrismo.
Es ésta una noticia para comenzar el año con las tintas negras tan a gusto del lugar y la hora, con su cargamento de tópicos y de picaresca, y el trasfondo de grupos e intereses fundamentalistas, de nostálgicos de una dictadura que se cae a pedazos, y de dinero, claro está, por medio. Un arranque de este 1976 en la ciudad que, si hubiera sido exponente real del pulso de una mayoría, hubiera empujado al ánimo de muchos al descreimiento en esa incipiente esperanza que, a pesar de maniobras de mucho más calado organizadas por lo que ya comienza a conocerse como el búnker, iría cimentándose y creciendo a lo largo del año en todo el país. Sevilla, también, levanta la cabeza y mira.
La Cabalgata. Lo que ve Antonio Ordóñez desde su trono de Rey Gaspar en la cabalgata del día 5 es una multitud de niños, miradas cargadas de ilusión, manos en busca de caramelos, padres disfrutando mientras levantan en volandas a sus hijos, que crecerán sin la imagen de Franco en los televisores y en el NO-DO, y que oirán asombrados e incrédulos las cosas que les contaremos de unos tiempos que pasarían por irreales si no hubieran dejado tal carga de dolor, sufrimiento, injusticia, muerte y vida sin libertad , irrecuperables años de vida sin libertad. Si las sensaciones indescriptibles que dicen sentir los que encarnan a un Rey Mago en Sevilla se lo hubieran permitido, el maestro de Ronda habría visto, en los rótulos de loza puestos en las esquinas, que la cabalgata pasaba por la Plaza de Calvo Sotelo, Avenida de Queipo de Llano, Avenida de José Antonio Primo de Rivera, Plaza de la Falange Española, Plaza del General Franco, Plaza de la Legión, Glorieta de los Alféreces Provisionales o Puente del Generalísimo. Es el mismo día en el que el flamante Rey de España, Juan Carlos I, cumple 38 años.
Los periódicos reflejan la victoria por dos goles a cero del Sevilla sobre el Betis, cuentan que los goles los han marcado Plaza y Jaén, recogen las impresiones de los entrenadores, Olsen y Szussa, y narran los incidentes entre jugadores de ambos equipos cuando el partido ya terminaba, a raíz de una trifulca entre el sevillista Biri Biri y el bético Mendieta. Ambos son sancionados con dos partidos de suspensión, mientras que otros jugadores que se unen a la fiesta, como Paco, Blanco, Rogelio, García Fernández; Alabanda y Cardeñosa, son amonestados y multados. En las fotografías se observa el recién terminado Estadio Sánchez Pizjuán lleno de público, pero no hay ninguna que recoja incidentes en la grada, ni antes ni después del partido, ni peleas en los alrededores, ni hay declaración de alto riesgo, ni zonas acotadas para la hinchada visitante. Vencedores y vencidos tiran de la guasa y el aguante como únicas y contundentes armas. Así ha sido siempre, y así seguirá por muchos años.... todavía. El disgusto de los béticos no se alivia demasiado con la victoria de su tripulación en la regata Sevilla-Betis que se disputa el día 6 en la dársena del Guadalquivir. El ocho verdiblanco llega a meta con más de medio minuto de ventaja. Pero cuando béticos y sevillistas se intercambian los papeles de verdad es el 9 de mayo, partido de la segunda vuelta de la competición liguera, y que gana el Betis en Heliópolis por uno a cero, con gol del apátrida, nacido en Hungría, Ladinski.
Un machaca del deporte. El fútbol es el deporte que se sigue, y de una forma especialísima, en la ciudad, pero hay otros que se han ido haciendo sitio en los medios de comunicación, o mejor dicho, en el diario ABC y en Radio Sevilla, gracias sobre todo al empeño de un catalán, ex nadador, hace muchos años vecino de Sevilla, y que se llama Lorenzo Muñoz. Es el informador incansable del deporte no fútbol, como pide sin éxito que se denomine a su parcela dentro de los programas deportivos que dirige Juan Tribuna. A los periodistas jóvenes que andamos por allí contando que Rogelio se ha hecho pupa en el entrenamiento, a costa de robarle minutos a su información, nos llama de todo: Estáis cretinizando al pueblo, repite a voces en la redacción. Con un carácter tan fuerte como inofensivo, hace del deporte su vida, se convierte en misionero de los deportes minoritarios, y encuentra agua donde no la hay. Ese año, Chapina alberga unas instalaciones modestísimas, las únicas que hay en Sevilla aptas para la competición, junto a las de los clubs privados (Labradores, Mercantil, Náutico, Pineda, Militar) y las de algunos colegios (San José o Claret). Lorenzo abre y conquista espacios a codazos, el ABC publica cada fin de semana la agenda de acontecimientos, es decir, los partidos de baloncesto del Club Amigos, el Mercantil, el Militar, o el Coria, en la tercera división, o el San José de Balonmano, o el Ciencias de Rugby. Gracias a él se conocen a deportistas sevillanos de enorme mérito, como Francisco Mateos en halterofilia, por citar a una auténtica gloria local. La pileta de 25 metros del Club Natación ve nadar a gente importante (por aquí pasó Santiago Esteva, el mejor nadador español en mucho tiempo).
Como informador, Lorenzo toca todos los palos y tira de imaginación y heterodoxia para captar el interés de los oyentes. Por ejemplo, una mañana de domingo invita a subir hasta el puesto de comentarista de Radio Sevilla en el hipódromo de Pineda a un caribeño que sorprende con su peculiar estilo al retransmitir una carrera, ajeno al uso templado de por aquí. Humberto, que así se llama la estrella invitada, es todo un espectáculo, y al domingo siguiente hay más gente siguiendo las carreras. Y así gana Lorenzo simpatizantes en todos los frentes de su generosa y espléndida lucha.
Ya hace un par de años que Radio Sevilla emite los domingos a mediodía Carrusel de los Deportes, programa en directo, con conexiones en las que se mantiene la tensión informativa en torno a acontecimientos que, en realidad, por la modestia de los clubs sevillanos, dan poco de sí. Pero aquello suena como si fuera verdaderamente importante. El tesón de Lorenzo encuentra aliados en el entusiasmo de otros locos enamorados del deporte, como el padre Miguélez, un forofo del hockey sobre patines que hace del Colegio Claret una cantera formidable. Surgen los Camacho, Gonzalo, Curro, Sabaté, Bores, Corrales, Rivas, Martín...Y entre esta pléyade de jugadores, Miguélez y Lorenzo, que se gana el apoyo para la causa de Radio Sevilla y ABC, llenan aquella pista helipolitana de gente, y el modestísimo Claret alcanza la División de Honor, categoría a la que hasta entonces sólo accedían los clubs catalanes. Pero a Lorenzo le da igual en realidad la élite que las catacumbas. Un día aparece en la redacción con una noticia sobre colombofilia, y ante el gesto de incredulidad de todos nosotros, jóvenes y audaces redactores vendedores de noticias, nos amonesta con severidad: ¿No sabéis la importancia de este deporte en el Aljarafe, ignorantes?. Miles de niños aprenden a nadar con los cursillos de natación, que convierte en problema de conciencia para los padres sevillanos: Saber nadar es un placer. No saber nadar es un peligro.
Y machaca, y reclama instalaciones, y estimula a los deportistas... sabe que está poniendo las bases, que se llegará a algún sitio... o no, pero lo suyo es una entrega total al deporte, que para él es una pasión que defiende con una fe en lo imposible y que le hace tragar y digerir los obstáculos y la indiferencia de muchos, como una tarde se tuvo que tragar físicamente el carnet de la UGT, en la frontera con Francia, a su regreso de un campo de refugiados tras la Guerra Civil.
La política: tomando posiciones. Las elecciones locales para el nombramiento de alcalde de Sevilla, tal como las concibe la legislación franquista, no dejan de tener un cierto atractivo en Sevilla, con la presencia del aspirante Cayetano Domínguez, una persona próxima a los todavía clandestinos socialistas sevillanos. El 25 de enero gana su continuidad como alcalde Fernando Parias, quien en segunda votación obtiene 19 votos, frente a los 4 que recibe Domínguez. Esa misma primavera, el reelegido alcalde sorprende a muchos con el discurso de bienvenida a los Reyes, en su primera visita como tales a la ciudad. Parias se sale del guión acostumbrado, y habla de la falta de viviendas, de los niños sin escolarizar y de las carencias sociales que observa desde su puesto de alcalde. Ni les habla, porque no viene al caso, de una de las principales preocupaciones que le afligen casi desde su llegada a la alcaldía y que es la sequía y sus consecuencias en el abastecimiento de agua a la ciudad. Desde el 15 de enero se han aumentado las horas de restricción del suministro, y los grifos se quedan inservibles desde las seis de la tarde hasta las seis de la mañana, y eso que ya se está usando el pantano de Cala, de la Compañía Sevillana de Electricidad, y el de la comunidad de regantes del Viar. Mientras, la atención y la actualidad política real, la que se produce en función de unos cambios inciertos pero inminentes, están en los movimientos todavía clandestinos que se dan en la ciudad, y paralelos a los que se producen en el resto de España. Incluso Arias Navarro habla en estos comienzos del año para el semanario norteamericano Newsweek de elecciones generales antes de 1977, y de que para entonces, dice, cuatro o cinco partidos funcionarían con efectividad, excluyendo al Partido Comunista.
El diario ABC pide opiniones a políticos sevillanos, y Vicente del Pueyo, de ANEPA, cuaja el siguiente titular: Pienso que no sé qué pensar; más nervioso se ha puesto Juan A. Rodríguez Roldán, de UNE: Supongo que si llega a ser triste realidad, existirían en principio un bloque nacional aglutinante de las fuerzas del 18 de Julio, un partido demócrata-cristiano y dos partidos de izquierdas. Después.... Y también opina en las páginas del periódico Rafael Escuredo, a quien se presenta sin disimulos y con todas las letras como miembro del Partido Socialista: La democracia es democracia para todos, a excepción de aquéllos que se autoexcluyen. Sentado esto, considero que hablar de cuatro o cinco partidos puede interpretarse como un supuesto limitativo que no veo nada claro. Casi el mismo día, Felipe González, que ha viajado desde Sevilla a Dinamarca, encabezando la delegación del PSOE en la Conferencia de Partidos Socialistas y Socialdemócratas, propone un compromiso a los delegados asistentes: Europa debe exigir al Gobierno de Madrid la consecución de la libertad sindical, libertad de expresión en información, amnistía para los presos y exiliados políticos y la aceptación del libre juego de partidos políticos, sin exclusiones.
Y es que, aunque todavía no se ha aprobado la Ley de Reforma Política, los partidos, a excepción de los comunistas, pueden moverse en un relativo clima de tolerancia en la ciudad. El primer mítin político desde la República tiene lugar el 20 de febrero, en el Casino de la Exposición de Sevilla. Lo convoca ASA (Alianza Socialista de Andalucía), pero se vale del Club Gorca para darle formalmente una presentación de convocatoria cultural, y se convierte de hecho en la presentación pública de ASA y de la Junta Democrática. Allí están Alejandro Rojas Marcos, Luis Uruñuela, Diego de los Santos, Miguel Ángel Arredonda, Emilio Pérez Ruiz, Juan Carlos Aguilar, y también Isidoro Moreno o Raúl Morodo. Unas 4.000 personas abarrotan la amplia sala y cientos de banderas andaluzas se mezclan con otras rojas y republicanas. En la mesa están representados la práctica totalidad de los partidos democráticos, a excepción del PSOE, que sigue manteniendo la Plataforma Democrática. Hasta el 22 de junio no se crea Coordinación Democrática de Andalucía, siguiendo los pasos de la Platajunta que nace en España el 31 de marzo, como resultante del acuerdo de integración alcanzado por la Junta y la Plataforma. Ahora es el PSA el que se queda fuera de Coordinación Democrática, al no asumir ésta los postulados nacionalistas tal como los plantea el partido andaluz. La organización que lidera Alejandro Rojas Marcos sigue su camino en solitario, hasta su posterior integración en la Federación de Partidos Socialistas. Previamente, ASA se contituye en partido y nace el PSA. Su congreso constituyente se inicia en el mes de julio en Málaga y se cierra tres meses más tarde en Sevilla. El paso de ASA a PSA provoca que algunas personas, sobre todo intelectuales y periodistas que se habían comprometido con el nacionalismo, desistan de su militancia, aunque muchos siguen prestando su apoyo desde fuera y durante algún tiempo, al recién nacido partido nacionalista. Este verano, Alfonso Guerra, Rafael Escuredo, José Rodríguez de la Borbolla y Ángel López redactan una propuesta que presentará la federación de Sevilla en el XXVII Congreso del PSOE que se celebrará, ya de una forma tolerada, aunque no autorizado formalmente, en diciembre y en Madrid: ......en respuesta al régimen totalitario todavía existente, la reivindicación de autonomía es hoy unánime en todas las nacionalidades y regiones diferenciadas del Estado Español. Mientras, el 3 de julio se produce el nombramiento de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno. Suárez ha sido ministro Secretario General del Movimiento en el Gobierno de Arias Navarro y su nombramiento siembra más desconfianza que otra cosa, incluso tras el anuncio de la Reforma Política. De ese clima general disiente José Rodríguez de la Borbolla, quien tras comentarlo con Alfonso Guerra escribe un artículo en El Socialista, que por entonces se redacta y edita en Sevilla, en el que apuesta por conceder a Suárez y a su proyecto de reforma un margen de confianza.
Símbolos andaluces. Lo cierto es que se respira otro ambiente y las iniciativas políticas van tomando cuerpo y se dan a conocer públicamente. El 3 de septiembre se presenta en Sevilla el PSLA (Partido Social Liberal Andaluz), en el que su fundador, Manuel Clavero, pretende aglutinar a personas regionalistas no de izquierdas. En la primera hora, aparecen junto a Clavero Jaime García Añoveros, Miguel Sánchez Montes de Oca y el empresario Manuel Otero Luna, junto a periodistas como Nicolás Salas o intelectuales como Manuel Ruiz Lagos. Este último, profesor del instituto San Isidoro, y que ha logrado que la verdiblanca ondee en la fachada del edificio docente de la calle Amor de Dios, anima a los supervivientes de las Juntas Liberalistas de Andalucía, contemporáneos de Blas Infante, y resurge la histórica organización, con Emilio Lemos Ortega y Juan Álvarez Osorio y Barrau como referentes. Los andalucistas históricos se muestran públicamente identificados con los postulados que defiende el PSA, organización a la que otorgan su aval, legitimándolos desde su patrimonio simbólico como depositarios políticos del Ideal de Blas Infante. Por esas fechas, también se habla de andalucismo histórico en la Universidad, concretamente en una cooperativa universitaria de libros situada en la calle Placentines. Es un ciclo de charlas, en el que José María Javierre, que anda sacando casi milagrosamente, pero con la valiosísima colaboración de Antonio Mozo, el semanario Tierras del Sur, reclama un compromiso de los medios de comunicación con Andalucía. José Luis Ortiz de Lanzagorta habla otro día de los símbolos andaluces, muestra físicamente a los universitarios la bandera con el escudo, que por cierto le ha costado no poco trabajo encontrar, y enchufa un magnetofón Uher de carrete para que suene el himno de Andalucía. Es una grabación que ha realizado en casa del pianista flamenco José Romero, a quien le ha llevado una fotocopia de la partitura que conserva Luisa Infante en Coria. El ciclo se cierra con un acto de homenaje a Blas Infante. Ante un centenar escaso de estudiantes, Antonio Burgos afirma que es el primer acto público desde la Guerra Civil que se celebra en recuerdo y reconocimiento a la figura de Infante. Su hija María de los Ángeles lee el manifiesto a todos los andaluces, y su emoción al leer los últimos párrafos asalta a los asistentes que aplauden puestos en pie.
El acto resulta por ello tan corto como lleno de intensidad. Muy cerca de allí, Fernando Repiso está ya preparando un local en la calle Hernando Colón para abrir su tienda y colmar los escaparates con los símbolos andaluces y con libros de contenido regionalista. Y un poco más lejos, en la parroquia de La Barzola, la policía detiene una vez más al cura José Casasola, tras una carga policial contra obreros encerrados en la iglesia. La inquietud social está haciéndose notar también en el medio rural. Y este verano, en el mes de julio, desde la campiña de Morón y Marchena y desde la Sierra Sur de Sevilla, líderes jornaleros como Gonzalo Sánchez, el cura Diamantino o Francisco Casero parten hacia Antequera para constituir el Sindicato de Obreros del Campo, que cuenta con el apoyo del Partido del Trabajo y que, incluso antes de este acto fundacional, es ya conocido por sus acciones en defensa de los derechos y la dignidad de los jornaleros, tan contundentes e imaginativas como pacíficas.
El micrófono de Iñaki Gabilondo. Lo ha dicho la radio. Naturalmente, Radio Sevilla Un eslógan que ya es familiar entre la masa de oyentes que hacen de la emisora decana un referente diario. Iñaki Gabilondo, desde su llegada a la dirección, ha vuelto la emisora como un calcetín y la ha convertido en una molestia para la autoridad competente y para los grupos acostumbrados a manejar el pulso de la ciudad. Alberto Leyva Rey, durante su mandato como gobernador, ha llegado a apartar de un manotazo el micrófono de la SER en un acto público, Manolo Barrios y José María Rincón han tenido que abstenerse de hablar ante los micrófonos durante largos períodos de tiempo y Eugenio Fontán, el director general nacido en Alanís de la Sierra, ve llegar hasta su despacho en Madrid fuertes presiones, pero mantiene a Iñaki en la dirección... hasta que lo cesa, antes del verano de este 1976. Iñaki deja en la emisora una herencia de compromiso con la ciudad y con la región: Andalucía es una tierra grande, hermosa, vieja y sabia. Siéntase orgulloso de ser andaluz. Andalucía, nuestro orgullo, nuestro problema, nuestra responsabilidad. Queda un modelo de radio participativa: el magazín de mediodía, la tertulia literaria, la tertulia flamenca, el sin rodeos, los monográficos (uno sobre Andalucía, en el que intervienen entre otros Alfonso de Cossío y Luis Uruñuela es prohibido tajantemente por el gobernador), o las distinciones de los sevillanos del año, un auténtico editorial que cada mes de enero se convierte en otro ejercicio de compromiso, y que normalmente cabrea bastante a los mandarines de siempre.
Este 1976, el epígrafe de Protagonista se le concede al pueblo de Sevilla y su despertar político, y a los hombres que desde las solidaridades y sacrificios han contribuido a dinamizar una sociedad adormecida y pasiva. Es distinguido también el ex alcalde Juan Fernández R. y García del Busto (enfrentado a Leyva) por la dignidad de su dimisión en defensa de su independencia de criterio y de la soberanía que corresponde al cargo de Alcalde. O el nuevo delegado de Información y Turismo, Gabriel Báscones, una persona tolerante cuya llegada al puesto ha significado para la emisora salir de la asfixia: Porque ha sabido comprender y aliviar las dificultades de un medio legalmente marginado, desatendido e indefenso, con su calidad humana, pulso y sentido del diálogo. Basten estos tres epígrafes para reflejar la línea de una emisora en la que todavía está en activo Manuel Tierno, el fenomenal técnico y mejor persona, que le ponía los micrófonos a Queipo de Llano para sus tristemente famosas y terribles charlas. Iñaki sale de la dirección, y este 1976 deja una sensación de orfandad, no sólo en una redacción joven y totalmente identificada y entregada a la dirección y su forma de entender y hacer la radio, sino en todos los sectores progresistas que han tenido en la emisora un vehículo inestimable de comunicación y expresión. Esos días se leen pintadas en las paredes de Sevilla: Queremos una voz y no un eco. Que vuelva Iñaki Gabilondo. Pero quien llega es Andrés Moret, hasta ahora Director de Radio Valencia, y Manuel Ruiz de Godoa sustituye a Alberto Leyva en el despacho de gobernador Civil de la Plaza de España.
El nuevo gobernador visita Radio Sevilla y todo vuelve a ser como debe SER. El teléfono de Fontán deja de proporcionar a su usuario sobresaltos. Curiosamente, a Moret le toca poner en marcha una iniciativa en línea con lo que ha sido la radio en los tiempos de Iñaki: El primer informativo regional que se hace en la radio española y que tengo la inmensa suerte de dirigir durante sus tres primeros años. Cada mañana se convoca a los andaluces a una puesta en común de noticias e inquietudes. Cuando arranca el informativo, las emisoras asociadas de Granada y Almería quedan fuera, se resisten a integrarse en el proyecto, pero acaban sucumbiendo al olor del éxito de audiencia y de los réditos comerciales consiguientes.
El informativo de la radio se convierte en una cita vertebradora, de audiencia obligada para los políticos y seguido por cientos de miles de andaluces. Y hay novedades también en la prensa escrita: Nicolás Salas llega a la dirección del diario ABC antes de que finalice el año, relevando a Joaquín Carlos López Lozano, y pone en marcha la sección de Andalucía. Antonio Burgos manda a Radio Sevilla, cada mañana, a un empleado para que recoja una grabación del informativo regional, que usa como fuente de noticias para la nueva sección del periódico. El nuevo director de ABC inicia una valiente campaña a favor del uso de la bandera andaluza en los edificios oficiales y el 19 de febrero de 1977 ya ondea la verdiblanca en el balcón principal del Ayuntamiento de Sevilla. En la Diputación, hay un Pleno monográfico sobre este tema, y el debate se da por zanjado cuando la periodista de Radio Sevilla María Esperanza Sánchez levanta distraída la mirada y ve en el techo del Salón, en la base de la lámpara principal, un círculo dibujado con los colores verde, blanco y verde, que ha estado allí siempre. El descubrimiento zanja el absurdo debate, que ganan ante la evidencia histórica los partidarios de poner la bandera en el balcón.
Sería precisamente la Diputación de Sevilla la que propondría poco después al resto de las Diputaciones andaluzas, reunidas en Jaén, el acuerdo de usar la bandera en los ocho organismos provinciales de Andalucía. Además de la iniciativa ya referida de ABC, otras empresas periodísticas intentan tomar posiciones para responder a esa realidad emergente, como es ya el concepto de lo andaluz libre de tópicos: Por ejemplo, el prestigioso diario Informaciones, que se edita en Madrid, pone en marcha Informaciones de Andalucía, un diario vespertino, cuyo director es Guillermo Medina. La rotativa arranca en diciembre de este 1976 y la bandera de Andalucía está presente en el acto de impresión del primer ejemplar. El periódico, quizás por el declive que ya sufren los diarios de la tarde, tiene una corta vida.
Y Sevilla. Por fin, en la ciudad en la que nació, se rinde un homenaje público a Antonio Machado. Es en la plaza de San Andrés, testigo de un acto al aire libre en el que ofician de mantenedores Francisco Vélez Nieto, sindicalista de la UGT y poeta, y Emilio Durán. La plaza se llena y se oyen los versos del poeta enterrado en Colliure en un ambiente de emoción y fiesta. Y es que, aunque todavía falta mucho para que haya elecciones municipales democráticas, la ciudadanía se dinamiza fuera de la Casa Grande y ejerce un control que se muestra eficaz sobre las decisiones del Ayuntamiento. Desde el Colegio de Arquitectos, con Javier Queraltó y Víctor Pérez Escolano en primera línea, se ejerce una defensa del mobiliario urbano, como el que ha logrado evitar, ni más ni menos, que el derribo del puente de Triana, sentenciado por supuestas causas técnicas, que luego se demuestran perfectamente superables.
La actividad cultural se hace intensa en los Colegios Mayores, los cine clubs de Arquitectura, Ingenieros, el Pabellón de Uruguay o el más veterano, el cine club Vida, siguen llenándose de un público en su mayoría joven. Por estas salas empieza a conocerse ya el entusiasmo por el cine de un joven estudiante que se llama Antonio Pérez, y que años más tarde sería capaz de producir una película como Solas. El teatro independiente sigue contando con impulsores como Antonio Andrés Lapeña en el Teatro del Mediodía, heredero del mítico grupo Esperpento, o Joaquín Arbide, perseverante en Tabanque, o Salvador Távora con La Cuadra, que representa Los Palos y está montando ya Herramientas, y, además, ahí están los entusiasmos imperecederos de los Paco Díaz Velázquez, Luis Núñez Cubero, Miguel Mata, José María Rodríguez Buzón, María Galiana, o el autor Alfonso Jiménez, entre otros. Paco Lira, quien ha tenido que dejar su local de La Cuadra (donde nació el grupo de Távora) en la calle Santo Domingo porque van a hacer allí el Hotel Los Lebreros, oficia de anfitrión permanente de la gente de la cultura y la bohemia en su establecimiento, que ahora está en la calle Amor de Dios y se llama El faro azul, paso previo a lo que años después sería La Carbonería.
Hay otros puntos de encuentro para pintores y artistas, como el Pub La Cantina en Los Remedios o Los Clarines en la calle Antonia Díaz. El Club Gorca sigue siendo la plataforma cultural del nacionalismo andaluz y su presidente, Emilio Pérez Ruiz, se va con varios colaboradores cargados de entusiasmo y poco más hasta Ronda y, desde la histórica ciudad tan ligada a la historia del andalucismo, lanza la convocatoria del Congreso de Cultura Andaluza, que tras dos años de trabajo abriría sus sesiones formalmente en diciembre de 1978 en Córdoba. Este 1976 termina con el Referéndum para aprobar la Ley de Reforma Política, y Sevilla vota favorable y mayoritariamente, aunque la izquierda ha aconsejado, más por cuestión de estética que otra cosa, la abstención. Llega desde Madrid la noticia de que Santiago Carrillo acaba de ser detenido, pero en este final de año, en Sevilla, la esperanza es ya más fuerte que el miedo. |
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