Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
18 de marzo de 2026
 

 
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  1977
  Santiago Sánchez Traver
  Con las urnas abiertas
  Ahora sí que es verdad que la democracia llama a nuestra puerta y hay que prepararse para el gran evento. A algunos políticos les coge con la maquinaria gastada. Antes, al alcalde Parias Merry se lo lleva una moción de censura. Hasta Diodoro Canorea sueña con ser senador democrático, pero las urnas se abren para todos: ganan los socialistas, le siguen los centristas y los comunistas tienen que conformarse con una tercera posición. La bandera verdiblanca reaparece con fuerza; y con los mismos colores el Betis gana la Copa de España y el Nobel lleva el nombre del poeta Vicente Aleixandre.

Derribos.
Sevilla vive una época convulsa en lo político pero también en lo social en aquellos años de la Transición. La ciudad es un permanente derribo, cuando no por la mano de la especulación por la de la simple ruina que va desbaratando sus barrios poco a poco. Y es curioso porque mientras se levantan con gran polémica nuevas casas en la calle San Fernando o en Los Remedios y se clausuran los últimos arrabales de chabolas, se van cayendo barrios como San Luis, San Bernardo o Triana. Pronto en el mítico barrio del otro lado del río desaparecerían los corrales de vecinos, de los que están catalogados unos ciento cincuenta. Y con ellos se van las familias que habían dado vida al arte más universal andaluz.

La piqueta tiene un nombre en la Sevilla de la época: Derribos Pavón. El pequeño empresario Enrique Pavón, de la macarena calle Parras, se haría un potentado en poco tiempo gestionando los derribos de la ciudad, hasta el punto de codearse poco después con los grandes empresarios y representantes del poderío económico de la ciudad. Por un lado, le sobra el trabajo de derribar. Por otro, consigue valiosos elementos constructivos como desecho de los derribos.

Un ejemplo de los líos urbanísticos de la época es la polémica sobre la construcción en la calle San Fernando, en la que se rehabilitan una serie de viviendas y otras se hacen de nueva construcción, en el estilo de lo que se da en llamar “la tarta de fresa con nata”, por el apastelado de fachadas y diseños. Poco después en los medios se descubriría llamando a la promotora de algunas de estas viviendas que quien estaba detrás como promotor y arquitecto era Rafael Manzano, por entonces conservador de los Reales Alcázares. El alcalde intenta suspender las licencias de obras por un año en la céntrica calle, pero los promotores de la casa número 35 llevan la cuestión a los tribunales y el 21 de enero la Sala de lo Contencioso Administrativo les da la razón, ante lo que sólo le queda al Ayuntamiento ir al Supremo. Aun así, el alcalde plantea en el Pleno la suspensión de las licencias y pierde por goleada: diecinueve de sus concejales votan contra su propuesta y sólo tres a favor.

Al final, y tras 27 años de polémicas y dimes y diretes, se construyen todas las casas de la acera derecha de la calle y se queda en el olvido el proyecto de recuperar el aspecto original de la calle, que habría derribado la tapia de Agromán construida en torno a la fachada oeste de los jardines del Alcázar y habría colocado allí una verja para que los sevillanos pudieran disfrutar al pasear por la calle San Fernando de la visión de los jardines del Alcázar.

Cae Parias Merry. Al ansia especulativa se unen las urbanizaciones ilegales. De la noche a la mañana han surgido barriadas como las de La Plata y San José de Palmete, levantadas en la Hacienda Su Eminencia, en la más absoluta ilegalidad poniendo una casa tras otra, con nocturnidad y alevosía, hasta el punto de que algunos vecinos llegan a construir su vivienda en medio de una calle, dando ésta por cerrada. Curiosamente, La Plata va a ser, una vez legalizada a la fuerza, el punto de partida de la primera línea de Metro que se empieza a construir.

La crisis política se manifiesta en el Ayuntamiento con la moción de censura que presenta el último día del 76 el concejal Juan Sánchez Gómez contra el alcalde, Fernando Parias Merry, que marcó todo el año municipal hasta que éste dimitió el 30 de diciembre. Parias, un representante de la burguesía sevillana por los cuatro costados y apellidos, no aguantó más la presión social y de su propio equipo. No le bastó la popularidad alcanzada por su mujer, Ivita Halcón, que fue elegida Lady Europa en un concurso que medía más que la belleza la elegancia en el vivir.

Siglas históricas y nuevas.
Los periódicos, que por cierto han subido quince pesetas –que parecían mucho para la época– hierven en enero del 77. Los taxistas, problema cíclico por lo visto desde entonces, dejan durante unos días aislado y sin servicio el aeropuerto de San Pablo. Este tipo de protestas se repetirían con frecuencia en ese sector, históricamente discordante. Y, en medio, una noticia aterradora que conmueve a la izquierda sevillana y a todo el país: la matanza de los abogados laboralistas de Atocha. En esos despachos laboralistas se estaba jugando toda la Transición en aquellos momentos.

En lo político ya no se habla sólo de los que habían estado en la clandestinidad, como el mítico Isidoro que acaba de ser elevado a secretario general del PSOE. También se mueven los otros, los de toda la vida. Como el rector de la Hispalense, el catedrático Manuel Clavero, que se atreve a fundar un partido político como el PSLA (Partido Social Liberal Andaluz) –curioso lo de social y lo de liberal–. Lo normal se produce poco después, la integración del PSLA en el grupo de partidos que forman la UCD para las elecciones del 15-J. El congreso constituyente se celebra en Sevilla el 22 de enero; Clavero es elegido presidente por aclamación y el congreso decide incorporar las reivindicaciones de Andalucía al ideario del partido, insistiendo en su “unánime voluntad regionalista”. Al final del mismo se anuncian las negociaciones para una primera alianza con el PDA (Partido Demócrata Andaluz).

El momento político propicia que salgan nuevos partidos políticos como hongos. En esos días hay seis nuevas solicitudes de partidos, entre los que se encuentra el Movimiento Socialista Andaluz y el PDA (Partido Democráta Andaluz). La naciente democracia propicia multitud de anécdotas y sorprendentes candidatos. El 10 de marzo, por ejemplo, se reúnen en un bar del Parque de María Luisa cuatro personajes: Felipe González y Alfonso Guerra, por el PSOE, y Luis Uruñuela –amigo y socio de Felipe, tanto que fue el representante judicial de su boda con Carmen Romero– y Alejandro Rojas Marcos, con el que no tienen feeling alguno ni Felipe ni Alfonso. No se fían de él y no hay acuerdo para las elecciones, por lo que los del PA (entonces Partido Socialista de Andalucía, PSA) se van con el PSP de Tierno Galván, bajo las siglas US (Unidad Socialista).

Diodoro salta al ruedo.
No sólo se fundan partidos políticos por doquier, sino que hasta hay particulares que saltan a la arena política por su cuenta, pensando que como lo voten sólo sus amigos bien serán senadores en las elecciones que ya se anuncian. Así hay, entre otros, un notario sevillano, Félix Monedero, que se presenta al Senado por independiente y legaliza las firmas correspondientes para ser candidato. Emite su publicidad en carteles con un mensaje sin gran profundidad: “Félix Monedero, al Senado”, y al final lo votan muy poquitos además de la familia. Un dato curioso: el Ayuntamiento habilita un total de 3.577 metros cuadrados para la propaganda política de aquellas elecciones.
Pero hay otro caso más singular aún en aquella primavera del 77. Al gerente de la plaza de la Maestranza, Diodoro Canorea, se le ocurre también que puede ser senador si lo votan nada más que la mitad de los que van a los toros. Y empieza a buscar las miles de firmas requeridas para hacer firme la candidatura. Y allá que van todos los banderilleros, picadores y gente del toro a buscar firmas para don Diodoro. Las buscan a miles pero el 90% no están autentificadas y eso impide a Canorea llegar al 15-J como candidato. Uno a los que le piden la firma es al mítico Curro Romero. “Maestro, le dijo un banderillero amigo, firme usted para que don Diodoro sea senador”. A lo que reponde el Faraón de Camas: “Ahora mismo, porque yo no sé cómo será don Diodoro como senador, pero como almorsador es buenísimo”, dice en referencia al buen apetito que se le conoce al bueno de Diodoro.

Intransigentes.
Las cosas no están muy claras todavía en lo político. Sin ir más lejos, el Pleno municipal decide el 10 de febrero que no ondee la bandera andaluza en la Casa Grande. Nueve días después se impone la cordura y se cuelga del balcón principal de la fachada la blanquiverde. Igual polémica tiene lugar en la Diputación provincial donde tarda más en ondear la bandera. Ése es el delito, ondear una bandera andaluza desde un coche al paso por la calle Méndez Núñez, por el que los ultraderechistas pegan una paliza a un joven en aquella primavera.

Pero también se mueven las cosas en los extremos del arco político. Así, es cesado el presidente provincial de Fuerza Nueva, Álvaro Sánchez Ibargüen, “por desviacionismo político”, y no seguir la línea tradicional y antidemocrática. Pero también por aquellos primeros días de marzo es desarticulado en Sevilla el comité regional del PCR (Reconstituido), que es algo así como el brazo político del Grapo. Los terroristas que hacen alusión al 1º de Octubre del 75 tienen sus principales células terroristas en Sevilla y Vigo, y comandos en Madrid. Después caería el líder del PCR, el camarada Arenas, y el líder ideológico del Grapo, el gaditano José María Sánchez Casas.

Cambio en la Universidad. En marzo la universidad hispalense tiene nuevo rector, Francisco González García, y el cardenal Bueno Monreal cumple sus bodas de oro sacerdotales con gran impacto en la ciudad. Ese mismo día, el 17, hay una importante manifestación de trabajadores contra el paro. Y una semana después entra en vigor la ley electoral que adjudica a Sevilla 12 de los 350 diputados del Congreso y cuatro senadores. Pero para algunos la democracia no llega: dos días después el gobernador civil prohíbe una reunión pública de Coordinación Democrática de Andalucía, que agrupa a la mayoría de los partidos históricos. Se pide permiso para celebrarla en público y en el teatro Lope de Vega y el gobernador Ruiz de Gordoa dice que no.

La vida sigue y la muerte también. En Sevilla nadie ha hecho previsiones y el cementerio de San Fernando, uno de los más bellos del país, está completo. Apenas quedan sepulturas para un mes de enterramientos. La ampliación urge y se inicia poco después. Pero todo asfixia a la corporación municipal en su última etapa predemocrática. Así, a primeros de marzo el alcalde llega a solicitar ayuda urgente al Gobierno porque no hay para pagar a nadie. La trampa para ese ejercicio, que traía de cabeza a los munícipes, hoy sería muy poca cosa: mil millones de pesetas.

Medios de comunicación. ¿Cómo es la prensa sevillana de esta última primavera predemocrática? Un poco especial teniendo en cuenta que en la curiosa fecha 1 de abril –que todavía se sigue llamando Día de la Victoria– se ha suprimido la Secretaría General del Movimiento y el artículo segundo de la Ley de Prensa, referido a la libertad de expresión. Hay una medida de autocontrol curiosa: Editorial Sevillana decide que en sus medios –en especial El Correo de Andalucía– no se va a publicar publicidad política para “respetar la independencia de los diarios y la diversidad política de los lectores”.

Lidera en los quioscos la edición sevillana del ABC, entonces dirigido por Nicolás Salas, que representa de alguna manera la confusión entre la vieja época y los nuevos modos. El Correo de Andalucía tiene como director al periodista y novelista –ganó el Nadal por El Cuajarón– José María Requena, que viene a sustituir al periodista jerezano Federico Villagrán, cesado tras pasar por la cárcel unos días por un antetítulo atrevido para la censura. El periódico de Editorial Sevillana, con Editorial Católica detrás, sigue representando el cambio democrático y es el refugio de columnistas de la órbita socialista y comunista.

La Prensa del Movimiento ha cambiado de cabecera meses atrás, del vespertino Sevilla al matutino Suroeste, que tuvo corta vida y más corta audiencia. Su primer director, el polémico periodista de raza –que también pasó por la cárcel en el 61 por cuestionar al gobernador civil en las inundaciones– Manuel Benítez Salvatierra, muere en febrero, a los pocos meses de poner en marcha la cabecera. Le sustituye el histórico Celestino Fernández Ortiz, que también dirige la Hoja del Lunes, como presidente de la prensa sevillana por aquella época. Por cierto, este año entrega el alcalde el título de hijo adoptivo de la ciudad a Bobby Deglané, concedido dieciséis años atrás. Después, le dedicaron una calle.

Otra desaparición mediática se produce en febrero de ese año, la del combativo semanario Torneo, fundado algo menos de año antes, por el tesón de Federico Villagrán, con el apoyo primero de destacados miembros del PSOE, como Felipe González, Alfonso Guerra y Pepote Borbolla, y después con el del PTE –a los que popularmente llámamos chinos por su simpatía hacia el maoísmo– o con el del abogado independiente García Trevijano. Otras revistas como La Ilustración Andaluza o Tierras del Sur, ésta en manos del cura Javierre, marcan pautas más culturales, la primera, o de corte reivindicativo suave, la segunda. En estas estamos y a José María Javierre, con su semanario Tierras de Sur, se le ocurre patrocinar una conferencia de Jordi Pujol en Sevilla, con el título de Solidaridad entre los pueblos de España: Cataluña y Andalucía. Es el 14 de abril en el Colegio de Médicos y Pujol empieza con bronca del auditorio; y así termina, porque el entonces líder catalanista y futuro president no tiene muy buena prensa en Sevilla. No sé si sacudió sus zapatos tras la experiencia, pero ha vuelto en escasas ocasiones por Andalucía.

En la radio sólo funcionan, además de la emisora estatal RNE –al frente estaba Julián Crespo, que después se iría a la aventura venezolana con Adolfo Suárez– y la sindical La Voz del Guadalquivir –que dirigía el mismo Salvatierra– sólo se oyen Radio Sevilla –que ha lanzado un jovencísimo Iñaki Gabilondo– y Radio Popular, en manos de la Iglesia. Poco se puede hacer desde las ondas, ya que hay que recordar que las emisoras privadas comerciales tienen prohibida por ley, hasta final de este año en que se levanta esta medida, la emisión de informativos, teniendo la obligación de conectar a mediodía y por la noche con los informativos nacionales de Radio Nacional, “los partes” como todavía se le sigue llamando desde la guerra civil. La televisión, la única, tiene una delegación con poco peso e influencia en La Palmera, regida por Francisco Narbona, padre de la que luego sería importante política socialista.

Sábado Santo para el PCE.
La noticia de aquella primavera –la legalización del Partido Comunista– pasa casi desapercibida en una Sevilla de Sábado Santo, en la que se habla de la excelente restauración del retablo mayor de la Catedral. O de la nueva restauración del Gran Poder, imagen afectada por la carcoma, en la que se quitaron seis kilos de clavos de anteriores restauraciones. Poco después sería la Macarena la que entra en restauración. Y también es noticia cofrade la fusión de la Hermandad de las Aguas con la del Rosario de Dos de Mayo. Este Sábado Santo, sin embargo, todas las charlas cofrades quedan obviadas por la noticia política que confirma a todos los españoles que la democracia va en serio e imparablemente. Se abre una nueva etapa de nuestra historia.

Después viene la Feria del 77, una de las más politizadas de su historia. Hay casetas de partidos políticos y otras que aunque lo ponen en sus pañoletas también se sabe de lo que van. Todo son consignas entre sevillana y sevillana. En los toros, también hay toreros más próximos a la UGT, como Antonio Vargas, o a la izquierda, como Curro Camacho. Logran que Canorea los ponga en los carteles, pero luego el toro –en este último caso un maravilloso guardiola de nombre Comando Gris, que da la vuelta al ruedo tras su muerte– los pone en su sitio, fuera del toreo. Los Guardiola son noticia también ese año porque un novillo de esta ganadería mata el 12 de junio al empleado de la plaza Manuel Domínguez, tras saltar al callejón a la altura de la enfermería. Es la segunda muerte en la plaza sevillana tras la de un policía en 1958 también en el callejón.

Pero en los toros también hay noticias positivas. Es uno de los mejores años de Curro Romero, ya que corta dos orejas el 16 de abril y otras dos el 23 de abril, completando una de sus mejores ferias. Paquirri, con tres orejas en esa primera tarde de Curro, con toros de Núñez –en la que también corta oreja Manzanares– es otro de los triunfadores.

Hacia las primeras elecciones. Priva entonces la estrategia del paso adelante, otro atrás y un par de ellos adelante. Porque el 28 de abril, tras la aprobación de la nueva Ley Sindical, se registran los nuevos sindicatos –UGT, CC OO y USO–; pero se les prohíbe celebrar el 1 de mayo tres días después, por temor a la violencia en la calle. Ya fijada la fecha electoral, Adolfo Suárez anuncia que se presentará a las elecciones como candidato de la recién creada UCD, que agrupa a partidos de centro y derecha. Don Juan viene a aclarar la situación renunciando públicamente a sus derechos al trono en favor de su hijo, ya Rey por elección franquista.

Carrillo puede andar sin peluca y Rafael Alberti llega a España desde Roma para ser candidato a esas elecciones. Sus amigos y correligionarios del rincón de Cádiz le ofrecen, entre otros actos, una corrida de toros como homenaje en la plaza de El Pino, de Sanlúcar de Barrameda. Lo difícil, sin embargo, es encontrar toros para aquella corrida. Ninguno de los ganaderos conocidos quiere vender sus toros para homenajear al poeta. Hay uno, Antonio Méndez, que sí se atreve y pone sus toros para corrida, que es un completo éxito. La plaza de Sanlúcar está roja de pañuelos y triunfa un torero del pueblo y del partido, José Luis Parada. A los muchos seguidores y periodistas que vamos de Sevilla no se nos olvidarán los días que pasamos con el poeta y hasta la fiesta del día después para la que el ganadero regaló el sobrero, que mata a puerta cerrada en la plaza el torero sanluqueño.

Victoria socialista. En ese ambiente comienza, a finales de mayo, la primera campaña electoral de la democracia. Es una campaña muy especial, con mucha asistencia a los mítines de cualquier partido que sea. No es necesario que venga Felipe González a abrir la campaña, como hace en Sevilla, o que la UCD celebre su mitin central. También tienen mucho público los de los partidos que van a ser extraparlamentarios y no lo saben. Muy pocos han echado cuentas anticipadas con la ley d’Hont en la mano y no saben los miles de votos que cuesta un diputado en Madrid, o salir senador –que en Sevilla estaría en los trescientos mil–. Así, son mítines bien sonados el del PTE, que lidera la coalición FDI (Frente Democrático de Izquierda) en el campo de fútbol de San Benito, con Eladio García Castro, Isidoro Moreno y todos aquellos salidos de la oscura clandestinidad. O el de la Democracia Cristiana, junto al pabellón de Chapina, al que viene Joaquín Ruiz Giménez, y al que acuden seis o siete mil personas que son las que lo votan.

Pero hay también algunos reticentes, como el concejal José Manuel Ruiz, que dimite por no estar de acuerdo con que las listas del censo estén a disposición de los partidos que concurren. También siguen durante la campaña las movilizaciones jornaleras:  81.400 campesinos andaluces están en el paro y una marcha desde Utrera a Sevilla es interceptada y disuelta por la Guardia Civil a mitad de camino. Por haber, hay hasta inauguraciones, como la del Puente de Triana, cuya rehabilitación inaugura el ministro del ramo el mismo día que se acaba la campaña. También se manifiestan durante la campaña los chabolistas de La Corchuela, donde hay alojadas hasta doce mil quinientas personas en demanda de una vivienda que vienen reclamando muchos años atrás. Por fin, el 30 de junio se realojan en viviendas los últimos habitantes de la Corchuela, un gueto de vergüenza para la ciudad durante muchos años.

El PSOE gana a la UCD por un diputado en la suma de las ocho provincias andaluzas, lo que sería importante para la preautonomía. Éstos son los primeros diputados sevillanos de la democracia: PSOE: Alfonso Guerra, Rafael Escuredo, Alfonso Lazo, Enrique Martínez Lagares y Ana María Ruiz Tagle. UCD: Manuel Clavero (PSLA), Jamie García Añoveros (PSLA), José Manuel Tassara (PDL), Soledad Becerril (PDA) y Eugenio Alés (PDA). Y por el PCE: el sindicalista Fernando Soto y el histórico Manuel Benítez Rufo. Los senadores electos son Plácido Fernández Viagas, Francisco García Borbolla y José de la Peña, por el PSOE, y Antonio Fontán por la UCD. El PSOE saca 251.000 votos en la provincia, por 221.667 de la UCD, y 91.879 del PCE. Sin diputados se quedan, por este orden, AP, US, FDI, RSA... Los de Fraga llegan a 42.839 y los de Tierno con el PSA, a 33.629 votos.

El Betis gana la Copa.
Con la democracia llega, a los diez días, el único título futbolístico de la democracia para Sevilla. El Betis gana en Madrid la final de Copa al Athletic de Bilbao, tras empatar a dos, con goles del santaderino López, y desempatar en la tanda de penalties, al transformar el portero Esnaola el suyo y parar el lanzado por el portero bilbaíno Iríbar. Es la primera Copa del Rey pues la del 76, que empieza a disputarse en octubre del 75 antes de la muerte de Franco, llevó el nombre del Generalísimo. El Betis sólo posee el título de Liga de 1935, en la II República. Con la guerra casi todo el equipo campeón emigra a México y el Betis desciende a Tercera División pasando su fase oscura durante el franquismo, durante la cual el Sevilla gana una Liga y tres Copas del Generalísimo, que así se llamaban. Al día siguiente de la victoria la celebración en la Plaza Nueva por parte de los béticos hace historia.

Clavero, ministro. El verano de este año no es tranquilo. La naciente democracia da noticias todos los días. La primera, la formación del primer Gobierno democrático, el 5 de julio, con un ministro sevillano, el catedrático de Derecho Administrativo Manuel Clavero, al que Suárez –por el reparto de poder dentro de la UCD– nombra ministro para las Regiones. Otro catedrático sevillano, Jaime García Añoveros, que después sería ministro, es elegido presidente de la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso. Y uno de los primeros Consejos de Ministros concede treinta mil millones para paliar los efectos del paro, pero no se adjudica ni una peseta a Sevilla, lo que provoca protestas hasta que el ministro Martín Villa anuncia una partida especial para la provincia sevillana.

Por lo demás las noticias siguen siendo las continuas huelgas de taxistas, por un quítame allá veinte licencias, y el deterioro de la vivienda que hace concebir un acuerdo para construir tres mil viviendas sociales en la capital. El Ayuntamiento aprueba en un pleno extraordinario el presupuesto de liquidación de deudas anteriores a 1977, con lo que se pretende partir de cero. Pero los campos continúan calientes por las protestas jornaleras y las cárceles también, con motines en casi todas ellas, pidiendo amnistía total. En Sevilla el 22 de septiembre se vive la situación más tensa cuando los presos amotinados, pidiendo mejoras en sus condiciones de reclusión, se suben a los tejados de Ranilla e hicieron públicas sus protestas.

Este verano los ministros apenas descansan y en el último consejo de agosto aprueban la concesión de 830 millones para la construcción del Metro de Sevilla. Largo me lo fíais, deben pensar algunos, ya que el propio alcalde, Fernando Parias, dice que las obras van lentas y es utópico pensar que estarían acabadas en tres años.

En Sevilla, por otra parte, se revela en esos meses una crisis de una importancia capital para el futuro de la ciudad: la de los establecimientos hoteleros. Cierra el histórico Hotel Cristina, en la Puerta Jerez, y también el Biarritz. El previsto Hotel Meliá, en Nervión, tiene paradas sus obras en espera de que mejore la situación y el Alfonso XIII está cerrado por reformas. Aunque Cetursa afirma que abrirá para la siguiente primavera, las obras se prolongarán en el tiempo. Con estas perspectivas, poco podía desarrollarse la industria turística en Sevilla, lo que no hace hasta el empujón de la Expo 92.

Asamblea de Parlamentarios. En lo político, mientras en Madrid se constituyen Congreso y Senado, gobierno y oposición, los parlamentarios andaluces van reuniéndose por grupos hasta constituir una Asamblea propia, que se reúne como plenario en la Diputación sevillana el 12 de octubre. De esta Asamblea sale una Comisión Permanente e iniciativas como el texto de la preautonomía andaluza, que el ministro Clavero se sienta a negociar con representantes de la Asamblea andaluza el 26 de noviembre en el Gobierno Civil de Sevilla, en la plaza de España. Semanas antes, sin embargo, Clavero ha manifestado reiteradamente que “el Gobierno no decide las autonomías en función de las presiones o manifestaciones. Se van a conceder preautonomías, pero la autonomía plena pasa por la Constitución y sólo se atenderán por ello las demandas formuladas por País Vasco, Cataluña, Canarias y, posiblemente, Galicia”.

La crisis económica hace estragos en la provincia. Los algodoneros llegan a plantar cinco mil tractores en las puertas de Sevilla exigiendo un precio justo por el producto. A estas manifestaciones se unen en la calle los trabajadores de Astilleros Españoles cuya crisis comienza a aflorar y hace temer por los miles de puestos de trabajo que, irremediablemente, se perdieron después. Todo este ambiente hace que se concrete en Sevilla una gran protesta, el 16 de octubre, titulada “Contra el paro, la carestía y las malas condiciones de vida”. De poco ha servido que el Gobierno haya decretado por esos días una amnistía general o que haya subido el salario mínimo a quinientas pesetas.

Además de estas movilizaciones en los pueblos algodoneros sevillanos, a primeros de septiembre se celebra en Morón el primer congreso del SOC, el Sindicato de Obreros del Campo, que ha venido actuando en la clandestinidad, al que asisten doscientos cincuenta representantes. Acuden invitados de los sindicatos unitarios y también más exóticos como del pueblo palestino o saharaui. Este congreso provoca la dimisión en pleno del Ayuntamiento de Morón.

Aquel 4 de Diciembre.
Con todo, la situación política está orientada por los partidos de la oposición hacia la autonomía. De las primeras actuaciones –el 11 de agosto con motivo del aniversario de la muerte de Blas Infante, se proclama el manifiesto Andaluz en pro de la Autonomía–, se pasa a la actividad de los parlamentarios que redactan un texto preestatutario, y que convocan a la grandiosa manifestación del 4 de Diciembre en todas las capitales. En Sevilla supone un gran éxito de convocatoria, con pequeños incidentes sólo frente a la sede de Fuerza Nueva, en la Avenida, y con la participación de decenas de miles de sevillanos que están encabezados por los diputados por la provincia y por representantes de todos los partidos. La ilusión colectiva creada en esas horas sólo se ve enturbiada por las noticias que llegan desde Málaga con la muerte de García Caparrós, que empieza a ser llamado el mártir de la preautonomía. Dos días después se convoca una jornada de luto en la que se producen manifestaciones espontáneas en Sevilla y se viven momentos de gran tensión con barricadas ante las fuerzas del orden y represión por parte de éstas con el material antidisturbios de la época: balas de goma y botes de humo.

Nobel para Vicente Aleixandre. Con tanta agitación política, lo cultural queda en un segundo plano, aunque hay algunos hechos que destacan en el año. El primero la concesión del Nobel de Literatura el 6 de octubre a Vicente Aleixandre. Con este premio se reconoce a toda una Generación, la del 27, que fue creada en Sevilla. El poeta no puede acudir, por su delicada salud, a recoger el galardón a Estocolmo el 10 de diciembre. Por otra parte, muere en Madrid Antonio Machín, que es enterrado en Sevilla por expreso deseo de reposar en su tierra de origen. Tienen éxito por entonces las novelas históricas de la guerra, como Las memorias inéditas de José Antonio, de Carlos Rojas, que gana el Premio Ateneo de aquel año, en su novena edición.

A pesar de todo llega la Navidad hasta en los años más convulsos, pero ni las fechas más tranquilas tradicionalmente se van a librar de convulsión. El PSLA de Clavero –que declara que “las autonomías son un freno para el independentismo”– se integra en la UCD como el resto de partidos coaligados. El Día de los Inocentes el Senado democrático de España rechaza la abolición de la pena de muerte, con los 104 votos de la UCD frente a los 92 de toda la oposición. Y para acabar el año, y ya en lo puramente local, el 30 de diciembre dimite irrevocablemente el alcalde, Fernando Parias Merry, provocando una crisis municipal sin precedentes. Su labor de hombre moderado no tiene respaldo entre los concejales que representan a diversas tendencias y posiciones del antiguo régimen, y harto de luchar contra los molinos y de que los problemas económicos y sociales no puedan resolverse, deja la Alcaldía con el Año Viejo y a los sevillanos esperando mejor suerte para el 78.
   
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