| |
|
|
|
INICIO > PROVINCIAS > > CRÓNICAS |
| |
1978 |
| |
José María Granados |
| |
Almería se escribe con A de Andalucía |
| |
El año entra como una bocanada de libertad en medio de un tablero de ajedrez en el que hay demasiadas cosas en juego. No es extraño que los partidos de izquierda quieran ser los primeros en iniciar la partida después de un final del año 77 que se despide con el gran interrogante del andalucismo de Almería y que vuelve a ser cuestionado desde el poder de la UCD por boca de Juan Antonio Gómez Angulo, quien manifiesta que Almería debe plantearse su autonomía como provincia aparte, hace un guiño a una posible unión con Murcia y pone en juego el concepto de Sureste aparcando la historia.
Malas comunicaciones. Para remate, la Asamblea de Parlamentarios Andaluces, constituida tras las elecciones generales celebradas medio año antes, no consigue aún reunirse en Almería pese a tenerlo establecido en su calendario de acciones. Dificultades técnicas derivadas de las malas comunicaciones de la provincia y el silencio de las instituciones provinciales aplazan este encuentro, como también aplaza su visita el conseller de la Generalitat, Jordi Pujol, quien a punto de embarcar en el aeropuerto del Prat con destino a Almería se queda en Barcelona llamado por el honorable Tarradellas. Más adelante ya tendrá tiempo de viajar hasta Almería y de exponer, entre otras cosas, su visión de la autonomía a la que no ve como la panacea que soluciona todos los problemas, sino como una herramienta indispensable para luchar por el desarrollo del propio país.
Son los primeros días de un año que se inicia en Almería con la constitución del comité provincial de Izquierda Democrática, que preside el doctor Francisco Santos Gutiérrez y que incorpora en cargo directivo, como subsecretaria de Economía, a una mujer: María Luisa Martín Haro. Aparecen también los nombres de Pedro Jiménez Garijo, como secretario, y los de Ángel Fernández Rubio, Francisco López Andrés, Francisco Rueda Acién y Arturo López Pérez, junto a un representante de cada uno de los 19 comités locales con los que cuenta la formación. Casi al mismo tiempo se produce la dimisión de José María Ortega como secretario provincial del Partido Socialista Popular (PSP), que se va de la militancia activa declarando que como socialista apoyará cualquier iniciativa o acción en beneficio del socialismo en general, ya que va siendo hora dice de que sea sólo uno. Días después le imita el secretario de organización del PSP, Manuel Solves Pedraza, y el partido eleva su crisis de división entre quienes apuestan por la continuidad y quienes piensan que llega la hora de fusionarse con el PSOE, como Eloy Lopez Miralles, secretario de Relaciones, que pasa directamente a militar en el PSOE adelantándose unos días en la acción al senador Joaquín Navarro Estevan. Está claro que la unidad socialista elige el camino nutritivo de la deglución política, el pez grande se come al chico, y 1978 será el año socialista en el que la magnitud del PSOE se verá enriquecida por la calidad del voto PSP.
Carlos Cano por Andalucía. Pero el debate en el que se desenvuelve Almería en esos primeros momentos del año no es otro que su futuro andaluz. La izquierda reclama Andalucía y la calle también lo hace con ciertos gestos llenos de timidez. Después del inolvidable 4 de diciembre de 1977 parece que las fiestas navideñas y las estrategias de los gobernantes enfrían un poco el ambiente, aunque desde la izquierda se intenta revitalizar y hay gestos, como el del cantante Carlos Cano, que valoran el momento y tratan de implicar a todos en el camino hacia la autonomía en la empresa común de Andalucía. El cantautor se viene de gira y elige para ello una serie de municipios ligados y cercanos a Murcia: Chirivel, Olula del Río, Albox, Vélez-Rubio, Pulpí, Cantoria y Macael reciben a Carlos Cano y su Pasodoble pAlmería antes de que cierre sus actuaciones en la capital con un llenazo en el Teatro Cervantes. La publicidad del disco dice que Carlos Cano, a modo de venganza, canta a Almería, a la Almería andaluza.
Se hace camino al andar y parece que Almería comienza a caminar hacia ese horizonte tras el que debe divisarse otro tiempo y otras formas, máxime cuando en UCD la cuestión andaluza también hace aguas a resultas de una reunión que mantienen los parlamentarios centristas almerienses con el ministro para las Regiones, Manuel Clavero Arévalo, quien les expone detalles sobre la preautonomía andaluza, el futuro estatuto y la representación almeriense en la Junta de gobierno. El senador centrista Jesús Durbán se deja caer con unas declaraciones que provocan la rápida reacción de sus compañeros de partido. Durbán se manifiesta contra la autonomía política y afirma que una provincia como Almería, en la que ha ganado en las elecciones del 15 de junio la UCD, no puede estar gobernada a nivel regional por marxistas. Parece claro que el espíritu del 4 de diciembre de 1977, con Andalucía en la calle reclamando la autonomía y los representantes de UCD en cabeza de las manifestaciones, ha caído en el olvido del senador Durbán. Los otros parlamentarios de la UCD por Almería, Juan Antonio Gómez Angulo, Alfonso Soler Turmo, José Bernal Pérez, José Fernández Alemán y Manuel de Oña Iribarne, replican a su compañero de partido y destacan la vocación inequívocamente andaluza de Almería, rechazando que pueda formar parte de otra región que no sea Andalucía y oponiéndose a la existencia de dos Andalucías. Pero siguen sin aclarar el propugnado acercamiento a Murcia o a esa unión del Sureste, que incluye incluso a Alicante y de la que hablan. Prefieren mantener la confusión y la contradicción.
Los partidos se preparan. Por unos días el debate, salpicado por cuanto se cuece en andaluz fuera de las fronteras provinciales, se mantiene en los periódicos locales. Los almerienses, por esas fechas, hacen cola en los cines Emperador y Los Ángeles, donde se acaba de estrenar la película Emmanuelle, otro signo del cambio, más palpable quizás que los esfuerzos a los que obliga la democracia a los partidos políticos que preparan, ahora desde la legalidad, su consolidación de futuro. Caminan para tomar posiciones en ese tablero en el que se van a jugar muchas cosas: fortalecimiento de la democracia, inicio de la Preautonomía, elecciones municipales, el gobierno, la oposición, Andalucía. Nadie olvida que se está en un periodo preconstitucional y que la búsqueda de un amplio consenso para la Carta Magna necesita de organizaciones lo suficientemente fuertes como para el acelerón democrático que va a llegar. Así, los primeros en salir a la palestra son los socialistas del PSOE que celebran a finales de febrero su I Congreso Provincial, al que no acude, pese a haberlo anunciado, Alfonso Guerra. La representación federal cae en manos de Julio Feo. El resultado de este I Congreso es un comité provincial que está formado por Manuel González Maldonado, presidente; Manuel Tesoro Linares, secretario general; Francisco Navarro Segura, secretario de Organización; Eloy López Miralles, secretario de Formación; Manuel Pallarés Navarro, secretario de Relaciones Públicas; Jorge Pérez Company, secretario de Prensa e Información; Pedro Lozano Rodríguez, secretario de Propaganda; Francisco González Hernández, secretario de Administración; Javier Montalvo Correa, secretario de Relaciones Municipales; José Martín Fernández, secretario de Relaciones Sindicales, y A. Mañas Alarcón, secretario de Juventudes. Al frente de la Secretaría Agraria se elige a José Salazar Ruiz, mientras que la de Coordinación es para Francisco Navarro Márquez, la de Cultura para Cristina Vijande y la de Mujer para Ana Villegas Llamas. Como vocales se elige a Juan Antonio Segura Vizcaíno, José Céspedes Sánchez, Juan Soler Fernández y Antonio Amate Campos.
En marzo es el PCE el que celebra su I Conferencia Provincial. Los comunistas, que cuando son legalizados cuentan en Almería con 300 militantes, tenían medio millar en las elecciones del 15 de junio de 1977 y meses después son ya 1.300. Además, aspiran a duplicar la cifra antes de que lleguen las elecciones municipales. El Comité Provincial del PCE de Almería que surge de esta I Conferencia lo forman José Francisco Gómez, Salvador Fuentes López, Pedro Cortés Alonso, Antonio Fernández Sáez, Baldomero Ortiz, Serafín Mateo, Serafín Molina, Manuel García Quero, Luis Maldonado, Jesús Maldonado, Luis Pastor Pérez, Gabriel Martínez, Encarnación Caparrós, Encarnación Martínez, Vicente Ríos, Juan José Delgado Camacho, Alfredo Villarrubia, Antonio Ortega, Ángel Pardo Berenguer, Ana Almansa Sáez, Diego González Marín, Pedro Baldó Vizcaíno, Antonio Muñoz Zamora y Francisco García. A la Conferencia asisten 110 delegados y el partido acaba de conseguir un 6,42% de los votos provinciales emitidos en las Generales, por lo que hay confianza en lograr unos buenos resultados en las municipales, que ya empiezan a olerse en el ambiente.
Verde y blanca. El 17 de abril, el BOE publica el Real Decreto con el que se inicia formalmente el proceso autonómico andaluz. La bandera de Andalucía empieza a ondear en el Palacio de la Diputación el día 20. Es el único organismo almeriense que coloca en su balcón, junto a la nacional, la enseña verde y blanca. El hecho no pasa desapercibido en una provincia en la que se sigue planteando el debate sobre su andalucismo. El hecho no pasa desapercibido en una provincia en la que se sigue planteando el debate sobre su andalucismo. El gesto de la Corporación Provincial tiene su importancia, máxime cuando en la reunión de notables que ese mismo día se celebra en Sevilla, la única presencia almeriense es la del alcalde de la ciudad y en el Ayuntamiento no se adopta decisión alguna sobre la bandera. Tampoco acuden el presidente de la Diputación, Juan Cuadrado Martínez, y el gobernador civil, quien alega motivos personales para no asistir. En realidad, José María Bances Álvarez tiene ese día que lidiar con la huelga de Comercio, una más de las que desde primeros de año se vienen repitiendo en Almería, que vive las elecciones sindicales y la negociación de los primeros convenios.
En el mes de junio fallece, a consecuencia de un infarto, Juan Cuadrado, ingeniero agrónomo, ex-subjefe provincial de Icona, presidente de la Diputación, cargo que venía desempeñando en funciones. Fue un hombre de la Transición, que recoge una herencia de problemas, graves y amplios, durante muchos años ocultados en la Diputación. Juan Cuadrado Martínez se enfrenta al reto que dejan sin resolver Jesús Durbán Remón y Juan de Oña Iribarne y se plantea el afrontar una solución ante las graves denuncias que hacían los ayudantes de Obras Públicas, de la Sección de Vías y Obras. Su solución es criticada desde algunos sectores, pero sí existe el reconocimiento de que si hasta entonces la política es de puertas adentro y de echar tierra encima, por lo menos Juan Cuadrado se preocupa de que la tierra no cubriera todos los problemas. Da el primer paso para la estructuración en distintas secciones de lo que hasta entonces era un monopolio dictatorial de un determinado técnico. Había sido elegido para representar a la Corporación Provincial en la Junta General de Andalucía y es quien ordena que la bandera andaluza ondeara en el balcón del Palacio Provincial.
La patronal, Asempal, también celebra asamblea electoral y elige presidente al empresario Eduardo López-Gay. Sus primeras declaraciones son para advertir que si algún día los partidos políticos interfieren en Asempal, dejará de ser presidente.
Ese aire de libertad que se respiraba al comenzar el año, empieza a consolidar sus bases de apoyo. Las instituciones surgidas de los primeros cambios legislativos comienzan a tomar cuerpo y el camino se acorta, aunque aún hay demasiadas incógnitas que despejar, como la democratización de los ayuntamientos, las elecciones municipales que se esperan para este año que tardarán un poco más en llegar, la constitución de la Junta de Andalucía, que será una realidad el 27 de mayo en Cádiz y, por supuesto, la Constitución, el verdadero objetivo de las elecciones Generales de junio de 1977, la apertura de una etapa constituyente que ponga fin al antiguo régimen y a ese atado y bien atado que se ha transmitido, desde aquel noviembre de 1975, al conjunto de españoles que tendrán que decidir, en este año de libertad, su futuro y el de sus hijos.
Movimiento vecinal. Va a ser otra de las claves del año. Su presencia en el tablero de juego no es casual. Los ayuntamientos no han pasado aún por el filtro democrático y desde los partidos políticos se propone la desaparición de las corporaciones del momento y la llegada de gestoras o de comisiones de control que hagan desaparecer estos últimos baluartes franquistas. No hay una verdadera unión política. Los partidos democráticos a lo más que llegan, y a cuentagotas, es a denunciar una situación dictatorial y a solicitar, por separado, una alternativa de emergencia. Tampoco hay respuesta por parte de los componentes de las propias corporaciones. A lo más, discrepancias en algunos concejales. Por eso, la irrupción de los vecinos, que empiezan a exigir actuaciones en sus barrios, que salen en defensa de la propia historia del medio físico en el que viven y que enarbolan la bandera de una participación que ven cerca, pero que no llega de forma efectiva, los convierte en protagonistas del año. Aparecen, además, desde la marginación y el olvido.
El Barrio Alto, Los Almendros y Pescadería este último, además, mezclado con las reivindicaciones casi permanentes de los pescadores son los primeros en irrumpir en la escena pública para mostrar una nueva dimensión municipal y para dejar claro que, a partir de ese momento, hay que contar con los vecinos para hacer ciudad. Se muestran no sólo para dejarse ver, sino para que alguien recoja su peso específico en las citas futuras, reclaman tener voz y voto y que los vecinos sean ciudadanos efectivos desde el conocimiento de la realidad y de las necesidades del barrio.
La Constitución. De un censo electoral de 270.091 personas, Almería contribuye con 171.982 afirmativos y 8.865 negativos a aprobar mayoritariamente la Constitución. El texto, que recibirá la sanción Real el 27 de diciembre en el Palacio de las Cortes, es refrendado por un 87,79% de electores que, en toda España, acuden a las urnas. Es la Constitución de la concordia, así al menos la bautiza la UCD, partido que gobierna y que hace posible llegar a este punto de esperanza. La Constitución, ampliamente respaldada en Almería con un 92,78% de los electores (62,28% del censo electoral), lleva a las urnas al 67,13% de los almerienses con derecho a voto. El municipio donde se produce una mayor participación popular es Alicún, donde vota el 88,06% del censo. En cambio, Albox, con una participación del 54,31%, se pone a la cola de la provincia en la cita del 6 de diciembre.
El refrendo constitucional deja en Almería el recuerdo de 150 mítines, con especial protagonismo del PCE, que es el que mayor número de actos programa, aunque fuera la UCD la que diera mayor alcance de actualidad jugando con la ventaja de las personalidades que trae: Álvarez de Miranda, presidente del Congreso; Antonio Fontán, presidente del Senado; Calvo Sotelo, ministro de Relaciones con las Comunidades Europeas, y García Diez, ministro de Comercio, con repercusión informativa más allá de la campaña del sí centrista.
El relieve informativo del PCE se centra en el acto con Ignacio Gallego, vicepresidente del Congreso, y una regular colocación de carteles, que se hace más intensa en la jornada. La sorpresa de la campaña es la actitud socialista, centrada en contactos públicos y visitas a domicilio. El caso es que, por unas razones o por otras, el PSOE en Almería se mantiene prácticamente en silencio, salvo pequeñas acciones. No se tiene constancia de que se hicieran las visitas a domicilio. La colocación de carteles, salvo algunos intentos tímidos del comienzo de la campaña, no se hace seriamente hasta el último día. En el terreno de mítines, únicamente se sabe de los realizados por el diputado Bartolomé Zamora, a título personal, y no como programación del partido en la campaña. Se espera con gran expectación la presencia de Tierno Galván en un acto en el Ateneo, incluso es el que más público reúne, de ahí que causara una gran sorpresa el anuncio de que el profesor no se puede desplazar ni va a ser sustituido. Quizás el PSOE confía plenamente en el sí, y eso sirve para no abusar de actos.
El número 345 es el premiado en el sorteo de la ONCE del día del Referéndum. En la cartelera cinematográfica destacan dos títulos en las proyecciones del día: Asalto al Poder, con Peter OToole y La Condesa insatisfecha, con Senta Bergen. En el mercado se pueden comprar acelgas a 18 pesetas el kilo, los tomates cuestan 13 pesetas y la aguja fresca está a 450 pesetas. Llega el final de un año marcado en lo político por la identidad andaluza de Almería, la esperanza en la Constitución y el deseo del cambio en los ayuntamientos, todo ello mezclado con una serie de hechos locales en una provincia que acoge como vecino al último premio Nadal de Literatura, José Asenjo Sedano; el conflicto de Oliveros que se resuelve en febrero en Magistratura, el expolio sufrido por la Cueva de Ambrosio que llega incluso a dinamitarse, la celebración, el 9 de junio, del primer matrimonio civil en 40 años, en el municipio de Berja, y la resolución del concurso de ideas de la Plaza de la Catedral, ganado por el proyecto Palmería del que es autor Alberto Campo Baeza y que se hará 20 años después. |
| |
|
|
|
|